Jasmine en ‘Aladdin’, otro ejemplo de que las princesas Disney están cambiando

Cápsulas de cine

No es una revolución porque Jasmine (o Jasmín en español, cómo prefieran) es un personaje protagonista aunque secundario. La historia del ladronzuelo Aladdin (Aladino) y la lámpara maravillosa es la que es. El arisco genio que habitaba en ella sí que cambió, a mucho más divertido, dicharachero, ocurrente y ganándose el estatus de gran estrella de la función, gracias al ingenio de Robin Williams en la versión animada de Disney de 1992.

En aquella adaptación la princesa Jasmine ya daba síntomas de no conformarse con ser un simple objeto bonito predestinado a casarse con algún príncipe. En la actual, pese a permanecer siempre encerrada en el palacio real por un padre sobreprotector, el sultán, incluso piensa en gobernar Agrabah.

Jasmine en Aladdin 2019

( ©Disney )

Pero su gran momento llega con una nueva canción compuesta expresamente para ella. La interpreta su protagonista, la actriz, cantante y modelo indio-inglesa Naomi Scott, la Jasmine de esta versión dirigida por Guy Ritchie, y se trata de la balada Speechless (“sin palabras”, “callada”). En ella se rebela en contra de un rol que le impide inmiscuirse en los asuntos de los hombres, a esperar sumisa contraer matrimonio y ser una buena esposa y madre de sus hijos sin más complicaciones.

“Written in stone / Every rule, every word / Centuries old and unbending / “Stay in your place” / “Better seen and not heard” / But now that story is ending” (Escrito en la piedra, cada norma, cada palabra, inflexible desde hace siglos, “Quédate en tu lugar”, “Mejor ver y no escuchar”, Pero ahora esta historia se acabó”), se puede oír en una de sus estrofas más emblemáticas.

La versión en español se ha titulado No callaré y la interpreta su misma actriz de doblaje, Nikky García. El fragmento se ha adaptado de la siguiente manera: “La ley escrita / En la piedra está / Con reglas que el tiempo no cambia / Solo podrás Ver, oír y callar / Pero esa historia se acaba”.

Emma Watson, una de las actrices más comprometidas con el feminismo, también moldeó en La bella y la bestia un personaje fuerte e independiente en la versión en carne y hueso de Disney estrenada hace dos años. Pero como “princesa” de cuento de hadas pionera y rompedora que recuerdo, en una película mainstream de acción real norteamericana, la interpretó Drew Barrymore.

Fue hace 21 años en Por siempre jamás (Ever After: A Cinderella Story, 1998), una producción de 20th Century Fox que reimaginaba el cuento de la Cenicienta desde esta perspectiva moderna. A su personaje, Danielle de Barbarac, no le hacía falta príncipe alguno, por apuesto y valiente que fuera, para vérselas y salir airosa de las humillaciones de sus hermanastras o las maquinaciones de la bruja perversa de turno (Angelica Huston).

Por siempre jamás (Ever After 1998)

( ©Fox )

Ellos fueron, en aquella ocasión, secundarios e incluso meramente decorativos o prescindibles (los roles a los que se acostumbraban a relegar los personajes femeninos), arrollados por la fuerza y el carácter de una heroína decidida a luchar contra las adversidades y valerse por sí misma.

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