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Trasdós Trasdós

No nos disgusta la definición del término trasdós: la "superficie exterior convexa de un arco o bóveda". En este blog perseguimos estar en alerta y con el objetivo siempre dispuesto para capturar los reflejos, destellos, brillos y fulgores que el arte proyecta.

Ofuscación: sabotear el e-espionaje mediante la contaminación

Captura de los resultados de aplicar AdNauseam

Captura de los resultados de aplicar AdNauseam

Muchos  de ustedes, como yo, estarán bastante ofendidos por las tácticas nocturnas y alevosas de las grandes empresas para reunir información sobre personales hábitos de consumo, preferencias culturales, simpatías ideológicas, gustos alimenticios, número y tipo de contactos e-sociales.

Nunca en la historia de la humanidad existió tal impunidad para espiar, cotejar, comparar y agredir a los ciudadanos en la esfera, en teoría intocable —siempre que no implique peligro o presunción delictiva— de la intimidad.

El finísimo olfato y los largos dedos de los ingenieros al servicio del espionaje masivo cometido en el ciberespacio y las telecomunicaciones y ejecutado con la complacencia y complicidad de los gestores públicos —como supimos gracias a la valentía de ese héroe cívico llamado Edward Snowden para quien un exjefe de la CIA acaba de desear el ahorcamiento por traidor, literalmente, cuando el revelador del mayor abuso de la historia a las libertades individuales debería estar camino del Nobel y el Príncipe de Asturias—, han convertido en artículos de broma los sistemas de delación y acecho de la Stasi, la KGB o la Político Social franqusita…

Hace unos años ocurrió un caso que ilustra y pauta cómo va el asunto, que bascula entre la gravedad y el adefesio, cuando la cadena de hipermercados Target delató a los padres de una adolescente el embarazo de la chica antes de que ella lo revelase. No hizo falta intervención humana: un robot informático analizó las compras de la muchacha durante dos meses y supo que el bombo estaba creciendo. El mismo bot envió catálogos de productos prenatales a los padres de la preñada.

Captura del sistema de anuncios de Facebook - Imagen: Kevin Ludlow

Captura del sistema de anuncios de Facebook – Imagen: Kevin Ludlow

El ingeniero informático dedicado al software ético Kevin Ludlow está empeñado en demostrar cuán lucrativo es para Facebook, por ejemplo, el uso comercial y la explotación de los contenidos que los usuarios regalamos —porque somos nosotros quienes damos algo a cambio de nada y no ellos quienes dan un servicio gratuito, como nos hace creer la poderosa compañía—.

La idea de Ludlow es saturar el sistema de la red social con tanta información (casi siempre falsa) que los bots encargados de predecir los gustos del usuario enloquezcan.

Es una iniciativa de ofuscación informática: cambiar o enrevesar de tal modo un sistema de comunicación que éste se vuelva ininteligible, ambiguo o confuso. Si no hay intención de destruir, no hay delito, y la libre circulación de información, sea del volumen que sea, no está penada.

Que la ofuscación es un arma de autodefensa lo demostraron —y, además, con gran sentido del humor— tres de los miembros más brillantes de las guerrillas del ruidoHelen Nissembaum,  Daniel C. Howe y Mushon Zer-Aviv, cuando desarrollaron AdNauseam, una aplicación (artware, la llaman, con todo el sentido) que se añade al navegador de Internet y se ajusta automáticamente con el bloqueador de publicidad que tenga instalado el usuario —por ejemplo, los muy extendidos Adblock PlusAdblock Edge—.

AdNauseam se encarga, en segundo plano y sin usar más que la memoria ram del propio navegador, de hacer clic en todos los anuncios publicitarios que son bloqueados. Es como decir, “vale, lo quiero todo”, pero sólo para molestar y sin molestarse.

La intención es “contaminar el perfil del usuario” y “crear desconfianza” entre los anunciantes. Al permitir visualizar los anuncios que han sido afectados por la maniobra de ofuscación, es posible además obtener una radiografía de cómo nos quieren ver las sanguijuelas que espían nuestra privacidad (hay una captura de pantalla al inicio de esta entrada).

 

Portada de "Obfuscation" - MIT Press, 2015

Portada de “Obfuscation” – MIT Press, 2015

Las muchas posibilidades de la ofuscación —otro ejemplo serían los sencillos Twitterbots para generar automáticamente mensajes (es una forma de spam, pero puede tener usos no nocivos: pedir ayuda para causas justas, por ejemplo— aparecen explicadas, analizadas y resumidas en el manual recién publicado Obfuscación: A User’s Guide for Privacy and Protest (Ofuscación: guía de uso para la privacidad y la protesta), que han escrito Finn Brunton y Helen Nissenbaum, una de las creadoras de AdNauseam.

El libro, editado por MIT Press, no está, al menos por ahora, traducido al español. Los editores lo reseñan como

el análisis del conjunto de herramientas, técnicas y proyectos de protección de la privacidad que proponen la ofuscación: el uso deliberado de información ambigua, confusa o engañosa para interferir con los proyectos de vigilancia y recopilación de datos.

El manual, que se vende a un precio aceptable (13,95 dólares en tapa blanda), proporciona herramientas y justifica la evasión del sistema de espionaje no consentido, el incumplimiento de las normas abusivas, la negativa a acatarlas e incluso el sabotaje. Está especialmente escrito para los usuarios medios, aquellos que no estamos en condiciones ejercer control sobre los datos sobre nosotros mismos.

Jose Ángel González

2 comentarios

  1. Dice ser Rudy

    Si ciertos servicios que disfrutamos, por ejemplo Facebook, son gratuitos, es gracias a esa información que obtienen de nosotros y a esa publicidad personalizada que nos envían. Si destruimos ese sistema, lo más probable es que perdamos ese servicio gratuito. Que hay limites que no se deberían exceder, es cierto.

    Personalmente, tengo algunos sitios webs en los que los usuarios pueden disfrutar de contenidos totalmente gratis. Si no obtengo beneficios, esos sitios ya estarían cerrados.

    23 Noviembre 2015 | 18:30

  2. Dice ser Isra

    Si queremos productos y servicios, pero no pagar o dar algo a cambio por ellos, al final nos convertimos nosotros en los productos y servicios con los que se hace el pago.

    23 Noviembre 2015 | 19:07

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