Keanu Reeves... y yo
Yo quería mucho a Keanu - por lo suyo con River en su Idaho Privado, por aquellos rumores de su boda marica con un productor de Hollywood, yo quería mucho a Keanu. Hasta que lo vi en "El pequeño Buda" de Bertolucci y pensé:
a. "qué malas son las drogas, Bernardo."
b. "qué overdose de eyeliner, Keanu."
Después, Keanu en cuero negro. Y otra vez cuero negro. Y venga cuero negro. Y pensé:
c. "Keanu, para mí estás muerto."
"¿MUER-TO-EN-QUÉ-DI-MEN-SI-ÓN-E-XAC-TA-MEN-TE?" - me replicó desde la pantalla de cristal líquido de mi báscula digital, "JO-DER-QUÉ-GOR-DO-ES-TÁS", añadió el muy cabrón.
Anoche, al subir por Aribau de vuelta a casa, vi a Keanu a la entrada de unos multicines. Estaba con Sandra Bullock. Y pensé:
d. "Muerto... y enterrado"
Hace unas semanas, alguien dejó el nombre de Keanu Reeves en un comentario para que revelara mis grados de separación con él. Lo había olvidado. Hasta esta mañana. Cuando leí en "La montaña del alma", de Xingjian (muy, muy recomendable):
"He aquí por qué Buda enseñó la iluminación: todas las imágenes son mentiras, la ausencia de imagen también lo es."
Y me acordé de Keanu como Siddharta en la película de Bernardo Bertolucci, que es amigo íntimo de Marisa Paredes.
De Marisa Paredes.
Sólo tengo dos recuerdos de la noche del estreno de "Tacones Lejanos": mi breve conversación con Marisa Paredes y el beso que me dio mi acompañante en la azotea del Círculo de Bellas Artes de Madrid. Del beso, nada más que decir.
De Marisa Paredes, sí.
Nada más finalizar la proyección y los aplausos, mi amable acompañante - un muchacho encantador - me pidió que lo acompañara al escenario, tras el telón, donde Almodóvar y amigos lo habían invitado a subir para brindar con champán.
¿Vamos?
Claro. Qué vergüenza. Claro
... y allí estaba Marisa Paredes, que primero se abrazó a mi amigo y después me saludó con un sonoro par de besos.
- Os presento, Marisa: Roberto Enríquez, de la Guía del Ocio de Madrid.
- ¡De la prensa! ¿Eres crítico? ¿Cómo he estado? ¿Cómo he estado? ¿He estado bien? ¿Te he gustado?
No, yo no era un crítico, ni nada parecido. Pero me lo callé y solamente dije "maravillosa". Y pensé que acababa de conocer a Marisa Paredes pero en realidad había saludado a Tina Quintero (Carmen Maura en "La ley del deseo") tras la noche de su estreno de "La voz humana" dirigida por su hermano, Pablo Quintero (en la película, Eusebio Poncela, que no existe, que en realidad es la misma persona que Marisa Paredes).
Y, al cabo de unas cuantas horas, me dije, "Almodóvar es Mátrix".
- ¿Qué es "mátrix"?
- No lo sé. Mmmmmm...
Entonces, nos besamos.
Grados: 3º

