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¡Que paren las máquinas! ¡Que paren las máquinas!

¡Que paren las máquinas! El director de 20 minutos y de 20minutos.es cuenta, entre otras cosas, algunas interioridades del diario

Sánchez se consolida gracias a Madrid

El resultado de las primarias en las que los socialistas madrileños elegían ayer domingo a su nuevo/a secretario/a general es un gran éxito para la ganadora (Sara Hernández, 38 años, abogada; ojo a esta figura emergente: hace tres meses casi desconocida y ahora alcaldesa de Getafe -la 38ª ciudad española por población- y jefa de una de las federaciones socialistas más potentes) y sobre todo para su mentor en la sombra, Pedro Sánchez.
El palmetazo en la mesa que dio Sánchez en febrero pasado, cuando destituyó al entonces líder del PSM, Tomás Gómez, le ha acabado saliendo bien al secretario general socialista. Lo sustituyó para las autonómicas por un independiente, Ángel Gabilondo, que logró que Madrid fuera la única comunidad donde el PSOE superó sus resultados de 2011, y ahora logra que su candidata a dirigir el partido en Madrid, Sara Hernández, se imponga con claridad (57,6% frente a 42,3%) a Juan Segovia, candidato apoyado por algunos de los rivales internos que aún le quedan a Sánchez: el expresidente Zapatero (con el que desde hace meses tiene Sánchez una relación entre tirante y distante); Eduardo Madina, su rival en las primarias de hace un año; y Susana Díaz, presidenta andaluza y siempre teórico recambio de Sánchez en el liderazgo del PSOE si a este no le va bien en las próximas elecciones generales, previstas para este otoño.
A Juan Segovia le apoyaron los tres. Zapatero y Madina más a las claras, Díaz con mayor discreción. Batalla política perdida por estos (sin grandes víctimas, porque parece que Hernández va a integrar a Segovia en su Ejecutiva) y ganada por Sánchez, que cumple un año como secretario general mucho más consolidado.

Pedro Sánchez-Albert Rivera, la clarividente apuesta de El País

Son legendarios el tino y la clarividencia de El País en sus apuestas ante un proceso electoral. El año 2000 batió todos sus récords:
Marzo. Elecciones generales. José María Aznar versus Joaquín Almunia. Apostó por Almunia. Ganó Aznar.
Julio. Elecciones Real Madrid. Florentino Pérez versus Lorenzo Sanz. Apostó por Lorenzo. Ganó Florentino.
Julio. Elecciones Barça. Joan Gaspart versus Lluís Bassat. Apostó por Bassat. Ganó Gaspart.
Julio. Congreso del PSOE. José Bono versus José Luis Rodríguez Zapatero. Apostó por Bono. Ganó Zapatero.
Noviembre. Elecciones en Estados Unidos. George Bush frente a Al Gore. Apostó por Gore. Ganó Bush…
Desde entonces hasta aquí, tantos y tantos aciertos más.
Ahora parece que apuesta sin disimulos por PSOE más Ciudadanos para las próximas elecciones generales y el Gobierno subsiguiente.
Cuidaos, Pedro Sanchez y Albert Rivera.

Santiago: Nunca una mentira creó tanta verdad

25 de julio, día de Santiago.
Probablemente nunca en la historia del mundo una patraña -el imposible descubrimiento en el siglo IX de la tumba de un apóstol decapitado a unos 4.000 kilómetros de distancia casi 800 años antes- alumbró tanta civilización, tanta verdad.
El falso hallazgo de Santiago generó primero la iglesia y catedral, luego la ciudad y después el Camino de Santiago, y por él llegaron a la Península el arte románico, la reforma cluniacense, la poesía provenzal, la urbanización y el fenómeno de las ciudades, el turismo, el dinero, la burguesía, las obras públicas, la hostelería… La civilización, en suma…
Mi hijo Ignacio y yo le dedicamos a este fenómeno un capítulo en nuestro libro La nación inventada. Ahí va, de lectura de sábado… de Santiago

¿Gobierno polipartito a la vista?

Con las encuestas más recientes en la mano, y con la complejidad de hacer hoy cálculos de escaños cuando estamos pasando de un sistema bipartidista a un tetrapartidista asimétrico (dos partidos grandes más dos medianos; o tres grandes y uno mediano, no está claro aún), los cuatro aspirantes a la Moncloa -Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera- probablemente ya han llegado a la conclusión que la suma de dos no da mayoría en el Congreso de los Diputados. Parece difícil que PP más Ciudadanos o PSOE más Podemos o PSOE más Ciudadanos sumen 176 escaños. Sólo un muy improbable PP más PSOE podría alcanzarlo.
¿Qué hacer? ¿Empezar a pensar en una tercera pata de Gobierno y hacerle guiños cuanto antes? ¿Será por eso por lo que el líder del PSOE, Pedro Sánchez, decía ayer en Barcelona que, si tiene la oportunidad de gobernar, pedirá a los “nacionalistas moderados” que se incorporen a la “gobernabilidad y gobernanza” de España? Si a lo de “nacionalistas” añadió Sánchez lo de “moderados”, ¿será que piensa que PSOE más Podemos o Ciudadanos (uno de los dos) más nacionalistas moderados como PNV, Unió, Coalición Canaria, etc. sí sumarán 176? ¿Hipótesis de Gobierno polipartito a la vista?

El nuevo mapa político dificulta los cálculos electorales

A cuatro meses de las elecciones generales (o cinco meses, pues últimamente se especula con que serán o el 13 o el 20 de diciembre), comienzan a menudear las encuestas de muestra creo que insuficiente, pues se basan en unas 1.000 entrevistas, y de conclusión me temo que excesiva, ya que se atreven a pronosticar los escaños que obtendrá cada formación.
Como se sabe, nuestro Congreso lo componen 350 diputados que se eligen en 50 más 2 circunscripciones electorales: las 50 provincias más las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. ¿Cuántas de aquellas 1.000 entrevistas creéis que se hacen en las provincias con poca población? ¿Doce o quince en cada una de ellas? ¿Es fiable el resultado de porcentaje de votos para cada partido con una muestra tan pequeña? ¿Y el resultado en escaños?
Imaginaos una provincia donde se eligen tres diputados (en las elecciones generales de 2011, había ocho provincias así en España) y un resultado muy ajustado entre la lista A y la B. ¿Unas doce o quince entrevistas son fiables para determinar que A gana en votos a B y eso quiere decir que en escaños la lista A logra 2 y la lista B solo 1? ¿Y si es exactamente al revés, 1 a 2?
Todos los institutos demoscópicos tienen ya larga experiencia en cocinar con atino las encuestas en esas pequeñas circunscripciones, pero de repente el guiso ha cambiado en origen. Hasta ahora, los dos principales partidos (PP y PSOE) sumaban más del 70% de los votos a nivel estatal (llegaron hasta el 83%), pero en las últimas elecciones ya no es así (en las europeas de mayo de 2014, sumaron el 49,06%; y en las municipales de hace dos meses, el 52,07%) y han aflorados dos partidos nuevos, Podemos y Ciudadanos, a los que encuestas recientes dan en torno al 15% de los votos al primero y sobre el 10%-12% al segundo.
¿Quién se atreve, con ese nuevo escenario, a repartir escaños de manera fiable en provincias pequeñas como las que decíamos antes o en provincias medianas en las que las entrevistas no han llegado ni siquiera a la treintena? ¿Qué diferencia de puntos porcentuales de votos ha de haber entre la segunda y la tercera lista para que esta última entre en el reparto de escaños? ¿Y entre la tercera y la cuarta? ¿Y qué ocurrirá si durante la campaña Podemos se acerca al 20% de los votos, y Ciudadanos al 15%? ¿Y si IU logra armar candidaturas bajo el paraguas de Ahora en Común y resta fuerza a Podemos? ¿Cómo funcionará ahora el voto útil en las circunscripciones pequeñas y medianas? Todo son dudas y más dudas.
El Congreso que se eligió en 2011 surgía así:
-De 2 circunscripciones muy grandes (Madrid, con 36 escaños, y Barcelona, con 31).
-De 5 grandes (Valencia, 16; Alicante y Sevilla, 12; y Málaga y Murcia, 10).
-De 18 medianas (Cádiz, Vizcaya, La Coruña, Baleares, Las Palmas y Asturias, con 8 escaños; Santa Cruz de Tenerife, Zaragoza, Pontevedra y Granada, con 7; y Tarragona, Córdoba, Girona, Guipúzcoa, Toledo, Almería, Badajoz y Jaén, con 6).
-De 16 pequeñas (Navarra, Castellón, Cantabria, Valladolid, Ciudad Real, Huelva y León, con 5; y Lérida, Cáceres, Albacete, Burgos, Salamanca, Lugo, Orense, La Rioja y Álava, con 4).
-Y de 11 muy pequeñas (Guadalajara, Huesca, Cuenca, Zamora, Ávila, Palencia, Segovia y Teruel, con 3; Soria, con 2; y Ceuta y Melilla, con 1).
Con esa distribución tan desigual de escaños, lo probable es que los dos partidos más votados (presumiblemente, PP y PSOE; salvo en las provincias con formaciones nacionalistas fuertes) acaparen casi todos los escaños de las circunscripciones pequeñas y muy pequeñas y de una gran parte de las medianas, y que sólo en las grandes y muy grandes circunscripciones logren representación la tercera marca en competición (Podemos, según las encuestas recientes), la cuarta (Ciudadanos), la quinta (IU), quizás la sexta (UPyD).
Una conclusión: los dos partidos más votados lograrán mayor porcentaje de escaños que porcentaje de votos. Y viceversa: los partidos secundarios tendrán menor o mucho menor porcentaje de escaños que porcentaje de votos, ya que todos sus sufragios recogidos en las circunscripciones pequeñas y muchos de los que logren en las medianas no generarán escaños.
Y otra conclusión: el sistema electoral (las 50 más 2 circunscripciones y la asignación de escaños por la Ley D’Hondt) puede darle al bipartidismo una nueva oportunidad de supervivencia.

El Eurogrupo, un poder oscuro dirigido por Alemania

La crisis griega arroja detalles del funcionamiento interno del Eurogrupo que cargan de razón a los que piensan que es uno más de los poderes oscuros, una de esas instituciones que pese a no ser democráticas, pese a que no surgen de procesos democráticos transparentes, ejercen un poder en ocasiones tiránico sobre Gobiernos soberanos, sí democráticos.
Las largas sesiones de negociación con Grecia ya permitieron ver algunos de esos detalles poco ejemplarizantes. Una entrevista ahora con Yanis Varoufakis -ministro de Finanzas griego hasta el lunes de la pasada semana- que hoy publica New Statesman -y en castellano El País– completa el obsceno retrato.
Varoufakis es un damnificado del Eurogrupo, cierto, pero no por ello pierde crédito en lo que cuenta. Y cuenta cosas como estas:

P. Cuando llegó usted, a principios de febrero, no habría una postura unificada…
R. Había varios que simpatizaban con nosotros a nivel personal, a puerta cerrada, sobre todo representantes del FMI. Pero dentro del Eurogrupo, aparte de unas cuantas palabras amables, nada. [El ministro alemán de Finanzas, Wolfang] Schäuble siempre mantuvo la misma actitud: ‘El programa no se discute, porque el gobierno anterior lo aceptó y no vamos a cambiar por una elección. Con 19 países, siempre hay alguna elección pendiente y, si cada vez cambiáramos las cosas, los contratos entre nosotros no tendrían ningún valor’. Entonces tuve que responder que quizá no habría que celebrar elecciones en los países endeudados, y nadie me respondió, un silencio que solo puedo interpretar como que les parecía buena idea pero difícil de llevar a la práctica. Así que el que no firmara se quedaría fuera.
(…)
P. ¿Cuál es el mayor fallo del funcionamiento del Eurogrupo?
R. El problema es que es un grupo sin existencia legalmente reconocida, sin un tratado que lo sustente, pero con el máximo poder para decidir sobre las vidas de los europeos. No responde ante nadie, no hay actas de las reuniones, y es confidencial. De modo que ningún ciudadano se entera nunca de lo que se discute. A pesar de que son decisiones casi de vida o muerte.
P. ¿Y el grupo está controlado por las actitudes alemanas?
R. No por las actitudes, sino por el ministro de Finanzas de Alemania. Es una orquesta muy afinada, dirigida por él. A veces, la orquesta desafina, pero él se encarga de que vuelva al redil.

Puedes hacer tus comentarios.

El corto diálogo con el que Fernando Trueba arrancó su carrera

Fernando Trueba ha sido galardonado hoy con el Premio Nacional de Cinematografía, y dice el jurado que se reconoce así «su indiscutible trayectoria profesional como director, productor y guionista, además de su labor en defensa de la profesión cinematográfica desde los inicios de su carrera como fundador de la revista Casablanca y como crítico en El País y la Guía del Ocio”.
Muchos creen que la carrera de Trueba en el mundo del cine comenzó y tomó ritmo con Ópera prima, aquella fresca e innovadora comedia de 1980. No, no es así. Rotundamente no. Su carrera había comenzado y acelerado en realidad con un cortísimo diálogo que Fernando escribió mentalmente para sí mismo un año antes, en 1979, y que interpretó de modo impecable y a la fuerza en un descansillo de un edificio de oficinas de Madrid.
Finales de 1978, quizás comienzos de 1979. Cuatro amigos, dos parejas, pasan un fin de semana en París y descubren Pariscope, una publicación de pequeño formato y gran éxito donde se recogían a modo de agenda las principales actividades de ocio y espectáculos de la capital gala.
-Esto no lo hay en Madrid –se dijeron a sí mismos aquellos viajeros-. ¿Y si fundamos algo parecido?
A su vuelta contrataron a un periodista, Juan Carlos Avilés, le montaron una pequeña oficina y le dieron el ejemplar de Pariscope para que se inspirara y lo adaptara a aquel Madrid que estaba a punto de ver nacer la movida.
-No teníamos ni secretaria –ha contado muchas veces Juan Carlos-. Una tarde llamaron al timbre y fui a abrir…
Cambio de plano. Exterior, calle. Una pareja de veinteañeros ha aparcado el viejo coche en doble fila. Ella se ha quedado sentada al volante, impaciente, y él se ha dirigido al ascensor.
-No sé cómo nos habíamos enterado de la dirección y del proyecto. Era quizás la tercera vez que íbamos. Yo no me atrevía a llamar, dejaba pasar unos minutos y bajaba y le mentía a Cristina. No hay nadie, no contestan… Pero esa vez ella me había dado un ultimátum. Baja con ese empleo. Improvisé el diálogo en el ascensor…
Nuevo cambio de plano. Interior. Oficina. Juan Carlos.
-Una tarde llamaron al timbre y fui a abrir. Me encontré enfrente a un tipo alto y desgarbado que con un ojo me miraba a mí y con el otro parecía que miraba al descansillo.
-Buenas. ¿Es aquí la Guía del Ocio?
-Pues… sí.
-Soy el crítico de cine.
-¡Pero si no tenemos!
-¡Por eso!
Y se quedó.

Como no quieres caldo, Alexis, ahí van tres tazas

El acuerdo entre las instituciones europeas y Grecia tiene toda la pinta de un pacto por aplastamiento, de un trágala impuesto a los griegos, sobre todo por Alemania, con la pistola humeante del riego de socorro del BCE sobre el pecho de los bancos helenos y sin atender ninguno de los argumentos ni de las circunstancias de la parte débil de la mesa.
Ha dicho Rajoy que no ha habido “una venganza” contra Grecia. Visto con cierta distancia y frialdad lo que ha ido ocurriendo día a día en las últimas semanas, parece más bien que sí; que se le ha hecho pagar a Alexis Tsipras por la osadía de convocar el referéndum y de ganarlo con casi 23 puntos de ventaja, por la insolencia de creer que realmente estaba en una negociación, y no en un paripé para disimular un imposición pura y dura.
Al final, todo se ha sustanciado, en fin, en un “como no quieres caldo, Alexis, ahí van tres tazas” que de paso vacuna cualquier efecto contagio y que algún otro Syriza en algún otro país del euro se venga arriba.

De la gaviota fea al albatros cisne

Dice ahora el PP que la gaviota de su logo recién cambiado no era una gaviota sino un albatros. Ayer, en el video de presentación de su nuevo logo (min 00.45), y hoy en TVE, Pablo Casado, el vicesecretario general de Comunicación (01.07.18).
¡Cáspita! -que diría Rajoy- ¡Y todos nosotros sin saberlo durante varias décadas!
Me he ido al diccionario y a diferentes guías ornitológicas y he leído lo que he encontrado a la luz de las políticas llevadas a cabo por los Gobiernos del PP en las diferentes administraciones que ha gestionado.
Las gaviotas: “Dorso ceniciento”. “Manchas negras”. “Tienen picos robustos, bastante largos”. “Es muy voraz”. “Se alimentan de todo aquello mínimamente comestible: todo tipo de animales marinos, vegetales, insectos, carroña, pájaros pequeños (a los que ataca en vuelo), huevos de pájaros (tanto de otras especies como de la suya propia), pollos, ratas, etc. Si sus presas aún están vivas suelen agarrarlas con el pico y dejarlas caer desde lo alto hasta que mueren o se abren”.
Los albatros: “Plumaje blanco y alas muy largas y estrechas. Es muy buena voladora y vive principalmente en los océanos Índico y Pacífico”. “Están entre las aves voladoras de mayores dimensiones”. “Se mueven de forma muy eficiente en el aire”. “Establecen una relación monogámica que dura toda su vida”.
O sea que el nuevo PP nos dice ahora que su patito feo no era tal, sino un elegante cisne.
“No es más moderno [el aspecto] porque no hemos tenido tiempo”, como dice uno de los responsables del cambio. Asustado por los resultados de las elecciones locales y autonómicas del pasado 24 de mayo y las perspectivas para las generales del próximo otoño, el PP renueva imagen, cambia de cara y de continente… ¿Y el contenido? ¿Será consciente de que su problema no es tanto la comunicación como los hechos, las políticas, la gestión que han hecho estos años Rajoy y algunos de sus alcaldes y presidentes autonómicos?
¿Será capaz de cambiarlas y de que le creamos?
El Buscón, esa novela de Francisco de Quevedo en la que un pícaro del siglo XVII cuenta sus andanzas por Segovia, Alcalá, Toledo o Sevilla, acaba así: “Determiné (…) de pasarme a Indias (…) y fueme peor (…) pues nunca mejora su estado quien muda solamente de lugar y no de vida y costumbres”.

La derrota electoral del PP el 24-M, medida en dinero y en habitantes

Ximo Puig (PSPV-PSOE) sucede a Alberto Fabra (PP) en la Comunidad Valenciana. Emiliano García-Page (PSOE), a María Dolores de Cospedal (PP) en Castilla-La Mancha. Guillermo Fernández Vara (PSOE) a José Antonio Monago (PP), en Extremadura. Javier Lambán (PSOE), a Luisa Fernanda Rudi (PP) en Aragón. Francina Armengol (PSIB-PSOE) a José Ramón Bauzá (PP) en Baleares. Miguel Ángel Revilla (PRC) a Ignacio de Diego (PP) en Cantabria.
La derrota –disfrazada de victoria- del PP en las elecciones del pasado 24 de mayo se está visualizando estos días al completo con las investiduras de los nuevos presidentes autonómicos.
El prólogo, gordo, fue el 13 de junio, con la constitución de los nuevos ayuntamientos y la elección de alcaldes. El partido de Rajoy perdió ese día:
-la mayor ciudad española, Madrid: 4.388 millones de euros de presupuesto municipal, 3,165 millones de habitantes.
-la tercera, Valencia: 738 millones de presupuesto, 0,786 millones de habitantes.
-la cuarta, Sevilla: 909 millones de presupuesto municipal, 0,696 millones de habitantes.
-la octava, Palma de Mallorca: 379 millones de presupuesto, 0,399 millones de habitantes.
-la novena, Las Palmas: 298 millones de euros de presupuesto, 0,382 millones de habitantes.
-la undécima, Alicante: 240 millones de presupuesto, 0,332 millones de habitantes.
-la duodécima, Córdoba: 309 millones de presupuesto, 0,328 millones de habitantes.
-la decimotercera, Valladolid: 290 millones de presupuesto, 0,306 millones de habitantes…
De las 15 más pobladas, el PP gobernaba en diez y ahora sólo gobierna en dos: Málaga y Murcia. Las ocho que ha perdido suman 7.551 millones de euros de presupuesto y 6,4 millones de vecinos.
El vuelco en las comunidades autónomas es aún más grave para el Partido Popular. De las 13 comunidades que celebraron elecciones en mayo, el PP gobernaba en 10 y va a gobernar sólo en 4: ha perdido 6 y no ha recuperado ninguna nueva (con la incógnita de última hora de Asturias, donde el socialista Javier Fernández está encontrando más dificultades de las previstas para seguir en el poder).
El PP, en resumen, pierde el Gobierno de:
-Comunidad Valenciana: 17.191 millones de euros de presupuesto, 5 millones de habitantes.
-Castilla-La Mancha: 8.206 millones de euros de presupuesto, 2,1 millones de habitantes.
-Extremadura: 5.365 millones de euros, 1,1 millones de habitantes.
-Aragón: 5.254 millones de euros, 1,32 millones de habitantes.
-Baleares: 4.035 millones de euros, 1,1 millones de habitantes.
-Cantabria: 2.500 millones de presupuesto, 0,59 millones de habitantes.
Total: 11,2 millones de personas que tenían Gobierno autónomo del PP dejan de tenerlo, y el partido de Rajoy pierde la gestión, contando solo las comunidades autónomas, de unos 42.560 millones de euros de presupuestos públicos.
¡Y aún se jactaba Rajoy el lunes 25 de mayo de haber ganado las elecciones!