Tu blog Tu blog

Este es tu altavoz

Entradas etiquetadas como ‘mercado laboral’

¿Y para qué estudiar tanto? ¿Cuántos políticos no tienen carrera ni idiomas?

Por Raquel F.
Selectividad

Selectividad en la Universidad Complutense de Madrid. (JORGE PARÍS)

“¿Y por qué tengo que estudiar tanto?” “¡Y esto no ha hecho más que empezar!” Después de la temida selectividad aún me queda la doble licenciatura, porque una ya no es suficiente, el o los másters y uno no, dos o tres idiomas que controle.

Esto mismo pasa por la cabeza de miles de estudiantes que, como yo, ven que tienen que estudiar y estudiar para conseguir un trabajo. Y si quieres trabajar de lo que te gusta será más fácil si te vas al extranjero.

 La cosa es que los que nos exigen todo esto no lo cumplen. ¿Cuántos políticos no tienen la carrera de lo que están ejerciendo? ¿Cuántos ni siquiera hablan un idioma? La respuesta todos la conocemos. Por eso, antes de exigirnos tantísimo a los jóvenes, deberían aplicarse el cuento y dar ejemplo a las generaciones que llegamos.

¿Qué van a hacer con nosotros?

Por Juan Carlos Martín Velázquez

230975-944-605

Dos personas consultan ofertas de empleo. (EFE)

Soy una persona de 46 años y llevo 2 años en paro, estoy bastante preparado académicamente y con mucha experiencia laboral, pero esto no parece suficiente para encontrar trabajo, ya que “soy mayor” para el mercado laboral.

Yo creo que con esta edad se está en plenitud de estabilidad, en todos los campos de nuestra vida, pero no veo a nuestros políticos preocupados por nuestra situación. ¿Es posible que estén pensando en que nos podamos jubilar a los 50 años? Como alguno que otro funcionario.

No lo creo, pero bueno, tenemos que seguir luchando, aunque no tengamos ningún apoyo de las instituciones de este, nuestro país.
Gracias señores gobernantes por hacernos la vida tan sencilla, ¿qué haríamos sin ustedes?

‘La inestabilidad laboral me impide ser madre antes de los 30’

Por Denise Ndongo

Una madre con su hijo (GTRES)

Una madre con su hijo (GTRES)

Pero ocurre que cinco meses antes de cumplirlos me doy cuenta de que las cosas no han salido como yo pensaba. Los planes a cinco años, en algún momento, se convirtieron a 10 y cómo a los 20 nadie te dice (o tú no escuchas) que el tiempo se irá volando a los 30, en vez de pensar en la educación de tus hijos, disrutas aún de la tuya propia.

Ocurre que la estabilidad laboral en un puesto ideal que (yo pensaba) iba asociada a la treintena no existe y dedicas muchas horas al mes a seguir formándote para conseguir un puesto que cumpla con tus expectativas (te enseñaron a ser exigente contigo misma) y, ese camino, por algún motivo, se representa en tu cabeza como incompatible con la maternidad.

Ocurre que las relaciones de pareja son mucho más complicadas de lo que nos enseñaron, y que para que sean sanas deben llevar su propio ritmo, que cada vez entiende menos de presiones y estereotipos.

Ocurre que cada vez te hacen menos efecto comentarios del tipo: «y tú, ¿cuándo te animas?» y optas por responder «¡pues cuando me anime!» mientras sonríes por educación. Yo siempre quise ser madre antes de los 30… hasta que se acercaron los 30.

Mi preparación, mi futuro: pronto cumpliré 24 años y ya tengo miedo de cumplir 25

Por Marta Pizarro

En unos días cumpliré 24 años, es una cifra que me aterra y, lejos de lo que podáis creer, mis motivos no se basan en si ya empezaran a salirme arrugas o si me tengo que comenzar a cuidar. Me aterra porque tengo 24 años y no he pisado un lugar de trabajo acorde con lo que estoy preparada. El pasado año me licencié en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Granada. Durante mis cinco años de carrera los tres últimos estuve apuntada al portal de prácticas Icaro, del cual únicamente recibí una llamada para una entrevista de trabajo en junio del último año; afortunadamente conseguí el trabajo, pero esa llamada llegó demasiado tarde, ya tenía decido pasar un año en extranjero.

Me encantaría deciros que la Universidad de Cambridge me ofreció una beca de estudios o que me fui a estudiar un Máster de Relaciones Internacionales. Pero no, lamentablemente ese tipo de opciones no son posibles para una persona que es normal, que tiene una familia de ingresos normales y con un expediente académico normal. Me fui a trabajar de ‘aupair’ para aprender inglés, pensado que así sería más competitiva en el mercado laboral español.

Estando en Londres, envié cerca de 100 currículum para hacer prácticas en Inglaterra, pero solo recibí cartas de no sigues en los procesos, a veces ni respuestas; una vez me llamaron y a los dos minutos de conversación, con tono burlón, me dijeron que mi idioma no era suficiente. Conseguí una entrevista de trabajo en otra empresa pero competir con candidatos nativos fue, por supuesto, una batalla perdida desde el principio.

Así que tomé la opción de intentarlo de nuevo en España, al menos el año de Inglaterra ha supuesto conseguir un nivel de inglés elevado debido a que he estado estudiando concienzudamente en academias y haciendo exámenes de inglés oficiales. Comencé siendo estricta y buscando en aquellos puesto que realmente me gustaban, y recibí una llamada casi inesperada, una buena empresa en Madrid se había fijado en mí; tras una entrevista telefónica me aseguraron que se pondrían en contacto conmigo para concretar la personal. Ilusa de mí, nunca me llamaron, demasiado bonito para ser real, pensé; supongo que la idea de que estuviese en Londres pareció demasiado complicada a pesar de mi insistencia en que podría estar en Madrid al día siguiente.

¿Y sabéis qué es lo que me encuentro?:Biblioteca

– Curriculos y cartas de recomendación sin respuesta.

– Páginas corporativas de empresas multinacionales con programas para recién licenciados pero sin un botón donde ponga “solicitar”; a veces los hay pero casualmente todos dan error o están fuera de servicio temporalmente o no funcionan con Google Chrome.

– En páginas de búsqueda de empleo veo cómo mis candidaturas se rechazan continuamente sin ni siquiera haber leído mi curriculum cumpliendo con los requisitos de la oferta.

– Anuncios en la sección de “no experiencia” y cuando lees los requerimientos básicos te piden de seis [meses] a un año de prácticas.

Empresas donde lo único que les importa es el número que está al final de tu expediente.

– Ofertas de recién licenciados donde exigen un Máster en algo. Máster, otro gran dilema: ¿tengo que estudiar un Máster? Sé que lo tengo que hacer si quiero competir en este mercado laboral, de otra manera me volveré obsoleta, pero en qué, si no he trabajado nunca no sé qué es lo que me gusta realmente, y ¿cómo? ¿Con qué dinero lo pago? No puedo hacerles soportar a mis padres un pago mensual de 700 euros. La opción más razonable sería trabajar, por supuesto, -camarera, limpiadora, si los hay-, ahorrar durante un año, otro año más estudiando, dos, y me pondría en 26 años, licenciada con inglés y con un Máster de 7.000 euros, que puede servir o no, pero sin haber pisado una oficina en mi vida.

Esta es mi situación, y lamentablemente la de la mayoría de los jóvenes españoles. Y detrás de esos números y estadísticas existen personas que no pueden continuar con sus vidas, que nos tenemos que resignar a vivir con nuestros padres y a pedirles los viernes 20 euros para tomarnos una coca-cola con nuestros amigos.

Yo hay días que me levanto ilusionada y otros que no paro de llorar porque no sé qué voy hacer, esta situación me está consumiendo y sé que no es mi culpa, que nos ha tocado vivir un tiempo difícil, que no es que no valga o que no sirva para trabajar en lo que me gusta, pero no puedo evitar cargar con ella, y constantemente me cuestiono cada una de las decisiones que tomé y por qué  estoy en este punto donde no hay retorno y donde no hay futuro. En unos días tendré 24 años y tengo miedo a cumplir 25 y encontrarme en la misma situación.