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La nueva PAC y los “agricultores de sofá”

El pasado verano el Parlamento Europeo me invitó a una comida para hablar de la Política Agraria Común. Aún la estoy digiriendo (hablo de la PAC). Llevo varios meses desde entonces tratando de escribir algo sobre ella. Algo que resulte exacto, que no sea demagógico y que al tiempo logre ser comprensible por la gran mayoría de personas a las que la PAC, más allá del grueso monto que supone en el Presupuesto comunitario, les importa un bledo.

En aquella reunión informativa, a la que asistieron un par de eurodiputadas (una socialista y otra popular) se habló de cuestiones específicas sobre la nueva PAC —que el PE acaba de aprobar, de ahí en parte este post— con una profusión de tecnicismos y datos que me supera. A mi alrededor, la mayoría de periodistas especializados (muchos de revistas agrarias y similares) asentían o negaban con aplomo y casi que diría que delectación. Yo más bien me dejaba llevar y procuraba no levantar mucho la cabeza no fuera a ser, como en el colegio, que alguien me preguntara mi opinión.

El ministro Arias Cañete, asistiendo a salida del ganado trashumante en un pueblo de Ávila. (EFE)

El ministro Arias Cañete, asistiendo a salida del ganado trashumante en un pueblo de Ávila. (EFE)

Y mi opinión es que, más allá del blanqueamiento e idealización oficiales que trasciende de informes como este de la Comisión Europea, la verdadera función de este importante pilar comunitario (que todavía presenta un tercio del presupuesto total, aunque en su día llegó a ser el 70%) sigue siendo una función política, no económica. Hablo de las líneas generales de la PAC, que comenzó siendo un instrumento electoral y proteccionista, a pesar de que hoy —tras sucesivas reformas a lo largo de cincuenta años— quiera presentarse como un sistema más verde, más solidario, más justo y beneficioso, no solo para los agricultores y ganaderos sino para los consumidores.

Aeropuertos y campos de golf, ‘agricultores’ no activos

La PAC, como adelantaba en el segundo párrafo, acaba de ser reformada tras varios años de debates y propuestas. De todas las nuevas medidas que entrarán en funcionamiento a partir de enero de 2014, la que más interés tiene —creo— para la opinión pública no experta (y no afectada directamente) es la que pretende reducir las ayudas para los “agricultores de sofá”, como los llamó hace unos años el comisario del ramo, Dacian Ciolos, y dirigir el grueso de los pagos directos (léase: subvenciones) a los que verdaderamente se dedican a la agricultura, los denominados —un poco redundantemente— “agricultores activos”.

¿Quiénes son los agricultores de sofá? Pues, al menos en España, aquellos que sin pertenecer al sector primario reciben ayudas de la UE. Principalmente, aeropuertos, campos de golf, clubes deportivos, empresas públicas de transporte, grupos de inversión, etc. Hasta ahora, este tipo de beneficiarios de la PAC obtenían pingües beneficios del reparto estatal de las ayudas europeas. A partir de ahora, y al menos en teoría, este agujero negro de la PAC, tan surrealista, parece que va a ser subsanado.

La UE obligará a los estados miembros a elaborar una lista de las entidades no agrarias, que quedarán excluidas de los fondos de ayudas, salvo —como matiza la nota del PE— que demuestren que la agricultura representa una “parte sustancial” de sus ingresos. Este matiz ya ha levantado sospechas y protestas en el sector. En este artículo en profundidad de El País, titulado significativamente Los cazaprimas del campo, se da cuenta de las triquiñuelas legales que, si la administración central no lo impide, permitirían a los “agricultores de sofá” seguir cobrando de los fondos comunitarios por algo a lo que no se dedican.

NOTA: La PAC da para escribir varios post. Otro día, con más calma, me gustaría hablaros –cuando me informe bien sobre ellos- de los preceptores de las ayudas agrarias. Otra de las grandes controversias, más allá de lo técnico, que rodean la política agraria.

4 comentarios

  1. Dice ser Pelus

    Gracias por el post. Este tema de gran importancia en la UE apenas es conocido por el común de los mortales. Me da a mí, que tal y como insinúas la UE ha dejado abierta la puerta para que los “agricultores de sofá” se metan de lleno a seguir cobrando pasta a mansalva por algo que no merecen. Con ello además hará que las subvenciones no lleguen en la dimensión apropiada a los que sí las necesitan.

    27 noviembre 2013 | 15:32

  2. Dice ser pablo getafe

    Se critica mucho el PER, pero poco las ayudas millonarias de la UE a los terratenientes andaluces, como la Duquesa de Alba.

    27 noviembre 2013 | 16:35

  3. Dice ser DEMETER

    La politica agraría es francamente mejorable. Pero antes de opinar de oido hay que intentar ver el otro lado del asunto. El campo, con algunas excepcciones, esta dejando de ser rentable. Les recomiendo analizar los precios de los productos en origen y los gastos mínimos de funcionamiento que hay en una explotación. Como sigan subiendo los precios del gasoil, los abonos, las semillas, la luz y el agua de riego, los impuestos, etc.., colapsaremos.
    Puede que en algunos casos (grandes explotaciones, o explotaciones muy especializadas) tengan mejor suerte, pero tal como están las cosas, el futuro para muchos es simplemente el cierre.
    Este año, que ha llovido, y la producción de cereal se ha incrementado, su precio ha bajado, y la cuestión no es solo un problema oferta – demanda.
    El precio del cereal lo establecen entre cuatro operadores/especuladores internacionales (comoditys).
    Granos: Donde podemos encontrar la soja, el trigo, el maíz, la avena, la cebada.
    Softs: El algodón, azúcar, cacao, café, etc.
    Energías: Nafta, etanol, fuel oil, gas, petróleo crudo, etc.
    Metales: Oro, plata, cobre, platino, aluminio.
    Carnes y derivados: Ganado bovino vivo, ganado porcino vivo, manteca, leche.
    En nuestro pais. España, solo hemos de ver los precios en origen del aceite, el vino, las naranjas y otras frutas…
    En resumen, hoy el campo sin PAC es prácticamente inviable, y una preocupación para los que viven de ello y lo aman. En su momento no pedimos la PAC entramos el la CEE y nos la dieron, bienbenida fue, pero también llegó la globalización de los mercados facilmente manipulables…
    Al cerrar la campaña y hacer números te acuerdas de la ley física de los” vasos comunicantes”, todo lo que se ingresa sale por otro lado y prácticamente te quedas como estabas, de momento sobrevivimos.
    Si el pequeño y mediano agricultor abandonan progresivamente el campo ¿quien especulara con la tierra y los mercados…?
    Les animo a analizar en profundidad el asunto….

    27 noviembre 2013 | 19:48

  4. Dice ser Pelus

    Demeter, apropiado nombre para el tema que se trata. Conozco gente y tengo familiares en el campo. Que tienen sus pequeñas tierras, algunos olivos (unos cuantos, literalmente), alguna vid, algún frutal, patatas y hortalizas; vamos, lo que vienen a ser unas cuantas huertas con frutales desperdigados. Y la verdad los casos que conozco, lo que sacan lo utilizan para consumo propio y dárselo a familiares y vecinos porque no les sale a cuenta entrar en el mercado tal y como está. La cosa está mal, muy mal. Los márgenes de beneficio son muy escasos, pero no solo por los especuladores de los mercados. La industria está montada para enriquecer a los intermediarios, no al productor o al vendedor final, que rara vez superan el umbral de la subsistencia.
    Europa ha hecho bastante por intentar ayudar al sector. Otra cosa es la supervisión que se haya hecho por parte de las autoridades locales y europeas sobre las ayudas dadas. Y en esto va a estar el problema de la nueva PAC, tal y como indica el post. Sin una vigilancia intensiva y una aclaración específica sobre los requisitos para poder acceder a las ayudas, se seguirán colando esos “agricultores del sofá”, con triquiñuelas legales que encuentren sus grandes abogados, o simplemente porque las autoridades les dejen via libre con algún requisito ambiguo y tendencioso.

    27 noviembre 2013 | 22:46

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