Archivo de la categoría ‘economía’

700.000 no funcionarios en riesgo de despido

21 febrero 2012

El Gobierno ya se ha puesto a la tarea de poner en práctica su reforma laboral. El BOE se está llenando estos días de ceses de altos cargos del sector público que tenían en sus contratos indemnizaciones de 45 días por año trabajado, como cualquier trabajador, pero que son despedidos con 7 días y sin darles ni las gracias. A veces, incluso, ni siquiera les comunican su cese directamente quienes tiene que hacerlo. Se enteran por la prensa. Contratar con el Estado se ha convertido de pronto en una temeridad, por inseguridad jurídica sobrevenida. Pactas unas cosas y, de pronto, la otra parte cambia las reglas de juego y donde firmó “digo” decreta “Diego”. ¡Este sí que es ahora “un país serio y fiable”, como dice Rajoy!

Pero los ahorros en altos cargos a las arcas públicas van a ser escasos. El tajo, el hachazo en personal del sector público, se va a producir en otro colectivo muchísimo más numeroso: el personal laboral, los trabajadores de la Administración Pública que no son funcionarios. Hoy hay unos 700.000 en toda España, y con la reforma laboral de Rajoy y su afán manostijeras se han convertido de pronto en aún más precarios. ¿Cuántos de ellos perderán su empleo en breve?

Las manifestaciones de hoy, una megaencuesta para decidir la huelga general

19 febrero 2012

En la huelga general del 29 de septiembre de 2010, contra la reforma laboral de Zapatero, los sindicatos quedaron escarmentados. Apenas uno de cada 6 ó 7 trabajadores llamados a la huelga la siguió realmente. Comisiones Obreras y UGT hablaron aquel día de un 70% de seguimiento, pero sabían que la realidad fue muy diferente. Un informe del Gobierno de Zapatero de unos días después fijaba el seguimiento real entre el 12% y el 16%. El informe no se hizo público, el Ejecutivo socialista no quería empeorar aún más sus relaciones con los sindicatos de clase, en teoría afines ideológicamente.
Aquel semifracaso sindical de hace año y medio ha sido una de las razones que han llevado ahora a los sindicatos a tomarse las cosas con más calma, a pensarse mejor sus pasos contra la reforma laboral de Mariano Rajoy. Hoy han convocado en 57 ciudades sendas manifestaciones que en realidad son una macroencuesta. Van a medir su fuerza en la calle. No solo para exhibiría ante el Gobierno y forzar negociaciones reales sobre la reforma, sino también para comprobar si ahora se superaría aquel mínimo de apoyo popular del 29 de septiembre de 2010.
Los sindicatos esperan más golpes del Gobierno de Rajoy. Temen que en los Presupuestos, a finales de marzo, haya alguno. Por ejemplo, un cambio a la baja en las ayudas de 400 euros mensuales que se dan ahora a los parados de larga duración que se han quedado sin ingresos. El Gobierno de Rajoy anunció el 30 de diciembre que esas ayudas, que concluían en febrero, se prorrogaban seis meses más. ¿Qué hará en julio, las prorrogará de nuevo y en las mismas condiciones?
Además de los nuevos presumibles agravios del Gobierno a los trabajadores, los sindicatos creen que las cifras económicas de los próximos meses harán que se generalicen las críticas al Gobierno de Rajoy. Sobre todo, las del paro, que va a seguir creciendo de modo galopante en los próximos meses, acelerado por la reforma laboral. Tendrá un pequeño alivio estacional en el verano, con la temporada alta del turismo y de la construcción, y repuntará a nuevo récords negativos a partir de septiembre u octubre. Quizás sea entonces cuando los sindicatos convoquen una nueva huelga general contra Rajoy, unos dos años después de hacérsela a Zapatero.

Y un nuevo freno a la recuperación

12 febrero 2012

“Esta es una reforma en la que todos ganan, empresarios y trabajadores», dice Mariano Rajoy en el BOE, en el Real Decreto-ley de la reforma laboral. No es cierto. Ganan los empresarios. La reforma, que incumple de modo flagrante las promesas de Rajoy y del PP en la oposición, es básicamente una herramienta para que los empresarios gestionen sus recursos humanos casi a su antojo: facilita y abarata el despido, permite bajar salarios, bendice la movilidad funcional o geográfica…

Aunque dice el Gobierno que hace la reforma para generar empleo, ellos mismos saben que no es así, que la hacen para mejorar la imagen de España ante la UE y los mercados financieros, como demuestra la obsequiosidad con que se la anticiparon Rajoy y Guindos a mandatarios europeos. El Gobierno cree que así pone en marcha un círculo virtuoso: se abaratará nuestra deuda, se equilibrarán nuestras finanzas públicas y después se podrá incentivar la recuperación. Pero existe el riesgo de lo contrario, de un círculo vicioso. La reforma laboral quizás mejore el diferencial de la deuda, pero puede provocar también dos rotos fiscales. Uno en los gastos, porque va a generar un alud de despidos, y habrá que subsidiar a muchos más parados que ahora. Otro en los ingresos, porque el miedo de toda la población (al despido, a la bajada de salarios, etc.) puede derrumbar aún más el consumo y la actividad económica, y en definitiva los ingresos fiscales.

Con la subida de impuestos y los recortes de gasto público de diciembre, el Gobierno le puso un freno a la recuperación. Con la reforma laboral, al margen de otras consideraciones ideológicas, quizás le haya puesto otro.

La reforma laboral propicia los 6 millones de parados

10 febrero 2012

Habrá que ver mañana en el BOE los detalles de la reforma laboral que ha aprobado hoy el Gobierno, pero la primera impresión es que no va a generar más empleo sino más despidos y más paro. En noviembre pasado, cuando el PP y Mariano Rajoy ganaron con mayoría absoluta las elecciones generales, muchas empresas tuvieron claro que, más pronto que tarde, habría una reforma laboral que abarataría los despidos, y aplazaron sus decisiones de ajustes internos, ante la mala coyuntura económica y de consumo, a que esa reforma se llevara a cabo. Dicho de otra manera: hay muchos despidos embalsados, decididos pero no ejecutados aún, que se van hacer tan pronto como entre en vigor la reforma, que abarata y facilita los ERE y los despidos improcedentes y procedentes: ojalá no sea así, pero todo indica que el paro registrado y el paro EPA se van a disparar en los próximos meses.

Hoy tenemos 4,6 millones de parados, con nombres y apellidos, registrados en los servicios públicos de empleo, y casi 5,3 millones de parados, según la EPA, que es una encuesta. Con la reforma decretada hoy y la mala coyuntura económica española (nuestro PIB está decreciendo desde hace al menos cuatro meses), todo apunta a que a corto plazo tendremos 5 millones de parados en el primer indicador y 6 millones de parados en el segundo.

La reforma laboral, ¿equilibrada o agresiva?

09 febrero 2012

Pocas horas antes de que el Gobierno apruebe su reforma laboral -lo hará previsiblemente mañana viernes-, pocos detalles relevantes sabemos a ciencia cierta de ella. Sólo las consecuencias: “Me va a costar una huelga”, le decía a su homólogo finlandés el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, pillado por un micrófono indiscreto el pasado 31 de enero.

Y adjetivos, muchos adjetivos.

Anteayer la ministra de Empleo, Fátima Báñez, decía en el Congreso de los Diputados que la reforma laboral va a ser “completa, equilibrada y útil”. Ayer añadía Rajoy, también en el Congreso, que será “amplia y profunda”. Hoy el ministro de Economía, Luis de Guindos, le cuenta al comisario de Asuntos Económicos, Olli Rehn, cuando cree que no está siendo grabado (¿o sí lo sabía?), que la reforma será “extremadamente agresiva”.

Agresivo, según el Dicionario de la Real Academia, es “1. Dicho de una persona o de un animal: Que tiende a la violencia. 2. Propenso a faltar al respeto, a ofender o a provocar a los demás. 3 Que implica provocación o ataque“. ¿A cuál de las acepciones se refiere el señor ministro?

Y, además de ponerle adjetivos, ¿le ha puesto el Gobierno algunas ideas sustantivas a la reforma? ¿Y creará empleo? Porque se hace para eso, ¿no?

El paro en enero pinta feo

01 febrero 2012

Tras el amargo trago de los casi 5,3 millones de parados que arrojó el viernes pasado la Encuesta de Población Activa (EPA) del cuarto trimestre de 2011, mañana jueves nos viene otro disgusto. En menos de 24 horas sabremos cuántas personas concretas estaban registradas en las oficinas públicas de empleo al acabar ayer el mes de enero. El dato de la EPA sale de una encuesta, el del paro registrado es un recuento uno a uno de los parados. Son dos formas diferentes de medir el principal drama de nuestra economía.
Y pinta feo, pinta muy mal. Enero es siempre un mes horroroso para el empleo en la economía española. Sectores como la construcción, el turismo o la agricultura están en estas fechas en sus momentos de actividad más bajos del año. Pero este enero, además, se le han añadido otros elementos que oscurecen la previsión.
Uno: como certificó anteayer lunes el INE, a finales del año pasado la economía española ya estaba decreciendo, lo que seguramente provocó más despidos en muchas empresas.
Dos: La campaña de navidad, las ventas del comercio por las fiestas, ha sido este año entre tibia y desastrosa, como reconocen en privado distintos directivos de empresas que basan mucho su estrategia y sus expectativas en esas fechas. Tras esas malas navidades comerciales, ¿cuántas tiendas han despedido a algún empleado más?, ¿cuántas han decidido incluso echar el cierre definitivo?
El año pasado, el paro registrado creció en enero en 130.930 personas. En 2010, enero sumó 124.890 parados. En 2009, el desastre del siglo: 198.838 parados más en enero. Este último fue considerado en su día el punto más negro de la crisis, aún recuerdo la cara del entonces ministro de Trabajo, Celestino Corbacho (PSOE), al comentarlo. Ahora hay miedo, mucho miedo, a que enero de 2012 se le acerque. La hoy ministra Fátima Báñez (PP) debe de estar con los dedos cruzados.

Montoro y la EPA ¿despiste o estrategia?

27 enero 2012

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, aseguró ayer, nada menos que en el Congreso de los Diputados, que la EPA del cuarto trimestre de 2011 arrojaría el dato de 5,4 millones de parados… y resulta que no, que la EPA se ha hecho pública hoy y los parados son 5.273.600. Muchos, muchísimos, pero casi 130.000 menos de los que dijo el ministro Montoro.
¿Es solo una anécdota que revela que en el Gobierno de Rajoy hay gente quizás muy preparada, pero con seguridad muy despistada, o hay algo más detrás del error? ¿Nos colocó ayer adrede el ministro Montoro a la prensa el dato erróneo? ¿Para qué? ¿Para que cale aún más en la sociedad española la necesidad de una reforma laboral durísima?
En los países serios, y según Rajoy este nuestro debe serlo, con estas cosas de las estadísticas y los datos públicos no se juega.

A vacas tan flacas, menos obsesión con el déficit

23 enero 2012

La mayoría de los economistas se pasaron los primeros meses de la crisis, en 2008, diciéndonos que sería en forma de V: caída brusca y rebote rápido y vigoroso. Como pasaban los meses y el rebote intenso no llegaba, rebobinaron y dijeron que no sería en V sino en forma de L o de U: caída fuerte, una meseta larga y el rebote bastante después. Ahora, todo indica que, al menos para España, va a ser en forma de W: caída fortísima, un leve repunte (levísimo, en los primeros meses del año pasado) y una nueva caída muy fuerte. El informe de invierno del FMI, que se conocerá completo mañana, pero del que se supieron algunos detalles el jueves pasado, dice que vienen vacas flacas en Europa, y muy muy flacas en España: el segundo palo descendente de nuestra W lo será mucho: el PIB caería el 1,7% este año y un 0,3% más en 2013.

¿Nos viene esa debilidad, a nosotros y -en menor medida- al resto de los países europeos, por el exceso de recortes en la lucha contra el déficit? Cada vez hay más políticos que empiezan a preguntárselo. Incluso Merkel y Sarkozy han apuntado recientemente que quizás haya que empezar a pensar ya en estimular la economía. Pero, como el dinero no sale de debajo de las piedras, para hacerlo habría que aflojar la intensidad de la lucha contra el déficit. No es seguro que la UE lo haga oficialmente, pero sí lo es que muchos gobernantes sueñan con que lo permita. Quizás a eso se deban las confusas declaraciones recientes de Montoro, nuestro ministro de Hacienda.

Montoro, Guindos y el inglés

19 enero 2012

24 horas después, se ignora aún si lo de Cristóbal Montoro de ayer -eso de que se pedirán “responsabilidades penales” a los dirigentes públicos que endeuden más de lo debido a sus instituciones- fue una ocurrencia o un aviso a navegantes. Una de esas ocurrencias en un directo en la radio, muy frecuentes entre políticos (y entre periodistas, incluso), o algo pensado para advertir y asustar, para dejarle claro a toda la clase política que el Gobierno de Rajoy va a combatir el déficit con todas las armas posibles, sin tregua.

Fuera ocurrencia o advertencia, el recado confirma también dos cosas que ya se atisbaban estas semanas atrás:

Una: La coordinación del equipo económico del Gobierno y de las políticas económicas del PP en general es manifiestamente mejorable. Ayer, poco después de lo de Montoro, el presidente de Extremadura, José Antonio Monago, salió a aplaudir y a pedir que esa persecución del político derrochador fuera retroactiva, quizás pensando en su antecesor Guillermo Fernández Vara, del PSOE, sin acordarse de sus correligionarios en el PP y también hipergastadores y megaendeudadores Francisco Camps, Alberto Ruiz-Gallardón o Ramón Luis Valcárcel.

Dos: La pugna por el poder económico en el Gobierno, entre el ministro de Hacienda, Montoro, y el de Economía, Luis de Guindos, va a tenernos muy entretenidos a los periodistas y a la opinión pública (y esperemos que no distraídos de lo importante). En menos de un mes ya hemos visto que se pisan, se rectifican, se contradicen mutuamente, se  encelan…

Dicen algunas malas lenguas que la hiperlocuacidad del ministro de Hacienda se debe a que se sabe en desventaja competitiva respecto a Guindos en un campo muy concreto que da mucha presencia en los medios: a las grandes reuniones internacionales, sean los Ecofin o el G20, irá Guindos, que domina al inglés (para fichar por Lehman Brothers era imprescindible high level), y no Montoro, que anda bastante peor equipado de idiomas.

Devuélvanos el dinero, señor alcalde

14 enero 2012

Durante el otoño pasado, cuando elaboraban sus presupuestos para 2012, muchísimos ayuntamientos de toda España aprobaron subir sus impuestos y tasas en un 3%, que era por donde estaba en esos meses el IPC y la previsión de cierre de la inflación para todo 2011. Algunos presentaron ante sus ciudadanos esa subida como una “congelación” de sus precios. Lo hemos ido contando estos meses atrás en las 15 ediciones impresas de 20 minutos, que se reparten en las 15 mayores ciudades españolas y en los centenares de municipios de sus áreas metropolitanas. Son municipios de todos los colores, gobernados por PP, PSOE, CiU, PNV u otras formaciones.
Ayer supimos oficialmente que no fue el 3%, que el IPC cerró el año pasado con una subida del 2,4%.
Los alcaldes y los concejales de Hacienda de los ayuntamientos del 3% de subida de sus servicios públicos debieran salir cuando antes a anunciar que nos devuelven esas 6 décimas, que adaptan sus precios al IPC real. Si no lo hacen, estaremos ante un aumento de la presión fiscal sobre los ciudadanos, ante una nueva subida de impuestos a 1 de enero, coincidiendo con la decretada por Mariano Rajoy para toda la población.