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“Mark Twain tendría hoy un blog, pero jamás habría escrito gratis”. Robert Hirst, estudioso de Mark Twain

Miguel Mora: “Los periódicos funcionan más como gabinetes de prensa que como contrapoder”

Miguel Mora trabaja, junto a Miguel Ángel Aguilar, en el lanzamiento del semanario Ahora. Foto: Elisa M. Andrade.

Miguel Mora trabaja, junto a Miguel Ángel Aguilar, en el lanzamiento del semanario Ahora. Foto: Elisa M. Andrade.

En las últimas semanas Miguel Mora se ha embarcado en una nueva aventura profesional. “Estoy ayudando a Miguel Ángel Aguilar a poner en marcha Ahora, un periódico semanal independiente que aparecerá el día 10 de abril de 2015”, explica en el primer día de trabajo en la redacción. Por el momento, el proyecto ha conseguido interesar a 120 inversores que han aportado 3.000 euros cada uno. “Roberto Saviano o la periodista italiana Concita De Gregorio figuran en la lista, donde también se encuentran empresarios, ex políticos y muchos periodistas de todas las tendencias. Es un grupo bastante plural que demuestra que hay mucho interés en abrir caminos para que los periodistas puedan desarrollar su oficio en libertad”.

Después de trabajar 22 años para El País —los nueve últimos como corresponsal en Lisboa, Roma y París—, en el pasado mes de julio, Miguel Mora (Madrid, 1964) llegó a un acuerdo por el que fue incluido en el ERE del periódico. En 2011, recibió el premio Francisco Cerecedo de Periodismo por sus crónicas sobre las andanzas de Berlusconi. Seguidor del Atlético de Madrid, recientemente ha publicado El año de nuestras vidas.

Mora apuesta por un semanario de periodismo lento y crítico. “Como dice Miguel Ángel Aguilar, en las inundaciones lo primero que falta es el agua potable. Aquí estamos igual, inundados de noticias pero a falta de información. En Ahora, queremos explicar los motivos y las consecuencias de las noticias, ponerlas en contexto, volviendo al periodismo que hacíamos antes, cuando los periodistas tenían tiempo para pensar en su trabajo. Se trata de hacer el mejor periodismo posible, el mejor que seamos capaces de hacer tanto en papel como en la web, donde no competiremos en la acumulación de noticias, pero estará viva siguiendo la misma filosofía”.

“Desde fuera se ha ido viendo un deterioro del panorama mediático español, sobre todo de la prensa escrita, que ha coincidido con la crisis económica, pero que yo creo que viene de atrás. Ha hecho mucho daño a los periódicos pensar que el trabajo de los periodistas era gratis y se podía dar gratis a los lectores. Es un error que no solo se ha cometido en España, también en EE UU y en algunos países de Europa. Algunos editores pensaron que para adaptarse a Internet había que dar todo gratis. Ese mal uso de Internet ha contribuido a devaluar el trabajo de los periodistas, a que todo valiera lo mismo, a que el lector no sepa si está leyendo un refrito o un reportaje de autor, porque todo vale lo mismo. Eso hace que, en realidad, nada valga nada”, explica el periodista.

A su juicio, distintos factores han producido “una depresión colectiva entre los periodistas”. Destaca en primer lugar “la gestión disparatada por parte de los editores de prensa que han equivocado el tiro. El periodismo siempre ha sido un servicio público y a pesar de que haya permitido ganar grandes cantidades de dinero porque la publicidad proporcionaba márgenes enormes, nunca debió perder su función de servicio público. Para algunos, daba la impresión de que el periodismo era un negocio para enriquecerse. Está muy bien que los accionistas saquen un rendimiento a sus inversiones, pero la primera apuesta del periodismo debe ser el periodismo”.

Como consecuencia de la mala gestión, Mora considera que “muchos grupos han generado deudas inmensas que no pueden pagar y que les han llevado a acercarse al poder financiero y también al poder político para intentar sobrevivir. Así se ha desvirtuado del todo la función del periodismo que es la de ser un vigilante del poder. En este momento, mi impresión es que los periódicos funcionan más como un gabinete de prensa que como un contrapoder. Aunque hay matices, la situación es la que he descrito con las honrosas excepciones y no demasiado escasas de otras publicaciones nuevas que han surgido, que intentan ser sostenibles, manteniendo la función de servicio público, a pesar de que puedan pasar dificultades económicas”.

Mora asegura que en Ahora los periodistas cobrarán dignamente por su trabajo (al menos 100 euros por artículo). “Estamos asistiendo a un gran cambio de un panorama mediático que se ha democratizado, se ha atomizado y donde se ha perdido visibilidad, especialmente en los medios tradicionales. El resultado es que se han devaluado los salarios de los periodistas y hemos engrosado las filas del paro masivamente. Habría sido deseable que las empresas hubieran optado por bajar los sueldos de los directivos en lugar de echar periodistas a la calle. Pero la fase de locura debe terminar y hay que volver a la sensatez, donde los buenos periodistas reciben dinero por su trabajo y no despidos o humillaciones. Cobrar 30 euros por una pieza es más propio de un país del Tercer Mundo que de una democracia avanzada. Al fin y al cabo, como decía Albert Camus, un país vale lo que vale su prensa”.

3 comentarios

  1. Dice ser krisium

    Y las tv ya no digamos, no hay más que ver la cuatro, la sexta o la trece, auténticas voces de sus amos (lo de Cintora ya es lo más descarado que he visto en mi vida, más aún que intereconomía, TV3 o telemadrid)

    08 octubre 2014 | 12:32

  2. Dice ser El Dóctor

    En la mayoría de los casos funcionan como panfletos políticos.

    08 octubre 2014 | 12:50

  3. “Podemos afirmar que en el estado español se ha prohibido el derecho a opinar, siempre que sea una opinión crítica con el régimen.

    Hace poco alertábamos sobre la escalada represiva que el régimen está llevando a cabo contra la libertad de expresión, estirándo como un chicle el artículo 578 del código penal, ese al que llaman “delito de enaltecimiento del terrorismo”.

    La detención, bautizada como “operación araña”, el pasado 28 de abril por orden del juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco de 21 personas por simplemente opinar en las redes sociales abre una puerta a la total persecución de la libre expresión de ideas en público.

    En los últimos días, además, se ha puesto de manifiesto que esta escalada represiva contra cualquier opinión distinta a la del gobierno es la nueva línea a seguir por el régimen, tanto desde la Audiencia Nacional como desde el resto del aparato judicial.

    La condena al twittero L.J.M. a pagar 300 euros de multa, las costas del juicio y 1.000 euros de indemnización a la delegada del gobierno de Madrid, Cristina Cifuentes, por llamarla “puta” en un comentario de twitter, constituye un absurdo, pero lo realmente grave es que la fiscalía pedía 4 años de prisión por este hecho. Es una muestra más de cómo el derecho a la libertad de expresión se está reduciendo hasta límites insospechados y de cómo los poderosos usan su privilegiada posición para amedrentrar e inculcar el terror a cualquiera que ose llevarles la contraria.

    Otro ataque más a la libre opinión y expresión ha sido la reciente denuncia por parte de la policía municipal de Iruña a un grupo de personas que parodió una procesión en la pasada semana santa. A estas personas se les acusa de un “delito contra la libertad religiosa”.

    Cómo comentábamos recientemente, las condenas por delitos de opinión se están haciendo habituales, como muestran las sentencias contra la twittera @albacorazonnegro (1 año de prisión), Pablo Hasel (2 años de prisión), los Bastoners Solidaris (1 año de prisión) o a Fernando Sota, el Tafallés que ingresó el pasado domingo en prisión por una condena de un año por haber puesto las fotos de dos presos políticos de su pueblo. Este último caso ha causado un gran revuelo ya que lo habitual cuando hay condenas no superiores a 2 años es dejar la condena en suspenso.

    Ahora a todo esto hay que sumarle las razzias policiales como la del pasado 28 de abril.

    En los últimos tiempos estamos viendo como cualquier ciudadano, simplemente por protestar en la calle, es susceptible de ser apaleado impunemente, o detenido semanas después en una nueva razzia policial, e incluso de ingresar directamente en prisión, como en el caso de Miguel e Isma, detenidos por el 22M. Tras imponer el terror contra el que se atreva a protestar en la calle, el siguiente paso está siendo imponer el terror contra el que se atreva a opinar publicamente, siempre que sea una opinión contraria a la del régimen.

    La inclusión en esta operación de personas como Aitor Cuervo, un poeta antifascista con cierta relevancia, o de Aitor Martínez Ibarrola, que escribe en el medio digital popular Topatu.info, pone de manifiesto la posibilidad de que los comentarios en las redes sociales puedan usarse como una burda excusa para perseguir y reprimir a activistas sociales, a gente relevante del mundo de la cultura o a periodistas incómodos para el poder.

    Las noticias difundidas por los mass-media, en las que dicen que se investiga otros 200 perfiles más de las redes sociales, nos alertan sobre la clara posibilidad de que las siguientes detenciones sean así: detenciones políticas en las que lo que se persigue son las ideas y el compromiso con ellas, pero poniendo la excusa de que “el detenido afirmó una vez en su cuenta de facebook que ‘esta boca es mía’ ”.

    En definitiva, en el estado español el artículo 20 de la constitución, el que garantiza el derecho a la libertad de expresión, ha sido derogado de facto. Hemos retrocedido años atrás en el tiempo, a los años de la censura, el tijeretazo y la inquisición. Podemos afirmar que en el estado español se ha prohibido el derecho a opinar, siempre que sea una opinión crítica con el régimen”.

    lahaine.org
    10/5/2014

    09 octubre 2014 | 19:25

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