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Daniel Gascón desmonta ‘el procés’ en “El golpe posmoderno”

Daniel Gascón hace la vivisección del procés catalán en el ensayo “El golpe posmoderno. 15 lecciones para el futuro de la democracia” (Debate).

Explica que es un golpe de Estado porque intenta cambiar la legalidad sin atenerse a ella, y argumenta que es “posmoderno” porque no hay violencia explícita, y por una suerte de ambigüedad: si funciona lo cambia todo; si no funciona, no pasa nada, era algo simbólico.

“Posmoderno” significa aquí que todo vale y que no hay verdad común ni objetividad, sino que todo depende de quién habla.

Soy amigo y admirador de Daniel Gascón (Zaragoza, 1981). Admiro su clarividencia tranquila, su sensatez y su ecuanimidad, su sentido del humor y su esfuerzo por sortear sesgos, tópicos y prejuicios, su capacidad para documentar sus argumentos con rigor y claridad. Licenciado en filología inglesa y española, es escritor y traductor y dirige la edición española de la revista mexicana Letras Libres, en la que colaboro.

El origen de este libro puede datarse en el artículo del mismo título —Un golpe posmoderno— que su autor publicó el 21 de septiembre pasado, en medio del fragor de la inminente república de ocho minutos. Creo que la motivación es la radical novedad del asunto que trata de desentrañar:

“Con todos sus efectos negativos, lo que ocurrió en los últimos meses de 2017 tiene un aspecto pedagógico y casi fascinante. Era algo inédito: una rebelión contra una democracia liberal en una región donde la renta per cápita supera los 25.000 euros.” (…) “¿Una revuelta posmoderna, líquida, ¿sería capaz de vencer a un estado moderno?” (P. 10).

“El golpe posmoderno” desmonta las piezas de un artilugio nuevo que no deja de mutar y que cada día se reinventa. Es como abrir un tigre mientras pega zarpazos: el tigre posmoderno es a veces un gatito y también puede ser un dragón. Por eso es pedagógico y fascinante o, como escribe su autor con la mesura que le es propia: “casi fascinante”.

El libro secuencia este fenómeno, el procés, citando a todos los analistas, intelectuales, políticos y agentes que intentan comprender, combatir o apoyar a criatura tan asombrosa; a los que sufren o disfrutan con sus zarpazos y lametones, según. Y también a los que, como Casandras, han venido anticipando desde hace décadas lo que iba a ocurrir.

Siempre aprovecha lo mejor de argumentaciones ya clásicas, como el kitsch de Milan Kundera, el análisis del lenguaje nazi de Victor Klemperer o el mismísimo Lope de Vega cuando desvela cómo “engañar con la verdad” (en el arte dramático). Gascón siempre se remonta a lo mejor para apoyar sus argumentos, para entender al gato/tigre/dragón que muta, se transforma y sorprende.

El ensayo se apoya en quince páginas de notas de obras citadas y la mayoría de las referencias son páginas web, de modo que puede servir de catálogo o compendio para seguir cómo se ha ido fraguando, relatando y analizando el procés, y esto es un valor añadido, una utilidad o un extra.

“El golpe posmoderno” hace la vivisección de este proceso, lo abre en vivo y mete el bisturí en sus conceptos, trucos, eufemismos, remix, inventos… y también analiza las corrientes que lo nutren: nacionalismo, populismo, supremacismo, revolución desde arriba, tergiversación de la historia, identidad, victimismo, propaganda, emociones.

Sin incurrir en la equidistancia repasa también con sentido crítico la respuesta del Estado, su lentitud y parsimonia, su perplejidad y sus errores. El libro está lleno de ideas frescas y de visiones lúcidas: el asedio posmoderno aspira a que el Estado reaccione como un ente moderno y se pase de frenada en un mundo que no admite la violencia, aunque sea –en teoría– legítima.

Al destripar un proceso concreto y vivo que combina los recursos de la posmodernidad el libro propone una defensa de la –maltrecha– Ilustración y entra en el debate de fondo de nuestro tiempo. Define el posmodernismo –con Kenan Malik– como lo que “combate el proyecto ilustrado de crear una perspectiva común para entender la experiencia”. El libro muestra con claridad cómo el procés es un fenómeno posmoderno que se escabulle, muta y aprovecha todas las artimañas de ese concepto combinándolas con las emociones y con el impulso de las instituciones que forman parte del Estado al que trata de derrocar.

Aquí entronca, creo, con el ensayo de Marina Garcés “Nueva ilustración radical” y con el último capítulo de “En defensa de España” donde Stanley G. Payne escribe del posmodernismo: “todo es narrativa subjetiva, y la única diferencia que merece la pena destacar es entre quienes reconocen este planteamiento y entre quienes no lo hacen (…), el posmodernismo es inmune a sí mismo”.

“El golpe posmoderno” va a ser el manual de referencia para analizar y seguir la pista al procés que, como vemos a diario, sigue porfiando cada vez con más ímpetu.

 

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Antonio García Maldonado, entrevista en El Asombrario: Daniel Gascón: “Es difícil defender el ‘procés’ desde una posición de izquierdas”

Ramón González Férriz, entrevista a Daniel Gascón en El Confidencial: “El golpe mostró que el Estado se defiende y que además le gusta a muchos catalanes”

José Ignacio Torreblanca, entrevista en Café Steiner (vídeo):

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El libro de Daniel Gascón puede dar otro enfoque a la polémica que mantienen Santos Juliá e Ignacio Sánchez-Cuenca sobre si el procés ha sido un golpe de Estado, un pronunciamiento o una “crisis constitucional”.

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La foto de Daniel Gascón es la de la solapa del libro, y su autor es Antón Castro.

 

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1 comentario

  1. Dice ser Lui

    Vaya dossier
    Ese libro se presenta hoy en México
    Allí no se andan con triquismiwuis

    08 mayo 2018 | 12:22 pm

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