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En busca de una segunda oportunidad En busca de una segunda oportunidad

-Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado- 'El Principito'. Antoine de Saint-Exupéry.

‘La razón de estar contigo’ de W. Bruce Cameron, una mezcla de Lassie y Nicholas Sparks

Hablaba la pasada semana con mi compañero David Yagüe, también periodista y escritor y además autor del blog de novela histórica XX Siglos, que pocos libros hay protagonizados por perros que merezcan la pena. Lo hacíamos a cuenta de La razón de estar contigo, la novela en la que se ha basado la película A dog’s purpose. Ya sabéis, el polémico estreno del que se filtraron imágenes que mostraban el maltrato a uno de los perros durante el rodaje.

Pero el libro de W. Bruce Cameron no tiene la culpa de lo que haya pasado en esas grabaciones y este fin de semana lo he estado leyendo, para comprobar si rebatía lo que Yagüe y yo sostenemos.

La novela está escrita desde la perspectiva de un perro. Mejor dicho, de cuatro perros. A lo largo de sus páginas recorremos teniendo al mismo animal como narrador inteligente y perspicaz. Cada vez más, ya quisiera Lassie tener su nivel en la segunda mitad del libro.

Claro que ese animal en realidad son cuatro y se llaman Toby, Baily, Ellie y Bear; un mestizo, un golden retriever, un pastor alemán y un labrador negro. Sí, un perro que se reencarna hasta cuatro veces. Hay que comprar esa premisa. Si no lo hacemos, no tiene sentido abrir sus páginas.

Muere para volver a ser un cachorro y tener una nueva vida de perro manteniendo sus recuerdos previos, sus aprendizajes y emociones, hasta que se ha cumplido el propósito de su vida, de sus vidas de perro, a lo largo de varias décadas del pasado reciente de Estados Unidos. Ojalá hubieran optado por un título más literal, más fiel al original tipo El propósito de un perro, que no veo qué problema tiene. ¿Y cuál es ese propósito? Servir al ser humano, amarlo y ser amando. Hacerlo feliz.

No es ninguna obra de arte, pero si puede ser un buen entretenimiento. Emocionante hasta las lágrimas en algunos momentos e incluso divertido en otros. Aunque no sea un libro de Pulitzer supera sin dudas la calidad media de las novelas protagonizadas por perros. Tampoco todas las novelas tienen que llegar a la excelencia. Nada hay de malo en pasar un buen rato viendo Pretty Woman, El diario de Noa o leyendo La razón de estar contigo. Y el libro rebosa amor por los animales, la necesidad de entenderlos, atenderlos y luchar contra su maltrato. No son objetos aunque los tratemos como tales tantas veces, son seres que sienten.

Sabe de perros, pero no muestra un conocimiento profundo de su etología y comportamiento. Hay pequeños detalles tan obvios que chirrían levemente, como el encontrar cachorros que levantan la pata para marcar y cierta obsesión jerárquica. Pero son deslices ligeros que no lastran al libro.

Sí que conoce y muestra bien y sin paños calientes lo que los seres humanos hacemos a los perros, que sólo desean entregarnos sus devoción. Los criamos sin amor, los compramos y vendemos, los usamos como instrumentos, los torturamos por diversión y maldad, los malinterpretados, desconocemos sus deseos y necesidades, los sacrificamos siendo únicamente culpables de su mala suerte y los abandonamos sin miramientos. Pero también les hacemos felices jugando con ellos, permitiendo que compartan nuestro tiempo y dormir en nuestra cama, entregándoles nuestro amor. Correspondiéndoles, en definitiva.

La sensación cuando lo terminas es similar a cuando has leído una novela romántica de Nicholas Sparks (no es casual que se recomiende a este autor desde la cubierta del libro de Cameron): está razonablemente bien escrita, la has leído a una velocidad récord, ha logrado atraparte e incluso sacudirte, tiene el equilibro medido de drama, momentos felices y vicisitudes, y un final con carambola que coloca las cosas en su sitio. No es poca cosa. Pero te pensarías muy mucho a quien recomendarla, sabes que si eres de los que disfruta de Doctorow, McCarthy o Hesse se trata de uno de esos placeres culpables y que no sería uno de esos libros que te llevarías hipotéticamente a una isla desierta.

Para terminar os dejo con la parte final de los largos agradecimientos del autor, las últimas palabras que leemos en el libro:

Quiero agradecer el sacrificio y el incansable trabajo de todos los hombres y mujeres que trabajan rescatando animales, ayudando a los que han sido abandonados y maltratados a encontrar una familia que les permita llevar una vida feliz. Sois ángeles.

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