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Trasdós Trasdós

No nos disgusta la definición del término trasdós: la "superficie exterior convexa de un arco o bóveda". En este blog perseguimos estar en alerta y con el objetivo siempre dispuesto para capturar los reflejos, destellos, brillos y fulgores que el arte proyecta.

El fotógrafo que no hacía fotos porque recogía plantas

Karl Blossfeldt - Eranthis hyemalis

Karl Blossfeldt - Eranthis hyemalis

En 1928 apareció en Berlín el libro Urformen der Kunst (Formas artísticas en la naturaleza).

Cuatro años más tarde, su autor, Karl Blossfeldt, de 67 años, murió en un hospital de la ciudad de un cáncer de escroto.

Algunos sostienen que la obra dejaba entrever la simiente del arte conceptual. Otros dicen que simplemente se trataba de un producto derivado del art nouveau y su querencia por la ornamentación. Otros más ven en las fotos de plantas un primer paso de la nueva objetividad que rechazaba la complejidad -en ocasiones demasiado rebuscada- de los expresionistas.

Blossfeldt había aprendido técnicas de escultura en una ferrería y dió clases durante 31 años en el instituto de formación asociado al Kunstgewerbemuseum (Museo de Artes Decorativas).

Su asignatura tenía un nombre que parece la contraseña de entrada a un cierto tipo de paraíso: Modelado según plantas vivas.

Karl Blossfeldt - Dianthus plumarius

Karl Blossfeldt - Dianthus plumarius

Cuando fotografiaba plantas -y lo hacía con una constancia cercana a la neurosis- no pretendía ejercer de artista. Su catalogación de gineceos, estambres, ovarios, bulbos, periantos y demás partes o sistemas florales tenía una razón práctica: quería que sus alumnos se ejercitasen en el dibujo artístico a partir de la observación de las formas naturales que les mostraba.

Blossfeldt, uno de esos centroeuropeos del siglo XIX nacidos con el gen del nomadismo, recorrió Italia, Grecia y el norte de África para recoger materiales.

Es fácil imaginar que se desplazaba, sobre todo, a pie. Aquella gente tenía un lema: mi casa está donde están mis botas.

Al regresar a la soledad inmensa del invierno berlinés, fotografiaba las plantas.

Usaba una cámara de negativos de 9 por 12 centímetros y placas de cristal tratadas con emulsiones en blanco y negro ortocromáticas, sensibles al azul y al verde, pero no al rojo ni al naranja.

Karl Blossfeldt - "Seseli gummiferum (Umbelliferae)"

Karl Blossfeldt - "Seseli gummiferum (Umbelliferae)"

El acercamiento de Blossfeldt  era formalista. No se complicaba la vida: tomas frontales, a veces cenitales y en muy raras ocasiones, diagonales.

Como forillo trasero utilizaba cartulinas blancas, grises o negras. Un fondo neutral para que la joya luzca.

La iluminación era impecable, la mejor para crear una difusa sensación de volumen: la luz que salpicaba el cuarto desde una ventana orientada al norte.

Así vivió Karl Blossfeldt durante más de treinta años: entregado a la pasión suave de fotografiar semillas y tallos secos que parecen rendirse ante el homenaje y simular inmortales ornamentos de piedra.

Nunca pretendió nada más.

La única vez que expuso en vida, en 1926, lo hizo empujado por sus amigos y familiares. Pese a la gran recepción crítica, no se dejó adular. No creía que lo suyo fuese algo más que una pasión botánica, una metodología práctica de clasificación de plantas.

Karl Blossfeldt - Impatiens glandulifera

Karl Blossfeldt - Impatiens glandulifera

En 1932, poco antes de morir, publicó una segunda recopilación de su obra, Wundergarten der Natur (El jardín de las maravillas de la naturaleza), donde, acaso por la cercanía de la muerte, hay un fondo más esteticista, pero es muy ligero: el libro sigue siendo un catálogo de plantas.

Colocarlo en la sección de fotografía sería correcto, pero no justo.

Me atrevo a imaginar a Blossfeldt emparentado con las cabras en un roquedal griego, en la bruma de arena de un sistema dunar de Marruecos, en los olivares ténues de Sicilia…

Sus manos grandes de alemán alimentado con buena leche de frisona palpan el suelo en busca del bulbo, del brote o la yema perfectos, sin mácula.

De vez en cuando suspira con placer no disimulado. Las fotos llegarán más tarde.

En esa actitud, creo, está la lección de fotografía de hoy: olvida el aparato y concéntrate en la flor.

Ánxel Grove

1 comentario

  1. Dice ser Briconatur

    La idea creo que se fundamenta en las tres escuelas más importantes: intervenir para humanizar el medio, moldear el medio para armonizar lo indómito o la tercera, asumir el medio y contemplar.

    Me quedo con la tercera.

    Os dejo un enlace que tal vez sea de vuestro interés http://www.briconatur.com

    Muchas gracias.

    24 Noviembre 2011 | 19:25

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