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Thank you Mario! But our princess is in another castle! Toad (Super Mario Bros.)

Los videojuegos, mucho más que ocio

Siempre he defendido la idea de que los videojuegos sirven para mucho más que para entretener. No me refiero a los típicos ejemplos de la interpretación de mapas y los reflejos (que también) sino a una infinidad de mecanismos que ayudan a potenciar o incluso desarrollar algunas de las aptitudes de los individuos.

Es obvio que los estudios que criminalizan los videojuegos y les atribuyen cualidades demoníacas me parecen una patochada, pero tampoco me parecen verosímiles los informes que los convierten en realidades divinas con propiedades casi milagrosas. Creo que las virtudes de los videojuegos pueden reducirse a algo mucho más mundano y realista, aunque no menos práctico ni positivo.

La esencia constructiva de los videojuegos se encuentra en la forma en la que hacen trabajar la mente y las motivaciones de los jugadores: plantean problemas y situaciones que invitan a la reflexión, que proponen el ensayo y error, que fomentan la constancia y el instinto de superación, que obligan a interpretar símbolos, asumir reglas y asociar ideas. Para jugar a un videojuego hay que comprenderlo y para comprenderlo se necesita cierto desarrollo intelectual.

El segundo gran pilar sería la destreza. Cuanto mayores sean la agilidad mental y la destreza, mejor se jugará a los videojuegos. Esto no sólo es aplicable a títulos de puzles, estrategia o retos mentales (¿dónde quedó la moda de Brain Training?) sino que puede apreciarse en géneros de todo tipo, desde shooters, aventuras y juegos deportivos hasta plataformas o videojuegos de lucha uno contra uno.

En realidad, todas las aptitudes que he citado no difieren mucho de las que somos capaces de desarrollar con cientos de actividades cotidianas como leer, escribir, realizar un sudoku, jugar a juegos de mesa (como el Catán, por ejemplo), reflexionar sobre una película, resumir un texto, hacer pasatiempos o intentar resolver un problema común, cualquier incidencia diaria que obligue a analizar la situación y seleccionar la mejor solución. La ventaja de los videojuegos es que son simuladores perfectos capaces de plantear con facilidad cualquier reto imaginable y revestirlo con una cubierta lúdica.

Pues bien, si los videojuegos ya poseen per se una gran facilidad para desarrollar ciertas cualidades, ¿qué sucede cuando se deja de lado el objetivo de entretener para dar prioridad a otras funciones? En ese caso nos topamos con un Serious Game. Bajo esta denominación tan poco conocida se encuadran juegos con finalidades que van desde la formación y capacitación hasta la publicidad, la concienciación social, la psicología o la simulación de habilidades.

Este grupo de videojuegos, tan poco mediáticos y tan poco agradecidos para los desarrolladores pero con tanto potencial constituye el núcleo del Fun & Serious Game Festival, un evento que se celebrará en Bilbao los próximos 8 y 9 de noviembre y cuyo objetivo es “premiar el trabajo de productores, directores, artistas, desarrolladores… consolidando el reconocimiento y difundiendo públicamente la actividad creativa en Europa de estos profesionales, así como la capacidad de crear industria del videojuego en España y en el continente”.

Descubrí la existencia de este festival hace bien poco gracias a Twitter (red a la que reconozco que estoy cada día más enganchado) y he de admitir que ha sido una grata sorpresa: la organización es notable, cuenta con una buena cantidad de conferencias interesantes (centradas en la relación de los videojuegos con ámbitos como la educación, el aprendizaje o la salud) y tiene unos propósitos loabes, especialmente en una época como esta en la que todo empujón a nuevas ideas y negocios es bienvenido.

En el programa del Fun & Serious Game Festival cabe destacar el ciclo cine y videojuegos en el que participarán entre otros el cineasta Jaume Balagueró y Justin Richmond, director de Uncharted 3. El evento, en el que se tratarán diversos aspectos de la cada vez más estrecha relación entre cine y videojuegos, tendrá lugar el próximo 9 de noviembre en el Auditorio del Museo Guggenheim Bilbao.

Por otro lado, se ha anunciado que la gala del 8 de noviembre en el Teatro Campos Elíseos de Bilbao contará con Patricia Conde y Alex O’Dogherty como presentadores. Ellos dirigirán la ceremonia en la que se premiarán a los mejores títulos europeos del año, tanto videojuegos serios como comerciales (cada tipo en su correspondiente categoría).

Me consta que a algunos, la elección del actor y la humorista como presentadores les parece un inaceptable giro comercial por parte de los organizadores del festival. Yo no sólo estoy en desacuerdo con tal afirmación sino que creo que lo que necesita un encuentro de estas características son reclamos de este tipo que lo hagan más mediático y le den más fuerza. En casos como este, sí, el fin justifica los medios.

Tras este extenso artículo que casi podría dividir en dos partes bastante bien diferenciadas, tan sólo me queda lamentar no poder acudir al Fun & Serious Game Festival, ya que se celebra en Bilbao y me temo que esos días me toca quedarme en Madrid.

Ojalá sea un éxito y el año que viene podamos hablar de una nueva y más ambiciosa edición del festival.

3 comentarios

  1. los videojuegos son un substituto pobre de la realidad.
    Pero más fácil y rapido que la realidad. eso si

    04 noviembre 2011 | 00:21

  2. Los videojuegos son en su mayor parte para gente que no tiene amigos.

    http://corruPPto.elbruto.es

    04 noviembre 2011 | 10:01

  3. Dice ser Aida

    Un post muy interesante y por cierto muy completito en el que transmites todo lo que pretendemos con este festival. Como tú esperamos que sea el primero de muchos y la industria de los videojuegos tanto “fun” como “serious”s tenga el lugar reconocido que se merece!!

    05 noviembre 2011 | 12:12

Los comentarios están cerrados.