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Entradas etiquetadas como ‘desarrollo’

Ni el déficit, ni la deuda

Por Enrique Chicote Serna

El ministro de Economía, Luis de Guindos (Europa Press).

El ministro de Economía, Luis de Guindos (Emilio Naranjo/EFE).

Durante estos últimos años de gobierno conservador hemos venido escuchando machaconamente que si se quería salir de la crisis era fundamental reducir la deuda pública y controlar el déficit presupuestario.

Para conseguir estos dos objetivos, se recortaron los gastos en sanidad, educación, servicios sociales, investigación y desarrollo y se subieron los impuestos, particularmente el IVA. Ahora, cuando ha finalizado con creces la legislatura, vemos cuáles han sido los resultados: España es uno de los países más endeudados del mundo (1,8 billones de euros; casi el 100 % del PIB), con un déficit en las cuentas públicas que supera casi en un punto porcentual el comprometido con Bruselas.

Para salir de esta situación, Luis de Guindos deposita sus esperanzas en el crecimiento económico. ¿Cuál? ¿El basado en salarios muy bajos que impiden tirar con fuerza de la demanda interna, a la vez que aportan cotizaciones  mucho menores a la Seguridad Social provocando un aumento del déficit?

 

Es Navidad, ¡consumid, consumid, malditos!

Por Luis Fernando Crespo Zorita

El precio oficial del dinero en la UE está en mínimos históricos, vamos a ser capaces de orquestar la unión bancaria europea. El capitalismo es ya una cultura, con valores y una visión del mundo propios, enraizada en la mentalidad de los ciudadanos y que determina su comportamiento como una segunda naturaleza. Se ha conseguido la confluencia de intereses entre capitalistas y consumidores eclipsando la figura del trabajador sobre la que se sustenta realmente el sistema económico internacional. El “capitalismo popular”, desarrollado ideológicamente como “democracia económica”, predica que cualquiera podemos convertirnos en accionista de macroempresas anónimas y, con poco esfuerzo, participar efectivamente de los beneficios generados en ellas, por muy especulativos que estos sean.

Navidad, época de compras (Archivo)

Navidad, época de compras (Archivo)

La gran coartada, el bálsamo mágico que ha permitido que las cosas hayan sido  así hasta ahora, fue el consumo; en esta parte del planeta todavía hay casi para todos, en una oferta extensa e intensa a la vez, con un único requisito: tener poder adquisitivo previo. Pero es precisamente aquí donde radica la incapacidad funcional del mercado capitalista para vertebrar a la comunidad internacional en su conjunto; cada vez hay más clientes excluidos, aquellos que recibimos la oferta pero dado nuestro nivel de rentas no podremos acceder a ella nunca.

Además, el entorno natural no puede soportar el riesgo que significaría la extensión del consumismo occidental universalmente; los costes ambientales serían insoportables para el planeta. La única alternativa racional posible es reducir el consumo y que todos podamos acceder a ese bienestar mínimo imprescindible que, garantizando universalmente la dignidad humana, no ponga en riesgo la sostenibilidad del planeta como entramado vital en equilibrio. ¡Que consuman ellos!

El potencial de España y su marca: una comparación con Alemania

Por Jorge J. Gutiérrez

Recientemente he pasado una temporada en Munich. Desde allí me he movido a diferentes ciudades de Alemania pensando que tenía la obligación de conocer monumentos y adquirir la cultura que se deriva de la condición de turista. Si bien este apartado se cumplió como estaba previsto, no es menos cierto que me llamaron la atención determinados aspectos de la vida social, por lo que buena parte de mi viaje se centró en esta cuestión.

El español es conocido por criticar la suyo y alabar lo de los demás (no sé si a esto se le puede llamar envidia o que siempre pensamos que lo de los demás es mejor que lo nuestro). Lo cierto es que en este caso sentí una gran envidia debido al enorme potencial de nuestro país y lo poco que hacemos con él. Alemania puede ser criticada por los países del sur por tenernos atrapados en un constante esfuerzo por equilibrar nuestras cuentas. Igualmente podemos decir que Alemania se beneficia directamente de su potente industria exportando sus productos a países como el nuestro. Es cierto que Alemania tiene sus propios intereses y que no está dispuesta a financiar países como el nuestro. Incluso se olvida que el milagro Alemán ha sido posible a las enormes ayudas recibidas después de la II guerra mundial. Todo esto es criticable y se podría analizar detalladamente si Alemania está siendo o no comprensiva con países que están con la soga al cuello.

Cartel electoral alemán con Angela Merkel (EFE)

Cartel electoral alemán con Angela Merkel (EFE)

 

Pero dicho lo anterior conviene analizar la realidad actual y no pretender que venga nadie a salvarnos, nos tenemos que salvar nosotros mismos con nuestro esfuerzo, y ello a pesar de la interdependencia existente como consecuencia de la globalización.

Los valores democráticos no son sólo aquello que están enumerados en la Carta Magna, sino que se componen de aspectos tan importantes como los derivados de la cultura y la educación (valores relacionados íntimamente). Alemania es un país en el que difícilmente ves falta de unión entre sus ciudadanos. El esfuerzo realizado es común y tiene como objetivo conseguir metas en beneficio de todos; lo que por lógica repercute de manera positiva en uno mismo. Si Alemania tiene una potente industria no es como consecuencia de una política poco fiable, sino como consecuencia de una planificación educativa a largo plazo. A diferencia de ellos España nunca ha mirado más allá del corto plazo, olvidando a las generaciones futuras.

Olvidemos el tópico de que España es un país de pandereta, sol y siesta. España tiene potencial y debemos saber encontrar por nosotros mismos un camino que nos lleve a conquistar metas alcanzables a través de una buena política educativa de medio/largo plazo. Salvo dos o tres productos, no vi en ningún mercado productos que no fuesen italianos o franceses. España tiene un potencial enorme en diferentes sectores industriales (alimentación, turismo, etc.) que solo se pueden desarrollar a través de una política educativa adecuada. La ‘marca España’ hay que potenciarla. A los corruptos (determinados políticos, banqueros y especuladores) juzgarles por cómo han dejado este país y que caiga todo el peso de la ley sobre ellos. Este sería el comienzo de que desde fuera de nuestras fronteras se nos mire con algo más de respeto y podamos comenzar un camino de futuro cierto.

Desde un corazón científico, por España

Por Cristina Aguado

Todos los investigadores hablan solos, en mayor o menor medida todos piensan en alto, este murmullo es uno de los sonidos que se sienten si estás en un laboratorio, junto a él otros,  como el sonido a maíz que se convierte en palomita que hacen los eppendorfs, o el  sonido a moto que acelera de las centrífugas, o el pitido de despertador de  los cronómetros dispersos por las poyatas, o el golpeteo de granizo de las puntas de las pipetas al caer en los botes de basura, estos sonidos  me hacen sentir en casa, me estimulan y desafían, y  me unen  a quienes ganaron el Premio Nobel, hace años y que, como yo, vivieron en un país en el que la ilusión, el trabajo y la inteligencia intentan superar los límites económicos que quieren ser barreras.

EFE

EFE

Estos sonidos que me acompañan cada jornada laboral los podría escuchar en cualquier parte del mundo, pero no quiero, no solo por razones personales sino porque creo que debemos tener una ciencia fuerte, y si nos vamos quizá nunca volvamos; muchos cargaron sus maletas con su experiencia, su formación y lo volcaron en los pilares de otros países. Muchos no tan jóvenes, tras años de esfuerzo lejos de donde empezaron, han conseguido volver, pero son pocos, no nos engañemos; uno se debe ir pensando en no volver y es cierto que tendrá muchas oportunidades pero yo no quiero, porque lo que quiero es cimentar esos nuevos pilares aquí. “¿Con qué?, si no se invierte en ciencia”, me dirán muchos. Pues aunque me dé pena decirlo no lo sé, no lo sé, pero tendremos que gritar, tendremos que luchar y tendremos que pedir sin cansarnos. Como el padre que con paciencia responde a los mil porqués de su hijo cuando empieza a descubrir que las cosas no son porque si, sino que tienen una explicación, lucharemos para hacer entender todos los porqués de la necesidad de invertir en ciencia, en un I+D real y en un futuro en el que seamos tan potentes por nuestro patrimonio cultural, nuestro sol y nuestra comida como por nuestros avances médicos y tecnológicos. Sueño con el puño cerrado porque así dice mi padre que se duerme más rápido y pasa la noche más deprisa, a ver si cuando despierte, aquí, puedo construir un nuevo país de ciencia en España.

La fortaleza de una sociedad

Por Pedro Serrano Martínez

La consabida frase que asegura que una cadena es tan fuerte como su eslabón más débil es una verdad incuestionable. Como incuestionable es que una sociedad es tan fuerte como su miembro más débil o vulnerable. En este sentido, podemos afirmar que la cadena social que está configurando  la política neoliberal imperante es extremadamente inconsistente por la irregularidad de sus eslabones, es decir, unos demasiado fuertes, otros considerablemente  endebles. Dinero en caja fuerte

A estas alturas, ya parece suficiente probado que el sistema económico actual, basado en la competitividad, el crecimiento y el beneficio sin límites que solo tiene en cuenta el fin y no los medios, no nos sacará de la crisis, sino todo lo contrario: seguirá provocando el aumento de la pobreza y las desigualdades que, inevitablemente, se traducirán en graves desequilibrios y conflictos sociales.

La economía, entendida como el conjunto de bienes y actividades que integran la riqueza de una de una sociedad, debe estar basada en principios morales, éticos y filosóficos. Solamente podremos considerar que una sociedad es madura y fructífera cuando se rige por valores humanos como la ayuda, la cooperación, la solidaridad y la equidad. Solamente podremos decir que una sociedad es evolucionada y justa cuando su economía está al servicio del bien común y no al de unos pocos.

Decepcionante fracaso evolutivo

Por Alejandro Prieto Orviz (Gijón)

Hay clasificaciones de los vehículos más veloces, de los quesos más apreciados, de los periódicos más leídos y, por desgracia, de otras cuestiones que ponen de relieve el decepcionante fracaso evolutivo del ser humano en cuanto a sensatez, educación, refinamiento y empatía se refiere. Recientemente, la revista The Economist ha publicado una lista con los mejores y peores lugares para nacer en 2013, ranking establecido atendiendo a variables medibles y a otras de carácter subjetivas que condicionan de manera dispar las oportunidades y la calidad de vida de las personas. Así lo constatan las estadísticas al señalar que, de un país otro del mundo, la esperanza media de vida en 2009 variaba hasta en 35 años, la densidad de médicos por cada 10.000 habitantes oscilaba entre 0,1 y 67, y la renta per cápita iba desde 500 a 54.000 dólares. Han pasado unos miles de años desde el comienzo de las llamadas civilizaciones, y resulta que algo tan circunstancial y aleatorio como es el país donde tiene lugar el alumbramiento aún traza los márgenes del recorrido y las condiciones de luz u oscuridad con las que llevarlo a cabo. Como especie, no está el tema para sacar pecho.

Nuevos objetivos, viejos métodos

Por Agustín Arroyo Carro

Se saturaron emborrachándose de dinero con la construcción especulativa, arruinaron con su pésima y fraudulenta gestión decenas de Cajas de Ahorros que ha habido que reflotar o apuntalar con miles de millones de dinero público, han copado o cooptado el control de casi todos los medios de comunicación y propaganda del país, han arrojado de sus casas a cientos de miles de familias. Y ahora, como no tenían bastante, pretenden devaluar y devastar los grandes buques insignias del medio estado del bienestar que empezábamos a intuir, la Sanidad y la Educación públicas, para, a corto plazo, privatizarlos y apropiárselos, porque se les han muerto, de momento, algunas gallinas de los huevos de oro que quieren recuperar, por ejemplo, en Eurovegas. Quieren encarecer la Justicia y la Universidad para que sólo litiguen y estudien carreras superiores, como antaño, sus vástagos. ¿Qué más tropelías y agresiones tenemos que aguantar a estos homúnculos neoliberales sectarios, que ahora se autodenominan así porque está mal visto proclamarse populistas baratos?

Pasan tantas cosas que parece que no pasa nada

Por Juan Afán Muñoz

No estoy indignado por que se sustituya a la jueza del caso de los eres de Andalucía, tampoco por que la alcaldesa de Madrid se marche a un spa de lujo en otro país (con el fondo de armario turístico que tenemos para hacer patria) y con las víctimas de la negligencia del Madrid Arena aun sin enterrar; ni por la decisión tardía y descafeinada de quitar algunos coches oficiales a los altos cargos; tampoco por los parches no legislados de la que debiera ser obligatoria dación en pago y el perenne goteo de injustos desahucios; tan siquiera por los ejecutivos jubilados y millonarios de los bancos y cajas arruinadas, malos gestores y ricos en su huida hacia el paraíso de la impunidad.

 No estoy indignado por un presidente autonómico que clama cada día una noche de cuchillos largos, un río revuelto y una huida hacia adelante donde no valora los resultados, solo la osadía que da ser un iluminado mientras te sigan en la aventura acólitos que esperan una invasión por aire; tampoco me indignan unos sindicatos que gastaran los últimos cartuchos violentamente para proteger prebendas y pesebres que ven peligrar en su huelga general de la próxima semana.

Estoy triste que no indignado por los 60.000 seres humanos que cada día mueren de hambre en el mundo y yo como ciudadano del mundo me siento impotente y sufro viendo que por aquí cada día hay menos bolsas de basura en los contenedores  y más gente buscando comida aunque sea caducada. Tenemos la mediocridad instalada en el poder y cuando veo a la clase política todo ufanos y sonriendo de cara a las cámaras pienso que debería estar prohibido por ley que sonrían y den esa imagen de felicidad en nuestro Congreso y Senado mientras lo estén haciendo tan mal…quizás olvidan que no es de ellos, es de todos, ¿o es que tal vez tenemos lo que merecemos?

 

Educación, la oportunidad para una vida digna

Por Albert Tarradellas  (Director de Cooperación de Intervida)

Con el propósito de promover mayor conciencia sobre la necesidad de erradicar la pobreza y la indigencia en todos los países, el 17 de octubre se conmemoró el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, declarado en 1993 por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Esta necesidad se ha convertido en una de las prioridades del desarrollo y es por lo que trabajamos las ONG como Intervida, que aspiramos a contribuir a que se produzcan cambios positivos en las vidas de las personas.

Cierto es que por primera vez desde que el Banco Mundial comenzó a analizar los niveles de pobreza, esta ha disminuido en muchas de las regiones denominadas en desarrollo. Sin embargo, las estimaciones indican que cerca de mil millones de personas -un 16% de la población-, seguirán viviendo con menos de 1,25 dólares al día en 2015. Es lo que llamamos vivir en extrema pobreza.

La erradicación de la pobreza y la desigualdad son imperativos morales de todas las sociedades del mundo. Debería ser una lucha prioritaria porque, entendida como el resultado de la falta de oportunidades, puede cambiar si se diseñan las políticas necesarias para reducir los obstáculos que limitan la participación de todos en el desarrollo. Así, tener acceso a una educación de calidad y a oportunidades laborales dignas es fundamental para romper con el círculo de la pobreza. Si las personas tienen las mismas oportunidades, la falta de recursos económicos pasa a un segundo plano y las capacidades individuales adquieren el protagonismo. La capacidad de superación, de romper con el orden establecido, de tener el valor y la fuerza para cambiar las cosas y de demostrar lo que se quiera demostrar… todas estas habilidades toman sentido si la persona no es excluida por sistema de los beneficios que otros tienen por el simple hecho de haber nacido en un lugar o en otro.

Está demostrado que las sociedades que ofrecen un mínimo de oportunidades a todos sus individuos son las que logran avanzar en la erradicación de la pobreza. Las ONG que apostamos por la educación como uno de los principales motores de desarrollo, lo hacemos con el objetivo de ofrecer más oportunidades que permitan a los niños y a las niñas optar a una vida más digna.