BLOGS

El cuatrimestre de la corrupción, en tuits

El PSOE, de nuevo con las aguas revueltas

Hay estos días muchos nervios y tensión interna en los principales partidos. En el PP, por la corrupción, por la incertidumbre económica, por las encuestas, por los movimientos de los que están en la conspiración de que Rajoy dé paso del todo a Soraya Sáenz de Santamaría… En Podemos, por las dudas de si el caso Errejón les ha hecho daño en la reputación del proyecto, por el control de personas y bagajes en el crecimiento territorial, por si ya han tocado techo en intención de voto en noviembre pasado y ahora ya solo queda frenar la previsible caída y afianzarlo… En IU, por los líos en algunos territorios, especialmente Madrid, y por el miedo a que Podemos les siga minando. Y en el PSOE… En el PSOE son nervios y tensiones mayores, mayúsculos.
El PSOE ha vuelto estas últimas semanas a ser una jaula de grillos, con aguas tan revueltas que hay incluso quien le pone plazo de caducidad a Sánchez en las elecciones municipales y autonómicas de mayo próximo, si los resultados son malos.
La calma que llegó al PSOE tras la batalla de julio pasado por la secretaría general comenzó a quebrarse en octubre, entre otras cosas con las primeras medidas de transparencia decretadas por Pedro Sánchez -mal recibidas en algunos sectores socialistas-, y se quebró del todo con algunas decisiones y declaraciones del nuevo líder. “Ha tenido la habilidad de cabrear a todos o a muchos de los que le ayudamos a llegar”, me comenta un ex alto cargo socialista.
A Sánchez le ayudaron a llegar al liderazgo del partido personalidades muy diversas. Entre ellos…
-Susana Díaz, presidenta de la Junta de Andalucía y líder del PSOE andaluz, que pesa algo así como una cuarta parte del PSOE total en militancia y en cuadros.
-José Luis Rodríguez Zapatero, ex secretario general del partido y expresidente del Gobierno, que tras dudar entre Madina y Sánchez optó por apoyar a este y, al parecer, ayudó a convencer a Díaz para que también lo hiciera.
-José Blanco, ex vicesecretario general socialista y exministro, que le facilitó a Sánchez el apoyo del aparato del partido donde aún el dirigente gallego lo controlaba.
-José Bono, expresidente del Congreso, exministro, extodo, que le cedió al novato Sánchez su rodada maquinaria de comunicación.
Pocos meses después de esos apoyos, parece que muchos de ellos se sienten ahora contrariados. A Blanco le molestó el amago que hizo Sánchez de reclamarle el dinero que le había dado el partido para su defensa en el caso Campeón. A Susana Díaz, ciertas divergencias con Sánchez sobre Cataluña, sobre cómo reaccionar al fenómeno Podemos y sobre qué hacer con Manuel Chaves y José Antonio Griñán si finalmente son imputados por el Supremo en los ERE. A Zapatero le han molestado profundamente al menos tres cosas de Sánchez: que en una entrevista dijera que entre Felipe González y ZP prefiere al primero, un tuit donde el nuevo secretario general elogiaba a Rubalcaba sobre la lucha contra ETA, y se olvidaba del expresidente, y, sobre todo, el haber abjurado de la reforma del artículo 135 de la Constitución.
Prácticamente todos los citados tienen, además, una sospecha, y la cuentan: “Miras los gestos y los posicionamientos, miras los nombres de los que se rodea y a veces parece que quien manda en el nuevo PSOE de Pedro Sánchez es… Rubalcaba”

El canon de los medios AEDE ya se cobra víctimas, incluidos ellos mismos

La nueva Ley de Propiedad Intelectual (LPI) ya se cobra víctimas en España. No me refiero a Google News, que acaba de anunciar que cierra su servicio en nuestro país. Me refiero a la libertad de prensa, a la libertad de empresa, a la libre competencia, a la innovación, a los usuarios de Internet, a internet mismo.
La LPI incluye una cláusula, la 32.2, injusta y estúpida. Obliga a los agregadores de noticias (como Google News o Menéame) a abonar dinero a los editores de prensa por enlazar sus noticias. Y a los editores nos obliga a cobrarlo, lo queramos o no. El 32.2 dice que el nuestro es un derecho “irrenunciable”.
El derecho de cita es algo tan antiguo como la civilización y la cultura. El enlace es una de las esencias de Internet, del nuevo mundo de redes en que vivimos. Legislar contra eso es escupir contra el viento, ponernos palos nosotros solos en las ruedas de la historia, tirarnos en marcha del tren del futuro.
Obligarnos a los editores a cobrarle al que enlace nuestros contenidos es una aberración. Va contra la libertad de empresa. No lo digo yo, lo han dicho CEOE o la Comisión Nacional del Mercado y la Competencia. Si nuestros derechos de propiedad intelectual son nuestros, ¿no podemos regalarlos o compartirlos? Los agregadores nos dan a los editores visibilidad, presencia en las redes, millones de usuarios. Algunos nos sentimos perfectamente retribuidos con eso.
El estúpido e injusto artículo 32.2 nace de un pacto entre los editores de prensa tradicionales, organizados en AEDE, y el Gobierno de Mariano Rajoy y de Soraya Saenz de Santamaría. Estos últimos querían un trato informativo al Gobierno muy cariñoso en estas vísperas electorales, y lo tienen: no hay más que ver algunas portadas y algunos editoriales día tras día. Aquellos querían un ingreso extra con el que arreglar su cuenta de resultados (y probablemente no lo van a tener) y, sobre todo, trataban de ponerle vallas protectoras a su negocio, de impedir que los nuevos medios online progresaran en visibilidad y reputación gracias a la profundidad infinita de la información en la red, vía el enlace. Todo es una expresión genuina, una vez más, de nuestra Marca España: conchabeos entre el poder y la prensa, y nada de libre mercado o libre competencia, nada que fomente la pluralidad y la libertad de prensa.
Ojo: sólo algunos de los editores agrupados en AEDE (los grandes, mientras que los medianos y los pequeños recelen) están en ese conchabeo. AEEPP, la asociación española de editores más numerosa y más representativa del sector (unos 120 asociados, más de mil cabeceras) y de la que soy presidente, se ha posicionado desde el primer día contra el canon AEDE o tasa Google, tanto directamente desde nuestra asociación como desde la Coalición Prointernet y hemos estado muy activos denunciando este atropello en todas las instituciones, incluidas las europeas.
Creo que está historia no ha escrito aún su capítulo final. El cierre de Google News y el probable cierre de otros servicios similares lo van a pagar los usuarios con su tiempo y lo vamos a pagar todos los medios, los tradicionales y los nuevos. Nuestro visibilidad en la red se reducirá, nuestro tráfico también, nuestros ingresos probablemente también… Veremos lo que tardan algunos editores tradicionales -autovíctimas de su propia iniciativa- en pedirle a Google que reabra su Google News.

PD. 20minutos también se ha opuesto desde el primer día a esta norma absurda. “Es una medida de incierto resultado y que puede tener incluso efectos colaterales indeseados”, decíamos en febrero pasado. Ya tenemos los primeros.

La preocupación por la corrupción: de 17,7% a 63,8% en menos de dos años

Algunas cosas que me han llamado la atención en el Barómetro del CIS que se ha hecho público hoy:

‘El País’ y ‘El Mundo’ manipulan el EGM

Nuevos directores… y viejos vicios. Ayer se hicieron públicos los datos del Estudio General de Medios (EGM), la macroencuesta que desde hace más de 40 años mide cuántos lectores tiene cada diario o revista o cuántos oyentes reúne cada programa y cada cadena de radio.
La encuesta para los diarios impresos es solo una, es única. No hay una para los de pago y otra para los gratuitos. Y le pregunta al encuestado qué diario leyó ayer, mostrándole juntas todas la cabeceras -gratuitas, mixtas o de pago-. El EGM no investiga qué diarios se compran o se dejan de comprar sino qué diarios se leen. De hecho, muchísimos de los lectores de los diarios de pago no han pagado por el periódico, lo han tomado prestado de alguien en su trabajo o en su lugar de estudios, o en un bar, o directamente se lo ha regalado el editor, pues cada día distribuyen gratuitamente más ejemplares los llamados diarios de pago. Hay una prueba infalible de lo que digo: las audiencias de los diarios de pago multiplican por 5 o por 6 las tiradas, luego sólo ha pagado el periódico uno de cada 5 o 6 lectores. El resto lo ha recibido gratis, luego son lectores de lo que para ellos es un gratuito.
Los datos que se hicieron públicos ayer eran muy claros: entre los diarios de información general, El País es el más leído, con 1.612.000 lectores de media diaria (cae un 4,3% respeto a la medición anterior), 20minutos es el segundo, con 1.066.000 (-1,6%); y El Mundo es el tercero, con 1.006.000 lectores (-2,5%).
Pues bien. Hoy, en sus ediciones impresas, tanto El País como El Mundo (muchos otros más pequeños también lo hacen, esto de mentir en lo nuestro está muy extendido en nuestra vieja prensa) borran de la tabla a 20minutos. Lo he denunciado esta mañana en Twitter, mostrando las páginas.

Con sus antiguos directores, Javier Moreno y Pedro J. Ramírez, ya lo hacían. Yo protestaba aquí y les llamaba a ellos por teléfono o les mandaba algunas veces cartas, correos, sms… para decirles, cariñosamente -tengo una buena vieja relación personal y profesional con ambos, hemos coincidido en proyectos anteriores-, que lo que hacían era mentir, era engañar a los lectores. Pedro J., tan amante de la verdad para otras cosas, no me hizo ningún caso. Javier, un poquito: le envié en una ocasión un correo enumerándole los artículos del Libro de Estilo de El País que incumplía su información, y su reacción fue poner, a partir de entonces, una nota mínima a cuerpo pequeño en la tabla del EGM diciendo que se refería a los diarios de pago.
Hoy, hasta esa minúscula nota ha desaparecido de la tabla de El País.
También con Antonio Caño -director de El País desde hace medio año- y con Casimiro García Abadillo -director de El Mundo desde hace 10 meses- tengo una buena relación personal, y hemos estado juntos en algún proyecto profesional.
Queridos Antonio y Casimiro: Enmendad ese error reiteradísimo de vuestros respectivos antecesores. En el mundo actual de la información, tan abierto todo, tan contrastable, tan comprobable, estas cosas ya no cuelan. El lector pesca muy rápido cualquier sesgo o manipulación. Si el lector nos ve poco fiables cuando hablamos de nosotros mismos, ¿se preguntará si somos fiables cuando informemos de cualquier otro asunto? Si pedimos -con razón- transparencia y ética a todos los agentes de la vida pública, ¿no debemos empezar por nosotros mismos? Si estamos tan preocupados -también con razón- de la crisis del periodismo, ¿no debemos dejar de hacernos trampas?

Lo mejor y lo peor en la letra pequeña del paro

PP, PSOE, Podemos… 10 claves hacia las elecciones

Cuatro encuestas recientes -la de Sigma Dos para El Mundo publicada el lunes de la semana pasada, la de Celeste Tel publicada también el lunes 24 de noviembre por eldiario.es, la de Metroscopia para El País publicada el 1 y 2 de noviembre y el Barómetro de octubre del CIS, publicado el 5 de noviembre, trazan un panorama electoral en España con tres grandes bloques de voto muy similares en tamaño: PP, PSOE y Podemos. Al PP le dan una intención de voto de entre el 20,7% la más baja y el 30,5% la más alta. Al PSOE, de entre el 20,1% y el 26,2%. A Podemos, de entre el 21,6% y el 28,3%.
Eso, si las elecciones generales fueran ahora, pero como se sabe aún falta un año para que seamos llamados a esas urnas (salvo sorpresa de adelanto por parte de Rajoy, hoy poco probable).
En un año en política puede pasar de todo -como demuestra que el fenómeno Podemos surgió hace menos de un año-, especialmente en estos tiempos de cambios de todo tipo tan acelerados en la sociedad española. Pero algunas cosas sí son previsibles, sí se sabe a ciencia cierta que van a influir en el voto de los ciudadanos. Por ejemplo, estas 10.
-1. La economía. ¿Llegará realmente la recuperación al bolsillo de los ciudadanos antes de la cita con las urnas? Antes de verano pasado, los expertos creían que sí. Ahora no lo tienen tan claro. La recuperación europea va muy lenta, y hay incluso quien se teme una tercera recesión, y la demanda interior -el consumo de bienes y servicios dentro de España, por parte de ciudadanos, empresas o administraciones públicas- está mejorando, pero muy poco a poco. Y hay un dato demoledor en el indicador económico que más preocupa a los ciudadanos: hoy tenemos más paro registrado (4.526.804 parados) que cuando Rajoy ganó las elecciones, hace 3 años (4.360.926).
-2. La evolución de los grandes casos de corrupción. Las novedades policiales y judiciales en los próximos meses sobre Gürtel, Bárcenas, los ERE, la formación, las tarjetas black, CajaMadrid, Púnica, Brugal, Palau, Pujol, Pokémon, Noos, etc. y la reacción política ante esas novedades (o la falta de reacción) movilizará y desmovilizará votos.
-3. Los nuevos casos de corrupción, si siguen aflorando.
-4. El saldo en la batalla por el mismo espacio ideológico que PSOE y Podemos están desatando estos días, con movimientos sorprendentes tanto por parte del partido de Pedro Sánchez (su nueva posición sobre el artículo 135 de la Constitución, por ejemplo) como por parte del de Pablo Iglesias (con un programa económico mucho más moderado que el que se barajaba hace medio año). ¿Por quién apostarán finalmente los votantes de perfil socialdemócrata?
-5. La capacidad de resistencia de IU ante el fenómeno Podemos.
-6. La batalla entre UPyD y Ciudadanos por ocupar un mismo espacio ideológico (el centro) donde los tres grandes tambien quiere estar.
-7. El movimiento de moderación y transversalidad de Podemos. ¿Cuál será el saldo de su búsqueda de “la centralidad”? ¿Logrará romper los miedos e incertidumbres que ahora genera entre ciudadanos de centro y en algunos nichos de la sociedad? ¿Provocará decepción o incluso rechazo entre sus primeros seguidores, muy de izquierdas?
-8. Cataluña. Hasta ahora, la batalla política parece que la va perdiendo Rajoy, pero es difícil calcular si su inmovilismo ante el problema catalán le suma o le resta votos al PP en el resto de España, donde se presenta como el único gran partido que defiende la unidad de la nación.
-9. Las movilizaciones ciudadanas, que previsiblemente van a ir a más a medida que nos acerquemos a las urnas.
-10. Las elecciones municipales y autonómicas de mayo. No sólo los resultados (que confirmarán o matizarán las encuestas), sino sobre todo los pactos de Gobierno ulteriores. ¿Cuánto del muchísimo poder que ahora tiene logrará mantener el PP? ¿Ensayarán los socialistas en algún gran ayuntamiento o en algún Gobierno autónomo una gran coalición con el PP o pactarán a su izquierda, con Podemos, IU, Guanyem, Ganemos, etc.? ¿Conseguirá Podemos o alguna de sus marcas cercanas la Presidencia de alguna comunidad autónoma o la Alcaldía de algún gran Ayuntamiento?

Radiografía electoral de Podemos en 12 claves y muchos datos

Cuatro encuestas recientes a nivel estatal han certificado unánimes la enorme fuerza electoral que ha acumulado Podemos en apenas unos meses. En mayo pasado, esta nueva formación política nacida de debates académicos entre profesores de política y de sociología de la Universidad Complutense de Madrid obtenía 1,2 millones de votos en las elecciones europeas, y el 7,9% del total de los votos. Fue toda una sorpresa. “Es flor de un día, han sabido captar la indignación ciudadana por la crisis económica y sistémica, se vendrán abajo con la misma velocidad con que han llegado”, decían algunos presuntos expertos. Medio año después, no sólo no ha sido así, sino que esas cuatro encuestas recientes certifican que Podemos ha venido para quedarse, ha multiplicado por cuatro sus apoyos electorales y está ya compitiendo de tú a tú con los dos grandes partidos hegemónicos de las últimos décadas, el PP y el PSOE.
¿Qué está pasando en la sociedad española para que Podemos irrumpa con tal fuerza? ¿De dónde salen sus votos? ¿Cuál es su techo? Para intentar contestar a esas preguntas, nada mejor que explorar la letra pequeña y los cruces de las cuatro encuestas: la de Sigma Dos para el diario El Mundo publicada ayer y hoy (basada en 1.000 entrevistas telefónicas realizadas del 17 al 19 de noviembre), la de Celeste Tel publicada ayer por eldiario.es (1.100 entrevistas telefónicas realizadas los cinco primeros días laborables de noviembre), la de Metroscopia para el diario El País publicada el 1 y 2 de noviembre (1.000 entrevistas telefónicas hechas entre el 28 y el 29 de octubre) y, sobre todo (porque es la mayor en muestra y la única que publica todas las tripas del estudio), el Barómetro de octubre del CIS (2.480 entrevistas personales en domicilios, realizadas del 1 al 13 de octubre).
Éstas son algunas de las conclusiones:
1. En medio año, Podemos ha multiplicado entre tres y cuatro veces sus apoyos electorales. Ha pasado del 7,9% de votos que obtuvo en las europeas al 21,6% que lograría hoy en unas hipotéticas generales, según Celeste Tel; al 22,5%, según el CIS; al 27,7%, según Metroscopia; y al 28,3%, según Sigma Dos.
2. Le quita votos a todas las formaciones. Según el CIS, a Podemos le votarían hoy el 5,9% de los que en las elecciones generales de 2011 votaron al PP, y el 23,4% de los que votaron al PSOE, y el 44,4% de los que votaron a IU, y el 27,4% de los votaron a UPyD, y el 6,6% de los que votaron a CiU.
3. Podemos moviliza incluso el voto de antiguos abstencionistas o votantes críticos. El 15,5% de los que se abstuvieron en noviembre de 2011 dicen hoy que votarían a la formación de Pablo Iglesias, así como el 18,5% de los que votaron en blanco.
4. Aunque se le ve de izquierdas, se ha adueñado del centro. El Barómetro del CIS incluye la llamada escala ideológica, una escala del 1 al 10 en la que el 1 es la extrema izquierda y el 10 es la extrema derecha, luego 5,5 es el centro exacto. Cuando a los encuestados les preguntan dónde ven a Podemos, lo sitúan bastante a la izquierda: en concreto, en el punto 2,43 de media (para que lo tengáis como elemento de comparación: a IU la ven de media en el 2,67; al PSOE, en el 4,61; a UPyD, en el 5,55; y al PP, en el 8,24). Pero aun siendo vistos tan de izquierdas, Podemos logra votantes que a sí mismos se ubican en casi todos los números de la escala. ¡Incluso en el 8! Se ve de modo nítido si metemos la lupa en algunas de las posiciones donde se autoubican los entrevistados. Entre los españoles que se ubican a sí mismos en el 5 en la escala ideológica (son, por tanto, de centro/centro-izquierda), Podemos es el partido más apoyado: según el CIS, el 16% de esos ciudadanos votarían hoy a Podemos, el 9,9% al PSOE, el 7,4% al PP, el 5,4% a UPyD. Y entre los españoles que se ubican a sí mismos en el 6 (por tanto, de centro/centro-derecha), Podemos comparte con el PSOE la segunda posición: el 25,8% de ellos votaría al PP, el 5,8% a Podemos, el 5,8% al PSOE, y el 3,2% a UPyD.
5. Es un partido trasversal no sólo en lo ideológico. Acopia también apoyos en estratos muy diferentes de la sociedad española: de formación, de clase social o de hábitat.
6. Más apoyado entre los mejor formados. Los datos: 17,6% en voto directo CIS. Entre los que no tienen estudios, sólo el 1,4% votaría a Podemos; y entre los que tienen Primaria, sólo el 7,8%. En el otro extremo, dicen que le votarían por encima de su media los que han hecho “Secundaria 1 etapa” (20,6%), “Secundaria 2 etapa” (18,9%), “FP” (26,8%) y “Estudios Superiores” (20,0%).
7. Más apoyado en la clase alta/media alta que entre los obreros no cualificados. Según el CIS, recuerda, Podemos logra el 17,6% del voto directo de los españoles. Pues bien: está bastante por encima de esa media entre los ciudadanos de clase alta/media-alta (alcanzaría el 21,8%) y entre los de las nuevas clases medias (19,7%). En la media, entre los obreros cualificados (17,5%). Y bastante por debajo entre los obreros no cualificados (14,5%) y muy por debajo entre las viejas clases medias(11,2%).
8. Más apoyo en poblaciones medianas y grandes. Recordemos las medias de Podemos en voto directo, según el CIS: 17,6%. Entre los habitantes de municipios de poblaciones de menos o igual a 2.000 habitantes, sólo le votaría el 6%. En los de 2.001 a 10.000 habitantes, el 17,6%. En los de 10.001 a 50.000, el 15%. En los de 50.001 a 100.000, el 17%. En los de 100.001 a 400.000, el 21,7%. En los de 400.001 a un millón de habitantes, el 18,3%. Y en las grandes ciudades de más de un millón, el 22%.
9. Gusta a empresarios, profesionales y parados, y no gusta a agricultores, jubilados y amas de casa. En su Barómetro, el CIS divide a la población en 12 diferentes categorías según la condición socioeconómica de los encuestados. Podemos, como decíamos antes, logra un 17,6% de voto directo total, y está bastante o muy por encima de esa media en categorías como “Empresarios/as con asalariados/as, altos/as funcionarios/as, altos/as ejecutivos/as y profesionales por cuenta propia”, donde logra el 20%; “estudiantes” (20,5%); “Profesionales y técnicos/as por cuenta ajena, y cuadros medios” (21,9%); “Personal administrativo, comercial y de servicios” (22,9%), “Capataces/zas y obreros/as cualificados/as (no agrarios/as)” (25,5%) y “Parados/as (que han trabajado antes y en busca de su primer empleo)” (23,8%). Está en torno a su media general en “Comerciantes y pequeños/as empresarios/as (sin asalariados/as, no agrarios/as)” (18,3%); “Obreros/as no cualificados/as (agrarios/as y no agrarios/as) (17,3%). Y está muy por debajo en “Agricultores/as (empresarios/as sin asalariados/as y miembros de cooperativas” (7,7%), “Jubilados/as y pensionistas” (8,4%) y “Trabajo doméstico no remunerado” (9,4%).
10. Muy de treintañeros y de maduros, muy poco de tercera edad. Recordemos: según el CIS, Podemos logra el 17,6% de voto directo sobre total población. Por tramos de edad de la población, las cosas son muy diferentes. Entre los ciudadanos de 18 a 24 años, le votarían hoy el 21,0%. Entre los de 25 a 34 años, el 25,8%. Entre los de 35 y 44, el 19,6%. Entre los de 45 a 54 años, el 21,4. Entre los de 55 a 64, el 16,1%. Y de repente… ¡el desplome! Entre los españoles de 65 años y más, sólo le votaría el 5,4%. (Esa edad se ha convertido casi en refugio del voto a los dos grandes partidos: tanto PP como PSOE superan el 20% de voto en ese tramo de edad). ¿A los mayores les asusta más Podemos por demasiado de izquierdas? Probablemente: mientras que el total de la población ubica en la escala ideológica a esta formación en el punto 2,43, los encuestados del CIS de 65 años y más lo sitúan en el 1,95.
11. Más hombres que mujeres. Según el CIS, voto directo medio a Podemos: 17,6%. Entre los hombres, 20,1%. Entre las mujeres, 15,3%.
12. Pablo Iglesias, muy conocido y el líder mejor valorado. Según Metroscopia, lo conoce el 97% de los encuestados, casi tanto como a Rajoy (100%) y más que a Soraya Saenz de Santamaría (91%), Rosa Díez (89%), Pedro Sánchez (86%) o Cayo Lara (80%). En valoración, el 44% lo aprueba y 43% lo desaprueba (+1 en saldo, frente a -63 de Rajoy, -34 de Lara, -18 de Díez o -17 de Sánchez). Los encuestados de Sigma Dos le ponen una nota media de 4,4, frente a 4,1 de Sánchez y de Díez, el 3,7 de Lara o el 3,6 de Rajoy.

De los papeles de Bárcenas a las Moleskines de Granados

Hace ahora casi dos años, en la alta dirección del PP empezaron a preocuparse con un inquietante rumor interno. Decía el rumor que el durante muchos años tesorero del partido Luis Bárcenas tenía unos papeles donde registraba entradas y salidas de la caja B del partido, chorros de dinero que llegaban irregular o ilegalmente al PP y se empleaban en pagar sin tributar a Hacienda desde obras internas a sobresueldos a la dirección o campañas electorales, quién sabe si también alguna voluntad política…
Los papeles de Bárcenas acabaron pronto emergiendo íntegros en la prensa; el presidente del PP y presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, dijo aquella frase solemne de “Todo es falso, salvo alguna cosa”; la Policía y un juez, Pablo Ruz, fueron atando cabos y acopiando otros indicios de que quizás todo era cierto, y alguna cosa más; Bárcenas lleva casi año y medio en la cárcel; el ex secretario general del partido Ángel Acebes está imputado; la credibilidad del PP y de su dirección está bajo mínimos…
Estos días corre otro rumor interno en el PP. Dice que Francisco Granados, exalcalde, exsenador, exdiputado autonómico, exconsejero de la Comunidad de Madrid, secretario general del PP de Madrid y mano derecha de Esperanza Aguirre desde 2004 a 2011 y ahora preso en la cárcel de Estremera, tras ser detenido el pasado 27 de octubre como uno de los principales encausados en la Operación Púnica, una trama de corrupción que afecta a varios ayuntamientos y comunidades autónomas, parece que también llevaba pormenorizado registro de su gestión en el partido. En su caso, en Moleskine, esa libreta tan de moda, con tapas de tela, un lomo que permite tenerla completamente abierta y una banda elástica para que el cuaderno esté cerrado si así se quiere.
¿Son tan interesantes las Moleskines del ex secretario general Granados como los papeles del extesorero Bárcenas? ¿Dónde están las libretas? ¿Las guarda el imputado a buen recaudo? ¿Las tiene ya la Guardia Civil? ¿Están ya en manos del juez Eloy Velasco, instructor del caso Púnica? ¿Emergerán algún día con todo su contenido?
Continuará.

La duquesa de Alba, genuina marca España de ayer y de siempre

El Gobierno ha enviado hoy a Sevilla al ministro de Defensa, Pedro Morenés, al funeral de la duquesa de Alba. Podría haber mandado al ministro de Economía, dado que la economía de la duquesa -una de las grandes fortunas españolas- va bien, notoriamente mejor que la del conjunto de los ciudadanos; o al Hacienda, a vigilar con hijos y herederos la tributación del enorme patrimonio de la casa (por cierto, la fallecida también era duquesa de Montoro, si bien cedió en 1994 el título a su hija Eugenia); o al de Cultura, pues Cayetana y su familia están entre los mayores coleccionistas de arte de la historia de España; o a la de Agricultura, que los Alba son también ricos latifundistas; o al de Exteriores, por lo que se verá…
El Gobierno ha enviado al funeral al ministro de Defensa, Pedro Morenés, y hace bien, porque en las guerras y en conquistas territoriales y en hechos de armas del pasado remoto se basan muchos de los más relevantes títulos nobiliarios que hay en España, y entre ellos algunos de la fallecida, que «era cinco veces duquesa, dieciocho veces marquesa; veinte condesa, vizcondesa, condesa-duquesa y condestablesa, además de ser catorce veces Grande de España», según The Guinness Book of World Records (edición de 1998, pág. 113).
De hecho, el primer duque de Alba, García Álvarez de Toledo (1435-1488) era antes sólo conde, conde de Alba, y fue el rey Enrique IV quien elevó a duque el título, entre otras cosas por su intervención con el rey en las campañas militares contra el reino de Granada de 1455 y 1456, y el tercer duque de Alba, Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel, fue el duque de Alba y el militar español por antonomasia: el que en el siglo XVI acompañaba a Carlos I cuando derrotó en Túnez a Barbarroja o en Mühlberg a los príncipes protestantes alemanes, el que aplastó la rebelión de Guillermo de Orange y a Luis de Nassau en los Países Bajos, el que conquistó Portugal para Felipe II en la batalla de Alcántara.
De aquellas y de anteriores campañas militares (muchas, en el siglo XIII, el de la llamada “Reconquista”, el Alfonso VIII y el de Fernando III) de la vieja Castilla cristiana del norte de la Península tomando los territorios musulmanes del sur, en Al Andalus, provienen no sólo muchos títulos nobiliarios actuales sino también el reparto de las rentas de los territorios ocupados, léase los latifundios de la mitad sur peninsular que perviven aún hoy.
Los viejos títulos nobiliarios aún muy vivos, los privilegios que les iban aparejados, los latifundios y los señoríos sobre villas y ciudades, la desigual propiedad de la tierra…
Dicen las crónicas que el funeral ha sido multitudinario, que la catedral y el Ayuntamiento de Sevilla estaban repletos de gentío y de aplausos. Todo, genuina “marca España” de ayer y de siempre, como la duquesa.