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En busca de una segunda oportunidad En busca de una segunda oportunidad

-Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado- 'El Principito'. Antoine de Saint-Exupéry.

El Ministro del Interior se suma a la petición de un Día Mundial del perro de trabajo y Casa Real desea éxito a la iniciativa

En otras ocasiones, en el pasado, os he hablado de Héroes de 4 patas, que se definen como “una organización sin ánimo de lucro que persigue dar visibilidad a la labor de perros de trabajo y ofrecer una retirada digna y de calidad a los ejemplares que abandonan el servicio por edad o por pérdida de capacidades mediante la creación de una red de familias adoptantes”.

Esta organización busca, principalmente, una segunda oportunidad para animales jubilados que nos han prestado un importante servicio. Y como parte de su empeño están intentando que se instaure un Día Mundial dedicado al perro de trabajo.

¿Por qué quieren un día así? Ellos mismos lo explican:

La declaración del Día Mundial supondrá el reconocimiento a la labor de los perros de trabajo empleados en los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado —Policía y Fuerzas Armadas— y otras entidades —Bomberos, Unidades de Rescate, Protección Civil o Empresas de Seguridad Privadas— y será una invitación para que, al menos una vez al año, la sociedad pueda reflexionar sobre la labor de estos canes.

Por eso han lanzado una recogida de firmas, que os invito a apoyar si estáis de acuerdo y a la que se han sumado el Ministro del Interior y cuenta con los deseos de éxito de la Casa Real.

El ministro del interior, Juan Ignacio Zoido, ha trasladado al representante de Naciones Unidas en España, Francisco Javier Sanabria, el apoyo de la institución que dirige a la campaña #DileAlMundoLoQueValgo que impulsa la asociación Héroes de 4 Patas para promover ante la ONU la declaración del Día Mundial del Perro de Trabajo.

Casa Real, por su parte, ha manifestado su deseo de “que la iniciativa constituya un éxito” y felicita a Héroes de 4 Patas “por la loable labor que desarrolla”.

En su carta de apoyo, Juan Ignacio Zoido, destaca “la extraordinaria labor que desarrollan [los perros profesionales] al servicio de la sociedad en las actividades propias de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y de Protección Civil, en labores de prevención de la delincuencia, de represión del delito y de carácter asistencial”.

Zoido concluye que “la sociedad entera está en deuda con estos animales, y el reconocimiento perseguido no hace sino hacer justicia procurando mantener en la memoria de todos a estos perros y asegurándoles que tengan al final de sus vidas laborales la tranquilidad, el cuidado y el reconocimiento que se merecen”.

Esta propuesta ya contaba con el apoyo previo del director general de la Policía, Germán López Iglesias, el director general de Protección Civil y Emergencias, Juan Antonio Díaz, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, o el propio director general de Naciones Unidas en el Ministerio de Exteriores y Cooperación, Francisco Javier Sanabria.

Ojalá la instauración de ese día implicase que estos perros disponen de la jubilación que merecen, con los gastos veterinarios cubiertos, sin depender para ello de la buena voluntad y la labor de los voluntarios de asociaciones como Héroes de 4 Patas.

La perra de la primera imagen se llama Gala y es una pastor belga malinois que se jubila en la Policía Nacional. “Es una perra de cinco años que necesita a alguien que conozca la raza y le proporcione el juego y actividad adecuados. Tiene un alto instinto de caza por lo que no sería apta con gatos. Tampoco es compatible su convivencia con niños.”

El perro de las dos últimas fotos es otro malinois que se llama Xix. “Un agente de la Policía Nacional al que le ha llegado la hora de retirarse. Tiene muy buen carácter y obediencia. Se lleva bien con las personas adultas, con niños y con hembras, excepto con machos dominantes. Con los gatos no muestra ningún interés. A pesar de que va a cumplir 10 años en breve no deja de ser un perro muy activo por lo que necesita espacio y realizar mucho ejercicio.”

Para adoptarlos hay que dirigirse a la web de Héroes de 4 patas! en la que hay otros muchos animales buscando un hogar, y rellenar el formulario.

Tanto protectoras como criadores protestan por el reglamento de protección animal de Madrid

Hace mucho que quiero escribir sobre el proyecto de decreto por el que se aprueba el reglamento de la ley 4/2016 de protección de animales de compañía de la Comunidad de Madrid. Un borrador del que llevo un par de semanas escuchando quejas procedentes de todas las direcciones, direcciones a veces enfrentadas. Hay por ahí desde entonces un hashtag vinculado a esas quejas: #noreglamentocam.

La última llegó este jueves de un grupo de 59 asociaciones de protección animal madrileñas, la mayoría sin refugio, que se declaran “realmente decepcionadas” con la propuesta de regulación. Y que 59 asociaciones protectoras olviden diferencias y se junten en tal número no deja de ser noticia por sí sola. Ojalá hubiera una mayor unión y colaboración en entidades que se supone que tienen un objetivo importante y común, aunque en el proceso para llegar a él tengan distintas aproximaciones y filosofías.  No es que ese hacer frente común no exista, pero lo hace de manera poco coordinada e insuficiente y, por desgracia, también abundan las rencillas.

Pero esa es otra historia. Volvamos al borrador, para cuya elaboración destacan que “no se ha contado con la participación de ninguna entidad de protección animal de la región”.

En un extenso comunicado (disponible para descarga aquí en PDF) exponen su punto de vista y el porqué de sus quejas, añadiendo que “la gran mayoría de asociaciones de la Comunidad de Madrid han presentado extensas alegaciones al texto y esperamos que sean atendidas”, destacando que “el sacrificio 0 del que presume el Gobierno regional será inviable” con esta normativa.

Voy a resumir mucho sus quejas:

La principal hace referencia a la distinción que hace el reglamento entre protectoras con y sin refugio, dificultando la labor de las segundas.

Estas 59 protectoras aseguran directamente que “de ser aprobado sin modificaciones concretas, supondría la desaparición de las protectoras que no poseen centro de acogida propio, ya que el texto, por ejemplo, les quita la posibilidad de poner los microchips de los animales a su nombre y, con ello, la gestión de su salud y bienestar y la potestad de buscarles una adopción responsable”. Aseguran que en una reunión con director general de Agricultura y Ganadería de la Comunidad de Madrid, José Luis Sanz, se les aseguró que era un error de interpretación y su disposición a añadir la figura de asociaciones sin albergue propio, pero recogen que declaraciones posteriores de Sanz parecen contradictorias.

Muestran además su “absoluta disposición a ser reguladas y a pasar por cuantos controles sean necesarios”. Y “no entienden la distinción que, desde la administración, se pretende hacer entre unas entidades y otras, en función de poseer un centro de acogida o no”. Para ellas “una regulación real y efectiva debería basarse en puntos como los protocolos veterinarios, el estado de los animales o los procedimientos de adopción que se llevan a cabo” y no en la posesión de un terreno o unas instalaciones.

Aunque tras este post de hoy sigue pendiente mi análisis en profundidad del reglamento (no todo es malo), ya os adelanto que estoy totalmente de acuerdo.

Otra reclamación que comparto, es que piden que no se dejen fuera a otras especies de animales domésticos, que no se realicen “discriminaciones regulatorias a favor de la protección de perros y gatos” ya que “la realidad de los animales de compañía es mucho más amplia”. Los “pequeños animales como roedores, aves, reptiles, etc.” defienden que “necesitan estar recogidos en el reglamento para no permanecer en el limbo legal en el que se encuentran, tanto ellos como las asociaciones que se dedican a su protección”. En este sentido también destacan que pese a que “la propia Comunidad de Madrid ha admitido en varias reuniones el reconocimiento de los animales de santuario como animales de compañía, se ha perdido la oportunidad de recogerlo en este reglamento”.

La norma obliga a la esterilización de los perros y gatos que se den en adopción. Perfecto, de hecho es algo que las asociaciones serias vienen aplicando desde hace años. El problema es que esa obligación no se extiende “en los animales para venta o que formen parte de rehalas o perreras deportivas. Como si estos animales no conllevasen, si cabe, mayor riesgo de ser utilizados para la cría descontrolada y, como consecuencia, posteriores abandonados”.

Echan en falta, con razón, que la Administración “promueva campañas de esterilización a bajo coste, así como campañas de información dirigidas a los propietarios explicando las ventajas de esta cirugía”. Igual que acusan la falta concreta de medidas de “fomento de la adopción o la realización de actividades divulgativas, educativas e informativas en materia de protección animal y tenencia responsable de animales de compañía”.

Y otro aspecto que destacan es “la prohibición de que los mal considerados perros potencialmente peligrosos puedan entrar a establecimientos o al transporte público. Es una medida que los estigmatiza y puede disuadir a sus futuras familias de adoptarlos”. Lo tachan de “despropósito”. Igual que califican como “desatino”, que no se puedan dar en adopción animales que tengan “enfermedad infectocontagiosa o parasitaria transmisible al hombre o a los animales”.

Eso es último es algo que yo ya me planteé en el momento en el que se habló por primera vez del sacrificio cero en Madrid. ¿Enfermedades controlables como la leishmania o la inmunodeficiencia felina harán a un animal inadoptable? Absurdo. Estas asociaciones señalan que desde la Comunidad de Madrid hablan de nuevo de problemas con la interpretación. Veremos…

Resulta interesante que también la Real Sociedad Canina de España haya protestado por este borrador en un comunicado anterior (aquí está el PDF íntegro con las consideraciones de la RSCE) y presentado alegaciones, aunque de un orden muy distinto al de las protectoras, dado que consideran que “las limitaciones que establece este Proyecto de Decreto a la cría de animales son perjudiciales para la mejora y conservación de las razas y podrían provocar el detrimento de la cría en la Comunidad de Madrid, frente a otras CC AA”.

También resumo:

La RSCE considera que “la necesidad de una autorización del Ayuntamiento para tener más de cinco perros y/o gatos en un mismo domicilio podría suponer una infracción del derecho constitucional a la propiedad previsto en el art. 33 de la Constitución Española”. Y también cree que “las inspecciones en los domicilios previstas en este mismo artículo podrían suponer, en opinión del Comité de Dirección, una vulneración del derecho a la intimidad y a la inviolabilidad del domicilio”.

Añaden que “este proyecto ignora una realidad que es la cría que particulares realizan como una actividad secundaria, sin fin comercial o lucrativo, sino que se trata de personas “apasionadas” de la cinofilia, que pretenden cruzar sus ejemplares con otros de similares características para mejorar y/o preservar la raza, así como preparar a sus animales para poder participar con ellos en exposiciones, pruebas y actividades diversas”.

Hombre, habrá amantes de la cinofilia que obren con cuidado y conocimientos, no digo que no. Tal vez la RSCE también esté obviando aquí la enorme problemática de la cría a tontas y a locas, con y sin ánimo de lucro, y la aún más enorme problemática de los cientos de miles de abandonos anuales.

Pero sigamos con sus reclamaciones. Se quejan, precisamente de las trabas que se pone a la cría al regular la esterilización de los perros potencialmente peligrosos: “En opinión de la Real Sociedad Canina de España, no es una práctica recomendada por los especialistas veterinarios ya que, si el fin es evitar la reproducción incontrolada y compatibilizar esta con el bienestar animal, existen otros medios para ello menos nocivos para el animal que la esterilización; además, los medios que se utilicen deberá establecerlos la Administración sin causar un perjuicio a los animales”. Mencionan a un único veterinario, D. Joaquín Cerdeira, coordinador veterinario del Comité Científico de la RSCE. Y hablan de un informe adjunto a las alegaciones, pero no lo han facilitado a los medios.

Habrá especialistas veterinarios que no la recomienden, pero se agradecería mayor concreción respecto al perjuicio que causa la esterilización a los animales o porqué es algo nocivo, porque va en contra de lo que he oído a todos los profesionales cualificados a los que he entrevistado (y cuyo negocio no dependía directamente de la cría). Aquí les dejo enlazado un documento en PDF del Consejo de Colegios Veterinarios de Cataluña recomendando la esterilización de animales de compañía, “como una medida responsable de los propietarios ante la salud de las mascotas y los problemas derivados de la superpoblación. Pero, a menudo, la esterilización de las mascotas ha ido acompañada de una serie de tópicos que dificultan su práctica. Los veterinarios han analizado y desmontado los tópicos con que se encuentran los veterinarios en las clínicas cuando plantean la necesidad de la esterilización”.

La norma “exceptúa del concepto de criadero los domicilios particulares en los que convivan un propietario con un máximo de dos hembras de su propiedad” y se quejan de que se limite “la cría a entidades o personas que no tienen la consideración de criadero a dos camadas por hembra“. También protestan porque “las entidades o personas que no tengan la consideración de criadero no pueden proceder a la venta de los animales, sino que solo pueden cederlos de forma gratuita, entendemos que esto infringe no solo el derecho de propiedad”.

En un punto concreto recogen que “dado que se establece edad mínima para la cría, también debería establecerse una edad máxima para ello”. Eso se agradece, la verdad, porque la mayor parte de sus protestas están enfocadas al negocio de la cría (o a la pasión por las razas y mejorarlas si se prefiere así), pero pocas parecen tener como objetivo el bienestar de los animales.

Pero vamos, volviendo a la norma de la Comunidad de Madrid, lo cierto es que no contenta ni a unos ni a otros.

Iremos viendo y contando cómo se desarrolla definitivamente la ley que protege a los animales de compañía madrileños.

Se buscan personas, animales e instituciones que hacen del mundo un lugar mejor para seres humanos y animales

Estos días, la Fundación Amigos del Perro del Principado de Asturias, ha abierto la convocatoria para presentar candidatos de cara a la 3ª edición de sus premios, unos premios cuyo objetivo es “reconocer, por una parte, la labor de todos aquellos que trabajan por y para conseguir que esta situación de abandono hacia los animales finalice y, por otra, también a aquellos que trabajan con animales para mejorar la calidad de vida de las personas”.

Bien está visibilizar la labor de los que se dejan la piel y hacen de este un mundo mejor para personas y animales. Puede que muchos crean que la palmada en la espalda es algo vacío, pero lo cierto es que puede suponer algo de luz para no abandonar cuando todo parece oscuridad.

Cualquier persona que así lo desee puede presentar sus propuestas de ganadores hasta el 31 de julio. Las categorías son: Voluntario, Empresa o Particular, Asociación o Entidad, Medio de comunicación o Periodista, Animal solidario y Mención Especial del Jurado (del que este año forma parte Tom Fernández).

El pasado año tuve el honor de ser galardonada en la categoría de premio de comunicación y periodista, algo por lo que solo puedo volver a dar las gracias.

Los premios se entregarán en el Hotel de la Reconquista de Oviedo el próximo 22 de septiembre. Tanto las bases como el formulario pueden descargarse en la web y el blog de Amigos del Perro.

Para terminar, os dejo con unos cuantos animales asturianos que esperan su segunda oportunidad:


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Cookie, aún una cachorra, apareció vagando por las calles de Madrid

Cookie tiene entre seis meses y un año. Es apenas una cachorra aunque ya no va a crecer mucho más. “Hemos comprobado que es muy cariñosa, se pega a ti, te busca y no te quita ojo y en cuanto puede o se sienta encima de tus pies o a tu lado o se sienta encima”.

Los que hablan así son las personas que la encontraron, una familia con niños pequeños y sus propios perros que no son capaces de mirar a otro lado cuando se topan de frente con un animal que necesita ayuda.

Cookie tuvo mucha suerte dando con ellos y no con muchos otros, gente que se desentiende, que vuelve la vista o que, directamente, son monstruos a dos patas.

La cuestión es que esa familia la ha acogido pero no puede quedársela. Tienen ya tres perros muy mayores. Es muy urgente encontrar un buen hogar para ella.

Es simpática, amigable, se lleva muy bien con los niños y con nuestros otros perros. La hemos desparasitado interna y externamente y ha dado negativo a leishmania.

No tiene chip pero ha debido estar con una familia. Necesita o bien que aparezcan sus dueños (que tendrán que demostrar que lo son, ya que no lleva chip) o bien un hogar definitivo y bueno para esta pequeña bonachona con ganas de que la mimen.

Contacto: aldakaleundome@gmail.com

“Es increíble que esté gravado con más IVA curar a un perro o a un gato que ir a un concierto, al teatro o a los toros”

En septiembre de 2012, vinculado a la crisis, se subió el IVA veterinario en nuestro país del 8% al 21%. Una medida que hizo que muchos protestáramos, porque le hacía un flaco favor a los animales y porque suponía un agravio comparativo con el IVA de la rama de veterinaria dedicada a la ganadería, que pasó del 8% al 10%.

Es una pésima noticia de la que pronto hará un lustro sin que se haya puesto remedio. Por eso somos muchos los que seguimos protestando. Los últimos, la Asociación Madrileña de Veterinarios de Animales de Compañía (AMVAC) en una nota de prensa:

En España “tributa más curar a nuestras mascotas que la fiesta y las copas”, pues los servicios veterinarios pagan impuestos “como bienes de lujo” pese a que el 40 % de familias tienen al menos un animal en casa.

El pasado mes de octubre se aprobó una propuesta no de ley para bajar el IVA veterinario, en el 21% desde 2012, al 10% pero, en palabras de Jaime Díaz, gerente de AMVAC, “un año más, los veterinarios clínicos de animales de compañía volvemos a ser los grandes olvidados en los Presupuestos Generales. Los únicos sanitarios que mantenemos el 21 % en nuestras consultas”.

Díaz cree que es “increíble que esté gravado con más IVA curar a un perro o a un gato que ir a un concierto, al teatro o a los toros”, cuando el último informe sectorial facilitado por esta organización cifra en más de 20 millones el número de animales de compañía en España.

La subida de 2012 provocó el cierre de 730 centros veterinarios en España, lo que desde entonces ha afectado no sólo al personal de las propias clínicas, sus clientes o sus mascotas sino “a la sociedad en general y a la salud pública”.

Ello ha motivado que “desciendan los tratamientos preventivos en mascotas para controlar enfermedades infectocontagiosas y parasitarias, lo que puede llegar a traducirse en problemas sanitarios importantes” ha advertido el gerente de AMVAC.

En la actualidad “muchos propietarios obvian las revisiones y las vacunas de sus mascotas” a pesar del riesgo de algunas enfermedades animales que pueden afectar a los humanos y “en este sentido, las visitas periódicas al veterinario son la única garantía real para la salud pública”.

Una subida del precio en vacunaciones, desparasitaciones, chips, esterilizaciones, etc. redunda en más abandonos, animales peor atendidos, más camadas indeseadas, zoonosis…

La veterinaria de animales de compañía es salud, tanto para los animales como para los humanos.

Y la salud no es un lujo, por mucho que pronto haga cinco años que como tal se la considera en términos impositivos.

Seis protectoras extremeñas, respecto a que se quiera implantar el entrenamiento de galgos a motor

Comparto el comunicado que me ha llegado de seis protectoras extremeñas respecto al empeño de implantar el entrenamiento de galgos a motor en esa comunidad autónoma. Algo que espero que no llegue a hacerse realidad.

Las asociaciones abajo firmantes, siendo conocedores de la solicitud por parte de la Federación Extremeña de Caza junto a la Federación Extremeña de galgos para la regulación de los entrenamientos de galgos con vehículos a motor para salvaguardar su integridad y, al mismo tiempo, posibilitar su entrenamiento como animales que lo demandan, exponemos:

La Ley 5/2002, de 23 de mayo, de Protección de los Animales en la Comunidad Autónoma de Extremadura determina.

Art2.2. Se prohíbe:
a) Maltratar, torturar o infligir daños a los animales o someterlos a cualquier otra práctica que les pueda producir sufrimientos o daños injustificados o la muerte.
g) Obligarlos a trabajar o a producir de forma que se ponga en peligro su salud
Art.32.3. Se consideran infracciones graves:
a) Maltratar, torturar o infligir daños a los animales o someterlos a cualquier otra práctica que les pueda producir sufrimientos o daños injustificados

La cifra del número de galgos que al final de la temporada cinegética son vejados o asesinados no se sabe a ciencia cierta. Las protectoras y asociaciones de animales en España hablan de más de 50.000 galgos abandonados al año, pese a que las instituciones hablan de muchos menos, somos conocedores de que la mayor parte del abandono y maltrato no llega a ser denunciado nunca.

Según informe de ASANDA, Asociación Andaluza para la Defensa de los Animales, la Junta de Andalucía prohibió la práctica solicitada de entrenamiento con galgos a motor allí hace ya años, pese a un informe redactado por un docente en la Universidad de Córdoba. Dicha institución facilitó los criterios que deberían regular los entrenamientos, aunque sin explicar cómo y quién podría vigilar las pautas marcadas, de tiempo y velocidad de entrenamiento que quedarían en manos de sus propietarios.

La Comunidad Autónoma de Madrid ha prohibido esta actividad al considerarla maltrato
, con la entrada en vigor de de la Ley 4/2016, de 22 de julio, de Protección de los Animales de Compañía de la Comunidad de Madrid.

Consideramos que dichas prácticas de entrenamiento, al ser imposible de controlar adecuadamente (se suelen llevar 5 o 6 galgos atados a un vehículo, en ocasiones más) solo pueden conllevar más accidentes en los que los galgos acaben heridos, huesos rotos, y por tanto abandonos o “cesiones” a perreras o protectoras que luego tienen que soportar el gasto económico en veterinarios para poder recuperar a los animales y darles una vida digna.

Consideramos que los galgos no “demandan” tal entrenamiento, pues conocedores de la raza y en contacto con muchas asociaciones especializadas en dicha raza, hemos podido constatar que son perros tranquilos a los que les encanta dormir, perros que si no llegan traumatizados por la mano del ser humano corren solo por gusto, disfrutan de la compañía del ser humano, son nobles, animales amigables que están siendo usados incluso para terapia con enfermos, gente mayor y niño. No consideramos que estén preparados para esfuerzos continuados como pretenden forzales.

Asociación Cacereña para la Protección y Defensa de los Animales
Apartado de correos 356 -10080 Cáceres-
CIF.: G10182442. Inscrita en el Registro de Asociaciones de la CCAA de Extremadura nº 1796 –Cáceres-
Declarada de UTILIDAD PÚBLICA (B.O.E. 12-09-2014)

Asimismo, si los galgos estuvieran genéticamente preparados para correr de esa manera, no habría miles de ellos en las protectoras y perreras. No se mantendrían encerrados durante largas jornadas de tiempo si necesitaran correr de forma tan intensiva de manera natural, ni serían cedidos y abandonados a tan temprana edad “porque ya no valen”.

Por todo ello, rogamos se realicen las gestiones oportunas para evitar cualquier situación de maltrato silenciado por parte de una Administración. Habida cuenta de la mayor sensibilización en la sociedad, rogaríamos igualmente se intente por parte de todas las administraciones fomentar la adopción e incidir en la lucha contra el abandono y el maltrato.

Un último regalo que nos permiten hacer a nuestros animales y no a los seres humanos que más amamos

Nos permiten hacer por nuestros animales lo que no nos dejan hacer por los seres humanos que más amamos, por nuestros hijos, por nuestros padres, por nuestras parejas.

Mi perra es muy anciana. Tiene unos diecisiete o dieciocho años y un buen estado de salud teniendo en cuenta su edad. No tiene dolores, come con apetito, disfruta de sus paseos, amaga el juego con otros perros y es la primera que viene a recibirme, feliz como el primer día, cuando cruzo mi umbral.

Tiene un tumor en la pata y otro en la mandíbula, creciendo bajo control, probablemente también algo de demencia senil, y las fuerzas justas. Pero nada de eso le impide hacer una vida normal.

No me engaño, más pronto que tarde me tocará despedirme de la que ha sido mi compañera desde que tenía 27 años, y ya tengo 41. Me ha acompañado en la maternidad, cambios de trabajo, todo tipo de problemas y alegrías. Todo eso que significa vivir. Cuando tenga que decirla adiós para siempre será doloroso por mucho que haya querido mentalizarme de que ha tenido una vida larga y feliz que ya la ha hecho olvidar las penurias de sus primeros años en malas manos, en manos maltratadoras. Será muy duro, pero es un peaje que estoy dispuesta a pagar. Que ya he pagado en el pasado.

Os voy a confesar que hay algo que me consolará cuando llegue el momento, que me consuela ahora cuando lo pienso. Y es que podré mantener la promesa que le hice al adoptarla, que hice a todos mis animales: darle una buena muerte, igual que le he dado una buena vida. Cuando arañar unos días más ya no tenga sentido, cuando vivir le duela y no le aporte, cuando no haya razón para seguir peleando, la dejaré marchar de la manera más dulce que sea capaz, en nuestro hogar si las circunstancias lo permiten.

Sé que no tendré que verla sufrir esperando a que la muerte llegue sin invitación, no tendré que presenciar una larga agonía sin sentido, sé que tendré en mi mano liberarla y dejarla marchar dignamente ahorrándole padecimientos. No será una decisión fácil, aunque con frecuencia, al mismo tiempo, sí que lo sea. No quiero imaginar la impotencia y el dolor si no pudiera hacerlo, si no pudiera hacer ese último regalo.

Un regalo que nos permiten hacer a nuestros animales y que es imposible para con los seres humanos que más amamos, por nuestros hijos, por nuestros padres, por nuestras parejas.

He visto, en mi entorno, hijos, padres, parejas, que estuvieron meses, años, postrados, sin esperanza, esperando una muerte que no era lo suficientemente misericordiosa como para presentarse pronto. Misericordiosa sobre todo con ellos, pero también con los que les rodeaban, cuidaban y amaban.

He hablado con gente que estaba o estuvo en esas circunstancias, la del cuidador que sufre sabiendo que lo único que puede esperar es la muerte, que será tan bien recibida cuando cruce el umbral de esa casa como yo cuando entro en la mía por mis perras. Y todos ellos, daba igual su edad, su educación, sus creencias religiosas, sus opiniones políticas… todos ellos me daban la razón. Ojalá nos dejaran hacer por nuestros perros y gatos lo que no nos dejan hacer por aquellos a los que amamos, por nosotros mismos. Es inhumano, no es compasivo.

Yo no querría verme doliéndome o ausente de mí misma o ambas cosas, aguardando la liberación de la muerte y teniendo atados a mi alrededor a los míos. Yo querría para mí ese último regalo antes que verme encamada, hecha una llaga y ajena al mundo.

He hablado con mucha gente, daba igual su edad, su educación, sus creencias religiosas, sus opiniones políticas, y nadie querría prolongar su vida en esas circunstancias.

No, no nos permiten hacer por nosotros y los nuestros lo que nos dejan hacer por nuestros animales.

Injusto e inhumano.

(Miguel Ángel Dorado)

Alfonso y Duquesa, dos víctimas felinas de un desahucio que necesitan con urgencia un hogar

Me escribe Marta, una voluntaria de la asociación madrileña Animales Con Un Nuevo Rumbo (ACUNR), pidiendo ayuda en la difusión de dos gatos buenos y hermosos que no están teniendo la suerte de encontrar un buen hogar tras haber superado la depresión de perder a sus dueños y su hogar y tener que pasar por un albergue.

La zona del albergue de ACUNR destinada a los gatos está gestionada junto a otra asociación: Los Amigos de Sam. Y hay más de cien felinos allí esperando su segunda oportunidad.

No me cansaré de recomendar la adopción de gatos adultos. Si las posibilidades de encontrar una familia de los perros adultos se reduce, en el caso de los gatos es un drama.

En fin, volvamos al tema que nos ocupa, que es el de las víctimas felinas de un deshaucio para los que es urgente encontrar un hogar, “Hace un año y medio aproximadamente llegaron a nuestro albergue tres gatos procedentes de un desahucio. Los dueños estaban muy deprimidos por tener que abandonar su casa y encima desprenderse de sus tan amados gatos”.

No es el primer caso que me llega y asoma a este blog en el que los animales también sufren las consecuencias de un desahucio, dejando atrás además el corazón partido de sus dueños. Si nuestros animales son parte de nuestra familia, circunstancia así nos obligan a romperla y rompernos.

Uno de los gatos, Alba, se ha adaptado bien a la vida en el albergue, aunque estaría mejor en un hogar, pero de los que os quiero hablar es de Duquesa y Alfonso, que lo pasarían muy mal en ese entorno y que tienen la suerte de estar en acogida; pero esa buena fortuna termina en pocos días, el 3 de julio.

Son madre e hijo de 6 y 4 años, Alfonso es un gato muy gracioso y divertido, siempre quiere jugar y te sigue por la casa. Tuvo que someterse a una operación de oído porque tuvo una infección muy grabe en el albergue. Desde entonces ha perdido un poco de equilibrio y no puede vivir en el albergue porque ya se quedó una vez atrapado en una caja un día entero, no calcula bien a la hora de saltar. Duquesa es un encanto de gata, tranquila dulce y muy mimosa. Se cogió tal depresión allí que no se movía de su sitio hasta el punto de dejar de lavarse, tiene marcas en la cara porque se le acumulaban las legañas.

Hemos estado publicándolos de todas las formas posibles pero no hay nadie que se fije en ellos y nos parte el alma  la idea de que tengan que volver al albergue con lo mal que lo pasan.

Están acostumbrados a vivir con perros, los dueños anteriores también tenían y tuvieron que desprenderse de ellos. En su casa de acogida Duquesa y Alfonso han estado conviviendo con perros y Alba se acerca corriendo a saludarles cada vez que ve a uno.

Y sería buena idea adoptarlos juntos. Los gatos, mejor de dos en dos, para que se hagan compañía, para disfrutar observando la relación de dos gatos bien avenidos, para que no achaquen tanto la soledad cuando no estamos, porque entre mantener y cuidar a un gato o a dos no hay tanta diferencia.

Contacto: losamigosdesam@gmail.com


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Doce perros en adopción tienen su versión de ‘Despacito’ para encontrar un hogar

Toda idea es buena si lo que se pretende es dar visibilidad a los invisibles, a esos animales que ven el tiempo pasar sin conocer lo que es un hogar.

Estoy convencida de que los artífices de la que es desde hace dos meses (puede que incluso más) la canción del verano verían con buenos ojos esta versión que han hecho desde la asociación madrileña Los acogidos de Lidia cantada por Mon Feijóo, con Manu Bayón a la guitarra y mucha más ayuda voluntaria: Laura, Adela y Sara, el cámara Andrés Villa, la editora Clara Romero, Paula…

Hemos puesto voz a nuestros perros más invisibles. Algunos de ellos llevan muchos años esperando una familia. Por ejemplo Tango, el negrito, lleva más de cinco años en adopción. Conchita, la mini labradora entradita en carnes, lleva dos años con nosotros, más los que pasó en el refugio…

No cabe duda de que la iniciativa ha tenido éxito, varios medios se han hecho eco ya de ella, pero lo importante es lograr que esos doce perros logren doce buenos hogares, y eso es algo que aún no ha sucedido.

Después de unos días de estar en una nube flotando por la acogida masiva del vídeo, queremos agradeceros de forma especial cómo os habéis volcado en su difusión y en darnos a conocer.

De momento ya ha habido algunas personas interesadas en tres de los acogidos. Parece poco, pero es más de lo que esperábamos cuando comenzó toda esta maravillosa “locura”. Sabemos que es mala fecha y esperamos que pronto se empiecen a ver los resultados y nuestros 27 preciosos chicos bailen Tu perrito en sus nuevos hogares.

Aprovechamos para dar la bienvenida a los nuevos seguidores de la página y para explicar, debido a que varios medios nos han anunciado como “refugio” o “protectora”, quiénes somos y la labor que desarrollamos:

Somos una asociación muy pequeñita, que es una casa en realidad: la casa de Lidia. Lidia es una persona normal, como tú y como yo. Tiene estudios universitarios, sueños, trabajo, pareja, planes, retos, hobbies, proyectos… Pero tiene una cosa que le diferencia de ti y de mí: ella con el dinero justo y con el único poder del corazón, elige no ponerse excusas para no ayudar a un animal inocente que la necesita. Si un perro requiere acogida urgente yo me digo que no puedo, que me viene mal, que el finde que viene quería irme de viaje, que esta época voy a estar muy liada con un curso de inglés al que me he apuntado, que quiero ir al gimnasio para deshacerme de ese michelín que se ha empeñado en convivir conmigo… y un largo etcétera de motivos por los que no salir de mi zona de confort. Pero Lidia tiene una sensibilidad especial y lleva dentro aún a esa niña que sueña con hacer un mundo mejor, mezclada con la fuerza de un adulto que -sin excusas- se arremanga y lo hace. Que no entiende un “peroooo”, que abre las puertas de su casa, se queda sin finde, sin curso y sin dormir si es necesario, porque sabe que algunos perros están desahuciados si no se cruzan con un ángel perruno como ella en su camino.

Pero Lidia no es rica, ni poderosa. Así que cuando todos están tumbados y felices en sus sofás, ella se marcha a cuidar humanos viejitos para poder pagar facturas. Regresará a casa ya de noche, agotada del trabajo para volver a empezar. Cuando ya todos duerman, se pondrá a coser arneses y correas para intentar encontrar la forma de ayudar más, de ayudar a más, de ayudar mejor. En realidad Lidia solo deja de cuidar cuando duerme, y existen leyendas que cuentan que, hasta en sueños, Lidia mece a los peludillos que ya partieron al último gran viaje y los mima y los cuida.

Los caprichos hace años que no rondan a Lidia. Se marcharon hartos de no tener nunca su momento, celosos de que todo fuera para los mismos de siempre.

Por desgracia su casa tiene el límite lógico de los que pueda atender bien y siempre quedan miles a los que no poder ayudar. Y eso es lo que desgarra el corazón a cualquier protectora o asociación. Que todavía queda mucho trabajo por hacer, a todos los niveles.

La casa de Lidia es una casa normal, sin jaulas. Los perros viven en manada, conviven en perfecta armonía y sin estrés. La manada suele componerse de entre 20 y 30 perros, pero si pasas por su calle no oirás ladridos estruendosos, pues sus acogidos están durmiendo panza arriba al sol en los sofás que se disponen por toda la vivienda. Es un verdadero santuario. Un remanso de paz. Un oasis en mitad del árido desierto.

La manada impregna esa energía a cada recién llegado. Parecen decirle: “Bienvenido, aquí es donde te van a curar las heridas del maltrato, las que se ven y las que no. Aprenderás a no huir, aprenderás que las manos no sirven para pegar sino para mimar, que los palos no dañan sino que son juguetes, y que por fin tienes a alguien que te va a querer por primera vez en tu vida”.

La mayoría de sus acogidos provienen de Ciudad Animal. Una protectora que se encuentra en el corazón de La Mancha, en una de las peores zonas del país y que cuenta con casi 300 almas rotas. Hacen lo imposible por ellos, los cuidan, los miman, los curan, pero por mucho que hagan, llegan más y más… La mayoría en condiciones deplorables y necesitan atención especial, por lo que Lidia coge su coche corre que te corre y se trae unos cuantos más.

Para que toda esta rueda siga girando, el acogido que ya está listo debe marcharse a un hogar, para dejar su hueco a la siguiente alma rota. Y esa es la parte en la que más os necesitamos. Es indispensable que los acogidos encuentren buenas familias, y dada la saturación actual de casos en adopción, hace falta un esfuerzo extra por parte de todos nosotros para lograrlo.

Lidia hace el trabajo duro y nos queda la parte más fácil, que es ayudarla compartiendo a los guapos protagonistas de Tu perrito. ¿Nos ayudas a encontrar familias molonas para cada uno de ellos?

El contacto para adoptar a alguno de ellos es losacogidos@gmail.com

 

Machote, el perrito que inspiró la idea del vídeo. Un año y catorce kilos de juegos y mimos. Contacto: losacogidos@gmail.com

Los beneficios de llevar el perro al trabajo

El penúltimo viernes de junio, hoy mismo, es el día de llevar el perro al trabajo. En España aún no es algo especialmente popular, pero cada año va cobrando fuerza, se va extendiendo.

En países como EE UU, Reino Unido (aquí nació y lleva dos décadas celebrándose), Canadá, Australia o Nueva Zelanda es una práctica mucho más conocida y recogida por los medios de comunicación. De hecho, se trata de países en los que no son pocas las empresas que permiten que los animales, estando bien educados y tratándose de un oficio en el que no resten, acompañen a sus dueños todo el año.

Tampoco aquí abunda eso. Ni siquiera en las delegaciones en España de esas empresas dogfriendly desde hace muchos años. Imagino que es algo cultural que se traduce simplemente en unos pocos años de retraso respecto a algo que acabará produciéndose. Prejuicios que se irán superando.

Este viernes, este día de ir con el perro a la oficina, me llegan dos comunicados casi idénticos de Affinity y de Purina, empresas directamente relacionadas con los animales de compañía, que están siendo pioneras en esto de ir a la oficina con el perro. No ya un día al año, sino todos.

Ambas, que lo han probado, enumeran los potenciales beneficios que encierra.

Así lo hace Affinity:

Tener un animal de compañía en el lugar de trabajo ayuda a mejorar el clima laboral, aumenta la motivación y la sensación de felicidad de las personas. Según el estudio Presencia del perro en el trabajo y estrés de los empleados realizado por la Universidad de Virginia Commonwealth en Richmond (EEUU), los empleados que conviven con un perro en su entorno laboral presentan unos niveles de estrés inferiores al finalizar la jornada frente a los que no lo hacen.

Nuestra experiencia en estos últimos tres años es muy positiva y animamos a otras empresas que se planteen tener animales en su oficina a tirar delante. Lo importante es tomar la decisión, la puesta en práctica es muy fácil y conlleva beneficios probados tanto para la compañía, como para los empleados y sus animales”, explica Teresa Niubó, directora de Recursos Humanos de Affinity.
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