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El IVA puede subir este mismo año

28 abril 2012

Hay muchas dudas sobre si la subida de “los impuestos al consumo” que anunció ayer el Gobierno se va a producir realmente en 2013. Quizás sea antes, bastante antes: el 1 de octubre de este año o incluso el 1 de julio.
Una vez más, y van ya tropecientas en apenas 4 meses en el poder, el Gobierno recurre a la ocultación, al disimulo, al circunloquio y al eufemismo para sus anuncios. Un día esconde en el cuarto párrafo de una nota de prensa el recorte de 10.000 millones de euros en sanidad y educación. Otro día oculta una amnistía fiscal con palabros técnicos. Otro día la vicepresidenta y portavoz, Soraya Sáenz de Santamaría, cuenta asuntos laterales en la rueda de prensa de los viernes del Consejo de Ministros y le deja al BOE del sábado la papeleta de anunciarnos las cuestiones relevantes y centrales. Hace apenas tres semanas, el ministro de Hacienda y de los impuestos, Cristóbal Montoro, decía que subir el IVA duplicaría la caída de nuestra economía. Y ahora, ayer, nos anuncia esa subida el ministro de Economía, Luis de Guindos, quien además evita la palabra IVA, quizás porque el PP, desde Rajoy hasta el último dirigente local, se han llenado millones de veces la boca con promesas de que no lo subirían.
El Gobierno que iba a llamar a las cosas por su nombre, que iba a explicar a los ciudadanos cada decisión delicada que tomara, que iba a cumplir sus compromisos y promesas, el Gobierno de gente “sensata y muy preparada” de Mariano Rajoy está haciendo exactamente lo contrario. Y esto no es solo una cobardía, es algo mucho peor: es un flagantre déficit democrático, un desprecio a los ciudadanos.
Las arcas publicas van mal, muy mal. Las previsiones de gasto probablemente se estén desviando al alza, porque el número de parados sigue disparándose y porque la prima de riesgo continúa altísima y los intereses de la deuda se nos están encareciendo. Las previsiones de ingresos, por su parte, no se están cumpliendo ni de lejos, porque la recesión va a peor. En unas semanas, o en tres o cuatro meses, el Gobierno nos contará en el quinto párrafo de una nota de prensa o en una entrevista de un ministro en un diario financiero británico o alemán o en un discurso del presidente Rajoy en América que “no hay dinero”, que tiene que pedirnos “unos pocos euros” para cumplir con los mercados y con Bruselas su compromiso de bajada del déficit, y que “lamentablemente” tiene que subirnos “los impuestos al consumo” antes de lo previsto.
O nos lo dirá de sopetón un sábado el BOE, el único portavoz fiable del Gobierno.

Rajoy tiene 3 vicepresidentes, según el BOE

21 abril 2012

El BOE de los sábados se está convirtiendo en una fuente de información imprescindible y en un pozo de sorpresas. Unas veces, nos enteramos por él de cuestiones relevantes que la vicepresidenta y portavoz, Soraya Sáenz de Santamaría, oculta los viernes en la rueda de prensa con que da cuenta del Consejo de Ministros. Otras veces, como hoy, va aún mucho más allá. ¿Ha remodelado Mariano Rajoy el Gobierno, a toda prisa y con clandestinidad, y nos vamos a enterar por el Boletín Oficial del Estado?
Hoy el ministro de Industria José Manuel Soria firma en el BOE una Orden ministerial sobre el biodiésel “con la aprobación previa del Vicepresidente Tercero del Gobierno y Ministro de Política Territorial y Administración Pública”.
Sabíamos de la vicepresidenta Soraya, pero creíamos que era primera y única. ¿Tenemos un vicepresidente segundo y un vicepresidente tercero? ¿Y quiénes son? ¿Desde cuándo, presidente? ¡Qué callado te lo tenias!
PD. Aclarado, no cunda el pánico. El Gobierno está deteriorado pero aun no tanto como para que Rajoy lo ponga patas arriba. Parece que lo del BOE de hoy es una megaerrata, un corta pega de Soria de una orden que elaboró su antecesor, Miguel Sebastián, cuando Zapatero tenía Vicepresidente Tercero y ministro de tal y tal y era Manuel Chaves.

Sr. Presidente del Gobierno, con todo el respeto:

14 abril 2012

El martes pasado, los ciudadanos españoles asistieron a una de las escenas menos edificantes de nuestra historia democrática reciente. En un momento delicadisimo para el país, azotado por los mercados financieros internacionales y golpeado brutalmente por la crisis económica, Mariano Rajoy, presidente de un Gobierno que pese a que tiene poco más de cien días muestra ya algunos síntomas de esclerosis, huía de los periodistas sin decir palabra, casi a la carrera, y en nada menos que el Senado.
No es una anécdota, es algo mucho más preocupante.
En la oposición, Rajoy ya había dado algunos indicios de aversión a la prensa. Semanas tras semanas sin una sola rueda de prensa, docenas de preguntas incómodas sin respuesta, entrevistas solo a quien presumía que se la iba a hacer confortable… Una vez llegado al poder, ya no es solo aversión, ahora lo que muestra el presidente es un rechazo frontal a los periodistas, sobre todo si preguntan; casi un desprecio generalizado.
- Formó Gobierno y lo hizo público como si fuera un ujier, sin admitir preguntas.
- Aprobó una inesperada subida de impuestos y un primer gran recorte de gasto público, y no dio la cara para explicarse.
- Bendijo una reforma laboral muy lesiva para los asalariados, y siguió mudo.
- Sufrió pequeños reveses electorales y se fue por la tangente.
- Tuvo una huelga general, y aún no ha hecho en público una valoración política exhaustiva sobre ella.
- Ha aprobado una escandalosa amnistía fiscal, y ni mu.
- Ha hecho unos Presupuestos que han decepcionado a casi todo el mundo, adversarios y partidarios, lejanos y cercanos, y ha seguido en silencio.
- Se los ha corregido a sí mismo de inmediato, con un nuevo megarrecorte, y nos lo ha contado en la letra pequeña de una nota de prensa, sin más detalles.
- Ha sido rodeado por docenas de periodistas en una sede parlamentaría y se ha escapado silencioso por el garaje…
Señor presidente del Gobierno:
La prensa libre, el periodismo, los medios de comunicación somos una pieza clave en las sociedades democráticas. No preguntamos por capricho ni por pasar el rato ni por incordiarlo a usted, créanos. No perseguimos sus palabras por deporte. Lo hacemos ejerciendo un derecho fundamental de todos los ciudadanos a saber qué hacen y qué piensan y qué preparan y qué deciden los que administran lo público. Mal podremos ejercer la libertad de expresión, fundamental para el ejercicio del resto de libertades públicas que consagra nuestra Constitución, si el máximo representante del Poder Ejecutivo se niega casi por sistema a hablar, especialmente de los asuntos relevantes y en momentos tan delicados como estos.
Con todo el respeto, señor presidente. Su reiterado silencio, su clamoroso silencio, no es solo un error y una falta de consideracion hacia los ciudadanos. Es un déficit democrático. Debiera corregirlo con al menos el mismo denuedo con que intenta reducir el otro déficit, el déficit fiscal.

La reforma fiscal, quizás la más necesaria

09 abril 2012

Ya tenemos un debate nuevo: la sostenibilidad o no de los servicios sociales básicos. “Nuestro sistema sanitario es absolutamente insostenible”, decía ayer la ministra del ramo, Ana Mato. Otro ministro, el de Economía, Luis de Guindos, da hoy nuevos pasos. Plantea establecer un pago progresivo en la sanidad en función de la renta. Puede que sea una buena idea, pero convendría que el Gobierno -que acaba de anunciar una amnistía fiscal a la que, pagando un modesto 10%, se van a acoger algunos de los grandes defraudadores de la historia de España, y además de manera anónima, sin que sepamos sus nombres- pusiera antes en marcha todos los mecanismos posibles para determinar bien la renta real de todos y cada uno de los ciudadanos.

En España, la única renta realmente bien conocida y frita a impuestos es la de los asalariados, la de los que viven de una nómina. Son los paganos de todo, los que soportan sobre sus costillas todos los palos de Hacienda, sea la subida del IRPF de hace tres meses o sea ahora el pago progresivo en la sanidad. ¿Son los asalariados altos los españoles más ricos? ¿Seguro?

El Estado del Bienestar, la sostenibilidad de los servicios sociales básicos, merecen una reflexión y un debate en estos tiempos de mala coyuntura económica, sin duda. Pero probablemente haya otro debate previo y más necesario: el de la fiscalidad, el de los impuestos. En nuestra cultura política, tiene ya muchos años la idea de que la fiscalidad ha de ser justa y progresiva. La Constitución de 1812, tan celebrada por tirios y troyanos hace pocas semanas, decía en su artículo 339: “Las contribuciones se repartirán entre todos los españoles con proporción a sus facultades, sin excepción ni privilegio alguno”. Las “facultades”, en aquellos tiempos de La Pepa, eran los caudales, el dinero. En el Diccionario de la Real Academia Española aún está recogida en ese sentido, en la acepción 11.

Nuestra Constitución vigente, la de 1978, lleva el mismo enfoque: “Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio”, dice en su artículo 31.

Pero parece claro que no se cumple que la progresividad no se cumple, que los que más tienen no son los que más aportan a las arcas públicas. La mucha capacidad económica de algunos les permite escaparse con facilidad de esa progresividad, por medios legales y por medios ilegales. Quizás haya llegado el momento de que el Gobierno de Rajoy, que se autoproclama el de las reformas, afronte la de todo nuestro sistema fiscal para adecuarlo a la Constitución. ¡Y no vale descartarla a priori con el argumento de que los ricos se van de España si se les aprieta o con la disculpa de que esta reforma no la piden los mercados financieros!

El Gobierno tira la toalla contra el paro

02 abril 2012

Mañana se harán públicos los datos de paro registrado del mes de marzo. Se esperan entre malos y muy malos. Los dos marzos anteriores no fueron catastróficos. En marzo de 2011, hubo 34.406 parados más que el mes anterior. En marzo de 2010, 35.988 más que un mes antes. Ahora probablemente sean mucho peores, por dos razones:
1. La coyuntura económica es mucho peor ahora que hace un año, estamos ya en recesión. Pagamos más impuestos, hay poco consumo público y privado, poco crédito financiero, menor producción, menos trabajo.
2. Muchas empresas en crisis probablemente hayan purgado sus plantillas utilizado ya en marzo la reforma laboral de Mariano Rajoy, que entró en vigor el 12 de febrero y permite despidos mucho más fáciles y baratos.
En términos de empleo y desempleo, el primer trimestre del año -y el primero completo con Rajoy gobernando- ha sido horroroso. En enero, el paro registrado subió en 177.470 personas. En febrero, en 112.269 más. Y entre los dos meses, además, casi medio millón de afiliados menos a la Seguridad Social. Por desgracia, los datos que se hacen públicos mañana probablemente sigan en esa línea.
Decía el Gobierno el viernes pasado, cuando presentaba los Presupuestos que conceden una amnistía fiscal a los grandes defraudadores, que su prioridad seguía siendo la lucha contra el paro… al mismo tiempo que reconocía que las partidas dedicadas a políticas activas de empleo las reduce en 1.557 millones de euros para este año, un dineral.
No se ha explicado este recorte. ¿No daban fruto esas políticas, no lograban contener la hemorragia, el desempleo hubiera crecido sin ellas lo mismo que con ellas? ¿No hay nada que hacer contra el paro? Obsesionado en luchar solo contra el déficit, resignado a que la tasa de paro se vaya del 22% actual al 24,3% en diciembre y se pierdan 630.000 puestos de trabajo, como reconoció hace un mes, da la impresión de que el Gobierno ha tirado la toalla en la lucha contra el desempleo.

Los nuevos principios de Rajoy

31 marzo 2012

Aún no recuperado de sus simulados entusiasmos con la Constitución de 1812, el Gobierno de Mariano Rajoy le propinó ayer algunos coscorrones y le hizo algunas grietas a nuestra Constitución vigente.
Dice el artículo 1 de la Constitución que España se constituye en “un Estado social y democrático” que propugna entre sus valores superiores el de “la igualdad” y el de “la justicia”, pero desde ayer el Estado es un poco menos social, y la igualdad y la justicia se propugnan algo menos.
Dice el artículo 14 que los españoles son iguales ante la ley, pero ayer el Gobierno decidió que una parte creciente de la administración de la justicia sea de pago y cara, por lo que habrá a partir de ahora dos tipos de españoles ante la ley: los ricos y los pobres, los que tengan recursos para pagarse los recursos ante instancias superiores cuando crean que no han obtenido justicia y los que no puedan hacerlo por falta de posibles.
Dice el artículo 31 que todos hemos de contribuir al sostenimiento de los gastos públicos mediante “un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad”, y desde ayer nuestro sistema es un poco menos justo y menos progresivo.
La amnistía fiscal anunciada ayer con eufemismos por el Gobierno de Rajoy es tributariamente injusta y admite además dos clases de españoles ante la ley: los que cumplen con sus obligaciones fiscales y los que no lo hacen. A estos, a los defraudadores, que han cometido delitos contra el conjunto de los ciudadanos al evadir impuestos, en lugar de mandarles a los inspectores, a la Policía y a los jueces, el Gobierno ha decidido perdonarles el delito y su sanción a cambio de que contribuyan levemente, con un modesto 10%, a las arcas publicas. Si los españoles siguiéramos siendo iguales ante la ley, el Gobierno debería haber anunciado ayer que esa suave presión fiscal a los malos nos la aplica también al resto de los contribuyentes, y nos devuelve de inmediato todo lo que hayamos pagado por encima del 10% en toda nuestra vida fiscal.
En la reciente campaña electoral de noviembre pasado, Mariano Rajoy proclamaba solemne, día sí y día también, que, si llegaba a presidente de Gobierno, no subiría impuestos, y lo hizo y a lo bestia desde su primera semana en La Moncloa. Decía también que toda su acción de Gobierno se centraría en luchar contra el paro, y ayer decidió en su proyecto de Presupuestos recortar nada menos que en 1.557 millones de euros los programas de políticas activas de empleo. Aseguraba también Rajoy, cuando estaba en la oposición, que una amnistía fiscal era “una ocurrencia que el PP nunca apoyaría”, y ahora la pone en marcha con desparpajo. Decía así mismo que los grandes pilares del sistema social no se tocarían, y en los Presupuestos reduce en 530 millones las transferencias a Educación, baja en 283 millones las aportaciones a la dependencia, recorta en 332 millones las ayudas a acceso a la vivienda…
Prometer en asuntos relevantes a los ciudadanos unas cosas durante la campaña electoral y hacer las radicalmente contrarias cuando se llega al poder también puede parecer fraude. Fraude electoral, fraude social, fraude ciudadano. Mariano Rajoy decía tener unos principios, pero nada más llegar al poder se gobierna y nos gobierna con otros. Y ni siquiera tiene a bien salir a explicarnos los porqués de su metamorfosis.

Dos avisos a Rajoy en vísperas del Presupuesto

29 marzo 2012

La contestación (huelga y manifestaciones) a la reforma laboral de Rajoy ha sido claramente superior a la del 29 de septiembre de 2010 a la reforma laboral de Zapatero. El Gobierno solo ha reaccionado por ahora con un mensaje de la ministra de Empleo, Fátima Báñez: “Lo troncal de la reforma no cambiará, la agenda es imparable”. ¿Seguro?

Hace casi 10 años, en junio de 2002, también gobernaba el PP con mayoría absoluta (con Aznar de presidente), también decretó una reforma laboral, también le hicieron los sindicatos una huelga general, también dijo tras la huelga el ministro del ramo -Juan Carlos Aparicio- cosas similares a las que ahora ha dicho Báñez… y pocas semanas después caía el ministro y Aznar retiraba la reforma.

Es cierto que ahora son otros tiempos, una reacción política como la de 2002 es altamente improbable. La reforma laboral de Rajoy es pieza angular de su programa de tranquilización de los mercados y de obediencia a Bruselas. Pero la magnitud de la protesta puede llevar al Gobierno a considerar menos “troncal” que ayer algunos aspectos de la reforma, y la agenda menos “imparable”.

El Ejecutivo tiene previsto aprobar mañana su proyecto de Presupuestos del Estado para 2012. Durísimos, muy austeros, llenos de recortes y puede que de subida de algunos impuestos… se nos viene diciendo desde hace semanas. Pero quizá algunas de las medidas más impopulares se las piense Rajoy tras los dos recados que ha recibido esta semana: el domingo pasado en las urnas andaluzas y asturianas y en toda España hoy.

Los sindicatos esperan 75%-77% de huelga

29 marzo 2012

Los sindicatos están hablando a esta hora de que ha ido a la huelga en torno al 85% de los trabajadores que podían hacerla, excluidos aquellos que están obligados a trabajar por los servicios mínimos. Pero me cuentan que la cifra final que se espera será “unos 8 o 10 puntos porcentuales menos”, o sea que la cifra oficial que darán UGT y CC OO esta tarde estará previsiblemente entre el 75% y el 77%. La corrección a la baja se explica porque hay tres sectores de los que los sindicatos no tiene aún datos completos -la enseñanza, el comercio y las administraciones públicas-, pero donde ya saben que el seguimiento de la convocatoria está siendo más irregular.

En la huelga general de 2010 contra la reforma laboral de Zapatero también se corrigió unos 7 puntos a la baja el dato dado por la mañana. Los sindicatos finalmente hablaron entonces del 70% de seguimiento. Si ahora dan 75-77, será también una manera de decir que la reforma laboral de Rajoy provoca bastante más rechazo que la de ZP.

Me dicen también que, con los datos a esta hora, la industria (sobre todo, automóvil y siderurgia), el transporte, la recogida de basuras y la energía son los sectores donde más huelga hay; y el comercio y la seguridad, donde menos.

 

Rajoy, quizás ante el recorte del recorte

26 marzo 2012

Ni María Dolores de Cospedal ni Javier Arenas, los dos máximos dirigentes del PP que salieron anoche, interpretaron políticamente los resultados electorales. Los había descolocado la pírrica victoria en Andalucía y el hecho de que en Asturias no superaran a Álvarez Cascos, cuando todos los sondeos les habían dicho que en el sur lograrían una mayoría absoluta holgada y en el norte serían la lista de derechas más votada. Imagino que ya se han preguntado qué pasó ayer, y que estarán llegando a algunas conclusiones. El líder del PP y presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, viajaba esta madrugada a Seúl, y en las largas horas de vuelo estará teniendo mucho tiempo para la reflexión.

¿Qué pasó realmente ayer? ¿Pagó el PP su primera factura de desgaste tras menos de 100 días en el Gobierno? ¿Fue más bien que los electores no le quisieron dar aún más poder del mucho que acapara? ¿O fue porque la augurada incomparecencia del adversario socialista -muchos de sus simpatizantes se iban a quedar en casa, decían todos los pronósticos- en realidad no fue tal? ¿Decidieron los ciudadanos que ya era suficiente el castigo dado al PSOE en las municipales y autonómicas de mayo pasado y en las generales de noviembre, y que ahora había que aflojar en el castigo?

Probablemente hubo de todo un poco, y quizás a esa conclusión hayan llegado también las cabezas pensantes del PP. ¿Cómo reaccionará Rajoy? ¿Influirá el 25-M en el 30-M, en las decisiones de más recortes y más ajustes que tendrá que proponer el presidente del Gobierno el viernes próximo al aprobar los Presupuestos Generales del Estado? “He entendido el mensaje de los ciudadanos: quieren el cambio del cambio”, dijo Felipe González en junio de 1993, cuando contra todo pronóstico y encuesta ganó las elecciones generales a José María Aznar. ¿Qué mensaje habrá entendido Rajoy ahora? ¿Que hay que hacer ajustes y recortes, pero sin pasarse, sin abusar? ¿Que tiene que hacer el ajuste del ajuste, el recorte del recorte?

El 25-M, en 7 claves

26 marzo 2012

1. El PP logra una gran victoria electoral y dos fracasos políticos. La victoria, en Andalucía. Los fracasos, en Andalucía también, porque no va a gobernar, que es a lo que Rajoy aspiraba y los sondeos auguraban; y en Asturias, porque sigue siendo el tercer partido, por detrás del escindido Cascos.
2. Los electores le dan a Rajoy un aviso. Sea por los recortes o porque no quieren otorgarle a su partido más poder, lo cierto es que el PP retrocede respecto a los resultados de las generales, hace cinco meses. En Andalucía, 5 puntos porcentuales y 415.000 votos menos. Mucho desgaste en tan corto periodo gobernando.
3. Alivio para el PSOE. Los datos indican que el enorme castigo electoral que sufre por la crisis desde hace 9 meses (autonómicas y locales de mayo 2011, y generales de noviembre) puede haber llegado a su fin. Es una buena noticia para Rubalcaba, si bien en clave interna de lucha de poder en el partido no lo es tanto: Andalucía y Griñán estuvieron más cerca de Chacón que de Rubalcaba en el reciente congreso socialista.
4. IU se refuerza como la alternativa de izquierdas. Sube muchísimo en votos totales, en porcentajes y en escaños. Sobre todo en Andalucía, donde es clave para que el PSOE gobierne.
5. UPyD sigue creciendo, sobre todo en votos, pero le sigue costando mucho convertirlos en escaños. Sus casi 130.000 sufragios andaluces no le dan un solo escaño.
6. Los ciudadanos, muy alejados de los políticos. La participación es baja en ambos comicios, pese a lo mucho que se jugaban ayer Andalucía y Asturias.

7. Si los éxitos previstos del PP iban a enfriar la huelga, ¿los fracasos van a calentarla?