Aquella tarde remota en que mi abuela me llevó a conocer a García Márquez

18 abril 2014

Muchos años después, aún recuerdo aquella tarde remota en que mi abuela Ifigenia me llevó a conocer a Gabriel García Márquez.
Mi abuela, que había nacido en 1891, era una mujer menuda, autoritaria, culta y extremadamente religiosa. Dividía su tiempo entre sus lecturas piadosas y profanas, los rezos y el gobierno de su casa y de las del resto de la familia. Tenía una capilla privada en una iglesia de un pueblo de Burgos y una mediana biblioteca -heredada de un tío cura- con un libro del siglo XVI, varios del XVII y docenas del XVIII y del XIX.
Al final de su vida se quedó ciega. Pasaba las horas sentada en un gran sillón, toda de negro, la espalda recta, el moño recogido, un rosario en una mano y un bastón en la otra, y me pedía a menudo que leyera un rato en voz alta para ella.
Un día –tendría yo unos 16 años- me dijo que la habían hablado (¿quién, lo habría escuchado en la radio?) de una novela que se titulaba Cien años de soledad y me ordenó comprarla. Por la tarde comencé a leérsela: “Muchos años después, ante el pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre le llevó a conocer el hielo…”.
Cuando apenas llevaba unos minutos de lectura, mi abuela golpeó dos veces el suelo con el bastón, dos golpes secos y contundentes, y dijo: “No sigas, hijo. Está muy bien escrita, pero es profundamente inmoral”.
Yo no había advertido la inmoralidad del texto, pero las palabras de mi abuela Ifigenia hicieron que devorara Cien años de soledad en las horas siguientes. Me impactó y me sedujo aquella novela, y me gustaron mucho La hojarasca, El coronel no tiene quien le escriba o La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y su abuela desalmada; me encantó Relato de un náufrago, un gran reportaje, un excelente gran reportaje… y no me gustó nada o casi nada Memoria de mis putas tristes, un indigno colofón a su magistral trayectoria.
En narrativa en castellano, la talla de García Márquez es comparable a la de Galdós, y su impacto e influencia en otras culturas muy superior a la del canario. Se nos ha ido un grande, un grandísimo. Millones de personas que aún ni han nacido se estremecerán de placer un día aún remoto cuando algo los lleve a conocer sus libros.

P.D. Amaba tanto la literatura como despreciaba las normas de la gramática. Ya conté aquí el encontronazo que tuve con él hace ya muchos años, a finales del siglo pasado, aquel día remoto en que le corregí un texto.

Invierno-primavera en el campo, en 35 tuits con foto

16 abril 2014

Hace unas semanas, cuando llegaba a los 60.000 en Twitter, pregunté a mis seguidores por qué me lo hacían. Muchos dijeron que por los tuits con foto de mis paseos por el campo.
Aquí os he recogido unos cuantos del trimestre que acaba, del paso del invierno a la primavera en mi pueblo de Burgos y en mi pueblo de Guadalajara.

Un resquicio para evitar el choque de trenes

09 abril 2014

Aún no sabemos si Rajoy ha variado, siquiera un poco, su posición sobre Cataluña. Aún no sabemos si su “hay una puerta abierta de par en par para aquellos que no estén conformes con el actual estado de cosas: iniciar los trámites para una reforma de la Constitución” de ayer es una invitación sincera o una pose. Pero vamos a quedarnos con la esperanza de que ayer se dio un pequeño paso para evitar el choque de trenes entre la Generalitat de Catalunya y el Gobierno de España -entre Cataluña y el resto de España- y el descarrilamiento de uno de los dos o muy probablemente de ambos, con muy graves daños en las dos partes.
Estamos a siete meses justos del 9 de noviembre, fecha de la consulta. Es un plazo suficiente para que la política encuentre un camino, pero no debieran los políticos dormirse. Ni Rajoy y sus ministros ni Mas y sus aliados del frente soberanista catalán ni el PSOE de las propuestas federales ni ninguna de las restantes fuerzas.
En los distintos cuarteles generales se estará hoy analizando el terreno, se estarán preguntando si hay o no un nuevo escenario, y en todos habrá un pitagorín calculador que diga que, como estamos en el proceso electoral para las europeas, es mejor no mover ni un músculo de la cara, no significarse, no vaya a ser que se pague en las urnas del 25 de mayo. Por favor, no le hagan caso. Lo que tengan que hacer, háganlo pronto.

Hombre, joven, con dinero y de derechas, más feliz

07 abril 2014

El Barómetro del CIS que se ha hecho público hoy incluye una pregunta muy infrecuente en sus estudios: “En términos generales, ¿en qué medida se considera Ud. una persona feliz o infeliz? Por favor, use una escala de 0 a 10 en la que 0 significa que se considera ‘completamente infeliz’ y 10 que se considera ‘completamente feliz’”. El resultado es muy llamativo: el 13’2% de los entrevistados se coloca en el 10, es decir, se considera “completamente feliz”. El 12,5%, en el 9. El 27,4%, en el 8. El 21,1%, en el 7… En el otro extremo, el de la infelicidad, casi nadie: 0,4% en el 0; 0,4% en el 1, 0,3% en el 2… Nota media que nos damos los españoles en esto de la felicidad, según el Barómetro: 7,45. ¡Altísima!
La letra pequeña del Barómetro está llena de información complementaria. Se sienten un poco más felices los hombres (7,49 de nota media) que las mujeres (7,42). Y los jóvenes, bastante más felices que los maduros: los de 18 a 24 años se ponen una nota de 7,69 en felicidad, frente al 7,26 de los de 45 a 54 años y al 7,29 de nota de los de 55 a 64 años.
También en el tamaño del hábitat se advierten diferencias. Los más felices, los que viven en ciudades medias, de 50.001 habitantes a 100.000: se dan un 7,81.
Las brechas son aún mayores en otras variables. Por ejemplo, en formación: los que han seguido estudios superiores se dan un 7,72, y los que no tienen estudios se quedan en un 6,90.
¿Y el dinero y tener un buen empleo da por lo general mayor felicidad? Sí parece. Los “empresarios/as con asalariados/as, altos/as funcionarios/as, altos/as ejecutivos/as y profesionales por cuenta propia” alcanzan el 7,94 de media. Los parados se quedan en un punto menos: 6,93. La clase alta y media alta llega al 7,73. Los obreros no cualificados, al 7,16.
También por ideologías hay diferencias. Estas son las notas en felicidad según el recuerdo de voto de los entrevistados por el CIS: los del PP, 7,56; los del PSOE, 7,46; los de IU, 7,26; los de UPyD, 7,39; los de CiU, la más alta: 7,87.
Los que se consideran de extrema izquierda, 7,39. Los que se ven a sí mismos como de extrema derecha, 8,59.
Puedes consultar todos los datos en estos enlaces.

“Quiero que sepas, Mariano…”

04 abril 2014

Quiero que sepas, Mariano,
por mí de primera mano
que lo de ayer en Gran Vía
fue maldad y alevosía
de la pérfida alcaldesa
contra esta pobre condesa.
Me tendieron una trampa
que ni Cañete se zampa.
Sacude con mano dura
a Anita Mosquita Muerta
y dile hoy mismo que ¡puerta!
Y yo, pues me sacrifico
(me va a salir por un pico)
y asumo candidatura
con mi talle y con mi porte
a liderar Villa y Corte.
Oíste bien: la Alcaldía…
y hasta lo tuyo algún día.

¿Lo pagará políticamente Aguirre o se quedará en una anécdota?

03 abril 2014

Hace unas horas Esperanza Aguirre aparcaba indebidamente su coche en un carril bus del centro de Madrid, lo abandonaba para acercarse a un cajero y, cuando de regreso al vehículo unos agentes de movilidad (la autoridad municipal que regula la circulación) la están multando, se sube al coche, arranca a toda prisa y se va, golpeando al salir una de las motos de los agentes. Ella dice que no se da a la fuga, que se fue porque se percató de que alguien la estaba fotografiando.
Desde hace meses, preocupados porque las encuestas dicen que la marca PP está muy a la baja en Madrid, entre los dirigentes del PP hay un intenso debate sobre la idoneidad de la actual alcaldesa de la capital, Ana Botella, y del presidente autonómico, Ignacio González, como candidatos a esos mismos cargos en las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2015.
Aguirre se está dejando querer como alternativa a Botella, quizás incluso mueve desde las sombras los hilos de su candidatura. Con cuidado, para no molestar en exceso al marido de la alcaldesa, el expresidente del Gobierno y exlíder del PP José María Aznar. Esta misma mañana, Ignacio González decía en una entrevista que apoyará al candidato a la Alcaldía que considere que va a aportar «más votos», en lo que bien se podía interpretar como una apuesta implícita por Aguirre -mucho más valorada por los madrileños-, en detrimento de Botella…
No sé si los hechos que ha protagonizado hoy la expresidenta madrileña son una infracción de la circulación, una falta, un pequeño delito… Sí sé que son, con seguridad, un cúmulo de errores, de malos ejemplos públicos que en cualquier país democráticamente avanzado le supondrían a su protagonista el fin de de su carrera política. ¿Le pasarán factura a Aguirre? ¿Caerán por lo de hoy tanto su reputación entre los madrileños como sus apoyos en el PP para ser candidata? ¿O todo se quedará en un anécdota?

Menos parados, pero más parados desasistidos

02 abril 2014

Crónica de marzo en 30 tuits

29 marzo 2014

Los manifestantes del 22-M, víctimas de los violentos

28 marzo 2014

Las víctimas visibles del puñado de radicales violentos que empañaron las Marchas por la Dignidad del pasado sábado fueron el centenar de personas heridas, la mayoría policías. Las víctimas invisibles, muchísimo más numerosas, fueron las docenas de miles o los cientos de miles de manifestantes pacíficos que participaron en la movilización.
Los manifestantes reivindicaban derechos básicos que se nos han recortado a todos y denunciaban la gravísima dualización y desigualdad que se está produciendo en la sociedad española, la enorme brecha social que se está abriendo. La masiva asistencia a la movilización debería haber provocado un debate amplio en el conjunto de la opinión pública sobre la gravedad de estos problemas y cuando menos una reflexión sensata en la clase política -tanto en la que está ahora en el poder como en la que estaba cuando se originaron los problemas denunciados- sobre sus errores y sus responsabilidades en la gestión de la crisis.
En vez de ese debate y esa reflexión, llevamos una semana hablando de modular el derecho de manifestación, de si hay que hacer un manifestódromo o de si los encapuchados eran organizados o espontáneos, de extrema izquierda nacional o internacional, galgos o podencos, etc, etc.
Al poder -en el poder o en la oposición- le ha venido muy bien todo esto. Mejor que miremos hacia ese lado que hacia el suyo.
Los violentos que causaron los desmanes tras la manifestación del 22-M no reventaron sólo algunas cabezas de policías. Reventaron, sobre todo, la manifestación legítima, legal, sincera, justa de los que se movilizan por la dignidad de todos.

Políticos de hoy y de cuando Suárez

24 marzo 2014

“Adolfo Suárez y los políticos de su tiempo tenían una talla y un altura de miras excepcional, muy superior a los de ahora”, se dice mucho estos últimas días de agonía y muerte del hombre que pilotó el tránsito de la dictadura franquista a la democracia.
Puede que sí, que en efecto sea así. Pero quizás lo que más diferencie a nuestros políticos de los años setenta del pasado siglo respecto a los de ahora sea otra cuestión. Aquellos eran conscientes de que España estaba en un momento excepcional de su trayectoria histórica, y actuaron en consecuencia, casi todos ellos como estadistas que miraban tanto o más por el conjunto de los intereses del Estado y de todos los ciudadanos que por el de sus pequeñas parroquias ideológicas o territoriales.
¿Y ahora? Ahora España está también en un momento histórico, en una crisis sistémica tan compleja como lo era aquella -por la globalización mundial, por la pérdida de soberanía hacia Europa, por la crisis económica, por los estallidos de nuestros muchas burbujas (incluida la política y la de la corrupción), por las tensiones en el modelo territorial del Estado e incluso en la forma de Estado, por la dualización de la sociedad…-, y la gran mayoría de nuestros líderes políticos o no son conscientes de la magnitud del problema o se comportan como si no lo fueran. No sé qué es peor.