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Pitu Roca y Egon Müller, reflexiones sobre el vino

Muy bueno el reportaje que este domingo publicó el dominical de La Vanguardia, magníficamente escrito por Cristina Jolonch. Es un encuentro entre Egon Müller, propietario de la bodega alemana que lleva su nombre y cuarta generación al frente de la misma, y Pitu Roca, uno de los tres hermanos que dirigen El Celler de Can Roca y, para mí, el mejor sumiller español.

Pitu Roca y Egon Müller

En su conversación son varios los temas que aparecen. La distancia que se va agrandando entre el estilo que impera en la cocina y el estilo de los vinos españoles.  Pitu lo tiene claro

Por un lado, la cocina busca la pureza, la ligereza, la liviandad, el concepto dietético, y en el vino se busca igualmente la pureza, pero también peso, madurez, contundencia, densidad en boca, persistencia. Se quiere que el vino se alargue mucho en el paladar. Probablemente la cocina que estamos haciendo ahora necesita vinos mucho más frescos, más ligeros, que buscan esa pureza pero también una agilidad en boca.

También es crítico PituRoca con lo que se está haciendo en el vino en España

A veces en España tienes la sensación de que estamos siendo los pioneros en otra novedad en la enología que es la arquitectura, que no es menos interesante, pero yo preferiría que ese dinero que se invierte en ella se lo gastaran en mano de obra para el viñedo, que invirtieran en personas con capacidad y talento. Probablemente, eso daría como resultado vinos mucho más interesantes. Decíamos que el 95 % de la importancia del vino está en el viñedo, y en España a veces damos un paso en falso. Cierta adolescencia conceptual nos lleva a buscar más esa parte de la inmediatez, esa espectacularidad de lo físico y no de lo interno, lo profundo y lo de raíz, que, en este caso, es la uva como un transmisor del estilo de vino. Necesitamos más jardineros y una sensibilidad ante el cambio climático para poder interpretar el paisaje soñado

Hablan sobre la biodinámica, las levaduras autóctonas, el uso de la madera, las nuevas técnicas enológicas y Egon Müller intuye como se va a perfilar el mercado del futuro

Las zonas históricas van a volver al purismo de donde venían, y las emergentes van a experimentar más y más, ya veremos con qué resultado. Allí está más aceptada esa experimentación por parte de los clientes, porque no cuentan con claras referencias. Quienes buscan los pagos históricos no admitirían tantas pruebas. Yo pienso que habrá dos líneas con dos clientelas distintas

La entrevista no es muy larga y merece la pena leerla entera, se puede hacer enlazando aquí. La fotografía es de Carlos González Arnesto y está cogida de ñla edición digital de La Vanguardia.

Mi enhorabuena a Cristina Jolonch y a La Vanguardia.

 

 

 

 

De cata en La Tintorería

Tras meses de abandono vuelvo a escribir para contaros que este martes día 15 de noviembre estaré en La Tintorería, Paseo Marqués de Zafra 35 de Madrid,  dando una cata. Es la primera que doy allí y me hace mucha ilusión.

Por esa razón he escogido una serie de vinos con los que tengo especial vinculación. Son estos:

 Leflaive Bienvenues Bâtard Montrachet Grand Cru 2002

Dr. Bürklin-Wolf Kirchenstück Forster Riesling Grosses Gewächs 2002

Nikolaihof Vinothek Grüner Veltliner 1993

 Quinta da Muradella Finca Notario 2005

Domaine de Trevallon 2000

Comte Georges de Vogüé Chambolle-Musigny Premier Cru Les Amoureuses 1999

Château Rayas 1999

Tinto Pesquera Gran Reserva 1989

Prado Enea Gran Reserva 1981

 

Una selección amplia que recoge paisajes y estilos diferentes, pero paisajes y estilos con los que me identifico mucho.

 

No es la única cata interesante de este mes. Hoy estará Telmo Rodríguez, el jueves día 10 César Ruiz, Flequi Berruti y Nacho Jiménez catarán vinos de Borgoña, el jueves día 17 se confrontarán amistosamente los vinos de los dos Pérez más bercianos, Raúl Pérez y Ricardo Pérez, aunque este sólo sea berciano de adopción.

El día 22 estará María José López de Heredia, el 24 Frederic Lafarge, de quien hablaba en mi último post, el 29 Tibault Liger Belair, uno de los grandes nuevos vignerons de Borgoña, y para cerrar nada más y nada menos que Álvaro Palacios. Será el día 1 de diciembre.

 

Para más información podéis mirar en la nueva página web de La Tintorería.

Michel Lafarge: la Borgoña más auténtica

 Es una familia de viticultores auténticos, de los que viven la viña con pasión. Sus vinos son siempre finos, sin aderezos, sin modernidades, dejando hablar al terroir. Estoy hablando de Michel Lafarge.

Su vinculación con Volnay es tan intensa que tanto Michel como su padre y su abuelo han sido alcaldes del pueblo. La familia Lafarge estaba ya instalada en Volnay en el siglo XVIII. Su parcela de los Premier Cru Mitans y Clos des Chènes se adquieren a finales del siglo XIX y pocos años después compran su parte de Clos de Château des Chênes.

Michel aprende los secretos de la viña y el vino con su padre y él se los inculca a su hijo Frédéric. El Domaine empieza a vender sus vinos embotellados en 1934 y desde 1960 venden directamente toda su producción.

 

Parte del equipo de Alma con Michel Lafarge, Frédéric y su esposa Chantal

 

Cuenta con 12 hectáreas de viñedo y en 1997 empiezan con el cultivo biodinámico y a partir del año  2000 todo su viñedo se trabaja de esta forma.

Frédéric Lafarge dice

Tuve la suerte de nacer en Volnay, en medio de alguno de los mejores terroirs de Borgoña, en una familia de vignerons apasionados. Cuando era joven tuve la suerte de encontrarme con una cita del jefe indio Seattle que afirmaba que “no heredamos la tierra de nuestros padres, la tomamos prestada de nuestros hijos”. Esa frase me convenció de porqué y cómo quería ser enólogo

Michel Lafarge fue de los pocos que se negó en los años 60 a utilizar en sus viñedos toda esa colección de fertilizantes que se pusieron de moda y que tanto daño hicieron a las viñas borgoñonas. Para replantar viñas utiliza material vegetal propio, obtenido de sus mejores y más viejas cepas.

En palabras de Frédéric

La progresión que yo busco, con mi trabajo y mis experimentos, está siempre guiada por una palabra: armonía. Nuestro reto como vigneron borgoñón en las próximas décadas es ayudar a nuestro Pinot Noir y nuestro Chardonnay a adaptarse perfectamente a estas nuevas condiciones climáticas para que sean capaces de expresar los sutiles matices de los terroirs borgoñones

Y sus vinos ratifican sus palabras. Uno de los encantos de esta bodega es la diferencia que hay entre sus vinos, cada uno expresa perfectamente el sitio de donde proceden las uvas. Desde el más sencillo hasta sus vinos más destacados.

Por eso hoy voy a recomendar dos. Empezamos por el más básico, su Michel Lafarge Bourgogne Pinot Noir 2007. Procede de parcelas situadas en la parta más alta de la ladera y se trabaja con el mismo mimo que los vinos más caros. El resultado es un vino lleno de fruta, aparentemente sencillo pero que según se va abriendo marca sus tonos minerales y sus aromas a violetas. Su precio en tienda está sobre 21 euros y realmente merece la pena.

 

El otro vino es el Michel Lafarge Volnay Vendanges Sélectionnées 2007. Una selección de las mejores parcelas que la bodega tiene repartidas por el pueblo de Volnay. De precioso color, nada intenso y cerrado como se llevan ahora. Fruta en nariz no enmascarada por nada. Taninos marcados, pero suaves y elegantes, muy buena acidez, largo, intenso, sutil. Un gran vino. Su precio en tienda está sobre los 50 euros y, aunque no es barato, vale perfectamente lo que cuesta.

 

 

Pocas bodegas encontramos con el sensual encanto que los Lafarge consiguen en sus vinos.

No a líneas de alta tensión que destruyen viñedos

Parece que en España la protección de los viñedos no es nuestro fuerte. Somos el estado con más hectáreas de viñedo plantadas del mundo, el vino es uno de los productos del campo al que sacamos más rendimiento pero todo eso no parece suficiente para que seamos capaces de protegerlo. Autovías que atraviesan viñedos históricos, oleodcutos, vías de tren…

Lo último es la línea de alta tensión que Red Eléctrica está instalando en la falda de los Montes Obarenses y que atraviesa alguno de los mejores viñedos de Rioja. Aquí puedes ver con más detalle el tema y la rápida y rotunda reacción de varios bodegueros de prestigio que se han puesto a la cabeza de la protesta.

Espero que esta vez la respuesta de inmediata de muchos bodegueros sirva para poder parar el proyecto. Desde aquí les mando mi apoyo.

Ya hay página en Facebbok para protestar. Es esta.

Si lo llego a saber no hubiera venido

Aprovechando un día tan singular como hoy, 28 de diciembre, paso a comentar de forma breve alguna de las últimas noticias que se han producido en el mundo del vino.

 Raúl Pérez ha decidido que a partir de hoy todos sus vinos lleven en la etiqueta el año de la cosecha, la fecha de vendimia, la fecha de entrada y salida del vino en barrica y la fecha de embotellado. Raúl ha afirmado

Es algo complicado de hacer pero si se tiene un buen control en la bodega, cosa en la que yo siempre he destacado, se puede hacer. Pepiño, mi gran colaborador, jugará un papel importante en este tema por su carácter ordenado y metódico muy similar al mío

 

José Luis Mateo ha incorporado nuevos viñedos a su Quinta da Muradella, en concreto 0,0003 hectáreas. José Luis piensa seguir con su línea de trabajo tan directa y personal. Se espera que los nuevos vinos salgan al mercado dentro de unos 50 ó 60 años.

Me gusta tener los vinos afinados, con algo de botella

 

Marcial Dorado, de Quinta do Feital y creador del Dorado, uno de los grandes vinos blancos de la península Ibérica, ha dado una breve conferencia en la Universidad de Santiago de Compostela. Para sorpresa de todos no fue capaz de pronunciar palabra. Marcial declaró sorprendido

Es la primera vez que me pasa y los que me conocen lo saben bien

 

 

 

El Consejo Regulador de Jerez ha contratado a 10 jóvenes, mayores de 18 años y menores de 25, para que visiten las bodegas del Marco de Jerez.

Queremos que los bodegueros se acostumbren a tratar con jóvenes, a saber como hablan y como piensan. Es la primera fase para que la gente joven pruebe nuestros vinos

 

 Robert Parker en unas declaraciones al periódico The Times afirmó rotundo

El futuro de los vinos españoles es bueno, pero es necesario que apuesten por más concentración, más sobremadurez y más madera nueva. Todavía son un poco timoratos en estos temas, hace falta más atrevimiento

Una destacada bodega ribereña ha decidido apostar en la línea que dice el prestigioso crítico americano y sacará al mercado un vino intenso, maduro y con una cuádruple crianza en madera nueva.

El bodeguero, que no quiere que de momento se de su nombre, ha declarado

Después de probar mi vino, el Malleolus parece un vino joven, sin paso por barrica

 

 Importante bodega riojana compra un viñedo, situado en Haro y no sabe que hacer con él

Hace tanto tiempo que no íbamos a la viña que nos desconcertó lo desoladas que estaban las cepas, además, hacía mucho frío

 

Rodrigo Méndez, elaborador de los vinos Leirana y Goliardo, ha plantado el primer viñedo en una batea de mejillones. Tanto él como Raúl Pérez, su asesor, están entusiasmados con los primero resultados.

Es un paso adelante en la búsqueda del auténtico viñedo del mar, de momento nuestro problema es el enraizamiento de las cepas pero estamos trabajando en ello

 

 

 

Raúl Pérez ha completado su listado de vinos con la aparición de La Penitencia. Primero fue La Tentación, después El Pecado, más tarde El Delito y El Castigo y por fin aparece La Penitencia. Se desconoce si saldrá al mercado un nuevo vino que según nos dicen se llamará El Perdón de los Pecados. Todavía Raúl no se lo ha dicho a su confesor.

 

Pedro Rodríguez, elaborador de Guímaro, será el protagonista de la versión española de Titanic que está rodando Televisión Española. Hará el papel que tanto prestigio dio a Leonardo DiCaprio. Se desconoce por el momento quién será su compañera en el reparto.

Este puede ser el principio de una buena carrera

 

Flequi Berruti nuevo director de Bodegas La Rioja Alta, elaboradores de marcas como Viña Ardanza. El representante de la bodega ha explicado los motivos del fichaje

Se ha valorado su capacidad organizativa, su conocimiento del mercado internacional, gracias a su dominio de diversos idiomas y su sintonía con la forma de trabajar de nuestra casa

 

 

César Ruiz se hace cargo de la empresa naviera Agence Maritime Internationale de Tahití, una de las más importantes del mundo. En su contratación se valoraron mucho sus conocimientos marítimos y su gran capacidad de trabajo y entrega.

 

 

Bodegas Neo saca un nuevo vino. La principal novedad es que al descorchar la botella se escucha una canción del grupo Yani Como . Pulsa y la puedes escuchar.

Noelia, Marian y Beatriz, del equipo de Alma Vinos Únicos, se pasan una mañana juntas sin hablar y sin estar enfadadas. Según Marian

Fue algo especial, nunca nos había pasado, en la oficina había un silencio que al principio nos asustó pero poco a poco nos hicimos con él, aunque no creo que repitamos esta experiencia

Por su parte Paola, jefa de almacén de la misma empresa, estuvo sonriendo toda la mañana.

 

Nacho Jiménez, uno de los fundadores de La Tintorería, se compró varias cosas sin mirar el precio ante la atónita mirada de César Ruiz, que declaró

Todavía estoy impactado, no se si podré superarlo algún día pero no será fácil

La cara de Nacho Jiménez al ver lo que se ha gastado

Méo-Camuzet Clos Vougeot 2007: un gran Borgoña clásico

 Para estas fiestas, tan clásicas y llenas de tradición, he pensado que lo mejor es un vino que tenga también esas dos cosas: historia y tradición.

Clos de Vougeot es el Grand Cru de mayor extensión de la Côte de Nuits, uno de los más prestigiosos, aunque también, debido a su extensión, de los más irregulares.

El origen de Clos Vougeot se remonta al año 1110. Ya en 1336 tenía el tamaño actual. El Papa Alejandro III decide en el año 1164 poner la Abadía de Cîteaux y el Clos de Vougeot bajo la protección permanente de San Pedro. En 1460 una invasión de insectos destruye las viñas. A pesar de la protección y de las oraciones y ayunos de los monjes los insectos, parece que no demasiado creyentes, permanecieron allí durante algunos años.

En 1791, después de la revolución, se vendió al comerciante parisino de maderas Focard, pero permaneció administrado por Dom Gobelet, monje bodeguero del Clos. Hasta el siglo XIX tuvo un único propietario, pero en 1889 lo compran 6 negociantes de la región. En la actualidad es muy difícil saber la cifra exacta de propietarios por los constantes cambios sucesorios. Los datos más fiables dicen que en el año 2002 había 86 propietarios. La parcela más grande tiene 5,5 hectáreas.

Nada más asomarse al viñedo se ve el castillo de Vougeot, construido en el siglo XVI por los monjes de Cîteaux. Aunque un acta notarial dice que los muros no deberán jamás ser tirados, a principios del siglo XX se hicieron numerosas entradas, señaladas con el nombre de cada propietario.

Stendhal en su libro “Mémoires d’un touriste” dice que el coronel Bisson, más tarde ascendido a general, cuando su regimiento se dirigía al Rin al pasar delante de este clos hizo que sus soldados le rindieran armas, mientras sonaban las cornetas y los tambores.

En la película “El Festín de Babette” hay una escena en la que la jefa de la casa ve unas botellas y dirigiéndose a Babette dice:

 “espero que no sea vino” y ella responde: “¡Oh! no señora, es un Clos de Vougeot 1846”.

Este Grand Cru de vinos tintos tiene 50,9654 hectáreas de viñedo y, como ya he dicho, es el mayor de la Côte de Nuits. La exposición es Este y Sudeste. La altitud oscila entre los 240 y los 265 metros y tiene una pendiente del 3 al 4%. Al norte llega hasta Musigny y al sur hasta Grands Echezeaux.

Uno de los mejores propietarios de Clos de Vougeot es el Domaine Méo-Camuzet. James Turnbull en su libro “Bourgogne Grandeur Nature” le considera

“el mejor domaine de Vosne-Romanée”.

El domaine lo crea Etienne Camuzet, alcalde de Vosne hasta su muerte. Compra el famoso Château de Clos Vougeot, en la foto, en 1920 y lo cede a la Cofradía de Caballeros del Tastevín en 1945. Un año más tarde muere y deja la herencia a su hija, que muere sin descendientes trece años más tarde y pasa a manos de su sobrino Jean Méo. Poco antes de su muerte Etienne Camuzet había entrado en contacto con Henri Jayer, uno de los grandes genios de Borgoña, para que se encargase de la explotación de alguno de sus viñedos. Jean Méo, dedicado de pleno a la política y los negocios, pide a Jayer que se encargue de todas sus viñas.

Jayer empieza a embotellar a principios de los años 80 y rápidamente es considerado uno de los mejores vinos de la zona. En 1988 se jubila oficialmente y su jubilación coincide con que Jean-Nicolas, hijo de Jean Méo, decide dedicarse de lleno al domaine. Casualmente varios de los viticultores que tenían arrendadas las viñas también se jubilan y las viñas vuelven a estar en manos de la casa.

Cultivan la viña de la forma más natural posible, reducen mucho los rendimientos que están en torno a los 25 hectolitros por hectárea, hacen siempre la vendimia en verde, incluso cuando las cepas son muy viejas. La agricultura es biológica.

 

Las uvas de Clos de Vougeot proceden de una sola pieza de 2,9 hectáreas, un tercio de las cuales se plantaron en 1920, el otro tercio en los años 60 y el resto tiene de 20 a 30 años. Las cepas están situadas en la parte alta del Clos, al lado del castillo, para muchos el mejor sitio de todo el Grand Cru.

Un vino que es a la vez opulento y elegante, complejo, con raza. Destacan sus aromas de cereza negra, ciruela y especias. Se puede beber ahora pero mejorará enormemente con el paso de los años, ganando en complejidad y sutileza.

Un gran vino, que no es barato, pero un día es un día.

Pascal Delbeck: Ya no somos campesinos, nos hemos convertido en industriales

Tras la guerra que me han declarado algunos ahorradores vuelve la calma y vuelvo al vino. Agradezco el gran número de comentarios, aunque, lógicamente, muchos no los comparta, pero únicamente he borrado los que contenían insultos con palabras mayores o los que me amenazaban de muerte, que también los ha habido, porque de todo debe haber en esta revuelta viña que es la vida.

Volvamos al vino. Interesante entrevista a Pascal Delbeck en La Revue du Vin de France de septiembre de 2010. Ya se que es un poco tardía pero merece la pena.

Pascal Delbeck es un hombre curioso y apasionante. Nace en 1954 en Libourne y a los 22 años se convierte en el director más joven de un Cru Classé al hacerse cargo de Château Ausone y Château Belair. Helyett Dubois-Challon, propietaria de Belair, que heredó de su marido, y propietaria también de una parte de Ausone, se pone en sus manos y durante años tuvieron una magnífica relación, hasta tal punto que cuando muere en 2003 deja como único heredero a Pascal.

Pero la cantidad que tiene que pagar para hacerse cargo de la herencia es muy elevada, la finca necesita importantes mejoras y Pascal Delbeck no tiene dinero suficiente por lo que al final, y me imagino que con gran dolor, debe vender a Jean Pierre Moueix. En la actualidad es propietario de Château Tour du Pas Saint-Georges, en Saint-Georges Saint-Emilion. Asesora también desde sus orígenes a Abadía de Retuerta.

Yo conocí a Pascal Delbeck hace muchos años y tuve la suerte de cenar en su casa la última noche en que él dirigía Château Ausone, pues se había consumado la venta a  Alain Vauthier. Fue una noche triste para él pero demostró ser un magnífico anfitrión y probamos numerosos vinos incluido un celestial Château Ausone 1939. 

 

 

Le pregunta Sylvie Augereau: La crítica, a menudo ha puntuado mal su Chateau Belair, juzgado de demasiado delgado  y muy tradicional al lado de sus vecinos Ausone y sobre todo Pavie. ¿Qué opina usted?

 No hay que confundir delgado y elegante, con clase. Cuando los periodistas no juzguen los vinos catando 100 o 200 muestras por día, los vignerons dejarán de formatear sus vinos para que sobresalgan rápidamente del lote. En este tipo de catas, siempre sobresalen los grandes forzudos. El ideal femenino es rubio y anoréxico. El ideal del vino, es hoy en día un gran  montón negro. Yo comparo esto con una entrevista de trabajo. Si usted busca un guardaespaldas, sabrá rápidamente si el candidato le conviene fiándose de su masa muscular. Pero si busca una mano derecha, deberá pasar horas con cada candidato para estar seguro de que podrá depositar toda su confianza en él. El gran vino sería esa mano derecha, hay que pasar tiempo con él.

 La periodista le pregunta cuál es su definición de un gran vino y Pascal Delbeck lo tiene claro

 Discúlpeme, yo utilizo un vocabulario que ha desaparecido. La profundidad en boca. No se habla de ello en las catas. La complejidad. Lo hemos remplazado por el adjetivo concentrado. Pero no es en absoluto lo mismo. Podemos concentrar todo, incluso la mierda. La complejidad reside en los matices. Un gran vino es un vino que tiene la capacidad de madurar, de cambiar, de evolucionar con el tiempo. No es un bloque potente  e inmutable. Todo lo contrario un gran vino rima con equilibrio. Se es equilibrado cuando se tiene cuerpo y espíritu. Cuando el cuerpo comienza a estar usado, el espíritu subsiste. El gran vino es lo mismo. La fórmula de los corredores de maratón es apropiada en este caso: “los primeros kilómetros se corren con las piernas, los últimos con la cabeza”.

 Su opinión sobre la evolución de los vinos de Burdeos es también crítica, pero, en mi opinión, terriblemente acertada

 Hoy, Burdeos se fundamenta en un molde. No hay que olvidar que la enología moderna nació en Burdeos. Desde entonces, hemos creído que llegaríamos a resolver todos los problemas gracias a la tecnología. Hemos sido empujados por personas que sólo creen en ella, que no creen en el terroir. Con la ósmosis se puede hacer todo, incluso restaurar un vino picado. Con las resinas intercambiadoras de cation podemos controlar la acidez. Poseemos todas las técnicas para hacer lo que queramos. Concentramos, desconcentramos. Pero cuando se interviene demasiado se termina por alejarse del espíritu de las cosas. En estas condiciones, ¿para qué poner la añada en las etiquetas o la denominación de origen? Ya no sabemos realmente de dónde vienen los vinos. Ya no producimos vino, ni amor. Ya no somos campesinos, nos hemos convertido en industriales, fríos y calculadores. Y los industriales no hacen soñar a nadie.  El peligro es conseguir un producto tan reproducible que los empresarios puedan también fabricarlo.

 A la pregunta de qué es un gran Burdeos responde

No son los que nos ponen de ejemplo. Algunos nacen en los grandes terroirs, pero ya no se les parecen. El lazo ha sido cortado por la tecnología.  Se parecen a todos esos que quieren gustar a “Bobby” (Robert Parker). Solo algunos resistentes han sabido preservar sus valores, adaptarse sin traicionarlos, quedarse en la línea de la digestibilidad y de la raza. Sobre todo en el Médoc donde había personas de peso con sentido que han sabido guardar su personalidad.

Es su primer esbozo crítico a Robert Parker, “Bobby” como le llama Pascal. La periodista le pregunta si Parker crea la lluvia y el buen tiempo en Burdeos y Pascal Delbeck no se corta

Sí, sobre todo en Saint-Émilion. Es allí donde su opinión ha contaminado más. No lo conozco, probablemente sea un tipo simpático. Pero sobre todo es un tipo que tiene un gusto simple, muy simple. Todos los enólogos que tienen un poco de sentido y un poco de dinero han sabido explotar este gusto. Cuando “Bobby” le encuentra dice que es bueno. Y los vinos se venden. Coja los 2008, les costaba despegar. “Bobby” llegó, cató y dio su aprobación. ¡Se vendieron como panes!

Lástima que no encuentre el enlace para que podáis leer toda la entrevista. Gracias a Noelia Galán por traducir y copiar los textos. La foto en la que Pascal está con su hija Amandine y su sobrino es de su página web.

Yo no soy ahorrador

El otro día estaba comiendo con un buen amigo desde hace años. A la hora de pedir el vino me pasó la carta y me dijo

No te pases con el precio que yo soy ahorrador

No era la primera vez que me decía que no escogiese un vino de precio elevado pero jamás se había atrevido a calificarse nada al hacerlo, más bien me lo decía con cierta timidez pensando que yo le iba a llamar tacaño.

Pero ahora estamos en crisis y el ser ahorrador parece un motivo de orgullo para muchos, con ese lema se hacen anuncios y anuncios y parece que quien tiene esa característica tiene una cierta superioridad sobre los demás.

Para situar las cosas en contexto, quiero explicar que mi amigo y yo tenemos unos ingresos similares. No somos de los que más cobran pero tampoco somos para nada mileuristas. Es decir, que nos podemos dar un lujo más de una vez sin que por ellos se rompa nuestra economía.

Pero mi amigo es ahorrador y el vino debe ser barato. El vino y la comida, otras cosas no. Ese día llevaba yo unos vaqueros de Armani y no me reprochó ese gasto, ni le pareció superfluo. Claro que él llevaba marcas similares.

Hace poco leía en un blog críticas, algunas bastante furibundas, a Cándido Méndez porque parece que le gustaba comer y beber bien y se gastaba su dinero en hacerlo. Hay muchos motivos para criticarle, pero ¿qué tiene de malo que si le gusta un buen vino gaste su dinero en beberlo? No tengo ni idea de su sueldo pero supongo que se alejará también del mileurismo.

Si cada mes mi amigo, Cándido Méndez y yo cobramos una nómina determinada ¿por qué está tan mal visto que nos gastemos parte de ese dinero en algo que nos gusta como comer o beber? ¿Por qué esto es un derroche criticable y no lo es tener una supercasa, un supercoche o llevar ropa de marca?

En un restaurante de Logroño me decía su propietario

Antes de la crisis la gente quería que los demás viesen que se bebía un buen vino dejando la etiqueta a la vista. Ahora los que siguen bebiendo bien me piden que les decante la botella en la cocina para que las otras mesas no vean que se han pedido una botella de vino cara y les critiquen.

Pero todos en el restaurante seguían vistiendo ropa elegante, de marcas conocidas, con sus buenos zapatos y seguro que habían llegado en su buen coche. Pero eso no estaba mal visto en estos tiempos de crisis. Pedir un buen vino si.

Pues yo no soy ahorrador, yo con mi dinero, que me gano trabajando, me seguiré comprando buenos vinos, aunque me gaste menos en ropa y no tenga casa en propiedad, ni chalet en ningún pueblo cerca de la costa.

Marcel Lapierre ha muerto

Es la peor forma de volver a escribir en el blog, algo que llevo algunos días intentando hacer pero que no acabo de concretar. Pero hoy no puedo dejarlo ni un minuto más. Me acaba de llamar César Ruiz para decirme que Marcel Lapierre ha muerto. La noticia me deja totalmente impactado. Los vinos de Marcel se encuentran entre mis preferidos y suelen ser compañeros de mesa en muchas ocasiones. Me apasionan por su frescura, su fruta limpia, su personalidad y por lo mucho que me cuentan y me aportan. Los he recomendado en varias ocasiones y pensaba volver a hacerlo con su gran 2009.

La noticia me pilla fuera de la oficina y por eso las fotos están sacadas de varias páginas web.

Marcel Lapierre era la tercera generación de vignerons. Su abuelo, Michel, se instala en Villié-Morgon a primero del siglo XX y se convierte en bodeguero del Domaines des Chenes. Después de la Segunda Guerra Mundial le sucede su hijo Camille, que empieza a vender su propio vino en fudres a los bistrot de Lyon y Macon. A finales de los años 50 empieza a vender su vino en botellas y compra nuevas parcelas de viñedo.

Marcel Lapierre nace en 1950 y estudia enología en el Instituto Agrícola. Los profesores nos enseñaron a hacer vinos modernos, comenzaron explicándonos que no hacían falta vendimias maduras para estar seguros de tener suficiente acidez en la uva. Cuando alguien les planteaba como resolver la falta de azúcar su respuesta siempre era: si os falta azúcar ya la añadiréis. También nos aconsejaban añadir ácido tartárico y calentar el mosto para que arrancase la fermentación. Todo lo contrario de la vinificación tradicional del Beaujolais.

Estas enseñanzas las aplica, como el resto de bodegueros, desde 1973, en que la muerte de su padre le obliga a vendimiar por primera vez, hasta 1980. Ese año se encuentra con Jules Chauvet, autor de numerosos libros en los que reivindicaba la elaboración natural de los vinos, y tras hablar con él decide que debe cambiar su forma de hacer las cosas.

En 1981 decide empezar a trabajar sus viñas de forma biológica y desde hace unos años aplica también la biodinámica. Nada de tratamientos químicos, ni herbicidas. Para la protección del viñedo se usan tratamientos biológicos.

Por otro lado, reivindica la forma tradicional de elaborar, sin intervencionismo y olvidando todo lo aprendido en sus estudios de enología. Las vendimias son manuales, se busca la maduración ideal. Se hace una selección rigurosa en cada cepa y después se eliminan todas las uvas que no estén en estado perfecto. Esta selección es imprescindible pues después no se usan encimas o levaduras exógenas, tampoco SO2 y no se chaptaliza nunca.

Los racimos enteros se encuban entre 10 y 15ºC, los del fondo se rompen y el jugo se libera naturalmente. Poco a poco la cuba se llena de gas carbónico. Una parte fermenta con el gas carbónico y otra de forma tradicional, es lo que se conoce en la zona como fermentación semicarbónica. El encubado dura de 10 a 20 días, según las características de cada cuba, con el fin de extraer el máximo de materia y fijar los aromas más finos.

Después los vinos pasan a fudres o pièces de 228 litros, con edades entre los 3 y los 13 años, donde permanecen durante 9 meses.

Tiene 11 hectáreas de viñedo, de las que 1 está en la Côte du Py, con una edad media de 45 años y localizadas todas en el pueblo de Villié-Morgon. Con la hectárea situada en la Côte de Py, tan especial que durante años no fue clasificada como Morgon sino que el vino salía como Vin de Table, elabora su Cuvée ML. Era también copropietario, junto con su amigo Jean-Claude Chanudet, de Château Cambon, que dirigía Marie, su mujer.

Es muy interesante entrar y disfrutar de su página web.

Junto a Marcel llevaba ya años trabajando su hijo Mathieu, que será quien continúe con los ideales de su padre. Desde aquí le mando un gran abrazo.

Al igual que él consideraba a su maestro Jules Chauvet, Marcel Lapierre puede ser considerado como la tradición razonada, el gran maestro de todos los vignerons del Beaujolais que han apostado por la calidad.

El Sumoll de Carlos Esteva, fresco y espectacular

Para volver he pensado en un vino que Can Ràfols dels Caus, la soberbia bodega del Penedès de la cual he hablado más veces, acaba de sacar al mercado. Se trata del Sumoll 2008. Una variedad tan personal como difícil de trabajar.

Es Sumoll una variedad histórica de Cataluña y hace no tantos años había más Sumoll que Garnacha y no digamos que Cabernet, Merlot o otras recién llegadas, pero hoy quedan menos de 100 hectáreas, muchas de ellas a punto de ser arrancadas. Es más, en una denominación de origen como Penedès que sólo de variedades tintas reconoce Tempranillo, Garnacha, Samsó, Monastrell, Cabernet Sauvignon, Merlot, Pinot Noir, Syrah y Cabernet Franc, curiosamente una tan autóctona como Sumoll está olvidada.

Durante estos años ha sido condenada a formar parte de ligeros rosados, o a ser diluida junto a variedades con mucho más color y potencia.

Ya hablé en su día de Gaintus y ahora después de probar el vino que Carlos Esteva ha elaborado con esta variedad me declaro enamorado de la Sumoll.

Las cepas tienen más de 50 años. Hace unos 15 años unos vecinos querían, como habían hecho casi todos, arrancarlas y Carlos Esteva se hizo cargo de ellas. En la elaboración se hace una maceración pelicular en frío antes de la fermentación alcohólica. Tienen una crianza en botas de castaño de 10 meses. Carlos es un enamorado del castaño que usa en otros vinos como es el Xarel.lo Pairal.

Con una baja graduación alcohólica, 12% vol., y una elevada acidez natural el vino destaca por su fruta roja, fresca y limpia. En nariz aparecen notas de hierbas aromáticas. Cuando se huele parece que nos estemos paseando por al finca de Can Ràfols pues aparecen sus zarzas, sus hierbas, incluso después en la boca sus piedras pues el vino tiene una marcada mineralidad.

Decía un día Carlos Esteva

 veo el Sumoll como un Pinot Noir mediterráneo o como un Nebbiolo

Puede que sea mucho pero desde luego se acerca. Además, su precio en tienda está en torno a los 10 euros, un buen precio para un vino tan personal y diferente.