El talento de Fincher y Spacey en ‘House of Cards’

Tenía mis dudas sobre el remake de ‘House of Cards’. La original de la BBC me había parecido brillante, difícil de superar tanto en calidad de guión como en terreno interpretativo. Por algo la serie está considerada uno de los cien mejores programas de la televisión británica. Además, Ian Richardson como Francis Urquhart, realiza uno de esos papeles que se nos queda grabado en la retina y que pasa a formar parte de nuestro imaginario televisivo, con ese toque de ironía maquiavélica y esa elegancia tan gentleman, que oculta a un sanguinario rottweiler en su interior.

Sin embargo, el remake estaba protagonizado por el gran Kevin Spacey (al que tenía ganas de ver desde hacía mucho tiempo en una serie), y dirigido por David Fincher, un autor que ha sabido encontrar la combinación perfecta entre calidad y entretenimiento en películas como ‘Seven’, ‘Zodiac’ o ‘El club de la lucha’. Así que empecé a verla intentando hacer tábula rasa y, hete aquí, que, desde el primer episodio, la serie me resultó apasionante. Ya conocía la historia del político sin escrúpulos al que han prometido un cargo importante que va a parar a manos de otro, y sus planes de vendetta. Pero esto no ha sido obstáculo para apreciar las cualidades de la nueva versión, porque las tiene. Y muchas.

 

En este caso, el mayor logro del Fincher es dar a la serie un toque contemporáneo, un ritmo trepidante y una atmósfera de cuchillo que cambia la oscura madera de los despachos de las Casas del Parlamento por el mármol de la Casa Blanca, las sórdidas calles londinenses llenas de simbólicas ratas por las amplias avenidas de Washington D. C., y los rancios políticos tories por los más estilosos demócratas. El cambio de look se refleja también en el tratamiento de los medios de comunicación, introduciendo el mundo de los blogs como forjadores de la opinión política y la inmediatez de las redes sociales como arma de denuncia, aunque la historia de base, con sus intrigas de pasillo y traiciones de despacho, sigue siendo la misma.

Un aplauso para Mr. Spacey (Atención, Spoilers)
La nueva ‘House of Cards’ tiene una factura impecable y es tan entretenida como compleja (aunque sin llegar a niveles de series como ‘Boss’, que la hacen más accesible para el gran público). Aunque no consigue igualar el realismo y profundidad psicológica de su hermana inglesa, posee personajes bien construidos, que centran nuestra atención por encima de las meras historias de felonía y venganza. Sin embargo, no podemos evitar comparaciones, donde la americana sale perdiendo.

Kevin Spacey vuelve a demostrar que es un actor carismático, que llena la pantalla. Tiene un magnetismo sexual imprescindible para el papel que Ian Richardson posee en menor medida. También logra que le temamos. Y sus miradas a la cámara hacen posible lo imposible: que olvidemos que Richardson lo hizo primero y mejor. Spacey realiza una interpretación memorable como Francis Underwood, con un registro estupendo de miradas cínicas y sonrisas obsequiosas, que esconden el verdadero rostro, calculador y cruel. A diferencia de la británica (sólo cuatro episodios de una hora), el remake profundiza en los antecedentes del personaje, remontándose a los días de la universidad, revelando algunos rasgos de carácter que lo humanizan, como sus amigos del coro y su oculta homosexualidad.

Robin Wright, espléndida como Claire Underwood

Diablesas con tacones
Es un elemento característico de la versión americana el papel destacado de su mujer, Claire Underwood, interpretado por una espléndida Robin Wright, la única persona cuya fuerza de carácter consigue someter a Francis (casi me dio pena verle haciendo ejercicio tras una jornada agotadora, algo impensable para su alter ego británico). Las escenas de los dos en la ventana, compartiendo un cigarrillo y conspirando, son uno de mis momentos preferidos de la serie. Vemos la complicidad de un matrimonio unido por la ambición desmedida, la falta de escrúpulos y los cadáveres en el armario, donde subyace la desconfianza y la traición. Pero también su alianza poderosa, casi indestructible, donde el amor es sólo uno más de los vínculos forjados a lo largo de los años. Para ambos, el matrimonio es el único reducto donde la hipocresía queda relegada y, por ello, la traición mutua es todavía más terrible.

Oh, daddy
Ante la frialdad y elegancia sibilina de Claire, un personaje femenino muy potente y que comparte puntos de conexión con lady Boss, Zoe Barnes lo tiene crudo. Además, la relación que establece la joven periodista con Underwood no logra, con todas sus escenas sexuales (bastante explícitas, por cierto), el morbo de Mattie Storin (Susannah Harker) llamando ‘daddy’ a Urquhart en la homónima inglesa. Esto es así. Pero la historia de la pasión interesada y malsana sigue teniendo mucho gancho, y Fincher saca partido de los mensajes en el móvil, las fotos subidas de tono como forma de comprar silencio, el erotismo perverso de la diferencia de edad y el aliciente sensual del peligro.

Si a esto se suma la debilidad de Francis por mostrar a la inteligente joven lo que es capaz de hacer, mientras ella esconde un as en la manga, tenemos una historia adictiva, que logra desvelarnos hasta altas horas de la noche. En cuestión de historias interesantes, lo único que desmerece es la trama de Peter Russo. En esta ocasión no puedo dejar de regresar a la británica, porque allí la marioneta de Francis, Roger O’Neill, el director cocainómano y alcohólico de relaciones públicas, sí consigue perturbarnos con su patetismo y la veracidad de su actuación (Miles Anderson en estado de gracia). Sin embargo, en la versión americana, Corey Stoll no logra ni la misma garra interpretativa y ni su credibilidad.

Por todo ello, ‘House of Cards’ es una de las propuestas más interesantes que me he encontrado en esta midseason tan horrorosa (a excepción de ‘Girls’). Y he disfrutado como una enana la idea de Netflix (gracias, majos) de poner al alcance del público los trece episodios a la vez. Yo compro esta opción, sobre todo para series que, por su complejidad, requieren un visionado más continuado. Además, me lo paso de maravilla cuando puedo hacerme un maratón, que queréis que os diga. Señores productores, cadenas, tomen nota. Sí, HBO, sobre todo te lo digo a ti.

PD Deseando estoy que llegue la segunda temporada.

Nota en Mis Puntuaciones

Ficha técnica
Título original: House of Cards
Cadena: Netflix
Año de creación: 2013
Productor ejecutivo: David Fincher, Kevin Spacey
Temporadas: 1 (13 episodios)

8 comentarios · Escribe aquí tu comentario

  1. Dice ser Anonymous

    Me está encantando la serie. Muchas gracias por esta y todas las recomendaciones. Vuestro criterio es muy fiable.Majo

    21 marzo 2013 | 19:15

  2. Gracias Majo!! Por cierto, eso de “vuestro” estaría bien si fuera de la casa Lannister, pero soy una simple plebeya que prefiere el tú, jejejeje ¿Has visto la inglesa o la americana? La inglesa es una joya… Soy un poco pesada con este tema, pero es así 🙂

    21 marzo 2013 | 19:46

  3. Dice ser Anonymous

    Intenté localizar la versión inglesa siguiendo tus consejos, pero los enlaces me han llevado a la americana…. snifff. Lo intentaré de nuevo.Un fuerte abrazo, Ceci, y gracias por compartir este maravilloso blog.

    22 marzo 2013 | 18:41

  4. Querida: The Pirate Bay es tu página ;)Enjoyyyyyyy Y gracias por lo de maravilloso blog, de verdad

    22 marzo 2013 | 22:12

  5. que gran articulo!! muy de acuerdo contigo…a mi me sigue gustando mas la inglesa es mas oscura, cruda, quiza menos realista (fincher busco darle mas logica a lo que sucede) pero para mi mas memorable.No quito merito a esta que me parece un trabajo elaborado, detallista y bien ejecutado, pero no tanto.Como dices Zoe no es Matie Soren, ni de lejos, ni Peter Russo te llega a impactar como Roger O´Neill, quiza son demasiado americanos y me resultan algo frivolos. Intentan crear un heroe caido en Peter cuando el personaje es el de un pobre diablo que no puede luchar contra si mismo.La relación de Zoe y Frank no me gusta tampoco es demasiado sexual y no se aprecia la sumision de Matie para con Urhquart, era otro estilo.Y aunque me gusta el personaje de Robin Wright per se, no me encaja en la historia porque aqui se pisan mutuamente los intereses y no van a una como en la version inglesa.Igualemente es una gran serie, solo que no tanto como la otra

    12 abril 2013 | 07:57

  6. Gracias! Sí, tienes razón en tus apreciaciones. Yo también me quedo con la inglesa, que tiene personajes memorables. La relación Mattie-Francis es una absoluta pasada, y ese final… ay, mi corazón. Quizás Fincher haya querido divergir más de la inglesa y de ahí los cambios que comentas, sobre todo respecto al rol de Robin Wright, que se asemeja más a la mujer del Boss de Chicago que a la mujer de Uqhuart en la inglesa (y tiene, además, más papel). Aún así, lo que decimos, no hay que quitarle mérito a la americana porque, si no hubiéramos visto la inglesa, nos parecería fabulosa. Que lo es. Deseando ver la S02!! Gracias por tan buen comentario 😀

    12 abril 2013 | 14:50

  7. Dice ser David

    La verdad es que he visto los tres primeros episodios de la segunda temporada y pinta muy, muy bien, incluso mejor que la primera 🙂 Aquí os dejo mi valoración de la serie 😉

    http://seriesanatomy.blogspot.com.es/2014/02/el-castillo-de-naipes.html

    Saludos!

    18 febrero 2014 | 15:20

  8. Gracias David. Ya voy por la mitad de la segunda temporada y estoy totalmente enganchada. Un saludo y gracias por aportar tus opiniones 🙂

    19 febrero 2014 | 11:27

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