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Si la arquitectura te rodea, deberías empezar a fijarte en ella

¿Están en declive las ferias sectoriales?

No hace tanto que la celebración de la feria sobre materiales e innovación en la construcción,  Construmat que hoy termina en Barcelona, una de las mejores y más grandes después de la parisina Batimat, era uno de los acontecimientos bianuales más importantes del sector.

En España, la pregunta entre los que trabajábamos en el sector, no era sí íbamos a ir o no, sino qué día estaríamos en la ciudad condal viendo la feria. Las empresas pagaban a sus empleados la estancia y la visita o simplemente eran invitados por distribuidores o subcontratistas, que a su vez eran invitados por fabricantes. Una maravilla, I+D+I, comunicación, aprendizaje. La fiesta del creernos mejores profesionales. La bacanal del tornillo y el hormigón.

Hoy en día, no conozco a un solo técnico en Madrid -alguno habrá, por supuesto- que vaya a desplazarse a Barcelona para ver la feria. Ni hay dinero para alojamientos, ni invitaciones, ni obras donde aplicar lo que podamos aprender. Una pescadilla que se muerde su propia crisis.

Tengo que reconocer que los stands más visitados eran aquellos inmensos sets donde los muestrarios de ladrillo compartían espacio con una pata de cochino diestramente fileteada por un maestro cortador y un grifo de cerveza que una señorita de imposible esbeltez -¿donde las esconden el resto del año?- servía alegremente. Esto llamaba la atención y era de lo que luego se comentaba, pero la realidad es que también había verdaderas innovaciones y no son pocas las soluciones que he podido utilizar después en alguna obra o incluso que fui a buscar específicamente para resolver algún problema.

Esto último – que es a lo que viene el post, y no aquellos fermentados de cebada gratuitos que me dispersan- hizo que avanzásemos notablemente en nuestra formación y se notaba en las obras durante los meses siguientes a las ferias como cada cual había sacado alguna conclusión o encontrado algún producto o solución que mejoraba nuestro trabajo y en consecuencia el producto final, la obra.

Mejoras en seguridad laboral, en aislamiento, en comportamiento térmico, en manejabilidad de materiales, en durabilidad, sistemas, herramientas, formas y componentes. Ay, aún se me abren las carnes recordando lo que disfrutaba paseando de stand en stand y coleccionando folletos para desgranarlos luego en el hotel.

Desde luego la investigación avanza y nos hace mejores y la prueba es como las doctoras Sara Gutiérrez González y Lourdes Alameda Cuenca-Romero, en representación del Grupo de Investigación en Ingeniería de la Edificación, presentaron en el Innovation Center de la Feria de Construmat 2013, en Barcelona, los avances de su trabajo científico referente a dos nuevos materiales para la construcción a partir de yeso mezclado con residuos poliméricos patentado por el mencionado grupo de la Escuela Politécnica de la Universidad de Burgos. Unas investigaciones que pueden llevar a que la aplicación del yeso tradicional mejore significativamente el comportamiento térmico del nuestros edificios.

Si la investigación no nos salva de esta, no sé que podrá hacerlo

Si la investigación no nos salva de esta, no sé que podrá hacerlo

 

Investigaciones que hay que hacer si queremos avanzar, si queremos “crecer” y ser verdaderamente sostenibles

Y ahora ni siquiera podemos tratar de mejorar yendo a las ferias, por no gastar. Lamentable situación y no porque los profesionales de la construcción no quieran formarse, muy al contrario. Es el momento de cursos, masters, reciclaje a porrillo y especialización. Pero para todo eso también hay que pasar por caja, y una tribu de arañas se pasean por el fondo del presupuesto reservado a formación e investigación. Malos tiempos para lírica. Y para las ferias.

 

Nota del arquitectador: En Barcelona encontrar un hotel en época de feria era una tarea difícil. En una de las ediciones, mi socio y yo solo encontramos una habitación con cama de matrimonio. Había que vernos a los dos, viendo Los Serrano en el catre. Menos mal que le dolía la cabeza. O eso dijo.

 

 

1 comentario

  1. Dice ser LuZz

    Bueno, es que la cosa está cruda:

    – No hay muchos inventos porque no se invierte, porque no hay dinero, ni propio, ni ajeno, ni de préstamos, ni de subvenciones. Al no haber nada demasiado interesante, las empresas que todavía están en el mercado no gastan en ir a ninguna feria, y ahorran para tiempos peores.

    – Las tiendas van cerrando porque no venden, con lo cual no tiene sentido invertir en networking yendo a ferias, con lo cual nadie puede invertir dinero en ir a ninguna parte. Si el sector prácticamente ha cerrado, entonces no hay competencia, y no hay nada que hacer. El peligro añadido de esto es que puede favorecer monopolios…

    – Hay muy pocas cosas que funcionan actualmente: todo lo que tenga que ver con la comida, la agricultura ecológica, la artesanía u oficios alternativos y tradicionales, y en plan más estiloso, la gastronomía de alta alcurnia. Pero poco más. Al menos a un nivel interior nacional. En cuanto a a afuera, seguimos siendo una potencia mundial vendiendo armas al resto del mundo (sobretodo armas de racimo), el turismo y no mucho más…

    Lo raro es que haya dinero para organizar ferias…

    25 Mayo 2013 | 02:02

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