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En busca de una segunda oportunidad En busca de una segunda oportunidad

-Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado- 'El Principito'. Antoine de Saint-Exupéry.

“Cuando crezcas te cansarás de él y tendré que cuidarlo yo”

Lo he encontrado muchas veces. Niños que piden con insistencia un perro o un gato, padres reacios a asumir esa responsabilidad.

“Cuando sea algo mas mayor y pueda encargarse mas de él, de pasearlo”, me dicen en ocasiones. “Cuando sean más mayores enseguida comenzará la adolescencia, las salidas, la universidad… Por mucho que digan que se harán cargo seguirá siendo una responsabilidad vuestra. Si no estás seguro de asumirla no cedas, no es obligatorio tener un perro o gato, lo único obligario es tenerlo bien atendido si le abrimos las puertas de nuestro hogar”.

Recordaba todo eso, también la necesidad de reflexionar a fondo, de no dejarse llevar por impulsos poco digeridos antes de adoptar o comprar un animal, mientras leía el hilo en hilo en twitter de Cansino Royal.

Un hilo que me he permitido convertir en relato tras obtener su permiso para traerlo aquí, para que todos lo podáis leer y también os ayude a reflexionar.

Un relato que viene acompañado del pequeño Moki. Un cachorro de podenco al que iban regalando por la calle. Un cachorro desorientado que ha recogido la protectora El amigo fiel de Córdoba y que necesita un hogar de acogida o adopción para este pequeño. Contacto para su adopción: informacion@elamigofielcordoba.org

Y ahora ya sí, el relato nacido en Twitter:

Él no lo entendía. No era un simple capricho. Ella quería un perrito con todas sus ganas. Era lo que más quería en su corta vida.

No era justo. Solo porque papá no quería a los perros no era razón para que ella no pudiese tener uno nunca.

Daría todos sus juguetes por estar con él. Por jugar con él. Por cuidar de él. Pero su padre no lo entendía. ¿Por qué no le gustaban?

Para él. Un perrito no eran más que problemas. Algo de lo que ocuparse. Algo que alimentar, pagar vacunas y sacar a pasear.

Pero aquel odio no le importaba. Ella quería un perrito. Tanto que un día, en lugar de ir al cole, cogió otro bus y fue a la perrera.

Allí había perros de todas las razas. Había diminutos como gatitos, y más altos que ella. Estaba maravillada con aquellos ángeles.

¿Cómo podía Papá sentir rechazo por un ser tan hermoso? ¿A caso Papá no tenía corazón?

De haber podido, se los hubiese llevado a todos. Pero incluso ella, con toda su inocencia, sabía que aquello no era posible.

Ella era buena. No iba a desafiar la decisión de su padre llevando un perrito a casa. Además, sabía que a ella no se lo darían…

Ante aquel dilema, aquella injusta sensación de impotencia, la niña lloró. Las lágrimas resbalaron pecas abajo junto con sus ilusiones.

Un hombre con el uniforme de la perrera se acercó a la pequeña. Se agachó a su lado y le preguntó si estaba bien. La niña no contestó.

Le habían enseñado a no hablar con desconocidos… Pero el hombre dejó de mirarla y miró a los perros que les miraban tras los barrotes.

“Son hermosos, ¿verdad?” dijo “puede que hayan perros más bonitos. Pero todos, a su manera son hermosos”.

La actitud defensiva de la niña flaqueó. No sería peligroso si le gustaban los perros. Se preguntó otra vez cómo podía Papá odiarlos tanto.

“¿Ves ese?”Dijo el señor”Era de una niña no mucho mayor que tú. Cuando sus padres le compraron su primer móvil dejó de hacerle caso a perro”.

Ese bulldog es Rufo. Sus dueños lo dejaron aquí cuando ahorraron lo suficiente para un viaje de vacación a no sé dónde”.

“Ah, ese se llama niebla. El chaval que lo adoptó se echó novia. Y consideró que su corazón no era suficientemente grande para los dos”.

La niña creyó entender las intenciones del hombre. Miró a la jaula. Luego otra vez al hombre. “Yo no les hubiese abandonado—dijo— yo no”.

“¿Cómo lo sabes?—Interrumpió el hombre—¿Es porque los quieres? ¿Porque te hace mucha ilusión? ¿Porque es lo que más deseas en el mundo?”

La niña se quedó perpleja. Aquel desconocido había dado exactamente con la réplicas que ella tenía pensadas. Como si hubiese leído su mente.

¿Acaso crees que esa gente no los quiso? ¿Qué no les hacía ilusión tenerlos?¿Que no fue lo que deseaban con todas sus ganas?

La niña abrió la boca. Pero no dijo nada. No sabía que decir. “La vida cambia en un momento—Dijo el hombre—Y ellos no tienen la culpa”.

La niña bajó la cabeza. Por primera vez, empezó a dudar. Sintió la mirada incriminatoria de todos aquellos perros sobre ella.

De repente, se sintió tan culpable como a su juicio tuvieron que haberse sentido los dueños de aquellos ángeles al abandonarlos.

Salió corriendo del recinto intentando contener unas lágrimas que campaban a sus anchas por su cara, aprovechando el rastro de las primeras.

Cuando llegó a su casa, confesó todo lo sucedido a su padre. Y lloró una vez más, segura de la inminente y merecida regañina.

No hubo tal cosa. Su padre le apartó las manos de la cara y retiro sus lágrimas con los dedos. La subió para sentarla en la encimera.

“Sin quererlo,—dijo— has aprendido una gran lección. Si a pesar de lo que has visto sigues queriendo ese perrito, tienes mi permiso.”

La niña abrió los ojos de par en par. No podía creerlo. Por fin tendría lo que tanto había querido. ¡Por fin podría tener un perrito!

Entonces recordó a Rufo, a Niebla y los demás. Y estuvo tentada de pedir a su padre ir a por uno de ellos. Pero su mente siguió trabajando.

No. No tomaría parte en esa horrible práctica. No iba a arriesgar la vida de un ángel a esa vida horrible y triste.

“Gracias Papá”Dijo al fin” Pero prefiero esperar a ser mayor. Así tendré tiempo para pensar si verdaderamente quiero esa responsabilidad”.

Su padre se quedó boquiabierto mirando cómo se marchaba a jugar. Entonces sacó su cartera, y de ella una foto.

Sujetó con manos temblorosas aquella vieja foto: un niño con su perro. Una lágrima viajó desde sus ojos hasta la comisura de su sonrisa.

8 comentarios · Escribe aquí tu comentario

  1. Dice ser Asocial

    Cuando crezca el perro ya será viejo para sacarle a mear y cagar al parque del barrio.

    28 octubre 2017 | 12:16

  2. Dice ser Sis

    Anda que es mentira…gran parte de los perros los tienen para cubrir carencias y como capricho del momento….como los pollitos de colores…eso si los mojones de la calle no los recogen ni la madre ni el nene..

    28 octubre 2017 | 13:11

  3. Dice ser Cuando crezca, jajaja

    ¿Cuándo crezca el nene? Ja. En cuanto se pasen los primeros días, la novedad, la sorpresa, la ilusión del regalito igual que el que tienen sus amigos… entonces se aburrirá del animalillo y pasará a ser responsabilidad de los padres.
    Pero es que ese es un problema de mala educación de los niños por parte de esos padres permisivos y que les conceden a los niños todos los caprichos que quieran, no sea que crezcan traumatizados.

    28 octubre 2017 | 14:52

  4. Dice ser Rosa

    Hay que fomentar los valores. Un ser vivo no es un juguete,no puedes cansarte de el , no es comparable con algo material, un animal puede ser una gran compañía y quererlo como a un miembro más d la familia. No puedes tener un ser vivo y darle el trato de un objeto y jugar y hacerle caso cuando tú quieres, las personas que quieren un animal adquieren un compromiso y la verdad es que te dan mucho mucho más de lo que te imaginas.

    28 octubre 2017 | 15:17

  5. Dice ser Aga

    Por favor… puede que HAYA perros mas bonitos. No hayan. Si leemos esas faltas hasta en los periodicos, como vamos a escribir bien?

    28 octubre 2017 | 16:01

  6. Dice ser Para Aga

    Desde hace ya mucho tiempo estamos asistiendo al destrozo del idioma español. Y quienes empiezan la tarea son los propios medios de ¿comunicación?
    En un programa que se supone cultural como “Saber y ganar”, de La 2, hablaban hasta la saciedad del “veinte aniversario”. Supongo que no fui la única persona que escribió recomendando que se dieran una vuelta por la página https://numerosordinales.com/ ya que, al poco tiempo, comenzaron su rectificación y ya hablaban del vigésimo aniversario.
    Pero es habitual, por desgracia, oír hablar en una anuncio televisivo de una cadena de grandes almacenes celebrando su “setenta y cinco aniversario” y otras barbaridades como esa. Y ese tipo de cosas cala en el público; sobre todo, en el menos culto.
    Están destrozando nuestro maravilloso idioma y se hace desde los propios medios de ¿comunicación? que parecen dirigidos por auténticos INDOCUMENTADOS. Con lo fácil que es acudir a esta página (http://www.rae.es/) en caso de duda o ignorancia.

    28 octubre 2017 | 17:28

  7. Dice ser Pilar

    El tema es sobre la decisión de adoptar un perro. Por un pequeño fallo de una falta ortográfica no vamos a estar corrigiendo como si fuéramos perfectos. Que mal me cae la gente que va corrigiendo chuminadas.

    28 octubre 2017 | 17:28

  8. Dice ser Epi

    Supongo que el mensaje sobre adoptar un animal sea perro o no, es la prioridad aquí, Y por ende que seamos más sensible si decidimos adoptar una mascota, el hablar bien o mal no le convierte uno en ser humano, sino la sencibilidad del del corazón, Dios bendiga a todos

    28 octubre 2017 | 18:49

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