BLOGS
¡Que paren las máquinas! ¡Que paren las máquinas!

¡Que paren las máquinas! El director de 20 minutos y de 20minutos.es cuenta, entre otras cosas, algunas interioridades del diario

Cansino, sin pulso, sin alma… Quizás el peor discurso parlamentario de Rajoy

Previsible, sin novedades, repetitivo, deslavazado, aburrido, plúmbeo… Rajoy ha leído un discurso de investidura como si fuera un penoso trámite -“¡qué pereza!”-, un discurso que probablemente quedará como una de sus peores intervenciones parlamentarias, si no la peor. Lo ha leído con tal aire cansino, tan sin emoción ninguna, tan sin pulso, tan sin alma, que el candidato más parecía resignado a su suerte, la de la derrota, que motivado por el afán y la esperanza de movilizar algún sí o alguna abstención nuevos en estas tres jornadas de la sesión de investidura.

¿Está el presidente en funciones aún con el síndrome postvacacional o todo es una impostación, una puesta en escena, un hacerse el desvalido para que se recuerde menos que es el presidente de la desigualdad social récord, de la deuda récord, de las tensiones territoriales récord; el presidente del partido carcomido por la corrupción, de los sobres con sobresueldos para la cúpula directiva, de los ordenadores rotos a martillazos para destruir pruebas? ¿Una impostación también para desviar la atención hacia la forma del discurso y así reparemos menos en el fondo, en el contenido, en algunos de los sapos que ha tenido que tragarse, en algunas de las medidas que ha tenido que prometer o proponer, a instancias de su socio Ciudadanos, y que son una enmienda a la totalidad, un rectificado, de la gestión del propio Rajoy entre 2011 y 2015?

Con esa forma y ese fondo del discurso, con ese continente y ese contenido, el “o yo o el caos” de Rajoy ha sonado hoy aún menos convincente que estos días y semanas pasados.

Alguien que le conozca poco pensaría esta tarde que el presidente en funciones está pensando en tirar la toalla. Pero no, no será así. La máxima vital de Rajoy –“la vida es resistir, y que alguien te ayude”, como le dijo él mismo a la mujer de Luis Bárcenas en uno de sus memorables sms- sigue vigente, y mañana, en las réplicas, el presidente en funciones habrá recuperado el tono y resucitará.

10 frases de Rajoy en marzo que hoy probablemente no se diga a sí mismo

En marzo pasado, cuando Pedro Sánchez se presentó a la sesión de investidura sin tener los apoyos suficientes que se la garantizaran, Mariano Rajoy le dedicó en el pleno del Congreso al candidato socialista un discurso despectivo, lleno de frases muy celebradas entre los diputados del PP. Estas son algunas:

1- “Toda esta representación ha venido precedida de otra no menos teatral y altisonante. Me refiero a la solemnísima firma de un acuerdo de muy limitada relevancia, pero que se ha presentado con una escenografía que nos hacía pensar que estábamos ante una página histórica de dimensiones sólo comparables al Pacto de los Toros de Guisando”.

2- “Lo natural, incluso lo honesto, hubiera sido que usted comunicara al Rey eso tan sencillo de lo he intentado, pero no ha sido posible”.

3- “Ha consumido el mes en postularse para un puesto a sabiendas de que no reunía las condiciones para obtenerlo”.

4- “Viene aquí sin Gobierno y sin apoyos, esperando que los demás le arreglen lo que usted no ha querido arreglar, porque su Señoría estaba pensando en algo que le importa mucho más: su propia supervivencia”.

5- “Si está usted representando una comedia, si es evidente que estamos ante una candidatura ficticia e incompleta, no sé bien a qué hemos venido, Señoría”.

6- “En fin Señoría, no lo tome a mal, pero nos ha entretenido durante un mes para nada. Ya sé que han estado trabajando mucho, pero, dado lo poco que les cunde, más les valía no proclamarlo”.

7- “Si alguien supone que mi grupo puede aceptar el papel de comparsa que se nos asigna en este cortejo, se está equivocando”.

8- “¿Quién nos garantiza que no volverán ustedes a las andadas? ¡Ojalá pudiéramos creerlo! Sería muy tranquilizador. ¡Ojalá pudiéramos creerlo! Pero no podemos. Debe usted reconocerme, además, que su trayectoria personal no le avala”.

9- “Son tantas las diferencias entre lo que dice usted y lo que dice su socio que empezamos a pensar que ninguno de los dos sabe exactamente lo que ha firmado. O lo saben y pretenden engañarnos a todos los demás”.

10- “El diccionario de la Real Academia define la palabra bluf como montaje propagandístico para crear un prestigio que posteriormente se revela falso. Me parece que está bien descrito”.

Es altamente improbable que Rajoy, que también llega a la investidura sin los apoyos suficientes para sacarla adelante, se aplique hoy a sí mismo alguna de ellas. Mañana, en su réplica, Pedro Sánchez aludirá en su discurso a algunas, según fuentes socialistas, “pero eludiendo aquellas desafortunadas expresiones en tono displicente que utilizó Rajoy para menospreciar el acuerdo con Ciudadanos”.

¿Volveremos a oír hablar de los toros de Guisando?

Elecciones en diciembre… o no

La reunión de esta mañana de Mariano Rajoy con Pedro Sánchez -corta, de unos 30 minutos; y “perfectamente prescindible”, según el líder socialista- ha dejado claras al menos tres cosas:

Una, que el PSOE sigue firme en su no a Rajoy pese a que las presiones que acechan a su líder desde las elecciones del 25 de junio se han recrudecido tras el acuerdo entre PP y Ciudadanos.

Dos, que Rajoy no va a dar una espantada y, contrariamente a lo que él mismo insinuó hace un mes, cuando el Rey le encargó que intentara la investidura, va a presentarse ante el Congreso de los Diputados a una votación pese a saber que la tiene perdida de antemano.

Y tres, que el parón institucional se acaba, y pasado mañana por la tarde, tras la primera votación, se pondrá en marcha el mecanismo constitucional que nos llevaría en unos meses a unas nuevas elecciones… o no.

¿Son ya ciertas, inevitables e ineludibles esas terceras elecciones generales seguidas? Aún no. Queda partido. En los dos meses de plazo constitucional entre el primer no (el del miércoles próximo) y la disolución de las Cortes, aún veremos nuevas etapas de esta larga carrera. Así se desprende tanto de las palabras de Rajoy -“Seguiré intentándolo con el PSOE porque es la llave”- como de las palabras -“el PSOE estará en la solución”- y en los silencios de Sánchez. Daba la impresión esta mañana, en sus respectivas comparecencias, de que ambos tienen, para después del viernes 2 de septiembre, algún plan alternativo a sentarse a esperar la convocatoria de unas nuevas elecciones. Y Ciudadanos y Podemos -a los que según algunas encuestas les puede ir mal en unos nuevos comicios-, probablemente también. Y los independentistas catalanes, quizás también. Y el PNV, en función de cómo le vaya en las elecciones vascas del próximo 25 de septiembre, otro tanto.

Elecciones vascas y gallegas, moción de confianza del president catalán, primeras iniciativas legislativas en el nuevo Congreso de los Diputados, relevantes asuntos pendientes y compromisos de España en la UE, algunas citas de riesgo del PP con la Justicia por casos de corrupción, enredos internos en PSOE… El escenario político de las próximas semanas va a ser cambiante, volátil, poco predecible. Diciembre parece cercano, pero en el calendario llegan antes septiembre y octubre, y traerán juego y oportunidades a quien sepa aprovecharlo.

Asegurar las pensiones, tarea urgente

Los últimos datos del sistema público de pensiones, publicados ayer por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, confirman que se agrava el problema que saltó al debate público en julio pasado, cuando el Gobierno echó mano, por dos veces, de la hucha de las pensiones para poder pagar a los jubilados: sacó 8.700 millones de euros a primeros de julio, con nocturnidad, veranidad y alevosía, y 1.000 millones más el día 20.

En junio, el número de pensiones que pagaba el sistema aumentaba al ritmo del 1,17% anual y sumaba un total de 9.402.148. De ellas, 5,7 millones eran por jubilación, 2,3 millones por viudedad, 0,94 millones por incapacidad permanente, 0,34 millones por orfandad y 0,04 millones de pensiones a favor de familiares. La prestación media del total del sistema se situaba en 903,14 euros mensuales por cada pensión, tras subir el 1,88% desde junio de 2015 a junio de 2016, y la nómina mensual de pensiones contributivas que tenía  que pagar la Seguridad Social alcanzaba los 8.491,48 millones de euros, un 3,08% más que un año antes.

Apenas dos meses después, en agosto, los datos son estos: el número de pensiones aumenta al ritmo de 1,29% anual y alcanzan ya un total de 9.427.785 (o sea, 25.637 más en solo dos meses, a un ritmo de unas 427 pensiones nuevas más al día), la prestación media sube un poquito, a 905,30 euros al mes, y la nómina total ya alcanza los 8.534,97 millones, un 3,20% más que hace un año.

Los ritmos de crecimiento, en conclusión, están aumentando, se están acelerando. ¿Y los de ingresos del sistema? Esos no, no crecen a un ritmo parejo. Por una sencilla razón: los cotizantes nuevos de la Seguridad Social tienen en su inmensa mayoría contratos precarios y malpagados y cotizan por bases bajas, insuficientes para compensar las pensiones nuevas, casi todas muy altas pues corresponden a trabajadores que cotizaron muchos años y con salarios medios superiores a los nuevos contratos actuales. De ahí que, cada mes, el sistema ingresa y gasta casi lo mismo, en torno a 8.500 millones ahora, pero cada vez que hay que pagar una extra en las pensiones al Gobierno no le queda otra que acudir a la hucha, que se está quedando escuálida. Zapatero se la dejó en 2011 a Rajoy en 66.815 millones, y Rajoy ya la ha ordeñado tanto que está en solo 24.207 millones. Le quedan para dos pagas extras, la de la Navidad próxima y la de verano de 2017, y no mucho más.

Este de la sostenibilidad del sistema de pensiones sí es un problema que hay que afrontar con urgencia. Los partidos, por responsabilidad, deberían acometer en el Congreso de los Diputados cuanto antes una reforma de la financiación de la Seguridad Social, sin esperar a que haya Gobierno. Y han de pensar que el esfuerzo no puede caer una vez más, como en la últimas reformas del PSOE y del PP, en los más débiles, los jubilados y los que van a serlo en breve. Nuevas ideas y nuevas fórmulas no faltan. Lo único que falta es voluntad política y reconocer el PP y el Gobierno de Rajoy que la recuperación del empleo de la que tanto alardean es insuficiente para mantener uno de las grandes pilares de nuestro Estado del bienestar: el sistema de pensiones. No les tengan mucho más tiempo a los pensionistas con la incertidumbre de si van a cobrar la extra de Navidad del próximo año y de si el sistema es sostenible a medio plazo, señores diputados.

¿Desde cuándo no veis unas mariposas blancas?

-Cuando éramos chicos, había miles… ¿Desde cuándo no veis unas mariposas blancas?

En el bar del pueblo, como tantas otras veces antes, se hablaba de la despoblación del campo. Esta vez no de la despoblación humana, sino de la despoblación animal. Todo, porque yo había comentado que apenas veía pájaros en mis paseos matutinos.

-Y cada día verás menos. Ni urracas, ni gorriones, ni perdices, ni codornices, ni moñudas…

-… ni alondras, y mira que había alondras en los aguanales, que íbamos por la noche con un cencerro y un candil y se confiaban y dejaban que nos acercáramos y las cogíamos por docenas.

-No sólo pájaros. En el campo ya no quedan tampoco ni saltamontes, ni vinagreras, ni aquellas mariposas blancas… Cuando éramos chicos, había miles… ¿Desde cuándo no veis unas mariposas blancas?

-Ni lagartos, ni culebras… Ni lagartijas en las solanas.

Casi unanimidad en las causas de la despoblación animal:

-Es por los insecticidas, por la manía de echarlo cada vez más y en todos los lados, hasta en las cunetas, en los cirates y en las regueras.

-Bueno… -replicó alguien, quizás agricultor-. También por los zorros y por las aguilas, que acaban con todo.

-¡Pero qué dices! Zorros y águilas ha habido siempre. Son los insecticidas los que están acabando con el campo. No van a quedar… ni zorras ni águilas, ya lo veréis.

 

Enhorabuena y ánimo a los cuartos puestos olímpicos

Las 17 medallas logradas por el deporte español en Río, una por una, ocupan hoy lugares preeminentes en los medios de comunicación y en las redes sociales y en algunas conversaciones de bar… (y en los tuits de los políticos de uno y otro signo, que han competido duramente en adelantarse al rival en las felicitaciones e incluso en apropiarse de alguna de las medallas).

Bien está. Se lo merecen. Loor y gloria a los héroes olímpicos: a los campeones, a los subcampeones, a los bronces… ¿Pero… y los cuartos puestos? ¿Alguien se acuerda de los cuartos puestos, de los que se quedaron al pie de la escalera del podio, sin poder subir, con poca y ninguna visibilidad ante los medios?

Enhorabuena y ánimo a nuestros esforzados cuartos puestos: Fátima Gálvez, en tiro; Jonathan Castroviejo, en ciclismo; Alfonso Benavides, en piraguismo; Berta BetanzosTámara Echegoyen, en vela; y Mireia Belmonte en natación y Rafael Nadal en tenis, estos dos últimos también medalla en otras pruebas de su especialidad.

Enhorabuena y ánimo también a los que han logrados nuestros 14 quintos puestos (algunos de ellos, en equipo), y a los 4 sextos puestos, y a los 6 séptimos puestos, y a los 8 octavos puestos… y a todos los que han competido, 163 chicos, 143 chicas, 306 deportistas españoles en total.

En los Juegos, los medios de comunicación solemos descubrir deportes y deportistas en los que apenas reparamos en los cuatro años que pasan entre cita y cita olímpicas. Nuestro mea culpa también, y nuestra promesa de que esta vez, camino de Tokio 2020, vamos a intentar que no nos pase.

Rajoy, con el vaso medio lleno y llenándose o medio vacío y vaciándose

Puede ser solo un señuelo para atraer al PSOE o a votantes de unas nuevas elecciones o puede que no, que sea mucho más y vayan en serio. Tras el encuentro de hoy con Albert Rivera, a Mariano Rajoy se le ha visto algo más optimista que ayer tras su reunión con Pedro Sánchez.

Veo en la red a algunos reputados rajoyólogos predicando que el presidente del Gobierno en funciones tiene desde hace días los apoyos y las abstenciones que necesita y que ahora está simplemente vistiéndolo todo de esfuerzo colosal, magnanimidad negociadora y éxito de gran estadista. Veo a otros no menos reputados marianólogos predicar lo contrario: que Rajoy ya es consciente de que está en un callejón sin más salida que unas terceras elecciones, y que la escenificación de hoy es en el fondo el primer mitin de la precampaña, con el fin último de arramplar con todos los votos posibles de la abstención, de Ciudadanos, de PSOE y hasta de algunos de los confusos o confundidos exvotantes de Unidos Podemos. No sé, francamente, a cuál de las dos cartas quedarme, si a la del vaso medio lleno y llenándose o al de medio vacío y vaciándose.

PD. Hace unas semanas, le dimos importancia a lo de que Pedro Sánchez decía no a Rajoy “a día de hoy”. Luego no hubo nada: ayer ya era un no a secas, sin lo de “a día de hoy”. Hoy no sé si le tenemos que dar alguna importancia o al menos alguna intención a lo de Albert Rivera de que “hoy por hoy” no hay alternativa a Mariano Rajoy. Dice el diccionario de la Real Academia que “hoy por hoy” es una locución adverbial que se usa “para dar a entender que algo es o sucede ahora de cierto modo, pero puede cambiar más adelante”. ¿Cambiará más adelante esa percepción de Rivera? Y si es que sí, ¿verá la alternativa en Pedro Sánchez o la verá en otro dirigente del PP que no sea Rajoy?

Unas terceras elecciones, aún prematuro

Poca novedad tras la reunión de Mariano Rajoy con Pedro Sánchez. El líder socialista sigue firme en su no al líder del PP, y este último en su sorprendente posición del jueves pasado: Rajoy no garantiza que vaya a ir al Congreso de los Diputados, a un pleno de investidura, pese a que el artículo 99 de la Constitución le obliga de modo perentorio. La hipótesis de que la semana pasada Rajoy le dio al rey un sí simulado y un no diferido toma aún más cuerpo.

Pese a todo ello, quizás sea aún prematuro hablar de terceras elecciones. Tiempo al tiempo. Está por ver aún si Rajoy va finalmente a la investidura o si no va. Si Rajoy va y la pierde, y sobre todo si no va, está por ver si su partido, el PP, le ofrece al rey un nuevo candidato o si no lo hace. Si no lo hace, estaría por ver si Felipe VI se lo propone de nuevo al segundo partido más votado, el PSOE. Si es que sí, que se lo ofrece, estaría por ver, también, si Pedro Sánchez lo intenta de nuevo… Incluso está por ver si al final Pedro Sánchez, o su Comité Federal, cambian su no a Rajoy o a otro nombre del PP por una abstención… Y si todas las vías se cierran, estaría también por ver si los principales partidos serían capaces de ponerse de acuerdo, como recurso extremo, en un independiente que gobierne dos años con un gobierno técnico y solo despache asuntos ordinarios y compromisos con la UE.

Ha dicho Sánchez que de su reunión con Rajoy ha salido más preocupado de lo que ya iba. Probablemente, el común de los ciudadanos también lo estén tras escuchar a ambos líderes políticos en sus respectivas comparecencias ante la prensa. Pero démosle tiempo al tiempo. La política -véase recientemente Italia, Portugal, Grecia, Reino Unido…- suele encontrar vericuetos nuevos ante complicados escenarios nuevos, y probablemente la nuestra también sea capaz de hacerlo.

¿Ha dado Rajoy al rey un ‘sí’ simulado y un ‘no’ diferido?

El amago de ayer de Mariano Rajoy de saltarse a la torera la Constitución es uno de los disparates políticos y jurídicos más clamorosos que se han producido en España en muchos años. Y un feo ominoso al rey, una presión rayana con el chantaje a los líderes del resto de formaciones políticas y una tomadura de pelo colectiva al conjunto de los ciudadanos, especialmente a los que votaron al PP en las elecciones del pasado 26 de junio.

¿Qué está haciendo Rajoy tras proponerle Felipe VI como candidato a presidente de Gobierno? ¿Ha aceptado la propuesta o no lo ha hecho? ¿Se han leído Rajoy y sus asesores el artículo 99 al completo de la Constitución? Dice así:

“Artículo 99

1. Después de cada renovación del Congreso de los Diputados, y en los demás supuestos constitucionales en que así proceda, el Rey, previa consulta con los representantes designados por los grupos políticos con representación parlamentaria, y a través del Presidente del Congreso, propondrá un candidato a la Presidencia del Gobierno.

2. El candidato propuesto conforme a lo previsto en el apartado anterior expondrá ante el Congreso de los Diputados el programa político del Gobierno que pretenda formar y solicitará la confianza de la Cámara.

3. Si el Congreso de los Diputados, por el voto de la mayoría absoluta de sus miembros, otorgare su confianza a dicho candidato, el Rey le nombrará Presidente. De no alcanzarse dicha mayoría, se someterá la misma propuesta a nueva votación cuarenta y ocho horas después de la anterior, y la confianza se entenderá otorgada si obtuviere la mayoría simple.

4. Si efectuadas las citadas votaciones no se otorgase la confianza para la investidura, se tramitarán sucesivas propuestas en la forma prevista en los apartados anteriores.

5. Si transcurrido el plazo de dos meses, a partir de la primera votación de investidura, ningún candidato hubiere obtenido la confianza del Congreso, el Rey disolverá ambas Cámaras y convocará nuevas elecciones con el refrendo del Presidente del Congreso.”

En los últimos días, el rey, la presidenta del Congreso y los representantes por los grupos políticos con representación parlamentaria cumplieron con pulcritud lo que dispone el 99.1. Ahora Rajoy, tras aceptar ayer la propuesta del rey, tiene que cumplir con la misma pulcritud el 99.2 -exponer ante el Congreso de los Diputados el programa político del Gobierno que formaría si es investido-, y el 99.3 -someterse a las votaciones-.

No vale apearse en medio. Hacerlo, vulneraría de modo flagrante la Carta Magna, impediría que el rey haga esas “sucesivas propuestas” que dispone el 99.4, no echaría a andar la cuenta atrás que se fija en el 99.5 y llevaría al conjunto del Estado a un limbo jurídico y constitucional. Se antoja difícil imaginar alguna acción política tan irresponsable con la legalidad constitucional como esta que apuntaba ayer Rajoy. La Abogacía del Estado y la Fiscalía General, hoy muy activos en otro conflicto constitucional, deberían advertírselo al presidente en funciones, y este no empecinarse en el sostenella y no enmendalla en el que andan esta mañana algunos de sus ayudantes.

Mariano Rajoy debería salir hoy mismo y declarar solemnemente que al rey le ha dado un ‘sí’ completo, y no un ‘sí’ simulado y un ‘no’ diferido.

El rey debe nominar un candidato con rapidez

En su estrategia para lograr la investidura de Rajoy, el PP amplió hace ya unos días su campo de presión, de modo que les llegara no solo a Pedro Sánchez (PSOE) y a Albert Rivera (Ciudadanos), sino incluso al propio rey.

«Intentarán que Felipe VI no proponga la investidura al partido más votado, para no verse Rajoy en la tesitura de declinar la invitación y decirle de nuevo que no al Rey, y también para que así no pase de nuevo el turno a Sánchez, no sea que lo vuelva a intentar», escribí el pasado 17 de julio.

La estrategia ha dado ya algún fruto, al menos a efectos de opinión publicada. Dirigentes políticos ( y no solo del PP), analistas diversos, algunos periódicos… dan por hecho, y les parece normal, que el monarca probablemente no nomine a nadie cuando el jueves acabe la ronda de consultas con los representantes de los diferentes grupos políticos que ha comenzado hoy.

No lo es, no es normal. El artículo 99 de la Constitución dice en su punto 1, literalmente:

«Después de cada renovación del Congreso de los Diputados, y en los demás supuestos constitucionales en que así proceda, el Rey, previa consulta con los representantes designados por los grupos políticos con representación parlamentaria, y a través del Presidente del Congreso, propondrá un candidato a la Presidencia del Gobierno».

Es cierto que no hay un plazo concreto, pero esa forma de redacción adoptada por los padres de la Carta Magna -«previa consulta… propondrá un candidato»- parece más una invitación a la inmediatez que a lo contrario, al retardo.

En el Diccionario de la Real Academia, «previo» o «previa» se define como «anticipado, que va delante o que sucede primero», y tanto «delante» como «primero» apuntan a una sucesión inmediata, a un «detrás» y a un «segundo» que no se demoran.

Empujar al rey a que demore su propuesta de candidato es hacerle correr riesgos reputacionales innecesarios e incluso poner en cuestión su neutralidad.

El rey debería proponer a un candidato cuanto antes. ¿Y a quién? Si, con lo que le están contando los distintos líderes, no ve clara Felipe VI la investidura de ninguno, tendría que empezar por proponérselo a Rajoy, cuyo partido fue el más votado el 26-J y es el que más síes tiene ya asegurados, los 137 del PP, y más posibilidades de sumar los que le faltan.

Si no propusiera a nadie, si se tomara el rey demasiado tiempo, estaría demorando el procedimiento y la puesta en marcha de los pasos y los plazos que prevé el artículo 99 de la Constitución en sus siguientes puntos -la celebración del pleno de investidura, las votaciones, la cuenta atrás de dos meses para convocar elecciones si no queda otra…-, lo que podría interpretarse como una colaboración indebida de Felipe VI en la estrategia del PP y una posible merma de derechos del resto de grupos políticos, que no tendrían la oportunidad de jugar su propia baza en una investidura alternativa.

Estaría en cuestión, en definitiva, el papel de árbitro y moderador que la Constitución establece para el rey.