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Si la arquitectura te rodea, deberías empezar a fijarte en ella

Archivo de abril, 2014

Hágase su propia casa y pase del arquitecto

Durante mucho tiempo he estado pensando y posponiendo un post sobre la prefabricación. Un día por que no me convencía tanto innovador diseño que no iba más allá de una caja prismática y otro porque la mayoría de los diseños iban tras un almacenamiento de módulos iguales peligrosamente tendentes al concepto japones de la minisolución habitacional, lo he ido dejando. En fin, que no hemos sido capaces de encontrar una solución imaginativa, variada, económica y estéticamente personalizable del asunto de la vivienda en serie. El santo grial que no se deja encontrar desde antes incluso de Le Corbusier.

Hoy he tomado una decisión crucial en mi vida de bloguero. Paso de ese post. No voy a escribir sobre algo que quizá está aún por llegar y que gracias al avance de la tecnología de impresión 3D quizá no sepamos aún ni como va a llegar a ser. Y tampoco voy a ponderar esta tecnología que desconozco por el momento y que tanto puede llegar a interesar en un futuro no muy lejano.
Que podamos imprimir casas en 3D y hacer un edificio con ellas, es aún un sueño lejano, pero en el que estoy seguro -y cada día estoy seguro de menos cosas- de que se van a invertir esfuerzos y denarios sin fin para llegar a conseguirlo pues en ello se sintetizan dos sueños humanos.

Por una parte la posibilidad de que seamos capaces de idear, diseñar y construir todo en uno nuestro propio deseo. Esa chocita en la que ver crecer a tus vástagos sin poder quejarte de que el arquitecto no pensó en ésto o en aquello. El sueño del bricolaje casero. La utopía de los que paseamos como zombies por los pasillos del Leroy Merlin con más ilusión que las hermanas Olsen en la una tienda de Prada. Un atisbo de maldad me nace de lo más profundo. Ahora sí que vais a saber lo que se sufre.
Por otro lado tener la opción de llegar de verdad a esa prefabricación real que pueda ser distinta cada vez y sin embargo siempre igual, siempre exacta. El sueño de una dirección de obra bien llevada.

Ya sé que falta un mundo para ello y que seguramente yo no llegue a verlo (1) pero no descartemos que sea posible encajar en una estructura resistente módulos personalizados por nosotros mismos y que hayamos podido pergeñar previamente en el sótano de nuestra imaginación como doctores Frankestein del ladrillo. Soñar es gratis.

(1)Nota del arquitectador: Aún no he renunciado a morir joven y dejar un bonito cadáver que sea velado por cincuenta walkirias rubias igualicas a Scarlett Johanson,  recién impresas en mi despacho. Seguro que ese día me quedo sin tinta, o papel, o plástico o lo que sea.

 

 

 

La arquitectura evoluciona: del dibujo al proyecto BIM

El dibujo y la arquitectura han estado necesariamente unidos desde que planificar lo construido se hizo preciso.

El sufrido estudiante de arquitectura llega a su vocación en multitud de ocasiones gracias a su habilidad innata en el arte del lapiz y el papel en blanco, y otras a pesar de su torpeza en el mismo. De lo que no hay duda es que cuando después de una condena de no menos de seis años y un día, sale a la luz con un titulo bajo el brazo es inevitable que haya aprendido a dibujar medianamente, aunque no sea un artista.

Catedral de Berlín. Dibujo del arquitectador

El profesorado de las escuelas universitarias, imbuido de su papel de formador incontestable (salvo alguna excepción) predica desde el púlpito las bondades de la mano suelta y el trazo ágil. Puede que no encumbren al Olimpo de la arquitectura al que dibuja bien, pero desde luego hunden en el fango al que no lo hace, olvidando que la arquitectura no consiste unicamente en dibujar un espacio sino tambien y fundamentalmente en ser capaz de imaginarlo y además realizarlo en determinadas condiciones de usabilidad. Y esto no lo digo desde este púlpito mío, sino desde la suerte de haber conocido grandes arquitectos que dibujaban francamente mal.

Tras el dibujo a mano, llega siempre el aprendizaje de los software de representación y las largas noches de CAD, Photoshop, render y de la última moda en las escuelas de arquitectura: el vídeo. Una suerte en la que nosotros, pobres plumillas flojas, no somos precisamente un dechado de virtudes y en la que os puedo asegurar que no nos ha formado nadie, pero en la que algunos profesores, desconocedores absolutos del esfuerzo necesario para hacerlo, pretenden construir un mundo mejor ideado por arquitectos a base de travelings y fundidos en negro. Cosas de llevar muchos años en una escuela, hojeando revistas y despreciando a los que ahí fuera se pegan con la vida para hacer un edificio y que cumpla con los requerimientos de clientes, administraciones y normativas. En otros oficios serían profesionales anquilosados, en éste son los que enseñan a los demás y presumen de que los conocimientos que precisan ser renovados constantemente son efímeros y banales.

Espero que los médicos no opinen lo mismo.

 

BIM, el nuevo paradigma en la realización de proyectos

Realización de proyectos con BIM

Finalmente, el alumno ve una luz al final de un tunel de proyectos imposibles. Y lo primero que piensa es en formarse. Sabe que los software de CAD han quedado atrás, que el hacer líneas está a punto de ser el pasado, que sus proyectos van a necesitar información añadida e imprescindible para convertirse en edificios -ésto empezaba a intuirlo durante sus últimos años de estudiante- ha oído hablar del BIM y de un cambio en la forma de hacer proyectos, y sabe que necesita hace algo más que posters bonitos para llegar a formar parte de esa vida que bulle ahí fuera. Y podéis extender el término “fuera” tanto como vuestra imaginación viajera os permita.

Y yo me pregunto: ¿dónde están posicionadas las universidades ante este cambio? Podría contaros algunas historias de negación, pero seguro que serían solo mis vivencias personales, apenas unas anécdotas, y sin embargo: ¿qué están haciendo las escuelas de arquitectura ante este salto?.

Nota del arquitectador: Me consta que algunas universidades sí están apostando por este cambio, pero aún se hace necesario que el alumno termine su formación con las herramientas necesarias para entrar en la vida laboral de hoy y no que deba emplear de nuevo sus recursos para actualizarse al día siguiente de finalizar la carrera.