Interesantísima información la que hoy da Fernando Sanz en el diario financiero Cinco Días: Echebastar, la empresa propietaria del Alakrana, el atunero vasco cuyos 36 tripulantes han estado 47 días secuestrados en el Índico por piratas somalíes, facturó el año pasado 30,1 millones de euros y ganó 5,8 millones, un 298% más que el año anterior.
Echebastar tiene, según esta información, cuatro buques: Alakrana, Campolibre Alai, Elai Alai y Alkrantxu, y todos ellos operan en el Índico. En marzo pasado, el administrador de la compañía, Kepa Echevarría, escribía esto en la memoria anual de la empresa:
"Nuestra flota al completo opera en aguas del océano Índico; durante el presente ejercicio la inseguridad de la zona provocada por los ataques de barcos piratas ha complicado notablemente nuestra operativa diaria y supone un problema de dimensiones desconocidas para el sector y sus gentes. (...) Las buenas noticias, a pesar de los piratas, son que las capturas se han incrementado en un 31% con respecto al año anterior debido en gran medida a disponer de nuestra flota operativa durante todo el año. (...) Por otro lado, el problema de la piratería continúa con igual o más virulencia y los riesgos de ataques a nuestra flota siguen preocupándonos enormemente".
El armador, es evidente, sabía los riesgos que corría cuando decidió que el Alakrana se saliera del área de seguridad y por qué lo hacía. Por dinero, por mucho dinero.
Hace una semana, en el programa 59 segundos, el coordinador de IU, Cayo Lara, reclamaba una reforma de la ley electoral que le permita a su formación tener en el Congreso un número de diputados más proporcional a su número de votos. Pocos días después, en una entrevista en El País, el nuevo secretario general del PCE, José Luis Centella, insinuaba lo mismo.
Ante la coincidencia en el mensaje y en el tiempo de los dos dirigentes de la izquierda, he preguntado entre quienes saben de esto si hay algo en marcha, si realmente el Gobierno y el principal partido de la oposición, el PP, están pensando conjuntamente en cambiar la Ley Electoral. Necesitan hacerlo juntos, si no hay acuerdo no se podría sacar adelante tal reforma. Y me han dicho que no, que pese a que hace ya año y medio la vicepresidenta Fernández de la Vega habló de tal reforma, no parece que se vaya a hacer nada por el momento. Es decir, que en las próximas elecciones cada hombre y cada mujer tendrá derecho a un voto, pero cada escaño le costará pocos votos al PSOE, al PP y a algunas formaciones nacionalistas y muchos votos a las formaciones pequeñas de ámbito nacional.
Os voy a recordar cómo fue en las últimas elecciones generales, en marzo de 2008: A IU le costó cada escaño unos 481.000 votos. A la UPyD de Rosa Díez, 303.000 votos. A BNG, 104.500. A ERC, 99.000. A CC, 82.000. A CiU, 70.300. Al PP, 66.500. Al PSOE, 65.500. A Na-Bai, 62.000. Y a PNV, sólo unos 50.000 votos.
Muchas de las principales Bolsas mundiales están estos días en sus valores máximos del año. No señalan sólo un brote verde de la economía, es mucho más, es una rama entera.
Ayer, el Ibex 35, en el que están las 35 mayores empresas españolas que cotizan en Bolsa, cerró en 11.986 puntos, su récord anual. Hace ocho meses, el 9 de marzo pasado, estaba en 6.817 puntos. El Eurostoxx 50, un índice en el que figuran las 50 mayores compañías europeas (entre ellas, cuatro españolas: Banco Santander, BBVA, Iberdrola y Repsol), cerró en 2.912 puntos, y el 9 de marzo estaba en 1.809. También ayer, el Dow Jones, el principal índice de la Bolsa de Nueva York, cerró en 10.406 puntos, y el 9 de marzo estaba en 6.547. Los tres índices -uno español, otro europeo y otro estadounidense- han subido en ocho meses entre un 59% y un 75%.
Los consumidores, sobre todo en España, aún no han perdido el miedo al futuro, el miedo a quedarse sin empleo, y consumen poco y ahorran mucho. Hace un año, las familias españolas ahorraban el 11% de su renta disponible, ahora ahorran el 17,5%. Ahorran mucho y lo invertían hasta ahora sobre todo en depósitos bancarios o en deuda pública, que dan mucha seguridad y pequeño rendimiento. Lo nuevo es que ahora muchos de esos ahorradores-inversores, y los gestores de sus ahorros, sí están perdiendo el miedo al futuro y colocan parte de su dinero en la renta variable, en la Bolsa, donde se corre mucho más riesgo, pero donde hay también muchas más posiblidades de que el rendimiento sea grande.
Es un signo claro de que los que tienen dinero creen que la crisis en general ya ha pasado, que los valores bursátiles que están comprando van a revalorizarse y que las compañías cotizadas van a mejorar sus resultados y pagar mejores dividendos.
Es una rama verde, pero en el árbol de la economía hay aún otras ramas sin brote alguno. La peor, la del empleo, que al menos en España va a tardar aún mucho en mejorar.
IU toma impulso / 2
Karmentxu Marín entrevista hoy en El País a José Luis Centella, nuevo secretario general del PCE.
Pregunta. ¿Con usted, el PCE al poder?
Respuesta. Nuestro objetivo no es el poder, sino organizar la revolución.
P. Caramba.
R. Lo del poder sería consecuencia de. Pero yo, con tranquilidad, espero ser el secretario general que organice la revolución en Europa y en España.
En las cárceles españolas había el pasado 6 de noviembre 76.579 presos, según dijo ayer el Ministerio del Interior. El número ha crecido el 4,7% en un año en el conjunto de España, y el 20% en la Comunidad Valenciana, el 13% en el País Vasco, el 12% en Madrid... Somos uno de los países del mundo donde más rápido está creciendo la tasa de reclusos en relación al número de habitantes.
¿El crecimiento del número de presos es una buena noticia para el conjunto de la sociedad, es un brote verde de la seguridad? Algunos expertos creen que no, que en absoluto.
- ¿Y por qué hay cada año más presos? (le preguntaba hace ya 3 años y medio Víctor M. Amela en una entrevista en La Vanguardia a Norman Bishop, un especialista en prisiones y política penitenciaria).
- Los medios de comunicación tienen mucha responsabilidad. (...) Para vender más diarios y, ¡sobre todo!, para obtener más audiencia en televisión, insisten en mostrar los sucesos más escabrosos, en alarmar a la gente. Alarmada, la población reclama a sus políticos que actúen contra la criminalidad. Y los políticos, para ser votados, amplían tipos penales y alargan penas. Conclusión: ¡crece la población reclusa!
- Y, a la vez, crece la seguridad en las calles.
- ¡No! Eso es erróneo. Más presos en un país no se traduce en más seguridad en ese país. Un descenso en la población reclusa no produce un aumento de la criminalidad en la calle. ¡Y hay un caso que así lo prueba!
- ¿Qué caso?
- El de Finlandia. Hace 20 años, Finlandia tenía más de 100 reclusos por cada 100.000 habitantes... (...) Y esa cifra era el doble que los países escandinavos de su entorno. Sus políticos decidieron reflexionar y acometieron políticas activas... Y hoy la cifra ha descendido a la mitad. ¡Y no ha aumentado la criminalidad: la seguridad en las calles es la misma!
- ¿Existe alternativas a las cárceles, pues?
- La mejor alternativa es una buena política penal. ¿Quiere algunas pistas? (...) Primero: multas. Para faltas y delitos poco graves, ¡buenas multas!: es muy disuasorio, la sociedad ahorra (no olvide que las cárceles son caras) y además es una interesante fuente de ingresos para el Estado. (...) Segundo: si se trata de un primer delito no muy grave, suspéndase la pena carcelaria a cambio de no volver a delinquir. Pero si hay reincidencia en ese delito, ¡cúmplanse la pena suspendida más la nueva!
Fin de la cita de la entrevista a Bishop. Poco caso se le ha hecho. Ayer, además del récord de presos, el Gobierno anunció que había aprobado una reforma del Código Penal que endurece las penas por agresiones sexuales, por delitos urbanísticos, por delitos relacionados con el terrorismo islamista... El propio Ministerio de Justicia afirma que todo ello se hace para dar respuesta a la "demanda social". ¡Bingo! Es lo que pronosticaba Bishop hace casi cuatro años, y en su crónica judicial en 20minutos.es otro experto, Gonzalo Martínez-Fresneda, por las mismas fechas: "Las reformas del Código Penal son oportunistas, van siempre subidas a una noticia del telediario".
El número de presos seguirá creciendo.
Izquierda Unida no quiere resignarse a ser una formación política marginal, ahora que los políticos y los partidos parecen haber entrado en crisis colectiva por la eclosión de casos de corrupción. El domingo pasado, la víspera de la celebración del 20º aniversario de la caída del Muro de Berlín, y por tanto de la gran crisis del «socialismo real», la principal formación componente de IU, el Partido Comunista, elegía nuevo secretario general. Se llama José Luis Centella, y es un cordobés de 51 años. El miércoles, invitado en el programa de TVE 59 segundos, el coordinador general de IU, Cayo Lara, desgranaba toda su propuesta de política social y económica de izquierdas. Para el próximo 28 de noviembre, IU ha convocado un acto en Madrid que se quiere que suponga el de partida de la refundación de la izquierda.
IU es una formación necesaria en estos momentos de crisis de la izquierda moderada del PSOE, desgastada por estar gobernando, y de la derecha heredera de las ideologías que han provocado la mayor crisis económica en muchas décadas. Pero IU lo tiene muy difícil. Lleva cuatro elecciones generales perdiendo votos. ¿Será capaz de cambiar la tendencia y evitar que el voto útil al PSOE le reste de nuevo votos, escaños y fuerza social?
El PP vive hoy en un sinvivir, tras las palabras, ayer, del ex presidente del Gobierno José María Aznar al hacerse cargo de la cátedra de Ética Política en la Universidad Católica de Murcia: "Se debe exigir que quienes ocupan cargos de responsabilidad acrediten algo más que su presunción de inocencia".
¿Era un recado a Francisco Camps para que dimita? ¿A Mariano Rajoy para que lo eche? ¿A Luis Bárcenas y a Jesús Merino, para que dejen los escaños? ¿Al ex ministro (del propio Aznar) Jaume Matas, para que cante de dónde sale la riqueza de su palacete, pida perdón y afronte las consecuencias penales de sus actos? ¿A Alejandro Agag, ex eurodiputado, ex secretario general del Partido Popular Europeo y yerno del propio Aznar, para que explique su intensa relación con Francisco Correa?
¿O era un recado que se daba en público a sí mismo el debutante catedrático de Ética José María Aznar López para recordarse que fue bajo su presidencia (del Gobierno y del PP) cuando los Correa y los Bigotes empezaron a campar a sus anchas por las cuentas de varias instituciones públicas?
El argentino Luis Moreno Ocampo, fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI), habla hoy en El País del proceso contra Garzón por investigar los crímenes del franquismo:
"Garzón abrió el primer gran caso de justicia universal. Tiene el prestigio mundial de haber requerido la extradición de Pinochet. Fue un caso fundamental para el fin de la impunidad. Es un hombre que intenta ponerle límites al poder, y eso siempre es duro. El primer fiscal que lo hizo se llamaba John Cooke. Era 1649 y el gobernante al que se enfrentó, el rey Carlos I; 25 años después, el hijo de Carlos I le abrió un juicio. Cooke se defendió: "Yo apliqué la ley", dijo. Y el jurado consideró esto una agravante. Lo colgaron en la misma sala de la corte. Cuando uno investiga gente con poder, sabe que corre el riesgo de ser atacado. Eso es lo que le pasa a Garzón. Se metió en muchos temas duros. Un fiscal, un juez, no tiene amigos. Termina siempre solo. Pero el mundo necesita esos jueces y fiscales y que la ley se aplique también contra los poderosos. ¿Cometer un delito por abrir una investigación? Eso suena muy raro. De todos modos, muestra que cuando uno investiga el poder, tiene conflictos. Y así como yo considero a John Cooke mi predecesor, en un par de siglos la gente hablará de Garzón, el juez que abrió el primer caso de justicia universal. Cuando estaba en Harvard había un seminario para estudiar sus casos porque, entre otras cosas, es el único juez del mundo que investigó al servicio secreto de su país".
P.D. La mención a John Cooke puede llevarte, como a mí, a navegar por internet y a recordar la ejemplar historia de John Cooke y la controvertida historia de Oliver Cromwell, para unos historiadores un dictador regicida y para otros un héroe de la lucha por la libertad.
En pleno debate sobre si a la crisis económica le queda aún mucho trecho en España, sobre la mayor o menor incapacidad del Gobierno de Zapatero para capearla, sobre si el propio ZP está ya agotado como político... es descorazonador ver que la alternativa, el PP, es un partido con terribles desgarros internos, con un líder tan débil que no cree en él ni su propio electorado (según muestran una tras otra todas las encuestas) y con tres ejemplos de Gobierno, de ejercicio del poder, poco ejemplares, nada edificantes:
- el de Alberto Ruiz-Gallardón en el Ayuntamiento de Madrid, con una deuda estratosférica y unos impuestos tan duros a los ciudadanos que desmontan día tras día lo que dicen Rajoy y Cristóbal Montoro en el Congreso para afearle a Zapatero su subida de impuestos.
- el de Francisco Camps en la Comunidad Valenciana, metido con mucho más que cuatro trajes en los engranajes de la red corrupta de Correa y El Bigotes.
- el de Esperanza Aguirre en Madrid, descrito con mucho detalle por su propio compañero de partido Manuel Cobo, vicealcalde de Madrid.
El último Barómetro del Cis, conocido el lunes pasado, decía que "la clase política, los partidos políticos" ya es, para los españoles, el cuarto problema que más preocupa, sólo superado por "el paro", "los problemas de índole económica" y "la inmigración", y por encima de "el terrorismo, ETA". A comienzos de año, los políticos eran nuestro séptimo problema, ahora son el cuarto, van a llegar al podio en breve.
Empeñada en convertirse en la verdadera líder de la oposición a Zapatero (y de paso dejar en evidencia a Rajoy), Esperanza Aguirre decidió en mayo pasado que la Comunidad de Madrid no se sumaría al plan del Ministerio de Industria y del Gobierno central de incentivar la venta de coches mediante ayudas públicas. El plan consistía en que, a cada comprador de un coche de hasta 30.000 euros de precio que entregara otro vehículo de más de 10 años de antigüedad, el Gobierno central le daría 500 euros; los fabricantes, 1.000 euros; y las comunidades autónomas, otros 500.
Aguirre anunció que su Gobierno no ponía sus 500 euros y se inventó otro incentivo, otro plan: una reducción del 20% en el impuesto de matriculación de cualquier vehículo, sin límite de precio. Es decir, mucho dinero a los ricos que compren coches caros, y muy poco a los asalariados que compren coches baratos. Veámoslo con dos ejemplos.
Desde enero de 2008, el impuesto de matriculación tienen cuatro tramos diferentes, en función de las emisiones de dióxido de carbono de los automóviles. Pongamos que el impuesto medio es del 7% sobre el precio de un vehículo. Si en Madrid te compras un coche pequeño, de 12.000 euros, el impuesto de matriculación sería de 840 euros, luego con la reducción del 20% del impuesto el Gobierno Aguirre te descuenta 168 euros. Si te compras un coche de 80.000 euros, como el de Ricardo Costa, el impuesto será de 5.600 euros y la reducción del 20% que te hará Aguirre será de 1.120 euros. (En realidad, la diferencia es mucho mayor, porque el impuesto real de los coches pequeños poco contaminantes es muy reducido, y el de los coches grandes más contaminantes es muy superior al 7%)
A algunos ricos madrileños les habrá ido bien el plan de Aguirre, pero como revitalizador de las ventas de coches parece claro que no funciona. En septiembre, las ventas de coches subieron en el conjunto de España un 18% respecto a septiembre de 2008, y en la comunidad de Madrid cayeron un 7,9%. En octubre, las ventas han subido un 26,4% en el conjunto de España, y han caído un 1,82% en Madrid.
Vistos los datos, quizás Aguirre deba rectificar, como ha hecho con el asunto Cajamadrid. No será menos lideresa si saca la pata.
El Barómetro del CIS, probablemente la encuesta política más fiable de cuantas se hacen en España, ha confirmado esta mañana que, de celebrarse ahora elecciones, el PP ganaría holgadamente al PSOE. O al menos, que el PP hubiera ganado si las elecciones se hubieran celebrado hace tres semanas (cuando se hizo el trabajo de campo de la encuesta), antes de que las tensiones internas en el partido de Mariano Rajoy por el caso Gürtel y por Cajamadrid se manifestaran con la virulencia de los últimos días.
La letra pequeña del Barómetro tiene, además, algunas otras conclusiones muy significativas:
1 - Absolutamente todos los miembros del Gobierno suspenden sin paliativos cuando se les pide a los ciudadanos que los puntúen del 0 al 10.
2 - El que mejor nota saca es Rubalcaba, un 4,77, seguido de Carme Chacón (4,73), María Teresa Fernández de la Vega (4,63) y Trinidad Jiménez (4,50). Pero todos estos, los cuatro mejor valorados, logran peor nota que en el Barómetro anterior, el de julio.
3 - El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, también cae, y bastante, de 4,27 a 4,11. Además de los cuatro antes mencionados, le superan otros dos ministros: Gabilondo y Moratinos.
4 - Cuatro de los 18 miembros del Gobierno mejoran su nota: Ángel Gabilondo (pasa de 4,29 a 4,33), Cristina Garmendia (de 4,03 a 4,05), Beatriz Corredor (de 3,58 a 3,64) y Ángeles González Sinde (de 3,41 a 3,46).
5 - Mariano Rajoy mejora, de 3,55 a 3,61.
6 - Rosa Díez cae un poco, de 4,12 a 4,08; y Cayo Lara, también: de 3,12 a 3,09.
7 - Josep Antoni Duran i Lleida mejora (de 3,79 a 388), e Iñigo Urkullu, también: de 2,70 a 2,84.
Y 8 - La economía, la crisis económica, es con enorme diferencia lo que más está pesando en los españoles a la hora de decidir sus votos. Hay un dato en el Barómetro muy significativo. En una de las preguntas se les pide a los encuestados que se pronuncien sobre a quién ven más capacitado (si al Gobierno o al principal partido de la oposición) para afrontar 16 grandes asuntos. Pues bien: el Gobierno del PSOE gana en 14 de ellos (la educación, la sanidad, la política exterior, el terrorismo, la seguridad ciudadana, la inmigración, el Estado autonómico, el medio ambiente, las infraestructuras, la política de ciencia y tecnología, las políticas sociales, los derechos de los ciudadanos, la vivienda y la igualdad entre hombres y mujeres), y el PP gana en las dos restantes: la economía y el empleo. Visto el resultado de intención electoral (41% de apoyo al PP, 37,7% al PSOE), estos dos últimos asuntos, la economía y el empleo, son más relevantes para los encuestados que todos los demás juntos.
Manuel Pizarro, agente de cambio y bolsa pero de origen rural, fichaje estrella de Mariano Rajoy en la campaña electoral de 2008, analizó el jueves pasado con una parábola rural lo que está pasando en el PP: "El ganado tiene que tener un pastor por delante y un perro guardián. El líder tiene que ir delante, llevar un secretario general que ponga orden y un motor muy claro que son los principios, los valores e ideas con los que intentas imantar a la sociedad. (...) Cuando no se hace esto, el ganado se desparrama".
Y tanto que se desparrama el ganado. Las propias palabras de Pizarro son una prueba de que el PP es un puro desparrame. Se desparrama desde el siempre vocinglero ex presidente Jose María Aznar, que, tambien el jueves, le clavaba un puñal más a su sucesor -pedía "un líder, no varios; un partido, no varios; un proyecto, no varios"-, hasta el siempre cauto y discreto Juan Vicente Herrera, presidente de Castilla y León, que también el jueves negro de Rajoy decía que si esto seguia así no contaran ni con él ni con su equipo para las próximas elecciones.
Se desparrama Manuel Cobo, vicealcalde de Madrid, se desparrama Ricardo Costa, se desparrama ocho pueblos Francisco Camps...
Se desparrama Juan Costa, que hace año y medio estuvo barajando presentarse como alternativa a Rajoy en el PP y que el viernes pasado se cuestionaba en público si el PP tiene realmente el mejor líder posible.
Se desparrama Gallardón, que el lunes pasado apoyaba "por amistad y por convicción" las explosivas declaraciones de su segundo, Manuel Cobo, contra Esperanza Aguirre. Y se desparrama cada día más la propia Aguirre, que ni sigue al pastor Rajoy ni muestra mucho miedo al perro guardián Cospedal desde hace año y medio.
Mariano Rajoy, autoproclamado Santo Job contemporáneo -a mí me recuerda más a San Isidro, que abandonaba las tareas para echarse la siesta, confiado en que los ángeles le araran el campo-, ha convocado para pasado mañana martes un Comité Ejecutivo Nacional del PP en el que, presumiblemente, va a poner orden en el rebaño y acabar con el desparrame. Se ignora si lo hará Rajoy pastoreando: dando doctrina y poniéndose delante del ganado para mostrarle el camino; o si lo hará la secretaria general Cospedal mordiendo: expedientando y sancionando a algunos e interviniendo algunas organizaciones territoriales. Probablemente lo primero no sea ya suficiente, y tenga que haber bastante más de lo segundo. Hay quien piensa que Rajoy y Cospedal se atreverán hasta a nombrar sendas gestoras en Madrid y en la Comunidad Valenciana, quitándoles el poder en el partido tanto a Aguirre como a Camps. No se ve muy probable que se haga en Madrid, donde Esperanza sería muy capaz de fundar otro partido...
Sea como fuere, todo indica que, si la semana pasada fue convulsa para el PP, esta que arranca va a ser clave para el futuro del partido y del propio Mariano Rajoy, al que algunas encuestas ya sitúan en el peor momento de su liderazgo.