Mi colega Ignacio Escolar

18 septiembre 2014

La crisis del modelo de negocio de la prensa, la quiebra de la credibilidad, la transformación digital, los modelos disrruptivos, el “periodismo de Estado”, la prensa digital en España, los números de eldiario.es en su segundo cumpleaños… Mi colega -e hijo- Ignacio Escolar dio ayer esta interesante conferencia en el Foro de la Nueva Comunicación, quizás el principal escenario de debates políticos, sociales y empresariales de Madrid.
Me pidió Ignacio que le presentara yo, y llevaba escrito esto:

Presentar en público a un hijo tuyo que además es un colega, que se dedica a lo mismo que tú, es meterte en un lío. Si te pasas en el elogio, te critican por blando. Si te quedas corto, también te critican por asperón, mal padre y descariñado, y acaban contando por ahí que los Escolar se han peleado y que casi ni se hablan, como ya nos ha pasado alguna vez. No tenía que haber aceptado el encargo, pero ya que estoy aquí voy ver cómo salgo del paso sin daños mayores.
Ignacio -en casa es Ignacio y sobre todo Ina, nunca ha sido Nacho- iba para periodista casi desde pequeño. Mi mujer, Montse, su madre, es también periodista, y él ha oído hablar de periodismo y de periódicos desde que tiene uso de razón o incluso antes. Nació en 1975, en diciembre, justo un mes después de la muerte de Franco, y por casa anda todavía una foto de marzo o abril de 1976 en la que yo estoy leyendo el Informaciones y lo tengo en brazos, y él mira atentamente el periódico.
Ignacio iba para periodista desde pequeño, pero es periodista contra mi criterio. Cuando él estaba en COU, me dijo un día que quería estudiar periodismo, y yo intenté quitárselo de la cabeza. Tanto porfió, que le dije: “Haz lo que quieras, pero a mí no vengas nunca a pedirme un empleo”. Y así ha sido. Él ha sabido buscarse su propio camino, solo hemos trabajado juntos en dos libros de divulgación histórica, sobre la Castilla de la Edad Media y los orígenes de España, libros que aprovecho para recomendaros a los que no los conozcáis. Se titulan ‘La nación inventada’ y ‘El justiciero cruel’. Son dos libros casi periodísticos, evidentemente los hicimos como dos colegas que colaboran, no como padre e hijo, y nos permitió conocernos mejor y mejorarnos recíprocamente. Llegamos a la conclusión de que él era más columnista y yo más reportero, y cada uno de nosotros aprendió algo de las habilidades del otro.
Ignacio se ha dedicado con acierto al periodismo político y al columnismo, pero se podía haber dedicado con parecido éxito al periodismo de divulgación de ciencia o de tecnología, que es donde comenzó, o al periodismo musical -fue músico casi profesional durante un tiempo- o a la consultoría e investigación sobre tendencias en medios de comunicación, en lo que trabajó en México y otros países latinoamericanos hace ya unos cuantos años y a lo que siempre de algún modo se ha seguido dedicando. En esto último, lo meritorio en él -en mi opinión- no es sólo que ha aconsejado a otros sobre lo que tenían que hacer, sino que lo ha hecho él mismo en algunos de sus proyectos, sobre todo en el último, en eldiario.es, en el que ahora está totalmente volcado y del que creo que nos va a hablar al detalle esta mañana.
Su trayectoria es bastante conocida, pero os la resumo muy breve. A finales de los años 90 del siglo pasado y primeros años de este siglo trabaja en diferentes periódicos, revistas, radios y cadenas de televisión que le permiten conocer bien por dentro los distintos registros de nuestro oficio y que le dieron un cierto renombre sobre todo como periodista digital. De aquella época, exactamente de 2001, es uno de sus artículos más conocidos. Se titula Por favor, pirateen mis canciones, y os recomiendo a los que no lo conozcáis que lo busquéis en Internet. Sigue estando plenamente vigente. Algunas de sus reflexiones, que eran sobre los cambios que la revolución tecnológica estaba provocando en la industria musical, se pueden aplicar a los medios de comunicación.
En 2006 ficha como director adjunto editorial del Grupo Novotécnica, editor del diario La Voz de Almería, Cadena Ser Almería y Localia Almería. Prensa local, la mejor escuela para un periodista. En 2007 funda como director el diario Público, hasta sus destitución en 2009 por el propietario. Aumenta a partir de entonces su participación en debates y tertulias políticas en radios y televisiones, publica varios libros -entre ellos una novela negra-, y en 2012 lanza como director, consejero delegado y principal accionistas eldiario.es. Ahora es, por tanto, el Editor in chief y es también el Publisher, palabras mayores. Su trayectoria profesional sube un nuevo peldaño.
Acabo ya. Le llevo a Ignacio 18 años, Montse y yo lo tuvimos de muy jóvenes. Durante todos estos años, desde que él era adolescente, no hemos trabajado juntos más que en dos libros de divulgación histórica, pero hemos hablado muchísimo del oficio, nos hemos consultado en muchas de las decisiones delicadas que nos ha tocado tomar a uno o a otro. Para mí, Ignacio es un colega. Es el colega al que quizás yo haya enseñado más cosas del viejo oficio, de los principios sagrados del periodismo como un servicio a la sociedad y a los ciudadanos, de la ética, de los valores, del esfuerzo, de no encomendarse solo al talento, de la importancia del buen uso de nuestra principal herramienta, que es el idioma… Y él es, con seguridad, el colega que más me ha enseñado a mí de las novedades del oficio, de la revolución tecnológica y su impacto en lo nuestro, de la transformación de la profesión y de los medios. ¡Gracias, Ina!

Luego me salté el guión (e Ignacio también), y no dije exactamente eso. Aquí tienes el video del acto al completo.

Pizarro y Gimeno, figuras clave en el nuevo El Corte Inglés

14 septiembre 2014

El Corte Inglés, una de las mayores empresas españolas, se diferencia del resto de las de su magnitud y reputación en dos grandes aspectos. Uno: apenas está internacionalizada, la inmensa mayoría de su actividad está en España. Dos: en la constitución de su capital sigue siendo una empresa familiar, pues la gran mayoría de sus accionistas son parientes de uno de sus fundadores, Ramón Areces, presidente hasta su muerte, en 1989.
A Areces le sucedió en la presidencia su sobrino, Isidoro Álvarez, al que le tocó gestionar tiempos boyantes de crecimiento y diversificación de la compañía y de la economía española, pero también los últimos años, los de la crisis y la recesión, en los que su casi total dependencia del mercado español y la atonía del consumo han deteriorado mucho sus resultados y disparado su endeudamiento.
La muerte ahora de Álvarez (79 años) probablemente acelere el proceso de transformación de la compañía y su adaptación a la economía globalizada. Dos van a ser las personas claves en ese camino: el expresidente de Endesa y exdiputado del PP Manuel Pizarro (62 años), fichado hace pocas semanas como adjunto al presidente, y Dimas Gimeno (39), sobrino de Álvarez y nombrado hace un año director general y número dos de facto del grupo.

Botín, el último gran banquero

10 septiembre 2014

Cuando en 1986 Emilio Botín -fallecido hace unas horas- llegó a la presidencia del Banco Santander, el sistema financiero español era muy distinto al que hoy conocemos. Había dos mitades: las cajas de ahorro, semipúblicas, (hoy prácticamente desaparecidas, y los bancos comerciales. Estos últimos eran muchos, pero los importantes eran siete grandes bancos. Con cierta frecuencia, sus siete presidentes se reunían y decidían y pactaban casi todo. Parecía un cártel, pero en aquellos tiempos el fomento de la competencia no estaba entre los prioridades de la política económica de nuestros gobiernos.
Los siete grandes, la gran banca de los años ochenta, eran -ordenados por su tamaño de entonces-, el Banco Central, presidido por Alfonso Escámez y en 1986 con un 11,6% de cuota de mercado; el Banco de Vizcaya, con el 11,2% de cuota, presidido entonces por Ángel Galíndez y poco después por Pedro Toledo; el Banesto, con el 10% de cuota, presidido entonces por Pablo Garnica, y poco después por Mario Conde; el Hispano, también con el 10% de cuota y presidido entonces por Claudio Boada y poco después por José María Amusátegui; el Bilbao, 9,5% de cuota y presidido por José Ángel Sánchez Asiaín; el Santander, con el 8,4% de cuota; y el Popular, con el 6% de cuota y presidido por Luis Valls.
Dos años después, en 1988, el Bilbao y el Vizcaya se fusionan y adoptan la marca BBV, que en 1999 se convierte en BBVA tras fusionarse con Argentaria (la antigua banca pública, privatizada por gobiernos de Felipe González y de José María Aznar).
En el otro lado del negocio, una cadena de fusiones y adquisiciones y la habilidad de Emilio Botín acaban con el Central, el Hispano y el Banesto integrados en el Santander. El pez chico de Botín se había acabado comiendo a tres peces mucho más grandes, y se acabaría convirtiendo en el principal banco español y uno de los mayores de Europa.
Botín -hijo y nieto de banqueros, y toda su trayectoria profesional en la banca- ha sido un agitador del sector, un innovador. El más osado, el más rompedor. El que emprendió la aventura internacional con mayor entusiasmo y éxito que sus competidores, el que más innovó en productos bancarios (a veces al límite de las normas vigentes, lo que le dio algún sobresalto judicial). El único superviviente en el negocio, ahora tan distinto. La mayoría de los banqueros citados arriba ya hace tiempo que han fallecido o que se retiraron. Botín, pese a sus 79 años, ha estado a pie de obra hasta el último día, hasta ayer mismo.
No sólo era el presidente del Santander. Era también su primer ejecutivo y su mayor accionista. Sin él, se abre una nueva etapa en el banco y probablemente en el sistema financiero español.

Un hombre, un voto; pero si es al PP, uno y medio

09 septiembre 2014

Los sistemas electorales se dividen en dos grandes tipos. Los que potencian la gobernabilidad de la institución para la que se celebran las elecciones, mediante fórmulas de reparto de escaños que primen a las listas más votados para así facilitar la obtención de mayorías, y los que buscan la mayor proporcionalidad posible entre los votos de los ciudadanos y los escaños a que dan derecho, de modo que no haya votantes discriminados. Ambos sistemas son legítimos, pero los primeros están más enfocados a las instituciones y a los políticos que las administran y el segundo se enfoca más hacia los ciudadanos, a su derecho a la igualdad política y a la no discriminación.
El sistema español, con su Ley D’Hondt, es de los segundos, de los que buscan la proporcionalidad, pero con matices. El porcentaje mínimo de votos que hay que lograr para entrar en los repartos de escaños es un primer matiz, pues deja fuera de la representación política a aquellos ciudadanos que voten listas que no consigan pasar un listón, de entre el 3% y el 5% de los votos emitidos. El número de circunscripciones es otro matiz. A mayor número, mejor para los grandes partidos y peor para los pequeños, que apenas tiene posibilidades de lograr escaños en las circunscripciones que reparten pocos asientos.
En España tenemos cuatro grandes tipos de elecciones: europeas, generales, autonómicas y locales. Las primeras y las últimas son las más proporcionales, porque en ambas hay una sola circunscripción: en las europeas, todo los votos de toda España compiten ente sí en igualdad, y ni siquiera hay un listón mínimo de porcentaje de votos para que las diferentes listas entren en el reparto de escaños. En las elecciones locales, también circunscripción única, si bien en el reparto de concejalías se excluye a las listas que no superen el 5% de los votos.
En las otras dos elecciones -generales y autonómicas- la proporcionalidad es menor porque -excepto en elecciones autonómicas en algunas comunidades uniprovinciales- hay varias o incluso muchas circunscripciones, lo que distorsiona la representación del voto y da más representación tanto a los grandes partidos como a los que concentran su voto en pocas circunscripciones, por ejemplo los nacionalistas. En las últimas generales, por ejemplo, las de noviembre de 2011, al PP le costó cada escaño unos 58.000 votos; al PSOE, unos 63.000; a Amaiur, unos 47.500… mientras que a IU le salió por 152.000 y a UPyD por 227.000 votos. El colmo de la injusticia fue para Equo, que con 215.000 votos no logró ni un solo escaño, y el que logró en Valencia con Compromís le costó 125.000 votos más. Otro dato muy significativo de aquellos comicios: el PP, con el 44,6% de los votos de los ciudadanos, logró el 53,1% de los escaños en el Congreso de los Diputados.
Visto desde el lado de los electores, de los ciudadanos, la lectura es clara. No todos los votos valen igual, hay una distorsión en la proporcionalidad. Se produce una mayor eficacia del voto a los grandes, luego hay una minusvalía del voto a los pequeños.
Desde hace algunas semanas, el Gobierno y el PP amagan con sacar adelante -desde la mayoría absoluta de que disponen en el Parlamento- una reforma de la ley electoral municipal por la que a la lista que obtuviera el 40% de los votos y al menos 5 puntos de ventaja sobre la segunda lista se le darían automáticamente la mayoría absoluta de las concejalías y por tanto la Alcaldía.
Si Rajoy lleva esa reforma a cabo, las consecuencias serían evidentes: se deterioraría mucho la proporcionalidad, y habría votos de primera categoría, con más derechos políticos puesto que generan más escaños -los de los ciudadanos que en cada municipio apoyaran al partido más grande, en la mayoría de los casos el PP- y votos de segunda categoría -todo el resto, en algunos casos el 59,9% de los votantes-.
La reforma, por tanto, traería una nueva desigualdad, tras las muchas otras fomentadas por el PP en el Gobierno: la económica, la social, la de los cuidamos ante la educación o la sanidad… Ahora, la desigualdad política: no todos los ciudadanos serían iguales ante una ley básica de la democracia: la ley electoral. Un hombre, un voto sí; pero si es al PP, voto y medio.
Que a esa maniobra de trilerismo político la llamen “regeneración democrática” es el colmo del cinismo. En casi ninguno de los más de 8.000 municipios que hay en España ha habido problemas de gobernabilidad. Cuando no había mayoría absoluta, un partido -casi siempre el más votado- logra apoyos de otros para formar el gobierno local. Evidentemente, Rajoy y el PP maquinan el cambio de normas de juego, a pocos meses de la cita con las urnas, por una sola razón: las recientes elecciones europeas y las encuestas dicen que un gran número de alcaldías de grandes ciudades que hoy gobierna el PP las perderá el próximo mayo de 2015 con la actual ley electoral.
¿Regeneración democrática? Cambiar las cartas a mitad de juego para maximizar tus resultados y minimizar los de los adversarios, sin consenso y con abuso de posición de dominio -su mayoría absoluta en el Congreso, donde con el 44,6% de los votos ciudadanos logró el PP el 53,1% de los escaños- es más bien degeneración democrática.

Los consumidores lo ven aún negro

03 septiembre 2014

Lo hemos comentado muchas veces aquí y desde hace tiempo: el consumo, la atonía del consumo, es uno de los componentes fundamentales de la crisis económica. “La sociedad de consumo (consumo masivo, producción masiva, crecimiento empresarial, aumento del empleo, más consumo…) se nos está parando. El miedo al futuro, la poca confianza, el aumento de las incertidumbres, la crisis del ladrillo, la crisis financiera, la estrechez de las economías domésticas muy endeudadas, el mucho desempleo… nos están llevando inexorablemente a la ex sociedad de consumo”, escribí hace ya cinco años y medio, en un post titulado: “Bienvenidos a la exsociedad de consumo”.
El jueves de la semana pasada, 28 de agosto, el informe de Contabilidad Nacional Trimestral del Instituto Nacional de Estadística nos daba una muy buena noticia: la economía española había crecido en el segundo trimestre del año un 0,6%, dos décimas más de lo calculado inicialmente y bastante más que nuestro entorno (Francia, 0%; Alemania, -0,2%; zona euro, 0%), y lo hacía precisamente porque se recuperaba la demanda nacional, tanto en el consumo de los hogares (+0,7%) como en el de las instituciones sin ánimo de lucro al servicio de los hogares (+1,2%) y en las administraciones públicas (+0,1%). ¡Albricias, la sociedad de consumo volvía a carburar!
Pero no. Algunos datos posteriores rebajan un poco el optimismo.
El viernes pasado, día 29, se conocía el Índice de Comercio al por Menor. Lo elabora también el INE, y mide las ventas comerciales a consumidores finales. Desde julio de 2010, fecha en que Zapatero subió el IVA, encadenó 38 meses consecutivos cayendo, hasta septiembre de año pasado. En el último año ha dibujado dientes de sierra, con subidas y bajadas. Pues bien, los últimos datos son de nuevo inquietantes: junio, -0,8%; julio (el publicado el viernes pasado), -02%.
La nueva atonía del consumo parece que la confirma otro estudio publicado esta misma mañana: el Índice de Confianza del Consumidor (ICC). Lo elabora el CIS. Es un índice de 200 puntos. Entre 0 y 100 puntos indica que los ciudadanos tiene una percepción desfavorable sobre cómo va la economía y el consumo; entre 100 y 200 indica una percepción favorable. Hace dos años, en agosto de 2012, estaba en unos paupérrimos 41,6 puntos. Hace un año, en agosto de 2013, había subido a 68,6. En junio pasado ya alcanzaba los 89,3 puntos. Pero en julio cabeceó un poquito, bajó a 88,9, y esta mañana ha caído de nuevo, algo más, a 87,7. Y trae además algunos otros datos negativos, lo he contado en Twitter:

En fin. Todo indica que ni los comerciantes ni los consumidores ven por ahora esas “raíces vigorosas” de nuestra recuperación económica que citaba el domingo pasado el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

El paro y el empleo a agosto, en datos clave

02 septiembre 2014

Los 12 grandes temas políticos del nuevo curso

01 septiembre 2014

Todos los cursos acaban siéndolo, pero hoy arrancamos uno de los que, a priori, se presentan más intensos políticamente. Estos son los asuntos más relevantes con los que nos vamos a encontrar los ciudadanos y los políticos:
1- La recuperación (o no) de la economía. Desde hace unos meses, algunos indicadores apuntan a que España está saliendo de la crisis: evolución positiva del PIB, aumento del número de puestos de trabajo, subida de la confianza de los consumidores, buena temporada turística… Pero al mismo tiempo, otros se deterioran: el déficit comercial aumenta, nuestras exportaciones se frenan, el número total de horas trabajadas cae, las desigualdades salariales se acentúan…. Y además, surgen nuevas incertidumbres, como la atonía de la zona euro y de sus dos principales economías -en el segundo trimestre de este año, el PIB de Francia estaba plano (0%) y el de Alemania decrecía (-0,2%)- y el aumento del nubarrón de la deflación sobre la nuestra, con sus nefasta consecuencias si se confirmara.
2- Las elecciones autonómicas y municipales de mayo de 2015. En las anteriores, en mayo de 2011, el PP logró la mayor cota de poder de su historia. Ahora, el desgaste de Mariano Rajoy en el Gobierno central, los recortes y algunas nefastas gestiones locales y regionales le pasarán factura, según las encuestas, y darán una oportunidad a otras formaciones. La polémica reforma electoral municipal que desde hace varias semanas apunta Rajoy –sin dar detalles- pretende paliar esos daños al PP.
3- Cataluña. A poco más de dos meses de la fecha fijada por la Generalitat de Artur Mas para la consulta soberanista, prevista para el 9 de noviembre, el choque de trenes parece inevitable, pero quizás no sea tan cruento como se temía antes del verano. El mayor o menor éxito de movilización en la Diada -la próxima semana- será un termómetro del estado de salud del proyecto soberanista. Después, el Parlament catalán aprobará la Ley de Consultas, el Tribunal Constitucional la bloqueará… y Artur Mas –debilitado en las últimas semanas por el caso Pujol y por las discrepancias no sólo con sus socios de Unió, sino también dentro de su partido, Convergència- decidirá si el 9 de noviembre saca las urnas a la calle, como le exige ERC, o si no lo hace y cambia de estrategia: para aguantar su legislatura acercándose a los socialistas y a su proyecto de España federal o para convocar unas elecciones pebliscitarias.
4- Último año de la legislatura Rajoy, al que llega sin hacer catarsis tras el desastre electoral del PP en las europeas (26,06% de los votos, frente al 42,7% en las europeas de 2009 y el 44,62%% en las generales de 2011), con todos los ministros y él mismo mal considerados por los ciudadanos (ninguno llega a una nota de 3 puntos, del 0 al 10, en el Barómetro del CIS) y con las encuestas dándole al PP unos 15 puntos menos que los que obtuvo en las generales de noviembre de 2011. Lo que finalmente haga Rajoy en los próximos meses con algunos asuntos políticos candentes (gestión de la economía, Cataluña, ley del aborto, ley de seguridad ciudadana, reforma fiscal, reforma electoral municipal, aforados, medidas anticorrupción y de regeneración democrática, reforma constitucional…) acentuarán o atenuarán esa desafección de los ciudadanos al PP.
5- El nuevo PSOE de Pedro Sánchez. Tras la debacle electoral de las europeas de mayo pasado (23% de los votos, el peor resultado de su historia), el PSOE tiene un nuevo líder elegido directamente por los militantes. Durante el curso, veremos si además tiene nuevas propuestas que le permitan recuperar el apoyo de la ciudadanía y mantenerse como el partido hegemónico de la izquierda, en un escenario muy convulso tras la eclosión de Podemos.
6- La consolidación (o no) de Podemos. En las europeas de hace 3 meses, logró contra todo pronóstico casi el 8% de los votos, y ahora algunas encuestas le adjudican más del 20%. Ha logrado capitalizar el descontento y la indignación ciudadana por los recortes de la crisis económica, la corrupción, la crisis institucional, la insensibilidad de las elites (“la casta”) ante la desigualdad creciente, la degeneración democrática… Ahora, este otoño, la formación que lidera Pablo Iglesias decidirá cómo se organiza internamente y si concurre sola o asociada con otras fuerzas de izquierda al ciclo electoral que se abre en mayo de 2015. De su acierto en esos procesos (y de qué hagan o no hagan sus vecinos de IU y del nuevo PSOE) dependerá en gran parte su futuro.
7- La nueva IU, que tras la eclosión de Podemos parece que afronta un relevo generacional y probablemente una nueva estrategia de alianzas, encomendada al joven diputado Alberto Garzón.
8- La consolidación (o no) del nuevo centro político. En las últimas europeas, el bipartidismo se resquebrajaba no sólo por deméritos de PP y de PSOE y por el surgimiento de Podemos sino también porque dos partidos de centroderecha muy cercanos en ideología y en propuestas y relativamente nuevos en el escenario, sumaban casi el 10% de los votos: UPyD el 6,5% y Ciudadanos el 3,16%. Si acaban sumando fuerzas para las próximas elecciones, como algunos desde dentro de uno y otro proponen, le disputarán votos tanto a PP como a PSOE y su papel puede ser decisivo en acuerdos de gobierno municipales o autonómicos.
9- La corrupción: PP. La investigación judicial de los casos Bárcenas y Gürtel aún está abierta, y puede deparar nuevos sobresaltos a la cúpula del Partido Popular.
10- La corrupción: PSOE. La investigación judicial de los ERE en Andalucía también sigue aún abierta, y la de los cursos de formación no ha hecho más que comenzar. Ambos pueden salpicar muy arriba a exaltos dirigentes socialistas como Chaves y Griñán y comprometer políticamente a la estrella emergente del pasado curso, Susana Díaz.
11- La corrupción: CiU. Hace apenas un mes, Jordi Pujol, 23 años presidente de la Generalitat catalana y una de las grandes figuras de la transición política, confesaba que ha sido evasor fiscal durante los últimos 34 años. La investigación policial, administrativa y fiscal –y quizás también la política- determinarán si la fortuna que Pujol y su familia tienen fuera de España es solo fruto de una herencia, como él dice, o si también se nutrió de prácticas corruptas durante los años de Gobierno de CiU en la Generalitat.
Y 12- Felipe VI. Comenzó reinado al final del curso pasado abogando por “una monarquía renovada para un tiempo nuevo”, y hablando de transparencia, integridad, honestidad, cercanía a los ciudadanos… En los próximos meses veremos si esas palabras se convierten en medidas concretas y si se asienta o no entre los ciudadanos el incipiente debate Monarquía/República que la sucesión desencadenó durante unos días de junio pasado.

El nubarrón de la deflación aumenta

28 agosto 2014

El riesgo de entrar en deflación, que se cierne sobre la economía española desde hace ya unos meses, se ha agravado esta mañana. El Índice de Precios de Consumo (IPC) ha caído un 0,5% en agosto, en términos interanuales, según ha anunciado el Instituto Nacional de Estadística (INE). Es la segunda tasa negativa consecutiva tras el -0,3% en julio, y la cuarta vez que nos pasa en los últimos once meses. Las anteriores, en marzo (-0,1%) y en octubre del 2013 (también -0,1%). Esta cuarta caída de hoy es más grave, por más profunda y porque se produce de forma consecutiva a la de julio.
A primera vista, que el conjunto de bienes y servicios cuyos precios mide el INE sean hoy un 0,5% más baratos que hace un año parece una buena noticia económica. Al menos para el consumidor. Pero no es así. Si los precios siguen cayendo y entramos en deflación -que técnicamente se produce cuando la caída se prolonga durante al menos dos semestres-, se desencadena una malvada espiral, un círculo vicioso en la economía. Se produce así, paso a paso:
– Como los precios caen y el consumidor lo ve, aplaza algunas de sus compras esperando hacerlas en el futuro más baratas, sobre todo en bienes duraderos (casas, coches, electrodomésticos, etc)…
– Las ventas de muchos bienes y productos disminuyen…
– Las empresas ven cómo se reducen sus ventas y sus beneficios, y reaccionan bajando aún más los precios y reduciendo producción, inversiones y empleo…
– El paro aumenta…
– y, con menos gente trabajando, el consumo continúa cayendo.
Es una pescadilla que se muerde la cola.
¿Y qué se puede hacer para evitarla? Recortar los tipos de interés, el precio del dinero, para fomentar así el consumo. Dos problemas:
Uno. Las decisiones monetarias -los tipos de interés- ya no se toman en cada país para cada economía nacional, sino que las fija el Banco Central Europeo (BCE) para el conjunto de la zona euro. Y en esta, el IPC interanual estaba en julio en un +0,4% -es decir, no se atisbaba un riesgo de deflación- y en sus dos principales potencias económicas aún más alto: Alemania, en +0,8%; Francia, en +0,6%.
Dos. El BCE ya bajó los tipos de interés hace muy poco. Y mucho, a un mínimo histórico: el 0,15%. No hay mucho margen para nuevas bajadas, ni político ni técnico.
Pero no cunda aún el pánico. Como os adelantaba antes, una economía entra en deflación cuando encadena dos semestres seguidos con bajada generalizada de precios. España sólo lleva dos meses. El nubarrón está ahí, y está creciendo -según hemos sabido esta mañana-, pero, si de verdad la economía se recupera y repunta el consumo, la negra nube acabará disolviéndose.

Muchísimos turistas extranjeros, pero de media gastan menos

27 agosto 2014

La temporada turística va bien, incluso muy bien en algunos aspectos, y parece que va a compensar cierta fatiga que se advierte en nuestro sector exterior en las exportaciones, debido al parón de algunos de nuestros principales países clientes.
La semana pasada supimos que, en los primeros siete meses de este año, España recibió 36,3 millones de turistas extranjeros, que es récord histórico y un 7% más que en el mismo periodo de 2013. Esta mañana, otro dato muy positivo: en esos mismos siete meses, ese aluvión de turistas extranjeros se gastó en España un dineral, 34.497 millones de euros, también un 7% más que en el mismo período de 2013.
La letra pequeña del informe de esta mañana, sin embargo, tiene algún matiz inquietante. Da la impresión de que en algunas zonas se está deteriorando el perfil medio -al menos como consumidor- de parte de los turistas que recibimos. Veamos el detalle los últimos datos, los del mes de julio:
- 104 euros/día de media. Es lo que gastó de media el mes pasado cada turista que nos visitó.
- Es un 1,3% menos que en julio de 2013.
- Empeoran mucho británicos, alemanes, nórdicos… Entre algunas nacionalidades que nos aportan millones de turistas, la caída es incluso mayor: cada británico gastó de media 94 euros al día, un 6,2% menos que en julio de 2013; cada alemán, también 94 euros de media al día, un 4,9% menos. El gasto medio de los franceses cae muy poco, un 0,1%, pero es sólo de 74 euros al día. Cada nórdico gasta mucho: 117 euros al día de media… pero es un 5,5% menos que lo que gastaba hace un año.
- Baleares, donde más cae el gasto. Las caídas del gasto medio no son homogéneas en las distintas zonas turísticas, lo que indica que no estamos solo ante un fenómeno de moderación o de leve caída de los precios generales en España. En Cataluña, por ejemplo, el gasto medio de cada turista al día fue en julio de 108 euros, pero sube el 6% en un año. En la Comunidad de Madrid es muy alto, 165 euros al día, pero cae un 3%. En Baleares, gasto aún alto -118 euros-, pero cae muchísimo: un 8,9% en solo un año. Y en Comunidad Valenciana, muy bajo y aun así continúa cayendo: 73 euros de media… y -4% que hace un año.
- ¿Solo en julio? Esa es la duda. Por lo general, en los meses de verano llega a España el turista más popular, más barato. Pero incluso entre los datos acumulados de los siete meses transcurridos de 2014 se advierten caídas: gasto medio de los franceses, -4,1%; de los nórdicos, -2%; de los británicos, -0,6%…

Tuits políticos del último mes

26 agosto 2014