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De las torturas de la mitología griega, el arte, el humor y el desarrollo de juegos en Flash

10 enero 2012

La semana pasada, ante la sequía informativa en el sector, dediqué bastante tiempo a buscar curiosidades: vídeos divertidos, webs ingeniosas, buenos juegos indies… No tuve mucho éxito salvo por una honrosa excepción que ha logrado fascinarme durante días: el trabajo de Pippin Barr, un artista que basa la mayor parte de su trabajo en los videojuegos.

Una referencia a la mitología griega, una de mis grandes pasiones, fue la que me llevó hasta la página web de Barr. En concreto, lo primero que descubrí fue un juego en Flash, Let’s Play: Ancient Greek Punishment, que nos invita a enfrentarnos a algunas de las más conocidas torturas de los mitos helenos: la roca de Sísifo, el hambre y sed eternas de Tántalo, el tonel sin fondo de las Danaides y el águila de Prometeo.

A estos cuatro mitos se añade una quinta prueba basada en una de las paradojas del filósofo Zenón. Las cinco pruebas, imaginadas con mucho acierto usando sencillos gráficos que recuerdan a la mítica Atari 2600, son absolutamente fieles a las historias a las que hacen referencia, es decir, no hay forma de superarlas. El juego recrea castigos eternos mediante desarrollos igualmente infinitos. Es imposible probarlos sin esbozar una sonrisa. Son ingeniosos, divertidos, brillantes…

A raíz de dicho juego comencé a navegar por la web de Barr, saltando de juego en juego, de dibujo en dibujo, de texto en texto. Toda su obra ha hecho que vuelva a reflexionar sobre la controvertida relación entre arte y videojuegos. Hace ya más de tres años que escribí sobre este asunto y mi opinión no ha variado apenas desde entonces. Sin embargo, los trabajos de este artista me han mostrado nuevas formas de ver el vínculo entre ocio interactivo y creación artística.

Su estilo se caracteriza por la búsqueda de originalidad estética, el uso de conceptos básicos del desarrollo de videojuegos llevados al extremo y un sentido del humor muy particular que, mezclado con todo lo anterior, a menudo desemboca en la reducción al absurdo.

Fruto de este excéntrico cóctel han surgido juegos como The Artist is Present (en el que debemos esperar varias horas reales de cola en el MoMA de Nueva York para vivir una experiencia basada en hechos reales), un Dance Dance Revolution de 6 bits en el que podemos intentar derrotar a Zorba el griego en un duelo de sirtaki, Trolley Problem ( que plantea un experimento ético y filosófico) y All’s Well That Ends Well (un imposible, facilísimo, delirante juego de naves con infinitos niveles).

Tened cuidado porque, aunque casi todos los juegos son imposibles o disparatadamente largos, acabaréis dedicándoles unos cuantos minutos más de la cuenta. Aparte de probarlos, os recomiendo que leáis los textos que publica Barr en su blog, donde explica las motivaciones que le han llevado a desarrollar cada una de sus obras y plasma sus ideas y reflexiones sobre la creación de videojuegos.

Espero que os entusiasme tanto como a mí.

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

  1. Dice ser Ivan Sanz

    Al fin el arte y los videojuegos se cruzan!!!

    Como conocerse a uno mismo:

    http://www.ivansanz.com/2012/01/04/que-es-el-eneagrama/

    11 enero 2012 | 11:48

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