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Entradas etiquetadas como ‘contratos’

Pesadilla patronal

Por José Antonio Pozo Maqueda

Ayer tuve una pesadilla. Soñaba que el presidente de la patronal asomado a la ventana de su alcoba situada en una espléndida mansión gritaba desde lo alto, roja su cara de ira, a una multitud de trabajadores con contrato indefinido -entre los que me encontraba yo aJuan Rosell la cabeza- que acababan de ser despedidos de sus empresas y que marchaban a través de un paisaje agreste uno detrás de otro, en fila india: ”¡Privilegiados, privilegiados, os vais a enterar de lo que vale un peine, os voy a sacar (sic) todos vuestros privilegios!”. Inmediatamente desperté inundado de sudor, no sé si por el calor reinante en mi dormitorio – era pleno mes de agosto- o por la pesadilla. Miré la hora que marcaba el despertador, eran las tres de la madrugada, y traté de nuevo conciliar el sueño.

Políticos que incumplen su contrato

Por Ernesto Oyonarte

No es preciso ser abogado o catedrático en Derecho, para comprender que cuando alguien no cumple un contrato, amén de reclamarle judicialmente, queda excluido de cualquier transacción posterior.

Pongamos ejemplos:

¿Volveríamos a comprar en una frutería si en lugar de cobrarnos como figura en las pizarrillas nos incrementaran el precio, dándonos excusas variopintas? No, ¿verdad?

¿Volveríamos a almorzar en un restaurante en el que pedimos atún de almadraba (a precio de oro) y nos sirven atún congelado de la Conchinchina? No, ¿verdad?

¿Volveríamos a pernoctar en un hotel en el que nos ofrecen una habitación doble a un precio determinado y al ir a abonar la cuenta, nos cobran el doble? No, ¿verdad?

Entonces, iluso de mí, ¿qué coño hacemos los españoles votando una y otra vez a dos partidos políticos que jamás cumplen su contrato con sus “representados”, cuyas claúsulas están estipuladas en su programa electoral? urna

No lo entiendo. No me cabe en la cabeza.

Si actuásemos como ciudadanos, en lugar de como “ganado domesticado”, dándoles –comicio tras comicio– el cuchillo con el que nos degüellan esperando que nunca lo utilicen, estos dos partidos haría años que habrían desaparecido.

Ante el actual panorama, donde la “clase política” (la de siempre y la que está por venir), ha demostrado su incapacidad para beneficiar a sus representados, y su infinita capacidad para llenarse los bolsillos, a la par que asegurar espléndidamente su futuro, no queda más opción que no votar.

Y digo bien, no votar antes de votar en blanco, opción que beneficia a los partidos “de toda la vida”.

Estos “representantes” (por la gracia de Dios), aluden permanentemente a nuestro Estado de Derecho y nuestra Democracia argumentando que el ciudadano tiene siempre la oportunidad del voto. ¿La oportunidad del voto? ¿Cada cuatro años? ¿Sin control? ¿Sin ningún otro cauce de participación? ¿Observando cómo el contrato que firmamos con ellos se incumple sistemáticamente?

El único epíteto que se me ocurre es… patético.

Si a esto hemos reducido “el gobierno del pueblo” prefiero mil veces una Monarquía absolutista.

Al menos tendré asumido que al monarca no lo puedo votar y que su Corte será infinitamente más reducida que esta pléyade de “titiriteros” hipócritas que acaban en la política por vocación… con ánimo de lucro.

¡Viva el Rey, aunque sea un felón!

Empresas que dan empleo… y que se lucran con la guerra

Por Josune García

Soy alumna de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Bilbao. La semana pasada ha tenido lugar en la Universidad el Programa de jornadas de empleo y presentación de empresas, algo positivo para el alumnado que nos permite conocer la realidad industrial y establecer un primer contacto con el mundo laboral. Ha habido muchas empresas, pero algunas como Indra, Sener, ITP, Aernnova, Siemens o Sisteplant obtienen parte de sus beneficios mediante la fabricación de armamento, como cazas, helicópteros de combate y misiles. En otras palabras, se lucran con la guerra, se lucran con el mayor crimen contra la humanidad, se lucran con la muerte de personas. Y, claro, eso no se ha dicho en las charlas.Armas

Además, estas empresas reciben grandes cantidades de dinero público en contratos y subvenciones… que sale de lo que en el País Vasco se destina a gasto militar: 666 euros por persona y año. La educación debe ser un medio para mejorar nuestra sociedad. Resulta paradójico e indignante que se invite a la universidad pública a empresas de carácter armamentístico. Las guerras las sufren personas que viven muy lejos de nuestras casas. Sin embargo, empiezan aquí, junto a nuestras casas, en fábricas y empresas que se enriquecen gracias al sufrimiento y la muerte.

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Por Xabier Eguskizaga*

Sisteplant no fabrica productos para el sector militar. La actividad empresarial de Sisteplant se limita a ofrecer servicios de ingeniería, consultoría y desarrollo y comercialización de software. Dichos servicios son prestados a diversas empresas del ámbito industrial y de servicios. Es cierto que algunas de ellas pertenecen al sector militar pero son las mínimas. Por supuesto no recibimos ningún tipo de subvención por prestar estos servicios.

*Área de marketing de Sisteplant