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Robert Kaplan y la venganza de la geografía: cómo Europa volverá a girar hacia el Sur

El último libro traducido al español de Robert D. Kaplan, La venganza de la geografía (RBA, 2013), es una propuesta radical y heterodoxa en el campo de las relaciones internacionales y la geopolítica. Kaplan —aventurero, politólogo hobbesiano, halcón del conservadurismo y visionario pragmático del mundo en descomposición— se atreve con una vindicación del determinismo geográfico y el reduccionismo, términos ambos que se han moralizado sombríamente en el ambiente académico de los últimos años; conceptos incómodos, tan anatemizados por las ciencias sociales como defendidos por los científicos naturales (véasen las tesis reduccionistas de El sueño de una teoría final del físico Steven Weinberg).

Robert D. Kaplan (The Atlantic)

Robert D. Kaplan (The Atlantic)

La ideas de Kaplan sobre cómo la geografía influye en la deriva de los estados no son nuevas en su pensamiento político y pueden ser rastreadas en libros anteriores. En La anarquía que viene, por ejemplo, se refiere a los mapas como las “barreras conceptuales que nos impiden comprender el resquebrajamiento político que está teniendo lugar en todo el mundo”. Tampoco es nueva su forma de argumentar, reactualizando continuamente los clásicos del pensamiento político de la antigüedad —de Tito Livio a Maquiavelo— como las guías más fiables para analizar el presente.

Pero a lo que iba. Kaplan, que conoce Europa como la palma de su mano, recuerda que antes que “fenómeno cultural”, este continente es “una intrincada sucesión de montañas, valles y penínsulas”.  ¿Cómo interpretar esta definición? Kaplan recurre a las fuerzas de la Historia: la crisis de deuda y las presiones sobre el euro no son manifestaciones de problemas de naturaleza coyuntural y exclusivamente económica, sino que hunden sus raíces “en una inmutable estructura geográfica”.

Europa volverá a mirar hacia el Sur

Europa, como se la imagina Kaplan, es algo así como un preso sometido a la vieja tortura de estirarle cada uno de sus miembros hasta el límite físico. El viejo continente es un juego de fuerzas entre el Norte y el Sur, el Este y el Oeste, El Noroeste y el Centro, el Centro y la Periferia. Kaplan, citando a Tony Judt, recuerda que no es casual que los centros de poder político de la UE estén geográficamente situados en lo que era el Imperio de Carlomagno. Así como tampoco es casual el recobrado poder de Alemania, que va mucho más allá de lo financiero.

Mapa de Europa (OpenStreetMaps/Flickr)

Mapa de Europa (OpenStreetMaps/Flickr)

El autor de Fantasmas balcánicos pronostica, además, una traslación hacia el Sur. Europa, asegura, “está a punto de moverse de nuevo hacia las regiones meridionales”. El Mediterráneo, que con el llamado ‘giro atlántico’ (algún día os hablaré de él) pasó a ser frontera y división, una barrera natural al aislamiento y desarrollo del continente, volverá de nuevo a primer plano.

La UE seguirá creciendo hasta hacerse un “proyecto difícil de manejar” y el antiguo Mare Nostrum se transformará otra vez en un “conector”. La frontera sur de Europa no será ya más el Mediterráneo, sino el desierto del Sahara… una tendencia fácilmente rastreable ya, empezando en la Unión por el Mediterráneo y acabando en los discursos integradores de sus élites políticas.

¿Determinista? No es la primera vez que el realismo desagradable de Kaplan da en el clavo.

3 comentarios

  1. Dice ser calos

    Pienso que este Señor, esta dando una conferencia en alguna universidad, yo que soy del publo llano, no me entero de nada.

    03 octubre 2013 | 14:44

  2. Dice ser Matega

    Dice ser Carlos. Lee un poco mas y no hagas alarde de tu incultura escudandote en decir que ers del pueblo llano, yo también lo soy

    03 octubre 2013 | 16:55

  3. Dice ser Pelus

    Aunque no podemos negar cierto determinismo geográfico, más marcado cuanto más duras son las condiciones geo-climáticas de un pueblo, me parece un término que para sociedades como las actuales, en un mundo globalizado, están fuera de lugar. Cuanto más atrás en el tiempo nos vayamos más se podrían meter en el debate, pero ahora? si unas montañas te separan de un valle, pues se hace un túnel y a tomar por saco.

    05 octubre 2013 | 02:40

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