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¡Que paren las máquinas! ¡Que paren las máquinas!

¡Que paren las máquinas! El director de 20 minutos y de 20minutos.es cuenta, entre otras cosas, algunas interioridades del diario

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El conflicto en El Prat, compendio de puntos negros de nuestra economía

Un servicio en una infraestructura pública -el de seguridad en el aeropuerto de El Prat- privatizado por una empresa pública, Aena, que se lava las manos.

Una concesionaria, Eulen, a la que le ha ido muy bien en su cuenta de resultados con operaciones como esta, que huelen a capitalismo de amiguetes.

Unos trabajadores malpagados y saturados de horas extra, tan desmotivados e indignados que acaban declarándose en huelga.

Unos usuarios que padecen el mal servicio y se sienten con razón rehenes de unos y de otros.

Una administración pública -la central: el Ministerio de Fomento y el Gobierno- que primero no interviene porque dice que es un conflicto privado y después ‘militariza’ el servicio privado porque considera que es una emergencia pública y manda a la Guardia Civil a hacer de esquiroles de los huelguistas.

Otras administraciones públicas -la autonómica catalana y la local de Barcelona- con escasas posibilidades reales de intermediación, por una normativa obsoleta e ineficiente.

El conflicto de El Prat es un compendio de muchos de los puntos negros de la economía española. Las cacareadas modernización, recuperación, eficiencia, productividad y competitividad… de nuestra economía eran esto: dejación de funciones por parte de la administración, peores servicios públicos, mejores rendimientos privados, pauperización del empleo y de los salarios…

 

 

Buenas noticias para Pedro Sánchez

El Barómetro del CIS de julio, publicado hoy, está lleno de buenas noticias para el PSOE y para su líder, Pedro Sánchez.

– Coloca al PSOE a menos de cuatro puntos porcentuales del PP: 28,8% de voto estimado CIS para el PP y 24,9% al PSOE (en las últimas elecciones generales, la diferencia a favor del PP fue de 10,37 puntos).

– En voto directo, el partido que lidera Pedro Sánchez aventaja con cierta holgura al que lidera Mariano Rajoy: 19,1% para el PSOE frente a 17,1% para el PP.

– Pobre reputación para ambos líderes, pero Sánchez sale bastante mejor valorado que Rajoy cuando se les puede medir con datos homogéneos: en la valoración del 0 al 10, ambos suspensos, pero el socialista logra 3,73 puntos de nota media y el popular 2,79.

– Cuando se pregunta por la confianza que inspiran uno y otro, están muy igualados tanto en los apoyos (al 18,6% de los encuestados le inspira mucha o bastante Rajoy y al 18,4% mucha o bastante Sánchez), como en los rechazos (al 79,8% de los encuestados, Rajoy les inspira poca y ninguna confianza, y al 78,5% poca o ninguna Sánchez).

-El incremento de voto le llegaría ahora al PSOE de sus dos graneros más ansiados: el 6,7% de los que le votarían ahora votaron a Unidos Podemos en 2016 y el 12,3% de sus  ahora votantes no votó en las elecciones de hace poco más de un año.

Sin elecciones a la vista, el reto del PSOE esa hora consolidar la tendencia, cosa harto difícil por la volatilidad del voto. “En ello estamos”, comentan en la dirección socialista.

Pedro Sánchez hace las paces con Ximo Puig y con Fernández Vara

Su cada vez más distante relación con los barones territoriales fue uno de los mayores errores de Pedro Sánchez en su primer mandato como secretario general del PSOE. El distanciamiento fue también uno de los detonantes del golpe de mano que acabó provocando su caída el 1 de octubre pasado, en aquel Comité Federal tan vergonzoso para todo el partido.

El propio Sánchez fue consciente del error durante su exilio orgánico: “Como máximo responsable debía haber hablado más con los secretarios generales, con los territoriales…”, me contestaba el 6 de febrero pasado, en la única entrevista que dio en muchos meses, cuando le pregunté por sus errores.

-¿Y no cometerá los errores que cometió antes? -le pregunté unos minutos después, ante la posibilidad de que ganara de nuevo la secretaría general.

-Cometeré, seguro, otros nuevos, pero no los de antes.

En la piedra de los barones territoriales parece que, en efecto, no va a tropezar ahora Sánchez. Ayer hubo primarias en cuatro territorios del PSOE: Comunidad Valenciana, Extremadura, Cantabria y La Rioja. En las dos últimas, han ganado candidatos sanchistas: Pablo Zuloaga en Cantabria y Francisco Ocón en La Rioja. En las dos primeras, fueron refrendados como líderes Ximo Puig y Guillermo Fernández Vara, respectivamente, dos de los dirigentes que en otoño pasado más contribuyeron a la caída de Sánchez y que apoyaron después a Susana Díaz en las primarias federales. Puig, además, se impuso ayer con claridad a un candidato sanchista, Rafa García, alcalde de Burjassot. ¿Nuevo lío, nuevas tensiones a la vista? Pues parece que no. Tanto el líder socialista valenciano como el extremeño han hecho llamamientos públicos a colaborar lealmente con sus secretario general y han contado que anoche recibieron sendas llamadas de felicitación de Sánchez y en un tono muy diferente a la vieja mala relación de antaño. “Estuvo muy cariñoso. Me dio la enhorabuena”, contaba esta mañana Fernández Vara en la Cadena Ser.

-¿Cómo es ahora su relación con Sánchez? -le ha preguntado Aimar Bretos.

-Muy buena -ha contestado el extremeño sin un titubeo.

Hechas las paces con Puig y con Vara, y al parecer también con el castellano manchego Emiliano García-Page -aunque con este, por una vía diferente, apoyando su acuerdo con Podemos en el Gobierno regional-, a Sánchez solo le quedaría una última tarea interna de pacificación y/o integración: Susana Díaz.

A ese guiso parece que aún le falta bastante cocción. Quizás madure algo la semana próxima, con el congreso del PSOE de Andalucía. O quizás no, quizás siga tibio.

Miguel Ángel Blanco es de todos

Además de uno de sus más crueles crímenes, el asesinato de Miguel Ángel Blanco fue uno de los mayores errores de ETA en su historia. A quienes tenían aún dudas sobre la banda terrorista, se les quitaron de golpe. Muchos se sacudieron el miedo. Votantes de HB condenaban el crimen en las emisoras de radio. En la comunidad internacional, dirigentes que aún creían que los etarras eran valientes defensores de un pueblo oprimido vieron que la realidad era muy diferente. La unidad social y política mostrada por casi todos fue ejemplar.

El error de los etarras al secuestrar a un joven concejal del PP del pequeño pueblo de Ermua y asesinarlo después tras su chantaje y extorsión fallidos sobre el Gobierno de José María Aznar probablemente significó el punto de inflexión crucial de la opinión pública sobre ETA, el principio del fin de la banda. Si a ésta le quedaba aún alguna reputación, la perdió de golpe. Al matar a Blanco, ETA nos golpeaba a todos. Blanco era de todos.

¡Qué triste comprobar, 20 años después, que algunas lecciones aún no calan! Triste ver que Gobierno y PP se adueñan de la figura de Blanco, y le hacen un homenaje en la sede central del partido, y no con todos en un lugar de todos: el Congreso, por ejemplo. Y tristísimo ver cómo algunos alcaldes -de Podemos, IU, PSOE, PNV…- le niegan a Blanco los homenajes más simples. ¡Qué triste, qué tristísimo…!  Y sobre todo, ¡qué error!

 

Solo una sombra de inquietud en la cara de Rajoy, y no es por Sánchez

Francisco Álvarez Cascos, Javier Arenas, Ángel Acebes, Rodrigo Rato, Jaime Mayor Oreja. ¡Quién los ha visto y quién los ve! Todos ellos, que mandaron lo indecible en el PP hasta hace no mucho tiempo -Arenas aún manda algo, pero cada vez menos-, comparecen estos días ante el tribunal que juzga parte del caso Gürtel y los enredos de Bárcenas.

Felipe González (por plasma), José Luis Rodríguez Zapaero, Alfredo Pérez Rubalcaba. Todos ellos tótems hasta hace nada del PSOE, miembros de la exclusiva lista de dirigentes socialistas pata negra, creían resucitar hace apenas tres meses cuando asistían en primera fila al acto en Ifema que lanzaba la candidatura de Susana Díaz a las primarias socialistas… Vano intento. Este pasado fin de semana, todos ellos (González, vía plasma) asistían a su propio funeral político definitivo: la proclamación de su denostado Pedro Sánchez como máximo líder del PSOE, casi en el mismo lugar donde hace tres meses creyeron asistir todos tres a su propia resurrección.

La política es cada día más líquida, los liderazgos más volátiles, los principios más secundarios (mirad los de los dos partidos emergentes, que se han hecho ya varios liftings cada uno en menos de tres años), la realidad más difusa, el votante menos crédulo, el ciudadano en general más autónomo y empoderado…

Sic transit gloria mundi… salvo para Mariano Rajoy, por ahora. No se le ve preocupación alguna por ese nuevo intento (al menos de boquilla) de Pedro Sánchez de montarle en Moncloa un escrache y desalojo con la ayuda de los agentes Iglesias y Rivera. Estos se repelen cada día más, y mientras tanto Rajoy se fuma un puro con solo una sombra de inquietud en el gesto, quizás solo preocupado por la delicada cita que tiene dentro de un mes con el mismo tribunal y por los mismos graves hechos que Cascos, Arenas Acebes, Rato, Mayor…

Reivindicación de la Transición, aun con matices

Hoy, durante todo el día, programas especiales en muchas emisoras de radio y de televisión con el cuadragésimo aniversario de las primeras elecciones democráticas en España tras la dictadura franquista, las celebradas el 15 de junio de 1977.

He contado esta mañana en RNE algunos de mis recuerdos de aquellas fechas y lo cuento ahora aquí. Lo mejor, aquella alegría colectiva e intergeneracional de poder votar en libertad por primera vez en nuestra vida. Votábamos aún rodeados de miedos, sí. Miedo a la debilidad del nuevo sistema político democrático que, con muchas dificultades, estaba sacando adelante un líder carismático de origen franquista, Adolfo Suárez, con mucho debate y enfrentamiento pero también con muchos consensos con otro líder aún más joven surgido del antifranquismo, Felipe González, y con dos políticos veteranos, uno de cada signo: Santiago Carrillo y Manuel Fraga. Miedo a la situación económica, poco boyante. Miedo al terrorismo de ETA, muy activo. Miedo a la involución que intentaban algunos grupos residuales del franquismo y algunos sectores del Ejército… Pero superando los miedos, primaba la ilusión colectiva por apostar por el futuro, por un nuevo país: las elecciones registraron una alta participación, del 78,83%, incluso por encima del alto 77,8% registrado en el referéndum con el que medio año antes había echado a andar la reforma política, referéndum en el que el sí a los cambios, el sí a salir del viejo régimen dictatorial para entrar en la democracia logró un 94,17% de los votos.

El referéndum de la reforma política de diciembre de 1976 y las elecciones del 15 de junio de 1977 fueron dos de los grandes impulsos fundacionales de lo que luego llamamos la Transición, un periodo de nuestra historia reciente santificado durante largos años y últimamente bastante denostado. Probablemente, ni los panegíricos primeros ni los desaforados ataques recientes son justos. En la Transición se hicieron extraordinariamente bien muchas cosas y quizás mal o muy mal algunas otras -o directamente no se hicieron-, la mayoría de ellas por miedo. En el balance general, en mi opinión, pesan más las cosas positivas que las negativas. El vaso estuvo más lleno que vacío. Algunos adanismos recientes de la nueva política son un sinsentido, o al menos un exceso. Quizás dentro de 40 años, cuando repasen sus desempeños actuales, algunos de los hoy protagonistas más jóvenes de la vida pública cambien de opinión. Sobre sí mismos, para rebajarla; o sobre la Transición, para elevarla.

P.D. En junio de 1977, la edad mínima para votar era de 21 años. Yo no los tenía aún, pero pude hacerlo por una reminiscencia de las leyes franquistas, que les daban derecho a voto a los menores de edad que fueran “cabezas de familia”. Yo lo era: en aquel junio del 77, tenía poco más de 20 años -como mi mujer- y teníamos un hijo de año y medio y estábamos a la espera del segundo. Un cabeza de familia emancipado, pues estudiaba Periodismo y Filología Hispánica en la Complutense, pero trabajaba -con contrato indefinido- de barrendero en un centro comercial, en turno nocturno, de 23h a 07h, seis noches por semana.

No voté a ninguna de las formaciones de los cuatro líderes arriba citados. Voté al PSP de Enrique Tierno Galván, que un año después se integró en el PSOE.

Corre contra la violencia machista

La violencia machista es uno de los grandes problemas de nuestra sociedad. Un problema al que los medios y la opinión pública no le damos, en mi opinión, toda la relevancia que deberíamos darle.

Desde 2003, casi 900 mujeres han sido víctimas mortales de la violencia machista en España. Son muchas más que las víctimas del terrorismo, muchísimas más, y pese a ello esta tragedia aún no desencadena la conmoción social y la agitación política que provoca el terrorismo.

Si ampliamos el foco y no nos fijamos sólo en las víctimas mortales sino en todo el perímetro del problema, los datos son aún más preocupantes.

Dejadme que os dé algunos. El año pasado, según el Consejo General del Poder Judicial, 134.462 mujeres pusieron denuncias en España por violencia de género, un 10,6% más que el año anterior. ¡134.462 en 2016, a una media de casi 370 denuncias al día!

Más datos: el año pasado, según el Instituto Nacional de Estadística, 28.281 mujeres víctimas de violencia de género con orden de protección o medidas cautelares estaban inscritas en el Registro oficial. 28.281 mujeres, casi como toda la población de Soria o de Teruel. Y entre ellas, ¿sabéis cuál fue el tramo de edad que más creció? El de mujeres de 75 y más años: 181 casos el año pasado.

Aún más datos: la tasa de víctimas de violencia de género con orden de protección o medidas cautelares es de 1,4 por cada mil mujeres. Parece poco, pero es una tasa altísima, y además se duplica y se dispara al 3,1 por mil entre las mujeres de 25 a 29 años.

Tenemos, por tanto, un gravísimo problema que como vemos afecta a toda la sociedad, a todos los perfiles posibles de mujeres, a muy jóvenes y a muy mayores, y no somos como sociedad -como vamos a ver- todo lo conscientes que deberíamos ser de esta tragedia cotidiana.

El martes pasado se hizo público el último Barómetro del CIS, uno de los principales radares de opinión pública que tenemos en España. Hay una pregunta que siempre hace el Barómetro a sus encuestados, una pregunta sobre los principales problema que en su opinión existen actualmente en España. Pues bien: solo el 1,3% de los encuestados citaron entre ellos la violencia contra la mujer. Sólo el 1,3%. Ordenados de mayor a menor, de problemas más citados a menos citados, el de la violencia contra las mujeres no aparece entre los 20 principales problemas.

Quizás por eso, por esa falta de sensibilidad o de sensibilización, por esa invisibilidad que la violencia machista aún tiene para una gran parte de nuestra sociedad, quizás por eso las partidas para afrontar este problema en los Presupuestos públicos tanto de la administración central como en las de las administraciones periféricas están aún lejos de las necesidades reales. Y quizás por eso también aún no tenemos un Pacto de Estado entre los principales partidos políticos para acometerlo, para afrontarlo. Están en ello, pero no rematan.

Y por eso, precisamente por eso, por ese déficit de sensibilización pública sobre el gravísimo problema de la violencia machista y por ese déficit de recursos públicos para afrontarlo es por lo que tiene todo el sentido iniciativas de la sociedad civil como la carrera solidaria Hay Salida, que en sus tres primeras ediciones ha organizado la revista Mía, del grupo editorial G+J España, y al que este año nos hemos sumado desde 20minutos. Nosotros como coorganizadores, y la Casa Real, con la Reina Letizia como presidenta de honor de la carrera; y el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad apoyándonos; y diversos patrocinadores públicos y privados ayudándonos; y docenas de personalidades de la política, la cultura, el deporte y la sociedad como embajadores del evento…

La carrera quiere ser un punto de encuentro en el que la sociedad dice no a la violencia de género de manera activa y es también también un impulso para financiar proyectos de la sociedad civil en apoyo de las víctimas, proyectos a los que se destina lo recaudado por las inscripciones o por los patrocinadores.

Aún estás a tiempo de inscribirte o de acudir a animar a los corredores y solidarizarte con las víctimas. Corre contra la violencia machista. Este domingo, 11 de junio, en Madrid, en el Retiro. La salida se dará a las 9.00 -antes de la ola de calor- en el cruce de Alfonso XII con Cuesta de Moyano. Te esperamos.

La publicidad institucional, una emergencia de Estado

Como periodista. Como director de 20minutos. Como presidente de AEEPP, la mayor asociación de editores de prensa que hay en España. Llevo una década denunciando en congresos de periodistas, en debates públicos, en revistas profesionales del sector y en docenas si no centenares de reuniones privadas con políticos de todos los partidos del arco parlamentario -incluidos los nuevos- el escándalo de la publicidad institucional, que en muchas de nuestras administraciones (central, autonómica, local…) se gestiona de un modo que raya lo delictivo, que apesta a malversación de fondos públicos.

Hace un año, supimos al detalle lo que había estado haciendo en este asunto durante casi una década el Canal de Isabel II, tan de actualidad en las últimas semanas por otras prácticas de los mismos personajes. Hoy hemos conocido nuevos datos tan bochornosos y escandalosos como aquellos, y con los mismos protagonistas y beneficiarios: saltándose la ley y las más básicas normas de la decencia, Metro de Madrid, entre 2011 y 2015 -con Esperanza Aguirre e Ignacio González presidiendo el gobierno regional del que dependía la empresa pública de transportes, como también lo eran cuando lo de la empresa de aguas-, volcó la mayor parte de sus inversiones publicitarias en medios afines a los dos exdirigentes del PP, al tiempo que discriminaba en esa inversión de dinero público a aquellos que, como 20minutos, tenían mucha mayor audiencia y llegaban a muchos más ciudadanos.

Son dos ejemplos, pero hay cientos, y en administraciones en manos de diferentes partidos, especialmente en los dos tradicionales -PP y PSOE- y en algunos nacionalistas con muchos años en el poder. Y no es cosa del pasado, sigue pasando hoy.

Corruptelas o incluso corrupción. Ejercicio irregular y quizá delictivo del poder. Descrédito de la política y de la gestión pública. Descrédito de la prensa y del periodismo. Menoscabo de la independencia de la prensa y de la libertad de expresión. Dinero público opaco en sus movimientos. Competencia desleal fomentada desde el poder. Merma de derechos ciudadanos. Una enorme falla, en fin, en la configuración de la opinión pública y en el funcionamiento del Estado de derecho… La publicidad institucional en España tiene todos los componentes para ser considerada una emergencia de Estado. ¿Seguiremos mucho tiempo mirando hacia otro lado las instituciones, los políticos, los medios, los periodistas y la sociedad en general?

Moix, una pieza de una estrategia

El paso de Manuel Moix por la Fiscalía Anticorrupción acaba como tenía que acabar. Mal, rematadamente mal. Acaba en ‘caso Moix’. O bien, pues deja el cargo. Moix era el más indicado para desempeñarlo en opinión del fiscal general, José Manuel Maza; del ministro de Justicia, Rafael Catalá; del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy; y del expresidente de la Comunidad de Madrid y principal presunto corrupto de la operación Lezo Ignacio González. Moix era el menos indicado para desempeñarlo para el sentido común de la lucha anticorrupción.

Su trayectoria como fiscal jefe de Madrid avalaban tanto que era el mejor para los arriba citados como que era el peor para lo que se necesita en esa Fiscalía.

Moix fue en Madrid el fiscal jefe que intentó archivar el caso de los espías, el que evitó que Rodrigo Rato durmiese en el calabozo cuando fue detenido en abril de 2015, el que impulsó la acusación contra el juez Elpidio Silva por haber encarcelado a Miguel Blesa, el que descartó acusar a Esperanza Aguirre cuando se fugó de los agentes de tráfico e incluso el que, cuando eldiario.es publicó los correos de Blesa que destaparon las tarjetas black de Cajamadrid –y andando el tiempo supusieron el procesamiento y la condena de docenas de políticos- sólo vio indicios de delito… en el hecho de que se publicaran las correos y en el medio que lo publicaba.

Con esos antecedentes, que ya en Anticorrupción intentara purgar a los fiscales que realmente investigaban a los políticos (sobre todo si eran del PP) o que tratara de frenar investigaciones como las del caso Lezo en Madrid o el caso Auditorio en Murcia no hacía sino confirmar que Moix traía un mandato, una misión. Un pastel… que se ha venido abajo por un imprevisto, por la guinda de la sociedad offshore en Panamá.

El nombramiento de Moix, el de Maza, el de Concepción Espejel para la delicada Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, el de Enrique López para la Sala de Apelaciones, el facilitar la salida de Eloy Velasco del juzgado donde investigaba Púnica y Lezo… no son asuntos aislados e inconexos. Responden a una estrategia: la del Gobierno por controlar y minimizar riesgos en el único tema que realmente puede desestabilizar a Rajoy: el pozo negro de corrupción en el que el PP ha chapoteado durante décadas y que, con la imprevisibilidad de un volcán, arroja de vez en cuando toneladas de material abrasivo.

Ha caído una pieza de la estrategia. Atentos al repuesto.

El PSOE mata a todos sus padres

La de matar al padre -en sentido figurado- para autoafirmarse, emanciparse y madurar el hijo es una de las ideas más controvertidas y potentes de las muchas que lanzó Sigmund Freud. Lo hizo en su Tótem y tabú, una obra que ha cumplido ya más de cien años y en la que establece una analogía entre el desarrollo de las sociedades primitivas -allí los jóvenes machos de una tribu se rebelaban un día contra el macho poderoso y tiránico (el padre de todos, pues era el único que podía poseer a las hembras), lo mataban y se comían su cadáver- y el desarrollo individual de la psiquis humana.

Al ganar con contundencia las primarias socialistas del pasado 21 de mayo, podría pensarse que Pedro Sánchez ha matado de un solo golpe a todos sus padres en el PSOE, a los poderosos y tiránicos machos González, Zapatero, Rubalcaba… que se aliaron en otoño pasado para derrocarlo en su primer mandato y que habían salido ahora en tromba a impedir un segundo mandato apoyando a Susana Díaz.

Pero quizás no sea Sánchez quien haya matado a los padres del viejo PSOE, o al menos no él solo. Quizás hayan sido más bien los militantes quienes se han rebelado contra los machos tiránicos para autoafirmarse como un nuevo PSOE que emprenda su propio camino.

P.D. Parece que las viejas glorias (o los viejos tótems) tienen mal perder. Transcurridos nueve días de las primarias, ni González ni Zapatero ni Rubalcaba han felicitado al nuevo secretario general socialista.