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Trasdós Trasdós

No nos disgusta la definición del término trasdós: la "superficie exterior convexa de un arco o bóveda". En este blog perseguimos estar en alerta y con el objetivo siempre dispuesto para capturar los reflejos, destellos, brillos y fulgores que el arte proyecta.

Libros que no existen pero que deberían existir

Una de las ediciones del "Necronomicón"

Una de las ediciones del “Necronomicón”

Una de las consultas que siguen recibiendo con regularidad los empleados de las 70 bibliotecas de la Universidad de Harvard  indaga si entre los 150 millones de objetos que guarda el complejo existe alguna copia de un libro titulado Necronomicón (en griego Nεκρονομικόv), una obra de saberes arcanos cuya lectura conduce a la muerte inevitable, acaso precedida de locura.

Los libreros, que en el fondo, según sospecho, desearían conducir a los curiosos a un ejemplar, suelen contestar con buena educación y humor alertando sobre el carácter ficticio de la obra, creada por el autor de cuentos y novelas H.P. Lovecraft y algunos de los escritores de su círculo de soñadores de entidades pretéritas que, de tan precisa que resulta la descripción que nos han legado, terminan pareciendo bichitos de fantaciencia japonesa para adornar estanterías de lofts hipsters: un pulpo montado en una estructura triangular, por ejemplo.

Lovecraft, un tipo de mandíbula saliente que temía a todas las mujeres con la excepción de sus tías maternas y flirteó con peligrosos confabuladores que pretendían establecer un Reich en los EE UU, atribuyó el Necronomicón al poeta loco yemení Abdul Alhazred, dató la obra en torno al año 700 antes de nuestra era y situó ejemplares en cinco bibliotecas, cuatro reales y una que debería serlo, la universitaria de Miskatonic en lo menos deseable ciudad imaginada de Arkham.

El Necronomicón ha sido emulado por varios autores. Algunos simulacros son muy tontos y otros son deliciosos, en especial el escrito en duriac. Hay cierta propensión a convertir la obra en parte del atrezzo de un concierto heavy o en un tratado biológico sobre pólipos.

A partir de la bella idea del libro dentro del libro, trazamos una relación, una sola de las muchas posibles, de obras literarias que no existen pero que deberían existir:

El libro de Holmes

El libro de Holmes

Manual práctico de apicultura, con algunas observaciones sobre la segregación de la reina (Sherlock Holmes, 1903-1904). Retirado a una humilde granja de Sussex, el exdetective Sherlock Holmes se dedica a la vagancia y, sobre todo, a la apicultura. Holmes es visitado por Watson antes del comienzo de uno de los postreros casos que investigará la pareja, El último saludo (Arthur Conan Doyle, 1917). Orgulloso de la “ociosa holganza” del campo, Holmes muestra a su amigo el manual que ha redactado sobre abejas y apicultura: “Lo he escrito yo solo. Contemple el fruto de noches de meditación y días laboriosos, en los que vigilé a las cuadrillas de pequeñas obreras como en otro tiempo había vigilado el mundo criminal de Londres”.

 La dinámica de un asteroide (Profesor James Moriarty). Si Sherlock Holmes escribió sobre apicultura, su archienemigo, “el Napoleón del crimen“, es autor de un libro que, según el detective, “asciende a tan enrarecidas alturas de las matemáticas puras que no hay ningún periodista científico capaz de reseñarlo”. En la saga de Conan Doyle también se le atribuyo al temible Profesor Moriarty un tratado sobre el binomio de Newton.

Teoría y Práctica del Colectivismo Oligárquico (Enmanuel Goldstein) “Estos tres superestados, en una combinación o en otra, están en guerra permanente y llevan así veinticinco años. Sin embargo, ya no es la guerra aquella lucha desesperada y aniquiladora que era en las primeras décadas del siglo XX. Es una lucha por objetivos limitados entre combatientes incapaces de destruirse unos a otros, sin una causa material para luchar y que no se hallan divididos por diferencias ideológicas claras”, señala uno de los capítulos de esta obra —conocida también como El Libro—, citada por George Orwell en la novela 1984. El autor, Emmanuel Goldstein, es una antítesis del Gran Hermano, pero también podría tratarse de una creación de éste para dirigir el odio de los esclavizados habitantes del mundo distópico. El escritor ficticio es físicamente muy parecido a Trostky y tiene un nombre que remite a la anarquista lituana Emma Goldman. Los dos capítulos que aparecen desarrollados en la novela de Orwell se refierena la ignorancia como fuerza y la guerra como paz.

"Tlön, Uqbar, Orbis Tertius"

“Tlön, Uqbar, Orbis Tertius”

A First Encyclopaedia of Tlön. vol. XI. Hlaer to Jangr (autor desconocido).”También son distintos los libros. Los de ficción abarcan un solo argumento, con todas las permutaciones imaginables. Los de naturaleza filosófica invariablemente contienen la tesis y la antítesis, el riguroso pro y el contra de una doctrina. Un libro que no encierra su contralibro es considerado incompleto”, propone este tomo sobre la civilización edificada por Jorge Luis Borges en el relato Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, basado en múltiples obras posibles por su cabal desatino. El cuento formó parte de Ficciones (1944), un compendio de libros ficticios. Una frase para no olvidar: “Los espejos y la cópula son abominables, porque multiplican el número de los hombres”.

La rosa ilimitada, La perfección ferroviaria y veinte libros más (Benno von Archimboldi). En 2666, la novela que escribió mientras se moría, el gran Roberto Bolaño desarrolla la figura de un escritor y el intrincado, tóxico y dulce placer del abismo. Benno von Archimboldi, un ladrón de identidades, es el centro de un enigma que se inicia en la Europa Central del nazismo y culmina en su espejo, Santa Teresa —como Bolaño bautiza a Ciudad Juárez (Méxixo)—, donde el campo de la muerte es el desierto y el holocausto se comete contra mujeres. En el millar de páginas del libro, la obra de Archimboldi, y su sombra esquiva, es investigada por cuatro filólogos fanáticos.

Ilustración de "Gargantúa y Pantagruel"

Ilustración de “Gargantúa y Pantagruel”

Decretum universitatis Parisiensis super gorgiasitate muliercularum ad placitumDe cagotis tollendis, y un montón de libros más igualmente sarcásticos y llenos de ventosidades (varios autores). François Rabelais construyó un complejo entramado bibliográfico para protegerse de las venganzas de la curia y justificar el humor escatológico, las burlas y las revelaciones escandalosas sobre el tamaño de los genitales de los sacerdotes. En Gargantúa y Pantagruel (1532-1564) inventó autores y libros con prolijidad. También atribuyó a autores reales, como Ignacio de Loyola, obras ficticias pero muy apropiadas: El dulce hedor de los españoles.

La langosta se ha posado (Hawthorne Abdensen). Dentro de la extraordinaria novela El hombre en el castillo (1962), del soñador contemporáneo Philip K. Dick, vive otra novela, La langosta se ha posado, en la cual el escritor Hawthorne Abdensen establece una historia alternativa distinta a la que sufren los protagonistas, de por sí distinta a la real: un mundo dominado por el Eje nazi-japonés, triunfante en la II Guerra Mundial. Alemania es dueña de buena parte del mundo, ha desecado el Mediterráneo para convertirlo en tierras de cultivo y ha matado a todos los negros de África. En la novela dentro de la novela es Inglaterra el país triunfante tras la contienda y se convierte, tras derrotar a los EE UU, en la gran superpotencia planetaria.

Quienes sientan curiosidad por los libros ficticios deben visitar el blog The Invisible Library (La biblioteca invisible), en inglés, donde hay una extensa relación de obras posibles, desde las docenas de ensayos sobre la práctica de la magia que J.K. Rowling ha enunciado en la serie de Harry Potter, hasta los maravillosos extravíos literarios imaginados por Vladimir Nabokov en casi todas sus novelas.

Cierro el paseo por estos jardines soñados con una cita del más memorioso de los escritores, Borges, por supuesto, quien en La Biblioteca de Babel supuso un lugar plagado de infinitos tomos en alguno de cuyos rincones “debe existir un libro que sea la cifra y el compendio perfecto de todos los demás: algún bibliotecario lo ha recorrido y es análogo a un dios (…) No me parece inverosímil que en algún anaquel del universo haya un libro total; ruego a los dioses ignorados que un hombre —¡uno solo, aunque sea, hace miles de años!— lo haya examinado y leído. Si el honor y la sabiduría y la felicidad no son para mí, que sean para otros. Que el cielo exista, aunque mi lugar sea el infierno. Que yo sea ultrajado y aniquilado, pero que en un instante, en un ser, Tu enorme Biblioteca se justifique”.

Ánxel Grove

13 comentarios

  1. Dice ser Letrasdemolde

    Qué buen artículo!. Una curiosidad: no se parece el símbolo del laberinto del Necronomicón al símbolo de Dharma? Aquí hay tomate!

    16 Enero 2013 | 11:50

  2. Dice ser Rickz80

    Te falto “La Filosofía del Viaje en el Tiempo”

    16 Enero 2013 | 13:00

  3. Dice ser Nyarlathotep

    Algo impreciso y escueto respecto a la parte de Lovecraft, pero un buen escrito.

    16 Enero 2013 | 15:08

  4. Dice ser Nyarlathotep

    Por cierto, muy seguidor de Trasdós, así que lo digo con todo el cariño.

    16 Enero 2013 | 15:09

  5. Dice ser Thomas Payne

    Se podría añadir a Kilgore Trout, autor ficticio imaginado por Kurt Vonnegut que Philip J. Farmer convirtió en real al firmar con su nombre la novela “Vanus en su concha”, que recomiendo especialmente

    16 Enero 2013 | 16:24

  6. Dice ser Alejandro

    Otro libro ficticio a añadir es “Dimensiones in Mathematics”, del doctor L.C. Parnault (Harvard University, 1999).

    Es el libro que lee Lisbeth Salander, la protagonista de Millenium, escrita por el sueco Stieg Larson. En la novela se explica que el libro trata sobre la historia de las matemáticas, incluyendo, entre otros grandes retos matemáticos, la demostración del teorema de Fermat.

    El caso es que cuando estaba leyendo Millenium me pareció que podía ser muy interesante y busqué en Google a ver si me hacía con él.

    El resultado que me encontré es que el libro era ficticio, pero alguien debería escribirlo ¡¡

    16 Enero 2013 | 21:38

  7. Dice ser Por supuesto

    Hay tambien un libro o dos, no recuerdo, de Stanislav Lem (quien no lo conozca es un autorazo de SF) compuesto de reseñas de libros ficticios. Es muy entretenido.

    17 Enero 2013 | 07:05

  8. Dice ser Por supuesto

    Thomas Payne: oh !!! Venus en la concha. Que gran libro. Lo he leido varias veces.

    17 Enero 2013 | 07:07

  9. Dice ser J. Miguel Romero

    ‘Of Course You’re Still Single, Take a Look at Yourself You Dumb Slut’, escrito por Anita Appleby (Jennifer López), serie ‘Cómo conocía a vuestra madre’. Aquí se tradujo como ‘Por supuesto que estás soltera, mírate al espejo pedazo de zorra’. ¡Impagable!

    17 Enero 2013 | 07:26

  10. Dice ser Darwin Bruno

    Muy interesante.Ha sido un gran disfrute leerte. Un placer visitarte. Volveré .

    17 Enero 2013 | 11:52

  11. Dice ser Jimmy

    Pregunto…¿el libro de “El nombre de la rosa” era ficticio? O sea, el que estaba finalmente envenenado y hacia que muriese la gente al leerlo al ir pasando las hojas con el dedo.

    Porque si lo es, deberia estar en la lista. Librazo y peliculon, pero es que ya no me acuerdo bien.

    17 Enero 2013 | 12:48

  12. Dice ser Hoy no me libro

    A esos añadiría los libros que los personajes de Carlos Ruiz Zafón extraen del “Cementerio de libros olvidados” 🙂

    19 Enero 2013 | 16:46

  13. Dice ser Alghyrak

    Pues, muy bueno el artículo. Yo, modestamente, sugiero igualmente el libro que Melquiades deja a la casta de los Buendía en Cien Años de Soledad.

    21 Enero 2013 | 21:34

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