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Si la arquitectura te rodea, deberías empezar a fijarte en ella

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Arquitectura de botijos y abanicos

Igual que me sucedió el verano pasado, cuando escribí este post -aún no estaba con vosotros en este rincón virtual-  este año, he decidido no encender el aire acondicionado. No más de lo imprescindible. En mi caso basta con no subir a la buhardilla, donde tengo el despacho, y bajarme el portátil a la planta de abajo, refrescar la casa por las mañanas, mantener las persianas bajadas en las horas de calor y asumir que se puede trabajar a 22-24º si se bebe agua fresquita.

Cada uno tiene sus propios métodos para esquivar la caló

Cada uno tiene sus propios métodos para esquivar la caló. Dibujo del archivo del arquitectador

Esto me recuerda un post que ha escrito mi socio José Manuel Zaragoza. Ahí queda eso:

“En la ingente cantidad de artículos que leo sobre sostenibilidad arquitectónica, alabando las bondades de esta o aquella estrategia bioclimática, o lo innovador de algún aislamiento, que si estrategias pasivas, etc, etc etc, no encuentro ninguno sobre como enseñar al personal a usar los espacios donde viven o trabajan, cosas tan sencillas como que tener una temperatura de 28ºC en invierno en una biblioteca es una barbaridad – ¿donde han quedado esas rebecas (2) y jerseys?, o que tener el aire acondicionado a 18ºC en verano es de locos. Parece que hemos olvidado que somos mamíferos  y que podemos regular nuestra temperatura independientemente de nuestro entorno. Es decir que podemos pasar un poquito de frío y un poquito de calor sin que eso nos suponga mayor problema, no hay nada de malo en beber y sudar en verano, en las cosas más divertidas de la vida se suda. Nos hemos creído que esos edificios de ambiente cerrado sin ventanas (glassbox) son lo mejor para nuestro confort, esos edificios donde no entra ni sale nada, donde el pedo que se tiró el director general de la compañía de turno, el día de la inauguración, entró en el circuito de climatización del edificio y sigue recirculando eternamente en el mismo, eso si filtrado una y otra vez en las unidades de tratamiento de aire.

Habría que hacerle recordar a la gente eso de abrir las ventanas en verano, cerrar las habitaciones que no se usan, poner las persianas y toldos para evitar el sol, ponerse un jersey dentro de casa en invierno, o refrescarse bebiendo en verano. Sin duda, a medida que vaya subiendo el precio de la energía, que subirá y mucho, ya  tomaremos conciencia de ahorrar en la luz, y luego si nos sobra tiempo pensaremos en colocar ese cojoaislamiento remoderno hecho a partir de fuego valiryo en el próximo edificio a proyectar….”


Notas del arquitectador :  (1) Reivindico desde aquí el abanico, el botijo y si me apuráis la zarzaparrilla, hoy llamada Coca cola, (bueno, parecido), aunque por supuesto puedes ser tecnológicamente agresivo y utilizar ventiladores y una estudiada estrategia de apertura y cierre de ventanas, lo más de lo más oiga.

(2) Sí amiguitos, mi socio es de los que dice rebeca a las chaquetas de punto y carmelas a las sartenes.

(3) No creaís que soy un antiguo, este año el arquitectador se ha instalado en el despacho un ventilador que es la alegría de la buhardilla y la distracción estival de mis gatos.

¿Por qué hacer casas sin ventilación cruzada? (aunque con entraditas muy monas)

Desde que a partir de algún momento de este año se apruebe el real decreto correspondiente (debería haberse aprobado en 2012, pero, ya sabéis  las fiestas, el turrón ..)  será obligatorio que cada transacción de vivienda o alquiler de la misma aporte un certificado con la calificación energética. Esa letra que, como hemos visto en lavadoras y otros electrodomésticos, nos indica las bondades o maldades en emisiones de CO2.

El sector – aquí ya tengo los ojos vidriosos y la emoción a flor de piel- se recicla amigos míos. Este sacrosanto medio de vida, que conocimos con el palillo en la boca y la camiseta de tirantes, se tecnifica y profesionaliza. No puedo sino mirar al cielo y agradecer, mientras masco este palillo centenario.

Pensando en hacer este alegre post para celebrar que nos subimos al progreso, y haciendo tiempo para esperar a un cliente, veo una caseta de ventas de viviendas. Hoy voy de emoción en emoción.

Coño, voy a entrar a ver como son las casas.

La vendedora, me planta unos planos reducidos con unos colores preciosos. Por aquí se entra, aquí la cocina, aquí unos amigos…la fachada da aquí, a allá….

-Pero oiga, estas casas solo dan a una fachada- digo conteniendo mi irano tienen ventilación cruzada?

-No, no, pero es una fachada muy ventilada y muy luminosa, por que da al Este…..y mire, el salón es independiente, que a la gente le gusta mucho…

-Ya… ¿pero la ventilación?

-Si ésto esta muy ventilado hombre, lo importante es el salón. ¡Ah! Y que tiene una entradita muy mona.

Portuguese Window

Foto de : FR Antunes

Salgo de la caseta con el alma en los pies y una carpeta de papel couché brillando como el diente del malo en un spaghetti western, porque les aseguro que las casas sin ventilación cruzada son de cuando poncho de Clint Eastwood tenía color.

¿Como es posible, que en el mismo año, estemos hablando de calificar energéticamente una vivienda, dándonos golpes de pecho de lo muy verdes y muy sostenibles que hacemos las cosas y a la vez construyamos y vendamos viviendas que no tienen una de las cuestiones más básicas de la edificación residencial?

Muy sencillo.

Si los portales, en lugar de dos viviendas por escalera, tienen tres o más, resulta muy complicado dar ventilación cruzada a dos fachadas opuestas. Y hacer núcleos de escaleras para dos viviendas es más caro que hacerlas para cuatro. Si, querido escéptico, has vuelto a acertar. El maldito parné.

Y no nos damos cuenta de lo que costará climatizar esa casa -que por cierto no tiene fachada al este, ni cambiando el eje magnético de la tierra y dándole tres vueltas de campana- de las emisiones que va a suponer eso, del coste energético y económico. Pero no pasa nada.

Porque la capa de ozono es eterna e impenetrable, los recursos energéticos inacabables, el aire se regenera solo y nunca nos encontraremos en situaciones climáticas o energéticas límite. Claro que no.

Y las casas no bajan nunca de precio. Son inversiones seguras. ¿A que sí?

Nota del arquitectador:  Cuando esas fuerzas de la naturaleza que llamamos madres, abren las ventanas bien de mañana, y originan ligeras corrientes durante pequeños espacios de tiempo,  sea verano o invierno, y cubren las entradas de luz, de cortinajes, persianas y toldillos en verano, será por algo, pequeño saltamontes.