Trasdós Trasdós

No nos disgusta la definición del término trasdós: la "superficie exterior convexa de un arco o bóveda". En este blog perseguimos estar en alerta y con el objetivo siempre dispuesto para capturar los reflejos, destellos, brillos y fulgores que el arte proyecta.

Sexo con dinosaurios: ¿perversión o nuevo género literario?

Si pretendes describir la mente humana aparece un manicomio cimentado sobre habitaciones oscuras. Peldaños que al estilo de unas matrioska perversas descienden hacia nuevas puertas y sótanos prehistóricos. Si recordamos que la parte más profunda y primitiva de nuestra mente fue bautizada como “el cerebro reptiliano”, empezaremos a comprender mejor este post.

Primero nos dijeron que los dinosaurios convivieron en su día con los humanos – películas como Cuando los dinosaurios gobernaban la tierra, El planeta de los dinosaurios, etc.-; después que los humanos podían tener sexo con ellos.

Nada de esto es cierto… ¿acaso importa?

Así, por estos sótanos medio abiertos, lugares trémulos donde el rugido se confunde con el deseo, pudo nacer un género literario capaz de dejarte tan pétreo como un huevo fósil en el desierto del Gobi: Dinosaur erotica o Erótica de dinosaurios. Un estilo surgido en la autoedición de Amazon, y en ocasiones censurado – “cómo puede incitar a la corrupción un acto imposible en la naturaleza”, braman sus defensores-, pero que sigue vigente y productivo, con sus núcleos de fans dispuestos a empaparse del bestialismo fantástico -paleozoofilia, para ser exactos-, en el que aparecen Triceratops, Tiranosaurios, Velociraptores o Pterodáctilos que tienen sexo consentido o no con mujeres u hombres. “No he encontrado ningún libro gratuito en Internet, esto empieza a ser algo personal”, escribió en un foro uno de sus presuntos seguidores.

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Ah, la imaginación, qué no podrá lograr. La mente volátil, el insaciable buscador, la desviación, el tropiezo, el manicomio, hasta dónde llega el laberinto…

El porno con dinosaurios es hijo de este siglo de extremismos. La piedra fundacional podemos hallarla en King Kong (1933). Allí ya estaban todos los materiales pirotécnicos: un gorila gigante que se enamora de una bella mujer, una relación erótica subliminal, un estallido freudiano que casi destruye Nueva York.

Antes los griegos ya habían experimentado en sus tragedias con todo tipo de salvajismo y raptos, seducciones y violaciones, en las que participaban quimeras, faunos y otras alimañas híbridas.

Hoy estas obras -que se encuentra dentro de un género aún más amplio que llaman Erótica con Monstruos (ogros, hombres lobo, ¡peces martillo!)- son tituladas sin demasiada finura, alejadas de la sensibilidad griega: Tomada por un T-Rex, En el Nido del Velociraptor, Asaltada por un Triceratops, Un dinosaurio mil-milenario me hizo gay, Tomada en el Museo de los Dinosaurios, son algunos ejemplos de los libros autopublicados por la escritora Christie Sims y otros, que incluyen además temáticas más románticas y familiares, como Cuidando un bebé dinosaurio. Las novelas de contenido más salvaje o violento fueron censuradas por Amazon en el año 2013.

Christie se define en la biografía de la plataforma digital como “una chica del Medio Oeste americano, llana y simple, que vive una vida normal”. Christie y Alara Branwen (ambos pseudónimos) han inundado la web con estos libros que van desde el embarazo con centauros a montárselo con un dragón. Ambas dicen ser veinteañeras que trabajaban de cajeras en un supermercado de Texas hasta que vieron el filón comercial que podía tener el porno de dinosaurios. Empezaron como si fuera un juego que se ha convertido en oficio: de los dragones fue natural pasar a los grandes saurios tras revisar la película Parque Jurásico, tal como explican en una entrevista en The Cut. Entre risas se dieron cuenta de que el porno con dinosaurios era un género que estaba a punto de eclosionar en sus manos. Ahora se vanaglorian de cobrar más que un ingeniero en la aeronáutica Boeing, con los beneficios que les proporcionan sus ventas en Amazon.

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Las opiniones de los lectores que encontramos en la plataforma exhalan un vapor ancestral: “Este libro me ha preparado con detalle para tener mi primer encuentro sexual con un Triceratops”.“Si eres alguien que odias a las mujeres lo suficiente para que creas que merezcan ser violadas por lagartos gigantes, o si eres una mujer con fantasías de violación prehistórica, es tu libro. En ambos casos considero que necesitas terapia ahora mismo”. “Mi mujer y yo solíamos sacar nuestras fantasías humano/dinosaurio disfrazados de cosplay, pero cuando hubo un accidente en la fábrica de los disfraces nos desesperamos. Probamos de todo: feromonas de estegosaurio, repeticiones de Los Picapiedra, o el álbum de Dinosaur Jr., pero nada funcionó. Empecé a pensar que mi vida amorosa había terminado hasta que encontré este libro (61 personas encontraron útil esta opinión)”.

Las reseñas de los libros me parecen extrañas: “Kate encuentra un trabajo como guarda del museo de historia natural. Las cosas son normales y tranquilas… ¡hasta que los dinosaurios regresan a la vida!. Ahora Kate tiene que demostrar su valía para eludir estas voraces criaturas. ¿Por qué han regresado a la vida? ¿Qué es lo que quieren? ¿Por qué solo parecen interesadas en ciertas partes de su cuerpo?”

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Los fragmentos tampoco me tranquilizan: “Con su lengua de reptil, dura y mojada, le lamió la piel tierna y desnuda. Ella jadeó al notarla, pero se fue tranquilizando poco a poco, dejándose llevar por la sensación embriagadora de la piel de la bestia contra la suya”.

Ya no hay paz en mi memoria, se oscurecen mis recuerdos de infancia, cuando yo amaba, aunque de otro modo, a los lagartos prehistóricos…

PD: A título póstumo añadiría que no podemos afirmar que estas obras sean inocuas. Todavía sobreviven animales muy próximos a los dinosaurios que vagan por la tierra desnuda. Está el casuario, por ejemplo, una especie de avestruz prehistórica que vive en Australia. La mayoría de las aves son además sus descendientes. Algunos saurios se les parecen, como el fétido Dragón de Komodo. Es una fauna que está en peligro de extinción y que solo les faltaría que un ejército de locos quisiera tener sexo con ellos por, cual Don Quijotes, creerse los libros de caballería que leen. Es obligación de este medio recordar que estos animales son bestias salvajes y que van siempre provistos de espinas, garras, espolones, venenos, dientes afilados y mala leche.

El sonido del cascabel o el bramido gutural nunca serán piropos. Está usted avisado. Siga el ejemplo de Christie y Alara, las grandes escritoras de la erótica con dinosaurios, sea solo una chica o chico del Medio Oeste americano: “una chica que aunque hacia el exterior mis gustos son relativamente simples, mi mente está llena de pensamientos lujuriosos en los que grandes, fuertes y poderosos monstruos se cruzan en el camino de hermosas doncellas”.

Escriba libros si quiere, autoedítese; lea, que nunca será pecado, pero huya siempre del cocodrilo libidinoso.

 

 

1 comentario

  1. Dice ser Comics Porno

    esto no es mas que obra de alguna persona que le gusta soñar con pervertisiones, como son comics historietas mangas etc

    15 julio 2018 | 05:18

Los comentarios están cerrados.