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Solo un capítulo más Solo un capítulo más

Siempre busco la manera de acabar una serie cuanto antes... para ponerme a ver otra.

Las lecciones del último episodio de True Detective

 Si no has visto el octavo capítulo de la primera temporada de True Detective, no te recomiendo que leas

Me ha costado arrancar para escribir un post sobre el final de True DetectiveNo es fácil escribir sobre una serie tan compleja, ya que lo que se espera de un texto relacionado con la misma es que sea igual de profundo e interesante. Es imposible quedarse en comentar lo buena que es, cómo Rust Cohle y Marty Hart han estudiado el caso, y cuál ha sido el proceso hasta que han descubierto al asesino y toda la trama que hay detrás. Porque True Detective no va de eso. T5

Que la protagonicen dos detectives que andan detrás de un culto muy chungo que se dedica a secuestrar, violar y asesinar niños y jóvenes ha sido el fondo escogido. El mejor que se podría haber elegido, dado el éxito que ha tenido y lo que ha contribuido a hacer todavía mejor la historia. Pero eso no es todo. True Detective ofrece varias lecciones, ninguna de ellas baladí, sobre la vida y cómo la afrontamos.

Todo lo anterior, que puede resultar muy metafísico, tiene lógica si uno se pone a pensar en las soflamas de Rust Cohle (Matthew McConaughey). Lo que relataba el detective misterioso y nihilista en sus viajes en coche junto a su compañero Marty (Woody Harrelson) tenía un fin que se ha evidenciado en este último capítulo: hacernos ver que somos unos egoístas. Que nos preocupamos por una serie de asuntos, más importantes o no, pero en los que nunca incluimos la empatía o la solidaridad con el otro.

T3True Detective va sobre nuestra tendencia a mirar para otro lado. El que sufra será otro, al que le ocurra la desgracia no le conoceremos, y aquellos a los que les toque afrontar una tragedia siempre formarán parte del resto. A nosotros, nunca. Hasta que nos ocurre, y nos cagaremos en todo pensando en que no existe nadie que se capaz de hacerse cargo por no preocuparse más que de su ombligo. Tal y como hemos hecho nosotros mismos antes.

Lo que pretendía Nic Pizzolatto a través de esta trama es hacernos ver que nos plegamos con facilidad al egoísmo patente que implica no mirar más allá ni poner la otra mejilla. Aunque sea un caso tan cruel como la desaparición de una niña a la que violan insistentemente. “Era la cadena de mando, no podía hacer nada” o “Solo hacía caso de lo que decía el jefe (big man)” son las excusas que ofrece el sheriff Geraci cuando Cohle y Marty le cuestionan que no hiciese nada por buscar a Marie Fontenot.

Inquirir, en cualquier campo de la vida, debería ser una autoexigencia. No hay que dejar las cosas como están, por mucho que lo diga el superior de turno. No se trata de ser cabezón: la idea es resolver todas las dudas que te genere cualquier caso que te toque vivir de forma personal o profesional, siempre desde la discreción y sin hacer daño a otros implicados. Porque no es fácil intentar convencer al resto del mundo de algo de lo que solo tú estás convencido, y hasta hay que comprender que te llamen loco.T4

Eso es lo que le ocurre a Cohle cuando la gente se entera de que sigue investigando ese caso que supuestamente él y Marty resolvieron años atrás; ese mismo en el que mintieron a todo el mundo tras haberse cargado a dos tipos por la pura rabia que les provocaron sus actos. Viéndolo como espectadores nos ha resultado plausible esta apuesta por la verdad de Rust. Pero, ¿y si fuese en la realidad? ¿Nos creeríamos a alguien que desde la discreción y en privado nos cuenta que tres asesinatos pueden ser muchos más y que todos ellos están relacionados con una secta que estaba en connivencia con ciertas confesiones religiosas, policías y hasta políticos de primera línea? Está claro que no.

E insisto, por si alguien cree vislumbrar que estoy diciendo otra cosa: esto es admisible cuando lo haces por tu cuenta, sin hacer daño al resto y sin valerte de tu poder mediático o pecuniario para sacar a la luz tus teorías alternativas. Es decir, todo lo contrario a la teoría de la conspiración del 11M.

T2

Hay gente que dice que el final de True Detective no ha sorprendido en nada. Quizá de primeras no. Con el paso de los minutos, es imposible no darse cuenta de que al final todos somos iguales. ¿De qué se queja Rust en los últimos segundos? De que no ha podido reunirse con su hija y su padre. Al final lo que le importante era estar con los suyos. Nadie más. Y por eso llora, al ver cómo sus convicciones se evaporan en un instante y tras un hecho traumático.

También están los que sostienen que quedan muchas cuestiones por resolver por las “pistas” que nos han indicado en los capítulos: que si las hijas de Marty, la actitud ambigua de éste mismo, el destino de su mujer… Bueno, otra vez hemos vuelto a pecar de exceso. Dijo un escritor hace tiempo que por culpa de El Código Da Vinci ya nos íbamos a pensar que hasta en los muñecos de un semáforo hay pistas de un asesinato. Y no todo ha de tener una carga argumental.

Eso sí: ¿quién era The Yellow King? ¿Era realmente el bestia de las cicatrices (o monstruo espagueti de orejas verdes) que se dedicaba a violar y que tenía una novia con discapacidad intelectual? ¿Esta última era en realidad Marie Fontenot? ¿Por qué la hija mayor de Marty se vuelve tan siniestra? ¿Todas las sospechas sobre Rust se han desvanecido? ¿Las cornamentas respondían a la corona de ese rey?T1

Que nos dejen con dudas es otro éxito. Yo las tengo. Y supongo que todos vosotros también. Aunque sea un poco ridículo que una anciana que está en una residencia se acuerde de quién le pintó la casa 20 años atrás, y más si ni conocía a los pintores.

Mis percepciones sobre lo que ha intentado transmitir True Detective son estas. Si no os gustan, no tengo otras. Tampoco puedo cambiar mi convicción de que va a estar muy difícil que en 2014 se estrene una serie mejor que esta.

Lecturas interesantes

Una guía-glosario sobre todo lo que ha aparecido en la serie. 

El artículo de Maureen Ryan (Huffington Post TV) sobre la serie. Es largo, pero merece la pena.

Las pistas sobre la segunda temporada.

Y la canción con la que terminó:

5 comentarios

  1. Dice ser Luis

    Metes en una batidora los guiones de Twin Peeks, Los chicos de maiz y Matanza en Texas, los aderezas con la brillante interpretación de Matthew McConaughey y Woody Harrelson, y obtienes esta serie cuyo final se asemeja al Silencio de los corderos. Es entretenida, engancha, pero nada original.

    11 marzo 2014 | 11:29

  2. Dice ser Vitorino

    En mi opinión, los supera. Twin Peaks tiene el grave problema de la enfermedad mental de Lynch y de las meteduras de pata de sus productores: cuando las cosas se resuelven por medio de lo paranormal, algo falla en el guión. Los sutiles toques de otro plano de TD no tienen nada que ver con la ida de olla absoluta de Lynch, que a quien le guste Lynch le parece maravillosa. Y el final, sin querer meter mucho spoiler, tiene poco o nada que ver. Sí acepto el tema de la Matanza de Texas, porque es difícil crear una atmósfera tan agobiante y tan sórdida sin tirar de recursos facilones como ponerlo todo a oscuras. Aún así, la sordidez y lo ominoso del asunto supera al de leatherface, probablemente porque en el aire siempre está flotando que las víctimas son niños indefensos. Un 10 a la ambientación y a la fotografía, que ara mí es la que hace que te cueste respirar viendo TD.

    11 marzo 2014 | 12:17

  3. Dice ser ADRICFER

    Quitando lo atropellado que les quedo el tema de seguir las pistas…interrogatorios sacados de la manga y sorprendentemente utiles…gran serie sobre transformación y la busquedad de la bondad dentro de cada uno, aunque para ello primero haya que tocar el infierno, pero como dice Marty al final: “Hace tiempo había solo oscuridad. Si me preguntas ahora, la luz es la que gana”.

    Aqui te dejo otro articulo sobre la serie:
    http://www.cineenserie.com/tras-la-pista-de-true-detective/

    11 marzo 2014 | 13:57

  4. Dice ser perla

    Creo, humildemente, que lo bueno de la serie no es el argumento ni los asesinatos y sus asesinos, las víctimas, las familias de los gran true, nada nada de eso. La serie vale por los diálogos terribles y oscuros entre los ” grandes detectives de verdad- true”. Diálogos, que en definitiva, buscan la verdad…casi casi como viene haciendo la filosofía desde hace miles de años. Diálogos de segundos que te llevan a pensar por horas !
    El resto es un adorno… el aderezo, la mostaza del pancho , necesario, claro, para que pueda verse por televisión.
    Repito…humildemente creo…

    14 marzo 2014 | 01:47

  5. Dice ser Lea

    Coincido en tu análisis, agregaría dos razonamientos.
    1. La pareja del asesino, deja a la duda si soporta todo porque tiene desordenes mentales (los cuales padece, asimismo hacen ver que fue victima de abuso familiar), o mira para otro lado, como bien destacas en varios enunciados, y se lo pregunta el asesino, por temor y no encontrar otras opciones, como ella manifiesta al decir que es peor que cualquiera y los encontrara. Lo que apoyaría tu razonamiento sobre la sociedad, el individualismo, egoísmo e hipocresía “laissez faire et laissez passer, le monde va de lui meme” cuidar tu propio “culo”
    2. Creo que Rust se queja a causa de su nihilismo, le dio sentido a su vida a través de una meta, la cual era atrapar a los culpables, al estar al borde de la muerte se dejo ir, pero al estar vivo se da cuenta que no tiene donde ir, que hacer, como seguir, por lo cual considero que al señalar que aun no atraparon a todos los culpables pretende dar sentido a su existencia, un horizonte. Marty le dice que encontraron a su culpable y que el mundo es así, pero no entiende a Rust y su nihilismo, creo que lo comprende cuando escucha el relato final de Rust y el amor.

    15 marzo 2014 | 03:35

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