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Un nigromante de 71 años y un furioso guitarrista de 33 firman el mejor disco de 2012

Era fácil de adivinar. Sucede casi siempre cuando un fan respetuoso, un heredero sin ínfulas —en este caso Dan Auerbach (80% de The Black Keys)— se marida con un maestro —Dr. John— dispuesto a aprender algo de los descendientes.

El disco, Locked Down, es el mejor albergue en un año de chabolismo musical infamante. Lo prefiero, de calle, a cualquier producto musical de 2012, incluido el celebrado El camino, lo último de The Black Keys. Dr. John & Dan Auerbach suenan mucho más peligrosos y mucho menos encorsetados en la fórmula, que Dan Auerbach & Patric Carney.

Dr. John cubre la espalda de Dan Auerbach

Dr. John cubre la espalda de Dan Auerbach

La historia es conocida. El black key, admirador veterano de Mac Rebennack, el Doctor, fue a visitar al ídolo a sus cuarteles de Nueva Orleans en 2010. Dijo: “Si hacemos un disco juntos será tu mejor disco en décadas”.

El viejo brujo —uno de los mejores músicos vivos pese al daño del alcoholismo y algunos movimientos musicales erráticos para paliar una vida de chiflado dispendio económico — no había escuchado nunca al grupo de Auerbach, pese a que el dúo lleva una década editando discos —no, amigo moderno, no empezaron con Brothers (2010) y esos videoclips que tanto te gustan—.

Para asesorarse Dr. John buscó a los mejores consejeros: “Pregunté a mis hijos y me dijeron que los Black Keys son uno de sus grupos favoritos desde The Big Come Up. Me dejaron los discos y, vaya, me gustó lo que escuché”, ha declarado. Sin problema alguno se puso en manos de Auerbach y le entregó las riendas: producción, búsqueda de músicos para las sesiones y grabación en los estudios Easy Eye Sound, que el guitarrista abrió en Nashville hace dos años.

La brecha de la edad no existió durante la grabación porque las sensibilidades son los únicos puentes necesarios para salvar obstáculos temporales. Auerbach, para quien Dr. John fue una inspiración diaria “musical, espiritual y cósmicamente” durante la grabación (“es uno de los mejores músicos de todos los tiempos”), dejó de lado las mañas de los Blac Keys y abrió el abanico hacia un sonido más espeso basado en el modelo caliente del funk de los pantanos.

"Locked Down"

“Locked Down”

Locked Down brota de la unión de dos músicos sin complejos (Auerbach ha compuesto y tocado rap, esa música que desprecian el 99% de los roquistas, y Dr. John —además de ser la piedra angular del guiso criollo de Nueva Orleans— ha colaborado con el space químico de Spiritualized, atrevimiento que acometen muy pocos músicos de su generación). Ambos consideran sagrada la fórmula de fiebre y ritmo de burdel por la que circula el rhythm and blues —sí, amigo moderno, eso inspira a The Black Keys y no garaje como estoy cansado de leer— y sus muchas carreteras secundarias, pero no cometen la tropelía de dejarse enclaustrar por dogmas o modas.

Es un disco potente, abrasivo y contagioso. El sonido es viejo en el sentido ortodoxo —si el rock no suena a metal oxidado o alimento podrido no es rock— , no hay miedo a la disonancia y el vudú de estilos otorga la dignidad de evitar las caricaturas.

Me parece la más bella de las metáforas que en un año tan exiguo en buena música el mejor de los discos —en lo que mí respecta, el único decente— venga firmado por un viejo nigromante de 71 años y un tipo de 33 cuya sensibilidad furiosa es discordante con esta época de flojera musical.

Ánxel Grove

Videoclip necesario para ver en el trabajo

La canción que sostiene al vídeoclip es lo de menos. Spiritualized, la banda del londinense Jason Pierce, lleva dos décadas haciendo lo mismo y no se esperan mejoras a estas alturas: odas épicas de pretendida concepción espacial pero tediosa resolución. En su séptimo disco, Sweet Heart Sweet Light, no cambian la tónica.

El clip del primer single del álbum —dado su calado deberíamos llamarlo cortometraje— es otra cosa. Está escrito y realizado por AG Rojas, un jovencísimo (24 años) director-guionista que vive en Los Angeles y en los últimos meses ha trabajado para Jack White, el fallecido Gil Scott-Heron, Emeli Sandé y William Fitzsimmons.

Es una de esas piezas que clasifican como ofensivas o Not Safe for Work (NSFW, No apto para ver en el trabajo) desde las oficialías del manejo de conciencias, que consienten sin clasificación previa la visualización del sufrimiento, la pobreza, la injusticia y el hambre pero se apuran a poner etiquetas morales a cualquier contenido que escape de la moralina judeocristiana.

El tema Hey Jane —que, al parecer, Pierce compuso como remake de Sweet Jane, una de las crónicas del sexo oculto de la Velvet Underground— es una mala canción sobre la que Rojas ha rodado y montado una gran historia, un thriller social sobre una drag-queen que se prostituye y trabaja como stripper para mantener a sus hijos.

La actriz Tyra Sánchez (James Ross según la documentación oficial de identidad), que ganó una de las ediciones del reality show RuPaul’s Drag Race, conmueve y no se pasa de revoluciones en un papel extremo donde lo fácil hubiera sido la sobreactuación.

Por razones de cultura ciudadana deberían exhibir el clip en el trabajo, en las escuelas y en los living room.

Ánxel Grove