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El big data del alma

El papel de un sandwich

Al bólido de Fernando Alonso, que vuelve a la Formula 1, se le metió ayer el envoltorio de un sandwich en la toma del freno trasero y el piloto tuvo que abandonar la carrera.

Los coches de F1 son tan sofisticados que un papel, o un plástico, los paraliza. Y eso nos deja el domingo de Ramos en Bahréin, que es una isla con forma de uso y doctrina única (como en casi todas partes).

Un papel se llevó a Alonso a boxes.

No se sabe de qué era el sandwich. Tampoco informan de la marca. Se supone, indican las confusas fuentes, que era de alguien del público.

Todo es muy impreciso. El confuso azar llevó un envoltorio por las tribunas de Bahréin. Los expertos estarán analizando el papel. Quizá vino volando de Arabia, que está ahí al lado. O de Europa. Un papel puede revolotear por todo el mundo. Quizá ese es el mensaje.

Ese envoltorio es quizá el destino y sus azares. Algo nos quiere decir. Un bólido de F1, con lo que cuesta (y lo poco que rinden casi todos) debería llevar una rejilla o alguna protección para papeles de sandwich, etc.

En Bahrein, en medio del desierto, hay un árbol de cuatrocientos años que es un misterio. Todo lo es.

El que haya arrojado el papel, si lo pillan, que se prepare. Y si es una mujer ya te puedes imaginar. Doble de latigazos. Aunque quizá está mal visto que una mujer coma un sandwich en las carreras de coches.

La palabra sandwich ya es sospechosa. El sandwich lleva la democracia dentro.

Seguro que descubren al que tiró el papel porque la IA vigila toda esa franja desde los satélites, todos los ojos están sobre la F1 y sus figurones. Tanto dinero dando vueltas… hasta que se mete un papel en el freno. Bay.

Ese azar  no se puede permitir en este negocio, amigo.

El Golfo es una zona sensible caliente peligrosa billonetis. Quizá nos ha comprado ya un buen trozo de la España vacía playera. Por diversificar. España está a medio vender. El sanchazgo está que lo tira en Wallapop.

Hay que decodificar ese envoltorio, no sea una octavilla camuflada, un boicot salchichero o sandwichero, un indicio del fin del mundo. Menos mal que todos los circuitos de F1 tienen cabalistas de guardia.

El domingo de Ramos es una fecha delicada: Jesucristo entra en Jerusalén y es aclamado por la multitud.

Esto vale para todas las religiones del libro, nadie se libra de la sombra luminosa de la fecha. Sin esa entrada triunfal no habría coches de F1, ni sandwichs.

Hay que atender a los indicios, señales y avisos. El mundo es confuso (ahora “complejo”) hasta que se aclara.

 

 

El Alpine de Alonso

“Según relató el director ejecutivo de la escudería Alpine, Marcin Budkowski, durante su segunda y última parada para cambiar los neumáticos “un papel de envoltorio de un sándwich se quedó atascado dentro del conducto del freno trasero del coche de Fernando”.

“Esto provocó una alta temperatura y causó daños en el sistema de frenado, por lo que le dijimos que se retirara por motivos de seguridad. Fue una muy mala suerte para la primera carrera de Fernando, teniendo en cuenta lo bien que había ido”, admitió Budkowski en declaraciones a la web oficial de la escudería. (Milenio)

 


Borges, entrevistado en 1977 (subtitulado en español) por William Buckey jr. para PBS.

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