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Piketty, en 17 ideas fuerza

Os hablé hace unos meses aquí de Thomas Piketty, el economista francés que sostiene que “el capitalismo genera automáticamente desigualdades arbitrarias e insostenibles que dañan radicalmente los valores meritocráticos sobre los que se asientan las sociedades democráticas”, pone a los ricos en el centro del debate y propone medidas fiscales globales muy novedosas para evitar el capitalismo tenebroso que se nos viene encima.
Al calor de la edición española de su El capitalismo en el siglo XXI -un millón de ejemplares vendidos-, varios medios -La Vanguardia, Cadena Ser, eldiario.es- publican estos días interesantes entrevista con Piketty.
Os resumo aquí algunas de las cosas más interesantes que dice en ellas el economista que está desatando todo un debate mundial:
En tiempos de crisis, el capitalismo acelera la desigualdad. “Hemos investigado tres siglos de historia económica del mundo y una de sus leyes explica la tendencia a la desigualdad social: el interés r (de return) que perciben los ricos por su capital tiende a ser mayor que el crecimiento económico g (de growth). (…) “Es una tendencia que no implica que la desigualdad crezca para siempre, pero explica que se puede perpetuar. También explica por qué los millonarios pueden vivir de rentas y algunos dedicarse al arte y la cultura en vez de limitarse a tratar de sobrevivir”. “Cuando no hay crecimiento, como ahora, la desigualdad aumenta y los ingresos y sueldos se estancan, pero los intereses que rinde al millonario su capital siguen creciendo”.

El paro es desigualdad. “La desigualdad más importante que hay en la zona euro es la impresionante tasa de paro relacionada con la crisis, la recesión y la austeridad”.

La austeridad no es el remedio. “La idea según la cual hay que insistir en purgar los presupuestos a base de más austeridad para curar al enfermo me parece completamente insensata. Digo esto pensando en Francia, pero lo mismo vale para Italia, con tasas de crecimiento negativas en 2013 y en 2014. Es verdad que el crecimiento en España es un poco mejor ahora, pero no olvidemos que todavía sufre un retraso considerable en términos de renta per cápita con respecto a las demás grandes economías europeas”.

Los errores de Europa. “La situación en Europa en estos momentos es catastrófica por la gestión de la crisis”. “Si el Reino Unido porque está fuera del euro y Estados Unidos crecen tres o cuatro veces más que al zona euro, ¿cuánto tiempo vamos a seguir diciendo que la política de la Unión Europea es la correcta?”.

La deuda y los tipos de interés en la zona euro. “Francia y Alemania fueron muy egoístas con respecto a España, Italia y los países del sur de Europa” (…) “No es normal que en una Unión Monetaria ciertos países paguen un tipo de interés dos o tres veces mayor que el de otros” (…) “Francia y Alemania han sido extremadamente egoístas. Han demostrado ser egoístamente miopes con respecto a España e Italia al renunciar a compartir sus tipos de interés. Una moneda única con 18 deudas públicas y 18 tipos de interés asociados a esa deuda no funciona. Los actores financieros no tienen confianza en este sistema. Sólo podremos salir de esta crisis si creamos un fondo común de deuda pública con un sólo tipo de interés”.

EE UU ha acertado, y Europa no. “El resultado global de las políticas de austeridad en los últimos cuatro o cinco años es, de manera objetiva, muy malo. Estados Unidos tenía una tasa de paro muy similar a la zona euro hace unos años y hoy en día la diferencia es enorme. El paro disminuyó allí, a pesar de que el nivel de deuda de ambas economías era muy similar en la situación de partida. No hay duda sobre quién ha elegido la estrategia adecuada”.

Multinacionales frente a pymes. “Las multinacionales, en la práctica, pagan un tipo impositivo más débil que nuestras pequeñas y medianas empresas, lo que no tiene ningún sentido desde el punto de vista de la equidad ni de la eficacia económica”.

La crisis de las clases medias. “Para mí la clase media es el 40% que no está ni entre el 50% más pobre ni entre el 10% más rico. Y hace un siglo ese 40% no existía: el 90% era pobre y punto. Hoy el 60% de la riqueza –el 70% en EE UU– va al 10% millonario, que aumenta su dinero tres veces más rápido que la media”. (…) “Hoy la clase media recibe sólo el 20% de la riqueza. Y disminuye: en EE UU ya no es el 40% de la población, sino apenas el 30%”.

La extrema derecha. “Hasta ahora el Frente Nacional solamente ha ganado en algunas ciudades pequeñas, pero si regiones enteras pasan a ser gobernadas por la extrema derecha entonces la historia será otra. No va a ser una broma. Se van a crear tensiones en algunas zonas del país y el resultado puede ser extremadamente violento”.

El abismo. “Estamos realmente al borde del abismo de una crisis política, económica y financiera”.

¿Volver a las monedas nacionales? “No, para mí no es la buena solución. Ahora bien, si no se proponen alternativas rápidamente creo que el retorno a las monedas nacionales será un escenario cada vez más difícil de descartar. Concretamente, la única respuesta que se ha dado en Francia a aquellos que quieren salir del euro consiste en decirles que es imposible, que está prohibido, que ahora que hemos entrado ya no se puede dar marcha atrás… Esta respuesta es extraordinariamente débil y no va a aguantar mucho tiempo más”.

Un nuevo Europarlamento con más poder. “Si queremos gestionar la deuda de manera común necesitamos también un Parlamento de la zona euro que tome decisiones a este respecto, entre otras cosas sobre el nivel de déficit común”. (…) “Hace falta, en paralelo al actual Parlamento Europeo, una Cámara parlamentaria de la zona euro o, en todo caso, una Cámara formada por los países de la zona euro que quieran avanzar hacia una unión política, presupuestaria y fiscal, y que tendría que construirse a partir de los diferentes Parlamentos nacionales. Cada país estaría representado en proporción a su población, ni más ni menos, lo mismo Alemania y Francia que los demás. El cometido de esta nueva Cámara consistiría en votar cuestiones tales como un impuesto común sobre sociedades o el nivel de déficit comunitario”.

La educación como igualador social y motor del crecimiento. “La desigualdad puede ayudar al crecimiento hasta cierto punto, pero más allá de un determinado nivel de desigualdad se obtiene, sobre todo, un efecto negativo que reduce la movilidad en la sociedad y conduce a la perpetuación en el tiempo de la estratificación social. Esto tiene un impacto negativo sobre el crecimiento. El otro efecto negativo se produce a través de las instituciones políticas: una desigualdad muy fuerte puede conducir a la captura de las instituciones democráticas por parte de una pequeña élite que no va necesariamente a invertir en la sociedad pensando en el conjunto de la población. Por eso el crecimiento en el siglo XXI va a depender en gran medida de la inversión en educación y en formación, de que ésta no sea únicamente para una pequeña élite sino para la inmensa mayoría de la población”.

La tecnología, también como motor. “Hace treinta años no disponíamos de las actuales tecnologías de la información, por ejemplo. Si se organizan bien, si nos dotamos de las instituciones adecuadas para que todo el mundo se pueda beneficiar, estas tecnologías constituyen una enorme fuente de riqueza.

Nuevas fuentes de energía renovable. “Una tasa de crecimiento entre 1% y 1,5% anual en el largo plazo es fuente de progreso y no es un objetivo imposible. Ahora bien, para alcanzar un ritmo de crecimiento así hay que abandonar la actual política de austeridad. Eso en primer lugar. Y sobre todo hay que invertir en educación superior, en innovación y en medio ambiente… Hablo de invertir en medio ambiente porque es evidente que habrá que encontrar nuevas fuentes de energía renovable, visto que con las fuentes actuales no vamos a poder mantener una tasa de crecimiento del 1% o 1,5% anual indefinidamente”.

Límites al capitalismo y repensar la democracia. “Creo en el progreso técnico y en la mundialización, y el libro no es pesimista con respecto al futuro. Simplemente, para que estas cosas beneficien a todos, hacen falta instituciones democráticas, sociales, educativas, fiscales y financieras que funcionen correctamente. El problema es que, después de la caída del Muro de Berlín, nos imaginamos por un momento que era suficiente con basarse en las fuerzas naturales del mercado para que el proceso de mundialización y de competencia beneficiase a todos. Creo que ahí está el error. Hay que repensar los límites del mercado, los límites del capitalismo, y repensar también las instituciones democráticas”.

Impuesto universal a los ricos. “Los ricos aumentan cada año un 8% su fortuna mientras la riqueza media apenas crece el 1%. Por eso propongo un impuesto universal progresivo para millonarios que nos haría más prósperos a todos”.

Verano y falso otoño, en 46 fotos

Hace ya cuatro meses que no os agrupo en un post las fotos que tuiteo de mis paseos por el campo.

Aquí van algunas recientes, del verano y del otoño indeciso de estas últimas semanas, ordenadas de más antiguas a más modernas.

¿Cuál es la que más te gusta?

Chaves y Griñán, en vísperas de los ERE

El problema catalán, en estos días previos y posteriores al 9-N, está eclipsando un poco en el debate público otro de nuestros grandes problemas, el de la corrupción, el segundo -tras el paro- en la preocupación de los ciudadanos.

Si las semanas pasadas fueron especialmente demoledor para la reputación y credibilidad del PP -tarjetas black, Granados y la Púnica, Rato, Monago, las muchas evidencias policiales y judiciales de caja B  en la sede central…- y algo para el PSOE -tarjetas black, Púnica, el delfín de Tomás Gómez…-, parece que las próximas van a invertirse las tornas. Algunas líneas de la investigación de la Púnica pueden acabar salpicando -o no- a algún alto cargo en activo del PP de Madrid, pero el nuevo asunto estelar va a estar, previsiblemente, en Andalucía y en el PSOE.

Hace una semana, la Fiscalía instó al Tribunal Supremo a que abriera un procedimiento para determinar “el real alcance” de la participación de los expresidentes andaluces Manuel Chaves y José Antonio Griñán y de los exconsejeros José Antonio Viera, Gaspar Zarrías y Mar Moreno en el escándalo de los ERE. Los cinco dirigentes socialistas son aforados, como diputados o senadores, y corresponde al alto tribunal cualquier instrucción sobre ellos. La sala del Supremo que tiene que decidir sobre la propuesta de la Fiscalía está presidida desde hace apenas dos semanas por el magistrado Manuel Marchena, de talante conservador y con una larga trayectoria en casos judiciales con impacto político -un dictamen suyo ayudó al ministro Josep Piqué (PP) a evitar su procesamiento en el caso Ertoil, votó a favor de la absolución de Francisco Camps en el caso de los trajes, fue ponente de la sentencia que condenó por desobediencia al expresidente del parlamento vasco Juan María Atutxa, fue el instructor de una de las tres causas abiertas al juez Baltasar Garzón, etc.- , y personas cercanas a alguno de los ex dirigentes socialistas andaluces dan por hecho que el Supremo admitirá el caso y los imputará.

Si así fuere, las imputaciones, además de salpicar muy mucho a la marca PSOE -tanto Chaves como Griñán han sido presidentes del partido-, van a avivar otro debate que ya se está produciendo en las filas socialistas. “Cualquier imputado tiene que dejar el escaño”, decía la semana pasada la presidenta andaluza, Susana Díaz. Otros dirigentes -entre ellos Alfonso Guerra, esta semana en una entrevista en la radio- discrepan con Díaz y argumentan que el Código Ético del PSOE fija esa renuncia a un cargo público cuando se produzca la apertura de juicio oral, no con la imputación.

Le pregunté por Chaves y Griñán al secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, en la entrevista que le hice hace poco más de un mes, y contestó así:

“A día de hoy, ninguna de las dos personas que usted menciona ha sido imputada. Por tanto, vamos a respetar el principio de presunción de inocencia. En el hipotético caso de que se dé lo que usted comenta, actuaré en consecuencia, y desde luego en el momento en el que se abra juicio oral tendrán que responder y asumir sus responsabilidades políticas”.

La apertura de juicio oral es, por tanto, la frontera de la dimisión para Sánchez, mientras que para Susana Díaz es anterior, con la imputación… ¿Serán los ERE la piedra de su próximo desencuentro?

Y a todo esto, la juez Alaya sigue tirando de los ERE, la formación y algunas otras madejas donde lo que más abunda son ex altos cargos socialistas…

ACTUALIZADO A LAS 16.15. Una hora y algo después de publicarse este post, el Supremo ha anunciado que abría causa contra los ex altos cargos de la Junta de Andalucía.

Ni “éxito total” ni “simulacro estéril”

El 9-N no ha sido ni el “éxito total” que proclama Artur Mas ni el “simulacro estéril” que dice el Gobierno de Rajoy.

Cierto que no había censo oficial, ni bases legales de la consulta, ni controles, ni mesas imparciales, ni recuento de los votos con garantías… pero también cierto que todo hemos visto las colas, el enorme afán de una parte de la sociedad catalana por decidir, la absoluta ausencia de incidentes…

Cierto que los promotores pueden decir que la movilización fue alta, con unos 2,2 millones de personas acudiendo a las urnas, y 1,6 millones de ellos apoyando expresamente la independencia, pero cierto también que los no partidarios de la consulta pueden esgrimir que al menos otros 3,2 millones de catalanes no acudieron.

Cierto que la participación solo alcanzó en torno a un tercio del censo, luego la abstención fue de unos dos tercios. Pero cierto, así mismo, que el carácter oficioso del 9-N pudo desmovilizar a posibles votantes.

Tradicionalmente, los catalanes se comportan ante las urnas de manera muy diferente según cuál sea el ámbito electoral. En las elecciones generales (en las que se deciden Congreso y Senado, y por tanto el Gobierno estatal), la participación suele ser alta -votó un 76,96% del censo en 2004, un 71,19% en 2008 y un 70,3% en 2011-. En las autonómicas, algo más baja, pero creciendo: el 56,04% en 2006, el 59,95% en 2010 y el 69,56% en 2012. En el referéndum del Estatuto catalán, en 2006, aún más baja: sólo votó el 49,41%.

Se hagan como se hagan los cálculos con estos niveles de participación históricos y con los datos que arroja el 9-N, parece evidente que la sociedad catalana está fragmentada, totalmente dividida, sobre el proceso soberanista. Una parte mayoritaria calla, unos dos tercios del total, pero dentro de ese conglomerado hay de todo: abstencionistas permanentes que no votan nunca, unionistas que no quieren que se cambie ni una coma del actual encaje de Cataluña en España, federalistas que quieren cambios, incluso algún independentista que por las razones que fuere ayer no ha podido participar en el 9-N. Y hay otra parte -el tercio de catalanes que ayer sí se movilizó- que quiere cambios, el 80,7% de ellos irse, independizarse.

Tenemos un problema mayúsculo, y la responsabilidad de los políticos -sobre todo de los que están en el poder- es afrontarlo y resolverlo. Sin baladronadas como el “éxito total” de Artur Mas ayer, y sin escapismos como los de Mariano Rajoy desde hace dos años largos.

Rajoy, que está reaccionando tarde al otro gran problema que le ahoga, el de la corrupción, sigue haciendo el dontancredo con el problema catalán. No es comprensible que ayer la reacción del Gobierno fuera que un ministro de tercer nivel -el más bisoño y uno de los de menor peso político del Ejecutivo- saliera a leer una nota valorando el 9-N como un asunto jurídico y de orden público y sin que los periodistas pudiéramos preguntar. Ayer debería haber salido el propio Mariano Rajoy. Debería haber valorado políticamente el 9-N y debería haber ofrecido de inmediato diálogo a Artur Mas. Para hablar de las 23 propuestas que Mas le dio hace unos meses y para hablar de esos 1,6 millones de catalanes que quieren irse y de los no sabemos cuántos millones que quieren quedarse sin cambio alguno y de los muchos otros que están en medio, llenos de matices.

La estrategia de esperar y ver de Rajoy ya no da más de sí, ha fracasado. Cada hora que pasa sin reaccionar es una hora perdida.

La metamorfosis de Pablo Iglesias

“¿Y cómo has visto a Pablo Iglesias?”, me han preguntado varias personas en los últimos días, tras la larga entrevista que le hice al líder de Podemos el pasado viernes y que hemos publicado este martes en 20minutos en dos (una y dos) entregas. Pues le he visto en peor forma física que cuando le conocí, hace un año…

“Antes salía a correr dos o tres veces por semana e iba al polideportivo. Hacía pesas. No como para ponerme muy grande, pero me gustaba hacer abdominales y fondos de brazos, flexiones y salir a correr. He dejado de hacer eso desde el mes de enero y lo echo muchísimo de menos. Estoy mucho más delgado”

… y le he visto también esculpiéndose una nueva forma política e intelectual, más depurada, con menos aristas, que asuste menos…. El antiguo politólogo extremista metamorfoseándose en un político moderado, en un posible gobernante, incluso en un estadista…

“Nos ha cambiado el gesto. Nos dicen que nos ven más serios, y es verdad, porque asumimos que a lo mejor tenemos que asumir responsabilidades de Gobierno y la responsabilidad de Estado, con todo lo que eso implica”.

… y llevando a su formación, Podemos, a un aterrizaje suave desde la utopía de hace pocos meses al posibilismo de hoy; reconvirtiéndola de experimento de nicho a partido de masas, de laboratorio de extrema izquierda…

“…a la centralidad del tablero. En la política, como en cualquier deporte, quien elige el terreno de juego tiene más posibilidades de ganar. Si a nosotros nos llevan a un terreno de juego definido por la izquierda y la derecha, podemos perder. Vamos al terreno de juego en el que la clave fundamental es quién es la mayoría y quién es la minoría” (…) “la clave fundamental para entender lo que ocurre en España no es elegir entre izquierda o derecha, sino una contradicción entre una minoría oligárquica y una mayoría de ciudadanos”

Pese a que renegaba de ella, le pedí que se ubicara en la escala ideológica clásica de las encuestas, la escala en que 1 es extrema izquierda y 10 extrema derecha, y se resistía a hacerlo. Insistí, y acabó asegurando:

“Yo no soy apolítico. Vamos, todo lo contrario. Yo sí me ubico. Yo digo: soy de izquierdas”

Me dijo que no se ve populista. ¿Y chavista?

“En ningún caso”

¿Antisistema?

“Antisistemas son los que están destrozando todos los elementos del sistema que permitían proteger a la gente. Antisistema es el que privatiza la sanidad pública, el que privatiza la educación pública, el que se corrompe. La palabra corrupción viene del latín y significa romper lo común, eso son los antisistema”.

¿Y radical?

“Si por radical se entiende ir a la raíz de las cosas… Pero normalmente siempre me han dicho que soy bastante prudente, tranquilo y moderado”

Y en la izquierda, ¿está más cerca del comunismo o de la socialdemocracia?, intenté que concretara…

“Programáticamente, claramente de la socialdemocracia”

Su discurso de la centralidad de hace unos días en la Asamblea de Podemos, ¿era un viaje al centro?, le pregunté.

“No al centro político. El centro político supone reconocer esa escala mentirosa de izquierda y derecha”

Le propuse entonces que se ubicara en esa nueva escala arriba-abajo que propone, en la que el grado más bajo sería el 0 y el más alto el 10, y contestó así de contundente:

“Del 0 al 8, eso es Podemos. En Podemos hay clases medias. En Podemos hay clases trabajadoras, en Podemos hay precarios, en Podemos hay jóvenes que han tenido que emigrar, en Podemos hay jubilados, en Podemos hay diferentes escalas sociales. Todos tienen algo en común: forman parte de la base”

¿Y a quién asusta Podemos?

“Al ático, a los de arriba”

Le planteé si estábamos ante una “suavización” de su mensaje. Y me replicó esto:

“Ha habido una complejización de lo que implica hacer un programa de Gobierno. Hacer un programa para las elecciones europeas cuando eres una fuerza sin representación parlamentaria no es lo mismo que hacer un programa cuando asumes que vas a tener que hacer un gabinete de ministros y gobernar”

¿Está reconociendo que están haciendo un aterrizaje ideológico de la fórmula Podemos?, le apuré

“Un desarrollo y una concretización programática. No tanto para aspirar a la mayoría absoluta sino para aspirar a ser un programa de Gobierno creíble, realizable y practicable inmediatamente” (…) “Si nosotros pensamos que por ganar unas elecciones vamos a poder construir un mundo completamente distinto, estaríamos locos. Es muy modesto lo que nosotros planteamos. Que se cumpla la declaración universal de los derechos humanos, que todos los niños puedan ir a escuelas públicas limpios y aseados, que cualquier persona pueda llevar a sus padres a un hospital o a sus hijos a una escuela…”

¿Cuáles serían las primeras medidas que tomaría si llegara al Gobierno?, rematé

“La primera, acabar con los desahucios aplicando la ley. Siguiente medida inmediata, la prohibición de las puertas giratorias. No puede ser que alguien por haber sido presidente, por haber sido ministro, pueda terminar en el consejo de administración de empresas estratégicas. Y después hacer una reforma fiscal para perseguir el fraude y para elevar la presión fiscal sobre las grandes fortunas, por lo menos a la media europea. Y, por supuesto, una reestructuración ordenada de la deuda”

Pablo Iglesias me dio -o me colocó, no sé- otras dos perlas de “moderado”, o de “centralidad”. Una:

“No soy religioso. Pero la verdad es que escuchando al Papa que han puesto me llama la atención estar tan de acuerdo con él”

Y dos:

“Me declaré objetor de conciencia con 16 años. No tuve que hacer ni el servicio militar ni la prestación social. Reconozco que ha cambiado mi visión sobre eso, cada vez tengo más claro que los ejércitos son imprescindibles para una sociedad democrática. He tomado conciencia de la importancia que tienen los militares, incluso para hablar de soberanía y para hablar de la defensa de los derechos sociales en un país. Supongo que es una evolución del propio antimilitarismo, que te hace darte cuenta de que precisamente para garantizar la paz es fundamental que haya hombres y mujeres profesionales armados, con un compromiso cívico y democrático. Supongo que eso también tiene que ver con la madurez. No es lo mismo tener 16 o 17 años que tener 36″.

Moderado, socialdemócrata, posibilista, con los pies un poco más en el suelo… Os confieso que no sé si hay poco, nada o mucho de impostación en este nuevo perfil que ofrece Pablo Iglesias de sí mismo y de su partido. Lo veremos en breve. Como muy tarde, en mayo próximo, cuando, tras las elecciones municipales y autonómicas, Podemos o algunos de sus dirigentes -si se cumplen las encuestas- toquen poder.

El CIS que encumbra a Podemos, en muchos otros detalles

El Barómetro del CIS hecho público esta mañana está lleno de información muy novedosa. Ahí van algunos detalles llamativos, extractados en tuits

Mejora la afiliación, empeora el paro, empeoran los parados

Al PP ya no le vale sólo con pedir disculpas

Esperanza Aguirre el lunes y Mariano Rajoy ayer martes piden disculpas por la corrupción en el PP. Es un buen paso. Tardío, un poco tibio, pero es mejor eso que nada. Probablemente más basado en el miedo a que los ciudadanos le pasen factura al PP en las próximas urnas que en la decencia y la ética política, pero es mejor ver a la cúpula popular pidiendo excusas que mirando hacia otro lado y negando la evidencia: docenas, probablemente centenares de altos cargos públicos y de dirigentes orgánicos del PP se han corrompido poco, mucho o muchísimo al calor del enorme poder político que el partido ha atesorado durante muchos años. Los documentos judiciales o policiales de los casos Gürtel, Bárcenas, Brugal, Palma Arena, Fabra, tarjetas black, Púnica, etcétera, etcétera están llenos no sólo de indicios, sino también de evidencias.
Pero a estas alturas, el paso de Aguirre y de Rajoy no es suficiente. Asumir la responsabilidad política no es salir media hora en una rueda de prensa o dos minutos en una comparecencia parlamentaria y mostrarse compungido y decirse avergonzado. Requiere algo más, mucho más. Sobre todo cuando -contrariamente a lo que aún dicen desde la cúpula del PP-, la corrupción no ha sido sólo un fenómeno que afectaba a individuos. Las últimas investigaciones y los más recientes autos del juez Ruz indican que en la sede central del PP se extendieron prácticas corruptas en las más altas esferas y niveles de decisión y durante largos, larguísimos, años. Ya no son sólo indicios; son evidencias, son pruebas. En uno de sus últimos autos, Ruz ya no utiliza la palabra “presuntos”.
Da la impresión de que vamos a seguir conociendo, por goteo o a cataratas, más detalles y más nuevas historias negras de corrupción del partido de Esperanza Aguirre, de Mariano Rajoy y de José María Aznar. La catarsis a que quizás esté inevitablemente llamado el PP deberían hacerla cuanto antes. Y una catarsis no es pedir perdón con la boca pequeña.

Los carburantes bajan, pero mucho menos de lo que deberían bajar

“El precio de la gasolina, en mínimos desde 2011″, informábamos alborozados muchos medios de comunicación estos días pasados. Era una buena noticia, en efecto. Pero le faltaban algunos detalles que la matizaban mucho. Los precios de los carburantes son hoy entre un 5% y un 10% más baratos que hace cuatro meses… pero el precio del petróleo se ha abaratado mucho más, en torno al 25%. ¿Dónde están los 15 o 20 puntos porcentuales de diferencia?
Me he ido a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), a ver si saben algo. Su último informe sobre carburantes se refiere a julio-agosto, y lleva fecha del 2 de octubre pasado. Juraría que su antecesora, la Comisión Nacional de la Energía, era más rápida… pero hasta la CNMC ya vio cosas raras en las gasolinas en julio y agosto, cuando los precios del crudo empezaban a desplomarse y los de sus derivados mucho menos.
Por ejemplo, en la página 10 del informe: en julio, el margen bruto promedio (la diferencia entre el precio antes de impuestos y la cotización internacional de referencia) de la gasolina de 95 se incrementó para las petroleras en un 5,3%, hasta situarse en los 16,4 céntimos por litro, y en un 4% en agosto, hasta alcanzar los 17,1 céntimos.
Otra pista en las páginas 29 y 30, en los gasóleos: el margen bruto creció un 2% en julio y en un 2,3% en agosto.
Tercera pista, en la página 31: “En agosto de 2014, los precios antes de impuestos de la gasolina 95 en España fueron superiores a los de las medias europeas (+3,5 c€/lt vs. la zona euro y +4,6 c€/lt vs. la UE-28)”. Y en la página 32: “en agosto, los precios antes de impuestos del gasóleo A en España fueron superiores a los de las medias europeas (+4,3 c€/lt vs. la zona euro y +4,3 c€/lt vs la UE-28)”.
Como escribí aquí en febrero pasado, tras otro informe de la CNMC, “con el anterior Gobierno de ZP y con el actual de Rajoy, ¿realmente funciona el libre mercado y las leyes de la competencia en este mercado? ¿Alguien se ocupa del consumidor, alguien vela por los intereses de los ciudadanos? ¿Y el ministro Soria qué dice de esto?”

Lo bueno y lo malo de la EPA