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CIS: Pedro Sánchez le ganó el debate a Rajoy, y Alberto Garzón brilló

El CIS ha hecho público hace pocos minutos su estudio del Debate sobre el Estado de la Nación, basado en 1.678 entrevistas realizadas entre las 12.35 horas del 25 de febrero y las 21.20 horas del 26 de febrero. Te lo resumo en unos pocos tuits:

Y aquí, el estudio completo.

Siete conclusiones del debate sobre el estado de la nación

El debate del estado de la nación, que ha concluido hoy a mediodía en el Congreso, nos deja algunas sabias enseñanzas:
1-. Hemos entrado de lleno en campaña electoral. A un mes de las elecciones andaluzas, a tres meses de las locales y de las autonómicas en 13 comunidades, a siete meses de las catalanas y a unos nueve meses de las generales, tanto los debates y las resoluciones en el Congreso como las réplicas fuera por parte de los partidos hoy extraparlamentarios han tenido una clara intención de siembra para las urnas.
2-. Las negras expectativas electorales para el PP y el acoso de la oposición han sacado la más fea cara de Mariano Rajoy. Sus descalificaciones al nuevo líder del PSOE, Pedro Sánchez –lo llamó “patético”, “ridículo”, “incapaz”- no eran solo descortesía parlamentaria. Rayaban la ofensa personal. El colmo fue la frase con que las remató: “No vuelva aquí a hacer ni a decir nada”. ¿Ignora el presidente del Gobierno a estas alturas de democracia que Sánchez representa a una parte muy importante de la sociedad española, a los 7 millones de personas que votaron PSOE en noviembre de 2011, en las elecciones que configuraron el actual Congreso de los Diputados? ¿Hay que recordarle nada menos que a un presidente del Gobierno que “aquí” (al Congreso) llegan y vuelven y hablan aquellos que son elegidos por los ciudadanos, no quien él decida? En muchos países civilizados una frase como esa, que revela un poso personal antidemocrático, acaba con la carrera política de quien la pronuncia.
3-. El PP lanza su llamada agenda social, en la que confía para remontar en las encuestas. Algunas de sus iniciativas, como la ley de segunda oportunidad, parecen muy razonables (aunque aún hay que esperar a ver en qué se sustancia en el BOE). Es una pena que el Gobierno, que ha visto cómo aumentaba la desigualdad en España, no las haya puesto en marcha antes.
4-. Dos dirigentes nuevos, Pedro Sánchez y Alberto Garzón, salen reforzados del debate. En sus turnos en la tribuna, ambos estuvieron sólidos, convincentes, brillantes en ocasiones. Sus respectivas formaciones (PSOE e IU) se pueden beneficiar en el ciclo electoral de ese asentamiento de sus liderazgos.
5-. Dos dirigentes que no están en el Congreso, Pablo Iglesias y Albert Rivera, también aprovechan el debate para reforzarse. Si nos creemos las encuestas más recientes, entre sus dos formaciones, hoy todavía extraparlamentarias, sumarían casi el 40% del electorado: a Podemos le dan diferentes sondeos en torno al 25% de los votos; y a Ciudadanos, más del 13% y subiendo. Es lógico que hayan aprovechado uno y otro esa realidad social para pedir foco (y es lógico también que a los que ya están en el Parlamento les incomode, pero así es la política).
6.- Hay partido por la hegemonía de la izquierda, con dos formaciones disputándosela, PSOE y Podemos, y una tercera más pequeña, IU, que –si arregla o al menos minimiza sus peleas internas- aún puede ser la llave que dé o quite mayorías en algunas autonómicas y municipales de mayo.
Y 7-. La anécdota de Celia Villalobos, vicepresidenta del Congreso, jugando con su tableta justo cuando estaba en funciones de presidenta y hablaba en la tribuna su jefe de filas, Mariano Rajoy, es quizás más categoría que anécdota. Aumenta el descrédito que parte de la clase política española se ha ganado durante los últimos años. Y la actitud del presidente del Congreso, Jesús Posada, excusándola (“Ni me ha dado explicaciones ni se las voy a pedir”) empeora aún las cosas. Algunos políticos están ganándose a pulso su despido por parte de los ciudadanos.

Más detalles sobre cómo se ve a España desde fuera

“La crisis ya es más ‘marca España’ en el extranjero que la siesta o el flamenco”. La última entrega del barómetro del Real Instituto Elcano sobre nuestra imagen en el exterior fue ayer una de las noticias más vistas en los medios online y está hoy en muchas portadas de los diarios impresos, incluida la de 20minutos.
El estudio es muy interesante, merece la pena escarbar en él. Se ha hecho en 10 países -Alemania, Reino Unido, Francia, Estados Unidos, México, Brasil, Corea del Sur, Indonesia, Marruecos y Argelia-, en su población residente de 18 a 70 años. La muestra, 4.028 entrevistas, unas 400 en cada país.
Estas son algunas de las cosas que llaman la atención.
- El flamenco, que antes era una de nuestras imágenes de marca cuando se preguntaba fuera “¿En qué piensa cuando piensa de España?”, ha perdido completamente su preeminencia.
- La siesta, en esa pregunta mencionada antes, ya solo le viene a la cabeza a menos del 0,2% de los entrevistados.
- El sol es lo que más contestan los alemanes, los británicos y los franceses.
- Los toros, lo que más citan estadounidenses, brasileños y coreanos.
- La crisis, lo primero que dicen mexicanos y marroquíes, y también lo mencionan bastante los alemanes y los franceses.
- El fútbol, lo que más dicen argelinos e indonesios.
- Marruecos y Argelia, nuestros dos vecinos del sur donde se ha hecho la encuesta, tienen entre sí una percepción muy diferente de nosotros. Los marroquíes mencionan en primer lugar la crisis como rasgo asociado a España (“probablemente -dice Elcano- por su efecto en los migrantes marroquíes”), mientras que los argelinos, que no tienen mucha emigración aquí, apenas citan la crisis, y hablan más de fútbol y de turismo.
- La valoración total de España mejora. En una escala del 0 al 10, ha ido del 7,7 al 7,9 en un año.
- Los marroquíes son los que nos ponen la nota más baja. Brasileños y mexicanos, la más alta.
- Destino turístico, deportistas y ciudadanos son los tres aspectos en los que mejor nos valora el conjunto de los entrevistados.
- La vida política y la economía, en lo que peor salimos.
- No nos ven como un país muy corrupto. En la pareja de palabras corrupto/honesto, el 30% señala la primera y el 65,8% la segunda.
- Cuando se les pregunta cómo creen que irá en el futuro nuestra economía, hay cierto optimismo: el 49% dice que irá a mejor, el 38,9% que seguirá igual y el 11,6% que irá a peor. Problema: los europeos -nuestros vecinos, nuestros principales clientes- son bastante más pesimistas sobre nosotros. Los alemanes: el 23,1% cree que iremos a mejor, el 61,4% que seguiremos igual, el 15,5% que iremos a peor. Los británicos: 25,1% a mejor, 54,6% igual, 20,3% a peor. Los franceses: 34,5% a mejor, 45,8% igual, 19,7% a peor.
El estudio completo, en este enlace.

PP, PSOE y Podemos se juegan mucho en la batalla de Madrid

“Tomas Gómez, Invictus. A su lado, todo es posible. Próximamente, en el Gobierno de Madrid”, rezaba un enorme cartel similar a los de las grandes salas de cine de la zona que el Partido Socialista de Madrid (PSM) colgó en abril de 2011 en los balcones de su sede central, en la céntrica plaza del Callao. El propio Gómez, que tenía su despacho casi detrás del cartelón, aparecía en él ataviado de guerrero a caballo, listo para emprender batallas y encadenar hazañas innumerables.
Gómez tiene un alto concepto de sí mismo, en parte sustentado -y con razón- en sus éxitos electorales municipales. En 1999 se presentó por primera vez como candidato socialista en las municipales en Parla y consiguió el 41,17% de los votos y la Alcaldía. En las siguientes elecciones, en 2003, batió con creces su plusmarca, casi la duplicó: logró el 75,35% de los votos. Fue el alcalde más votado de toda España en municipios de más de 50.000 habitantes. En las siguientes municipales, en 2007, repitió proeza: 74,43% de los votos.
Los éxitos electorales locales lo catapultaron a la secretaría general del PSM, y ahí las lanzas de Invictus se tornaron cañas. Estas fueron sus cosechas:
-Elecciones generales de 2008. El PSOE de Zapatero logra en toda España el 43,64% de los votos. En la comunidad de Madrid, en el territorio de Gómez, el 39,45%, cuatro puntos largos por debajo.
-Elecciones autonómicas de mayo de 2011, pocas semanas después del cartelón de Invictus. Comunidad de Madrid. El PP de Esperanza Aguirre, 52% de los votos. El PSOE, con Gómez de secretario general y de candidato, el 26,5% de los votos, el peor resultado del PSM en su historia.
-Elecciones generales de noviembre de 2011. El PSOE de Rubalcaba, 28,73% de los votos. En la comunidad de Madrid, 26,03%, dos puntos y medio menos de la media estatal.
-Europeas de mayo de 2014. El PSOE de Rubalcaba, 26%, y Rubalcaba cayó de inmediato. En el territorio de Tomás Gómez, el 18,9%, siete puntos largos por debajo. Gómez no solo no cayó, sino que logró ser de nuevo candidato a la Presidencia de la Comunidad de Madrid porque ningún otro socialista fue capaz de presentarse como alternativa en unas primarias.
Con ese bagaje electoral (y caso del tranvía aparte), sorprende poco que el PSOE de Pedro Sánchez haya destituido ahora a Gómez de la secretaría general madrileña y lo haya quitado como candidato a la presidencia de la Comunidad. Si sorprende algo, es lo que ha tardado Sánchez en sacarlo del despacho de Callao y el mal método que va a emplear para sustituirlo como candidato: mediante un proceso de dedazo por el que será finalmente la dirección federal, es decir, el propio Pedro Sánchez, quien elija al nuevo candidato entre los nombres que le eleven los militantes.
¿Qué le ha llevado a Sánchez a romper tan pronto la bandera de las primarias y de la apertura del partido a sus militantes y a la sociedad española? El miedo a un resultado catastrófico el 24 de mayo. El miedo por el futuro del PSOE y por el suyo mismo como líder socialista.
En la región madrileña, todo indica que el PP perderá por mucho su mayoría absoluta y que si -como dicen las encuestas- no logra apoyos suficientes en el centro (UPyD o Ciudadanos), se podría producir un cambio hacia una mayoría de centro izquierda con la suma de PSOE, IU y Podemos, aunque no fuera mediante pacto de Gobierno sino sólo con apoyos en la Asamblea de Madrid. El drama de Sánchez es que, a día de hoy, el más fuerte de ese grupo no es el PSOE, sino Podemos, y por mucha distancia. En la lapidación pública de Gómez, desde la dirección del PSOE se filtran datos parciales de una presunta encuesta regional reciente que le daría a Invictus tan sólo el 11% de los votos. Lo que no se filtra es que Podemos estaría a una distancia sideral, en torno o por encima del 30%. Cerrar esa brecha en los tres meses que faltan para las elecciones parece una tarea titánica, para Ángel Gabilondo (probable candidato socialista) y para cualquiera.
La batalla de Madrid no solo es clave para el PSOE y para Pedro Sánchez. Lo es también para el resto de los partidos. Antes de Navidad, Mariano Rajoy le dijo en un reunión a Ignacio González, presidente de la Comunidad de Madrid: “Serás tú el candidato, salvo que pase algo”. Ha pasado algo, han pasado muchas cosas desde entonces: el PSOE va a cambiar de candidato; IU eligió a la suya en primarias, Tania Sánchez, pero esta ha abandonado la formación y promueve otra candidatura de izquierdas, quién sabe si para converger finalmente con Podemos; Ciudadanos está creciendo muy deprisa; Podemos ha completado su dirección regional interna, pero aún no ha decidido su candidato y sus listas…
El voto está muy volátil, cambia mucho y muy deprisa en los últimos tiempos. El mapa electoral que se dibuje en Madrid en mayo y los pactos fuertes o los apoyos débiles que se formen tras la batalla influirán mucho en la guerra siguiente, la de las elecciones generales.

7 cosas claras que dicen las encuestas

Todas las encuestas recientes, públicas y privadas, coinciden en algunas líneas generales. Tienen bastante claro esto:
1-. Fuerte caída del PP, que perdería la mayoría absoluta tanto en unas hipotéticas elecciones generales como en muchas de las comunidades autónomas y grandes ayuntamientos que celebrarán comicios en mayo próximo.
2-. Tendencia a la baja del PSOE, probablemente debilitado tanto por sus disputas internas como por la fuerza con que Podemos crece a su izquierda.
3-. Ocaso parece que definitivo del bipartidismo. PP más PSOE, que en las últimas elecciones generales de noviembre de 2011 aún sumaban el 73,3% de los votos, se quedarían en torno al 49,1% que alcanzaron hace apenas nueves meses, en las europeas de mayo de 2014, o incluso por debajo.
4-. Emerge con fuerza un nuevo partido de ámbito estatal, Ciudadanos, abriéndose en el centro ideológico un hueco propio y muy amplio (hasta el 13,4% del total de los votos, según una encuesta de hoy) a costa sobre todo de PP, UPyD (a la que reduce mucho su campo de juego y sus expectativas) y PSOE.
5.- Debilitamiento de UPyD en los últimos meses, primero por lo que les disputa Podemos en el electorado joven y ahora por lo que les resta Ciudadanos en el voto centrista.
6-. Debilitamiento de IU, cuyo electorado -y algunos de sus cuadros- se va casi en masa a Podemos o a plataformas populares del tipo Ganemos. Izquierda Unida, que en las últimas europeas reunió -con algunos pequeños aliados locales- el 10% de los votos, hoy oscila entre el 6,5% y el 3%, según las diferentes encuestas.
y 7-. Podemos se asienta como primera fuerza política en intención de voto, con entre el 23,9% y el 27,7%, si bien está sufriendo en las últimas semanas un cierto deterioro de credibilidad y reputación, sobre todo por las escasas y poco convincentes explicaciones del caso Monedero.
Las 7 cosas claras que dicen las encuestas se resumen en una: en mayo, cuando se constituyan los parlamentos autonómicos de las 13 comunidades que celebran elecciones y los plenos municipales de muchas ciudades, previsiblemente entraremos en toda una dinámica de acuerdos, apoyos y pactos como nunca hemos visto antes en la política española desde la transición. ¿Pactos estables y contundentes? Probablemente no; más bien apoyos parlamentarios ocasionales que no manchen mucho de cara a la batalla grande, la de las elecciones generales a finales de año.
PD. Antes, en marzo, tenemos las elecciones andaluzas. Será el primer banco de prueba de los acuerdos. Si la realidad de las urnas del día 22 confirma lo que dicen las encuestas (ganará el PSOE, pero se quedará lejos de la mayoría absoluta), Susana Díaz necesitará algún apoyo para gobernar, o al menos para lograr la investidura. ¿Se lo pedirá a IU, con quien acaba de romper? ¿A Podemos, que le está disputando con fuerza el mismo territorio ideológico y sociodemográfico? ¿Al PP, su eterno rival?
Segunda PD. En tiempos tan convulsos como estos, el voto ciudadano es muy volátil. Hace un año, casi nadie veía llegar a Podemos. Hace 3 meses, casi nadie detectaba el crecimiento de Ciudadanos. Los tres meses que aún faltan para las urnas de mayo aún nos pueden dar nuevas sorpresas, pero previsiblemente irían por una mayor fragmentación de los votos, no por una mayor concentración.

Casi 13 millones de pobres en España, 1,3 millones más en 4 años

Algo más de 12,86 millones de personas que viven en España -el 27,3% del total de la población- se encontraban en 2013 en riesgo de pobreza o exclusión social, según el cuarto informe ‘El Estado de la Pobreza’ presentado hoy por la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social. El informe analiza la evolución de 2009 a 2013 del indicador europeo Arope (siglas en inglés de “at risk of poverty and/or exclusion”), que combina la renta con las posibilidades de consumo y el empleo.
En 2009, eran el 24,7% de la población. En 4 años, aumentó en 2,6 puntos porcentuales y en 1.320.216 personas.
Estos son algunos otros demoledores datos del informe:

Monedero y Podemos deben explicarse

El alud de detalles sobre las peripecias fiscales y sobre las finanzas personales de Juan Carlos Monedero, uno de los cinco fundadores de Podemos, requiere muchas más aclaraciones públicas por parte del afectado y de su partido de las que se han dado hasta ahora.
En poco más de un año, Podemos ha pasado de ser un proyecto de debate académico de cinco profesores de la Universidad Complutense de Madrid (Pablo Iglesias, Iñigo Errejón, Juan Carlos Monedero, Carolina Bescansa y Luis Alegre) a un partido que, según diversas encuestas, sería hoy votado por entre el 20% y el 30% de los ciudadanos, disputándole el liderazgo a las dos grandes formaciones dominantes de las últimas tres décadas: PP y PSOE.
Gran parte de ese espectacular crecimiento se ha basado en predicar la transparencia, en el contundente discurso anticorrupción, en la obligación de rendir cuentas por parte de los políticos y en que, cuando se mete la pata, se saca depurando responsabilidades.
No aplicarse la receta a uno mismo decepcionaría a millones de ciudadanos que han recibido a Podemos como un chorro de aire fresco que renueve la emponzoñada vida pública española.

PD1. Hay muchos indicios de que Monedero ha sufrido un seguimiento ‘especial’ por parte de Hacienda. Hay indicios de que, en este asunto, el Gobierno del PP ha usado medios públicos para fines partidistas. Pero ese es otro debate que no debe ser la excusa para no afrontar el principal.
PD2. Ni el PP de Gürtel, Bárcenas, Púnica o tarjetas black… ni el PSOE de los ERE o las tarjetas black parecen los partidos más adecuados para darles lecciones a Podemos. Pero ese es otro debate que no debe ser la excusa para no afrontar el principal.

Podemos, extrema izquierda; PSOE, centro; PP, extrema derecha

“El CIS certifica el fin del bipartidismo”, hemos titulado varios medios algunas informaciones sobre el Barómetro del CIS hecho público ayer, que presenta un panorama político muy diferente al de las últimas elecciones generales, las de noviembre de 2011.
En aquellas, los dos grandes partidos que se alternan en el poder en España desde hace tres décadas sumaban el 72,39% de los votos: el PP, con 10,86 millones de votos, logró el 44,62% de las papeletas; y el PSOE, con 7 millones, el 28,75%. El tercero en discordia, IU, quedó muy lejos, con 1,68 millones de votos y el 6,92% de las papeletas.
Ahora, según el Barómetro del CIS, hay un tercero, y muy fuerte: Podemos, la formación fundada hace apenas un año por un grupo de profesores universitarios y liderada por Pablo Iglesias. Tan fuerte, que Podemos compite de igual a igual con los dos formaciones tradicionales, y ya habría superado a una de ellas en voto total y a las dos en voto directo. Según el Barómetro, si hoy hubiera elecciones generales, el PP tendría el 27,3% de los votos, Podemos el 23,9% y el PSOE el 22,2%. En voto directo, en la respuesta espontánea de los encuestados por el CIS, Podemos es la primera fuerza, con el 19,3%, y supera de largo a los dos partidos tradicionales, que están casi igualados: el PP, con el 12,9%; y el PSOE, con el 12,4%.
Todo indica que el espectacular crecimiento de Podemos es a costa, sobre todo, de PSOE, de IU… y del PP. En la letra pequeña del Barómetro hay datos muy ilustrativos. El 26,1% de los ciudadanos que en 2011 votaron al PSOE lo harían hoy a Podemos, luego Podemos le ha quitado ya al PSOE unos 1,83 millones de votos (el 26,1% de los 7 millones de votos totales del PSOE en 2011). El 40,6% de los que en 2011 votaron a IU dicen q hoy votarían al partido de Pablo Iglesias, luego Podemos le ha quitado a IU unos 682.000 votos. Y el 7,3% de los que en 2011 votaron al partido de Rajoy dicen que hoy lo harían a la formación de Iglesias, luego Podemos le ha quitado al PP unos 793.000 votos (el 7,3% de 10,86 millones). Además, pesca unos 262.000 votos que en 2011 fueron de UPyD, de otros partidos aún más pequeños, de de antiguos abstencionistas, de jóvenes que han llegado ahora a la edad de votar…
El Barómetro del CIS incluye siempre unas preguntas sobre la llamada escala ideológica. Proponen al encuestado que, en una escala en la que el 1 fuera la extrema izquierda y el 10 la extrema derecha (y el 5,5, por tanto, el centro exacto), se coloque a sí mismo y coloque a los principales partidos. Pues bien: la posición media de los encuestados en el Barómetro publicado ayer fue de 4,55, luego se podría afirmar que el conjunto de la población española es de centro izquierda. Al PSOE le colocan los encuestados en una media de 4,62, cerca del centro matemático y muy cerca de la media de la población. Se le ve, por tanto, como un partido de centro. La ubicación media que le sale a Podemos es 2,28, luego se le ve como casi de extrema izquierda; y la de del PP, 8,17, casi de extrema derecha.
Con ese panorama, se diría que la formación con más posibilidades de crecimiento es el PSOE, que tiene bastante lejos a su izquierda a Podemos y lejísimos a su derecha al PP, pero lo cierto es que uno y otro le están mordiendo a él en los respectivos flancos y, además, los socialistas tienen a su izquierda a un mediano partido estatal (IU, 2,62 en la escala ideológica) y a algunos territoriales (ERC, 3,53 en la escala; Compromís-Equo, 3,42) y a su derecha a otros dos medianos estatales: Ciudadanos (5,14 en la escala) y UPyD (5,34).
Como hemos visto con la trasversalidad de Podemos, que logra apoyos en zonas ideológicas muy distantes de la suya, los ciudadanos no se mueven en las urnas sólo por ideología. Hay muchos otros factores en la toma de decisión del voto. Pero todo indica que la batalla del centro, la batalla por seducir a los ciudadanos que se autoubican en los espacios centrales de la escala ideológica -en el 3, el 16,4% del total; en el 4, el 14,3%; en el 5, el 21,1%; y en el 6, el 8,5%; total, el 60,3%- será decisiva.

El CIS en siete tuits

Los datos del paro, en 13 tuits