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Si no se van porque dicen que no son corruptos, ¿no deberían irse por tontos?

Vamos a suponer que es verdad que los máximos dirigentes del PP -Aznar, Cascos, Arenas, Rajoy, Acebes, Cospedal…- nunca supieron que, durante al menos 15 años de dos siglos diferentes (1993-2008), y de una forma continua, hubo una financiación ilegal y una caja B en el partido.
Vamos a suponer que es verdad que, como decía anoche Rajoy en una entrevista en Telecinco, “ni yo ni los dirigentes del partido que yo conozco tenían la más remota idea sobre la existencia de eso”.
Vamos a suponer que es cierto que nunca les dijo nadie que había magnánimos empresarios que (a cambio de nada, claro) les hacían donaciones millonarias, donaciones que se metían troceadas en pequeñas cantidades en cuentas bancarias de las que -vamos a suponer- ellos desconocían la existencia, y que solo las administraban los tesoreros, contables y administrativos del partido, nunca los políticos.
Vamos a suponer que es verdad que Rajoy nunca preguntó ni le contaron cómo se financiaban las costosísimas campañas electorales o las obras de remodelación del edificio central del partido en Madrid, incluido su despacho, o las compensaciones a dirigentes del partido necesitados de liquidez o las inversiones de urgencia en medios de comunicación afines o…
Vamos a suponer que la cúpula de dirección del PP nunca se enteró de que, con dinero B, se repartían sobres a distintos dirigentes, algunos de los cuales lo han reconocido. Y vamos a suponer que a ellos -contrariamente a lo que dice Bárcenas- nunca llegó ese maná.
Vale. Vamos a suponer que Rajoy y el resto de altos dirigentes del PP de al menos los últimos 15 años no sabían nada de todo ese mar de dinero negro (al menos 7,5 millones de euros) que fluía bajos sus sillones de mando y vamos a suponer que se han enterado ahora por la prensa y por la Justicia, que ya acredita su existencia en escritos del juez Ruz, de la Fiscalía y de la Abogacía del Estado.
Si realmente no sabían nada, y no tienen que dimitir por corruptos, ¿no tendrían que irse por ingenuos, por inútiles, por cortos de entendederas, por tontos?

Aznar, entre la desmemoria y el rencor

¿Qué le pasa a José María Aznar? ¿De dónde sale ese rencor -sobre todo con algunos de sus ‘hijos’ en el PP, entre ellos Mariano Rajoy- y esa desmemoria con la que con cierta frecuencia se desata en público? Lo del viernes pasado, en la convención del PP, ¿es sólo porque aún le dura el cabreo contra los que despeñaron a su mujer, Ana Botella, en la carrera por la candidatura del partido a la Alcaldía de Madrid o responde a heridas mucho más antiguas?
Conocí al personaje hace muchos años, a finales de los ochenta, cuando él era presidente de Castilla y León y se vio salpicado en el caso de la construcción de Burgos. En su despacho de la Junta, en Valladolid, nos intentó colocar a José Ángel Esteban y a mí algunas mentiras medianas y gordas que le desmontamos en pocas horas. En nuestra investigación sobre aquel caso (para El Globo, Cambio 16, Diario 16 y El País) y en la propia investigación judicial, Aznar nos aparecía una y otra vez detrás de muchos recovecos, hasta el punto de que tuvo que comparecer en 1992 en el juicio, como testigo, y se acogió el privilegio -ya era diputado, líder del PP y jefe de la oposición- de hacerlo por escrito para minimizar los riesgos. Dejó pelos en aquella gatera. Hombres suyos en la política de Burgos fueron condenados, su amigo y asesor el constructor Méndez Pozo acabó en la cárcel…
Aquel Aznar, y el que puso a su amigo Miguel Blesa de presidente de CajaMadrid, y el que hizo vicepresidente económico del Gobierno a Rodrigo Rato, y bajo el que se montó la Gürtel y la caja B del PP… ¿es la persona más creíble para ir a una convención del partido a echar la bronca en público a los actuales dirigentes y decirles: “La corrupción es un cáncer que no podemos tolerar. Cada uno tiene que responder de sus actos; con la ley, con todas sus garantías, pero con todas sus exigencias (…) Mirándoos de frente os lo digo: de mis actos respondo desde el primero hasta el último”?
¿Y el rencor, el permanente estado de resentimiento con buena parte del PP? ¿Se ve Aznar insuficientemente reconocido por su partido, cree que le deben aún honores de líder permanente y vitalicio, de estadista, de salvador de la formación y de la patria?
En los noventa, tras la sentencia del caso de la construcción de Burgos, una editorial me encargó un libro sobre Aznar. No lo acabé, se me cruzaron pronto otros proyectos profesionales, pero sí tuve tiempo para dedicar algunos meses a hurgar en su biografía, y encontré a varios de sus compañeros de pupitre de niño y adolescente en el elitista Colegio del Pilar de Madrid y a otros que le acompañaron en minúsculas formaciones neofalangistas. Algunos me pintaron a un chaval acomplejado -quizás en parte por su corta estatura y por su labio superior inmóvil, luego tapado con el bigote-, a un chico que se veía poco reconocido en el grupo y que hacía cosas buscando de modo casi desesperado ese reconocimiento social…
Llegó muchísimo más lejos que ninguno de aquellos compañeros y amigos de la infancia y primera juventud. Llegó a presidente del Gobierno. Pero, viéndole algunos comportamientos actuales, se diría que quizás aún no se haya quitado del todo aquellos complejos remotos.

Qué esperan de las autonómicas PP, PSOE, Podemos…

A poco más de cuatro meses de las elecciones autonómicas y locales del próximo 24 de mayo, los partidos ya han puesto en marcha sus maquinarias electorales, y algunos sus cálculos internos de objetivos y pretensiones.
-PP. En la anterior cita, en mayo de 2011, el hundimiento del PSOE de Zapatero, tan deteriorado por la gestión de la crisis, llevó al Partido Popular a una victoria amplísima tanto en autonómicas como en municipales. Retener en mayo próximo tanto poder parece difícil, sobre todo considerando que es el PP de Rajoy quien tiene ahora que rendir cuentas ante los ciudadanos de su gestión de la crisis -y de los escándalos de corrupción-. Aun así, el Partido Popular considera que en las autonómicas tiene fácil ganar sin problemas en Castilla y León, La Rioja y Murcia, y aspira a hacerlo también aunque sea más ajustado en Castilla-La Mancha, Cantabria, Aragón y Baleares y a entrar en el Gobierno en Asturias. Las incertidumbres las tienen en Extremadura, Comunidad de Madrid y Comunitat Valenciana.
-PSOE. Los cálculos socialistas son muy diferentes. Un alto cargo se atreve a pronosticar, en privado, que el PSOE seguirá gobernando en Asturias y logrará los gobiernos -ahora en manos del PP- de Extremadura y de Castilla-La Mancha, sin necesidad de pactos, y podría gobernar con pactos en Comunidad de Madrid, Comunitat Valenciana y Aragón.
-Podemos. En la dirección del partido de Pablo Iglesias -aún en construcción, puesto que no tendrá las cúpulas regionales internas hasta mediados de febrero, y las candidaturas autonómicas previsiblemente hasta marzo o abril- creen que pueden entrar en los gobiernos autonómicos de Comunidad de Madrid, Comunitat Valenciana, Asturias y, “si finalmente hay elecciones anticipadas, Andalucía”.
Casi todos los consultados, de los diferentes partidos, coinciden en que el voto en todas las autonomías se va a fragmentar mucho, en que habrá poquísimas mayorías absolutas y en que en algunas comunidades de muchísima fragmentación la llave definitiva la pueden tener alguna formación regional o alguna de las estatales de mediano tamaño: UPyD, Ciudadanos o IU (si sobrevive al vendaval Podemos).

De los creadores del voto útil, ahora llega… ¡el voto responsable!

Durante décadas, el bipartidismo se ha blindado apelando a los ciudadanos al “voto útil”, al voto que daba con más seguridad rendimiento en las urnas en forma de escaño. Basado en la Ley D’Hondt, el sistema electoral español, sobre todo en las elecciones generales, prima a los grandes y hace que en una gran parte de las 52 circunscripciones electorales (las 50 provincias más Ceuta y Melilla) sólo los dos grandes partidos logran convertir los votos en escaños. Un ejemplo: en las últimas generales, las de noviembre de 2011, PP y PSOE acapararon todos los escaños en 34 de las 52 circunscripciones.
“Votar a IU es tirar el voto”, les decían los socialistas a los ciudadanos de izquierdas en las provincias pequeñas y medianas. “Vótanos a nosotros, vota útil, vota PSOE”. Los del PP decían más o menos lo mismo cuando en alguna provincia detectaban algún partido moderado que pudiera hacerles alguna sombra. “No lo votes, no va a lograr escaño, no tires tu voto, vota útil, vota PP”.
Las cosas comenzaron a cambiar en las europeas de mayo pasado. El bipartidismo se rompió. La suma de PP + PSOE no llegó al 50% de los votos, frente a los 75%/85% que solían sumar en comicios anteriores. Las encuestas indican que en el ciclo electoral en el que ahora entramos -municipales en toda España y autonómicas en 13 comunidades el 24 de mayo, catalanas el 27 de septiembre, generales previsiblemente en noviembre, andaluzas como muy tarde a principios de 2016- el voto se va repartir entre muchos partidos, se va a atomizar, y muchos parlamentos -el estatal, los autonómicos, los plenos locales- van a tener muchos más grupos diferentes que hasta ahora, 7 u 8 grupos en algunos casos. Los hasta ahora dos grandes partidos -PP y PSOE- no podrán apelar tanto en campaña al voto útil, ya no cuela.
Pero ya se han inventado un nuevo mantra: el voto responsable. Se lo he oído ya a varios políticos en privado, sobre todo cuando hablan de Podemos, pero también sobre Ciudadanos, o sobre Compromís, o sobre Equo… “No me creo las encuestas. La gente no quiere aventurerismos, al final votará con sentido de la responsabilidad”, dice uno.
Tras el mantra del voto útil, llega el del voto responsable. Se lo oiréis próximamente en público a políticos del PP y a políticos del PSOE, una y otra vez, machaconamente.

Enero caliente de Podemos

Las encuestas más recientes –el Observatorio de la Cadena Ser el viernes pasado y la de Metroscopia para El País del domingo- presentan a Podemos como la primera fuerza política en intención de voto. En ambos casos, con clara ventaja sobre los dos grandes partidos tradicionales: PP y PSOE. Según la Cadena Ser, si ahora hubiera elecciones generales, Podemos tendría el 27,5% de los votos, el PP el 24,6% y el PSOE el 19%. Según El País, Podemos lograría el 28,2%, el PSOE el 23,5% y el PP el 19,2%. Casi al mismo tiempo que estas encuestas se publicaban, Mariano Rajoy le decía hoy en sesión cerrada a la cúpula dirigente de su partido que, según sus datos, el PP ganará los tres procesos electorales de este año: las autonómicas y locales previstas para mayo y las generales, que en principio tocan en noviembre.
En fechas aún alejadas de esas elecciones, sobre todo de las generales, ¿son fiables las encuestas? Lo son, pero hay que tomarlas con cierto escepticismo. Los expertos creen que la opinión pública española está inmersa en un periodo muy profundo de cambio y que eso les da a los apoyos electorales mucha volatilidad. Un error de un partido, o una polémica que le estalle, o un caso de corrupción que le aflore, o la consolidación (o el desplome) de un líder, o la sensación de miedo o de vértigo que puede tener un ciudadano a la hora de votar… son factores que, en periodos de cambio como este, pueden influir mucho a la hora real de emitir el voto.
Mientras completa sus procesos de organización interna –ya tiene secretarios generales y cúpulas directivas locales, y en febrero las tendrá autonómicos-, Podemos ha programado para este mes de enero tres grandes actos de movilización popular con los que confía en consolidar su fuerza, en hacer menos volátil su voto: un mitin en Sevilla el próximo sábado, día 17, y otro en Valencia el domingo 25, ambos con Pablo Iglesias de estrella y similares al que protagonizó en Barcelona el 21 de diciembre pasado, y una manifestación multitudinaria el sábado 31 en Madrid.
A esta la han llamado la Marcha por el Cambio, intentarán llenar hasta rebosar la calle Alcalá entre Cibeles y la Puerta del Sol y el propio Iglesias la ha calentado hoy: “Si el 31 de diciembre dijimos adiós a 2014, pensamos que el 31 de enero podemos decir adiós a la casta”. La manifestación “no es para pedir nada al Gobierno, ni es una protesta”, añade el secretario general de Podemos, sino una “movilización para decir que en 2015 va a haber un Gobierno de la gente”.
Pocos días antes, el domingo 25, Podemos puede tener a miles de kilómetros un acelerador a su despliegue del 31: las elecciones griegas, en las que Syriza -la formación helena similar a Podemos- puede ganar y llegar al Gobierno. Un acelerador, o un freno: porque si Syriza o no gana -o ganando no gobierna-, las expectativas de cambio en España probablemente también se reduzcan.

La recuperación no está, y se la espera poco

El último Barómetro del CIS -2.477 entrevistas hechas del 1 al 11 de diciembre pasado-, hecho público esta mañana, tampoco detecta la recuperación que pregona el Gobierno.
Estos son algunos datos destacados:

El consumidor está un poco más optimista, pero aún desconfía

La publicación, el lunes pasado, de los datos de diciembre de paro registrado hizo que otro importante indicador de la economía española publicado también ese día, el Índice de Confianza del Consumidor (ICC), pasara un poco inadvertido en los medios. Ambos tienen en común algo muy significativo: arrojan buenos y malos datos a la vez, pros y contras, luces y sombras sobre nuestra situación.
El ICC es un interesantísimo índice, os recomiendo que lo sigáis atentamente. Es mensual, lo elabora el CIS desde 2011, antes lo hacía el Instituto de Crédito Oficial. Está basado en unas 1.500 entrevistas (1.510 en el último). Es un índice de 200 puntos. Entre 0 y 100 puntos indica que los ciudadanos tiene una percepción desfavorable sobre cómo va la economía y el consumo; entre 100 y 200 indica una percepción favorable. Se compone, en realidad, de dos subíndices: uno pregunta sobre la situación actual y otro sobre las expectativas para el futuro.
Lo bueno del último ICC, el de diciembre: mejoran tanto el índice general (se pone en 90,6 puntos), como el de situación actual (76,8) y el de expectativas a seis meses (104,3) tras tres meses de caída, de septiembre a noviembre. Lo malo: el avance es significativo en un mes, pero prácticamente sólo hemos vuelto a los datos de septiembre pasado y seguimos por debajo de los 100 puntos.
Lo muy bueno: una gran mejora en un año, pues en diciembre de 2013 teníamos el índice general en 71,0, el de situación actual en 53,8 y el de expectativas en 88,2. Lo menos bueno: el escalón se había subido ya en la primera mitad del año 2014, el último cuatrimestre -como os dije antes- fue muy inestable.
También muy bueno: la media anual de 2014 está por encima de los seis años anteriores y se acerca a valores de 2007.
Lo malo: algunas respuestas a las preguntas de la encuesta indican aún una enorme fragilidad en el ánimo del consumidor. Por ejemplo, estas (y tened en cuenta que el trabajo de campo -es decir, las preguntas- se hizo del 15 al 19 de diciembre, esos días en que Rajoy estaba diciendo que la crisis era ya historia del pasado):
-“¿Considera Ud. que la situación económica actual de su hogar es mejor o peor que hace seis meses?” Mejor: 10,5%. Igual: 55,6%. Peor: 33,5%.
-“¿Considera Ud. que la situación actual de la economía española es mejor o peor que hace seis meses?”
Mejor: 21,1%. Igual: 35,2%. Peor 42,0%.
-“Considera Ud. que la situación de la economía española dentro de seis meses será mejor o peor que la actual?” Mejor: 35,5%. Igual, 28,4%. Peor: 31,3%
-“¿Cree Ud. que sus posibilidades de adquisición de bienes duraderos (coches, muebles, electrodomésticos, ordenadores, etc.; pero nunca viviendas, bienes inmuebles) durante el próximo año serán mayores, menores o iguales que las de este año?”. Mayores: 10,8%. Iguales: 68,0%. Menores 18,9%.
-“¿Considera Ud. que la situación en España para encontrar/mejorar un puesto de trabajo es mejor o peor que hace seis meses?” Mejor: 17,2%. Igual 35,3%. Peor 42,9%.
-“¿Considera Ud. que la situación en España para encontrar/mejorar un puesto de trabajo dentro de seis meses será mejor o peor que en la actualidad? Mejor: 36,6%. Igual: 24,8%. Peor: 30,1%.
El ICC de diciembre, cuyo trabajo de campo se hace siempre en los días de compras navideñas, suele mostrar una mejora del tono muscular del consumidor. Ahora hay que esperar si el próximo, que se hará en plena cuesta de enero, confirma los datos buenos o cae de nuevo en la depresión de otoño pasado.

Ni la crisis es cosa del pasado ni la recuperación tiene raíces vigorosas, señor Rajoy

Hay buenos y malos datos entre los que ha hecho público está mañana el Ministerio de Empleo y Seguridad Social.
Los buenos. 69.405 parados menos en diciembre y 253.627 parados menos en un año. 417.574 afiliados más a la Seguridad Social en la media del año 2014 respecto a la media de 2013. Son buenas cifras, indican el comienzo de un cambio de tendencia, pero…
Los malos. El paro bajó mucho en diciembre en Servicios (por la campaña de Navidad del comercio), pero subió en Industria (2.435 parados más) y en Construcción (12.689 parados más). Sólo el 7,21% de los contratos hechos en diciembre fueron indefinidos, y de ellos, casi la mitad a tiempo parcial. Sólo 2.462.329 parados (el 57,8% del total) cobran ahora prestación, cuando hace un año eran 2.801.262 los que cobraban (el 61,43% del total). Los parados que cobran reciben ahora una cuantía mensual bruta media de 809,5 euros, y hace un año era de 828,2 euros. La tasa afiliados/pensionistas sigue agravándose: en 2007 era de 2,71, hace un año era de 2,27, ahora ya es de 2,25.
La recuperación no tiene raíces vigorosas, señor Rajoy. La crisis, por desgracia para millones de familias españolas, no es cosa del pasado, señor presidente del Gobierno.

Enseñanzas griegas para Podemos, PP y PSOE

Ya es oficial: Grecia tendrá elecciones anticipadas en apenas un mes, el 25 de enero próximo. Las principales instituciones europeas han debido de dar un respingo de preocupación esta mañana al saberlo. Los sondeos dicen que el ganador en Grecia será Syriza, una formación de izquierdas similar al Podemos español (aunque habría que decirlo al revés, pues Podemos apenas tiene un año de vida y Syriza se funda hace ya 10, primero como una coalición de pequeños partidos) y que, como la formación de Pablo Iglesias, aboga por una Europa muy diferente, menos sometida con sus políticas de austeridad a los criterios que imponen Alemania y la troika (Comisión Euroea, Banco Central, Fondo Monetario Internacional). Syriza la lidera Alexis Tsipras, de un perfil parecido a Pablo Iglesias: jóvenes (40 años aquel, 36 este), comunistas de militancia de origen los dos, carismáticos ambos…
En 2012, Grecia tuvo dos elecciones generales. En las primeras, en mayo, Syriza saltó del 4,6% que tuvo en los anteriores comicios (en 2009) al 16,8% de los votos. El Parlamento quedó muy atomizado, y nadie fue capaz de formar Gobierno, por lo que hubo unas nuevas elecciones, en junio, en las que Syriza pegó un nuevo tirón: se fue al 26,9%, muy cerca del ganador, Nueva Democracia, que consiguió el 29,7%. Formaron Gobierno estos, los conservadores de Nueva Democracia, apoyados por los socialistas del Pasok. Hoy el Gobierno ha caído al no ser capaz de sacar adelante en el Parlamento griego la elección de un nuevo presidente de la República.
Las elecciones griegas nos van a afectar mucho aquí, sacaremos de ellas algunas enseñanzas y quizás también tendrán algunas consecuencias. Las encuestas dicen que Syriza se puede ir ahora a cerca del 30% de los votos, y que podría formar Gobierno, si bien también hay quien considera que entre los que aseguran que votarían a esta formación hay un grupo que en realidad no lo hará, al que le dará miedo escénico, vértigo, por las consecuencias políticas nacionales y europeas que podría tener esa toma del poder por parte de Syriza. Esa misma teoría del voto volátil, fallido a última hora por el vértigo, se oye a algunos expertos aquí, en España, cuando analizan las encuestas que dicen que Podemos superará de largo el 20% de los votos en las elecciones generales, o que incluso puede acercarse al 30%. Las elecciones griegas avalarán o desmontarán esa teoría, salvando las distancias entre países.
Hay otro resultado en Grecia al que habrá que estar atentos. Todos nosotros, y especialmente Mariano Rajoy y Pedro Sánchez. ¿Qué le pasará en las urnas al partido del Gobierno saliente, Nueva Democracia, y al principal partido que le ha dado apoyo parlamentario, el socialista Pasok? ¿Cómo pagarán el primero la gestión de la crisis y el segundo su apoyo, casi contra natura? ¿Animará el resultado a que PP y PSOE ensayen aquí dentro de un año una Gran Coalición, o más bien al contrario, desanimará por completo al PSOE, que ya lo está bastante?
Las elecciones griegas, por cierto, son seis días antes de la gran movilización convocada el 31 de enero en Madrid por Podemos para hacer visible su fuerza. Si el domingo 25 Syriza gana y se atisba que formará Gobierno, Podemos llegará aún más reforzado a su cita del sábado 31.

Josep Pla, quintaesenciado

“Gran helada por la noche. Nevada considerable en el Canigó. Cesa la tramontana. Como. Después de comer viene Quintà a calentarse. El frío mejora con las vaharadas del sur. Hace un año llegué a Lisboa a las siete de la mañana. Vienen Pascual y su sobrino de Llagostera, hijo de Domingo, agradabilísimo. En la cama a las once. Poco trabajo.”
Esto lo escribió Josep Pla, en su diario, hace hoy justo 50 años, el 27 de diciembre de 1964. El escritor tomó notas cotidianas de lo que hacía casi todos los días de su vida. Telegráficas, apresuradas, pero literarias. Improvisadas, pero también muy elaboradas. Destino pública ahora La vida lenta. Notas para tres diarios (1956, 1957 y 1964). Os lo recomiendo vivamente. Si no habéis leído nunca a Pla, os servirá de prólogo, de acicate. Si ya conocéis a Pla, os encantará. Es el Pla de El cuaderno gris o de Las horas, pero quintaesenciado, destilado. Sus notas las tomaba sobre agendas con el espacio tasado, muy poco para cada día del año, lo que le obligaba a resumir tanto que sublimaba su propio estilo. Hay frases lapidarias cada poco, y adjetivos deslumbrantes.
Pla, que había nacido en 1897, frisaba en esos años los sesenta de edad, y vivía solo en la masía familiar de Llofriu, cerca de Palafrugell. Habla de todo, o de casi todo…
De sexo y de mujeres. “Estoy bien en esta casa, y aquí trabajo. Tengo a mano algunos libros, tendría que casarme con una mujer joven de cuerpo bonito y no moverme nunca más de esta casa. ¡Pero estoy tan viejo y tan gastado!”. “¡Qué vitalidad tiene Atenas! ¡Qué ganas de vivir! Las mujeres, fenomenales, un poco rellenitas -quizás en exceso”. “Una señora joven de Delémont, en el Jura, que tiene un trasero precioso, admirablemente bien hecho”. “La señorita francesa del vagón que iba a Jutlandia”. “La chica rubia de 18 años”. “Pienso en las mujeres que he visto últimamente. ¡Qué maravilla!”. “La holandesa rubia con su padre”. “He bebido mucho y en el cabaret he tenido -ante esas señoras tan bien vestidas- un momento de impaciencia”. “Correspondencia con A., leída. Esta chica tiene razón. Me lo he perdido todo, he sido un borrico. La tendencia a la ternura me lleva, por huir del ridículo, a la dureza y al exceso”. “Paso la noche como buenamente puedo, con momentos de obsesión sensual. Tenemos que hacer algo”. “Sensualidad exacerbada -debido, sospecho, al alcohol”. “El buen hotel cerca de la estación. La señora morena”. “Hay cierta inquietud canicular entre el pasaje. Aunque no entraremos en el verano hasta mañana, ya circulan tres o cuatro señoritas vestidas con una ligereza admirable. La cantidad de personas que sonríen enseñando los muslos en cuanto la meteorología lo permite es fenomenal”. “Erotismo de A. Persistente”. “Obsesión erótica con A.”. “Carta de A. Esta mujer es importante. Podría ser un paraíso para el final de la vida, que habrá sido tan poco paradisiaca”. “He pensado mucho en A. El erotismo de la edad”. “Gran comida. Siesta hasta las siete y media. La portuguesa”. “Fiesta. Muy buen día -pero fresco. He dormido mal. Onanismo”.
De literatura y de escritores. “Carta de Camilo J. Cela. Me pide colaboración para una revista que quiere hacer: Papeles de Son Armadans“. “La literatura inglesa es la única confortable”. “He perdido la capacidad de lectura que tenía en la juventud. Leer es una de las cosas que más me fatigan”. “Los periódicos hablan de la detención de Dionisio Ridruejo”. “Leo Moros, judíos y cristianos, de Cela. Es un libro colosal que hace vomitar a cada paso. Lo alterno con Idilios, de Teócrito, que he traído de Atenas. ¡Qué contraste!”. “Voy a la cama y caigo de insomnio; intento vencerlo leyendo a Plauto y a Dostoyevski”. “Ridruejo es interesante, simpático y fascinador”. “Ridruejo ha estado muy brillante, pero su capacidad cerebral llega a asustarme. Puede que sea el mayor defecto de Dionisio”. “Foxá está gordo y asmático y me tutea”. “Me cuesta dormir -pero descanso en la cama. Es horrible. Leo el teatro de Chejov”. “Leo La Bruyère y miro por encima diversos números del Journal de Genève“. “Leo en la cama. Jules Renard. Cuando la clava es muy bueno. Pero cuando no la clava, no tiene término medio”. “Voy a ver a Camilo J. Cela a la casa que tiene en la calle Villalonga, en El Terreno. Me recibe saltando de la cama. Parece un facineroso aborrascado”. “Leídas, otra vez, las 150 primeras páginas de los Ensayos de Montaigne, alternando con alguna cabezada”. “Leo a Valle-Inclán a pesar del barroquismo -a veces me gusta”. “Paso del alcohol a la lectura ávida, que me sienta igual de mal”. “Leo que a Cela lo han nombrado para la Academia. ¡Lo que faltaba!”. “He pasado la noche leyendo el Misanthrope de Molière -y me levanto un poco cansado. Molière es un escritor fabuloso, quizás el primero de la vida moderna. El Misanthrope es el mayor documento contra el Barroco”. “El diario de Kafka no es precisamente una lectura navideña. Romanticismo frenético de este escritor. Sólo habla de sí mismo”. “En la cama a las nueve. Poco apetito. Sartre”.
De diarios y revistas. “En cuanto a Brunet, la prensa viene superficial -nada. La decadencia es tan enorme que es ya imposible leer una nota necrológica decente”. “Leo Razón y fe, la revista de los jesuitas. Quizás no haya en el mundo una publicación que incite al sueño de una forma más compacta, con menos quebraderos de cabeza. Es un soporífero profundo, mejorado por la pedantería castellana”. “El New Yorker. Sensacionales los cuatro últimos artículos sobre la fundación Ford”. “Lo malo del periodismo es que adocena el espíritu y lo vulgariza todo”. “A la cama. Leo Le Monde y L’Exprés“. “Aparece primero Vergés. Me dice que ha comprado a Godó la mayoría de Destino”.
De su salud y su obsesión por la edad. “La decadencia es visible”. “Hace un mes que volví de Grecia. Estaba fuerte y magnífico. El retroceso ha sido enorme. Ahora estoy deprimido y enfermo. He pasado un mes sin hacer casi nada, bebiendo y hablando”. “Es horrible. Estoy viejo… cada día soy más viejo”. “Estoy envejeciendo. Estas sensaciones tan agradables, esta tendencia a la soledad, son síntomas de vejez”. “Los accesos de tos de la bronquitis. Sensación de envejecimiento, de asco general y de depresión extrema”. “Me temo un ataque de corazón, no sé si por los nervios de la noche o de tanto fumar”.
Del alcohol. “Por el horror que me dan los borrachos me hago a la idea del horror que debo de dar a la gente cuando me emborracho”. “La intoxicación de whisky es más soportable que la del mejor vino del país”. “Tomo una cantidad desorbitada de alcohol”. “Desde que he vuelto de viaje, el desconcierto y el alcohol me traen a mal traer”. “No me sale nada. Demasiado alcohol”. “Vino tinto -con Vador, Palmada, etc. Demasiado vino tinto. Llego deshecho a casa. Horrible”. “Alcohol en abundancia. Anís, coñac y vino”. “Vuelvo a casa con una cantidad excesiva de alcohol -quemado. Parece mentira que tenga tanto aguante”. “Bebo coñac Martel en exceso”. “Bebemos dos botellas de champán -lástima que sean del país- para celebrarlo”. “Hace dos días que no bebo ni una gota de alcohol. Ya era hora, sospecho”. “Vuelvo a casa de madrugada, saturado de alcohol y de café frío”.
De sus insomnios y raros horarios. “El insomnio me produce el mismo efecto que el alcohol: taquicardia, molestia en el corazón, como si se me espesara la sangre”. “Llego hecho una pena. El sueño me vence a las cinco. Mala vida, siempre la misma vida”. “La masía. Me he quedado en la cama la mayor parte del día”. “Me levanto a las cinco y como hacia las cinco y media”. “Sólo estoy a gusto solo y en la cama”. “Noche larguísima. Pesimismo. Desánimo”. “Insomnio. La una, las dos, las tres, etc.”. “Navidad. Decido no levantarme. Como en la cama. Canelones. Paso la tarde durmiendo”.
De la censura. “Trabajar pensando en la posibilidad de que la censura lo desmonte todo es una tortura típica del país. En todos los regímenes, desde hace casi cuarenta años, he trabajado con esta limitación. ¡Qué cabronada!”.
Del tiempo y la meteorología. “La tramontana me vuelve loco”. “Impresión tétrica de Palafrugell, sin nadie en las calles, sin luz, con la tramontana. Hemos llegado a -8. Ha hecho mucho daño”. “Las radios anuncian tramontana para mañana. Con esta noticia tomo la decisión de no levantarme”. “Este año no ha hecho ni un día de primavera; hemos pasado del frío al calor bruscamente”. “Viento de garbino. El silencio y la soledad de la masía. Al anochecer, cambia el viento y se entabla la tramontana”. “Paso la tarde escribiendo y viendo llover”. “De madrugada caen rayos y truenos”. “Ayer tuvimos el día más caliente del verano: 48 al sol”. “A medio camino se produce una tormenta eléctrica prodigiosa, grandiosa, llena de color y de livideces. Me gusta la lluvia. Llego empapado”. “Todos los Santos. Día siniestro, sin visibilidad, ventoso y frío”. “La tramontana se levanta y es fría. Al levantarme la oigo aullar en la chimenea”. “El día está encapotado y triste, pero no tan cerrado como ayer. Es posible que haga más frío. Día para quedarse en la cama”. “Día cuaresmal -viento de garbino fuerte, se empiezan a oír los grillos, las ranas y los pájaros. La primavera a la puerta”. “Viento de garbino toda la noche. Creo que ayer oí cantar al ruiseñor desde el cuarto de escribir”.
De comida. “Lubina magnífica y liebre estofada. Queso. Buen vino de Rioja”. “Comida en Malva-rosa -entremeses de marisco y paella. Agradable”. “Salvo ha traído un cordero de seis kilos; nos lo comemos primero con guisantes, admirablemente bien cocinado, y después, las paletillas asadas. Excelentes. Es la comilona de cordero habitual”. “Arroz negro y el primer congrio con guisantes de la temporada”. “Canelones, carne (de Palafrugell) con zanahorias y champán brut”. “Entremeses y un entrecot inolvidable”. “Cenamos costillas asadas con sarmientos”. “A mediodía he comido la primera oronja del año”. “Como un plato de estofado a las seis de la tarde. (…) Volvemos a cenar, una agradable sopita de apio y costillas con pimiento rojo, excelentes de pimiento”. “Como caracoles con una vinagreta, excelentes”.
De política. “Los periódicos dan la noticia de que cesan dos ministros. La política se anima un poco”. “Me invade una gran depresión. El asco físico que me da Franco me deprime”. “Tal vez sea el momento de tomar una decisión e irse de aquí. Este país es asfixiante. ¿De qué se puede hablar? No hay nada que hacer”. “Las izquierdas son fáciles de manejar a base de concesiones sociales. Las derechas son insaciables y peligrosísimas”. “Impresionante país de locos corrompidos por el franquismo”. “Sé perfectamente que vamos de cabeza al desastre, pero no tengo ni fuerza ni juventud para decirlo en voz alta e ir a la cárcel”. “Hoy hace 25 años que terminó la guerra: 25 años de paz -es decir, de miseria, de policía, de indignidad”.
De religión. “Es terrible, impresionante, la destrucción que ha provocado el cristianismo en la civilización clásica. El cristianismo ha sido quizás, junto con el mahometismo, la religión que más destrucción ha causado”.
De su vida casi de payés. “La lluvia de ayer ha sido muy beneficiosa y los campos están de un verde maravilloso”. “Los alcornoques parecen quemados, están escuálidos de forma y color”. “La masía. La siega. Es el primer año que siegan con tractor, sin animales. A lo largo de mi vida -en muy pocos años- habré visto segar con la guadaña, con animales y con tractor”. “No creo que haya llovido suficiente para los nabos. Esto no tiene buena pinta”. “Caen, por la mañana, unos chaparrones. Aun así se pueden vendimiar las dos viñas y, por la tarde, el trabajo está hecho. Hemos recogido 30 cuévanos de uva, 8 más que el año pasado”. “Llovizna -niebla muy baja. Son las gotas que les faltaban a las habas, a las patatas y a los guisantes”. “La tercera vaca que pare”. “Los masoveros han traído cuatro cestos de setas. Cobro el cerdo y la cerda”.
Y de las muchas ciudades que visita durante esos tres años, la mayoría como periodista. Atenas, muchas italianas y alemanas, Oslo, Estocolmo, Lisboa… y Barcelona, adonde viaja a menudo desde la masía: “Lo que menos me gusta de Barcelona es el aire, que parece que esté masticado y respirado por otros”.
PD. La tan mencionada A. es, según Xavier Pla, el prologuista del libro, Aurora Perea Mené, uno de los grandes amores del escritor ampurdanés. Vivieron juntos desde 1943 a 1948, año en que separaron. Ella emigró después a Buenos Aires. Allí la visitó varias veces Pla durante los años de los diarios que ahora se publican. El desamparo que refleja Pla en sus notas cuando espera carta de ella y la carta no llega nos dan ahora una versión mucho más sensible del tantas veces huraño y áspero ampurdanés.