El futuro es salvaje: 40 años de ‘Mad Max’

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El futuro, o al menos el mío, me gusta imaginármelo rodeado de paisajes de naturaleza de ensueño, gatos ronroneando a mi alrededor, cervatillos saltando libremente, aves exóticas revoloteando, perritos jugueteando y ¿por qué no? quizás también algún koala por allí. Pero sobre todo con gatos (¡me encantan!).

Naturaleza, civilización y progreso en armonía. Y con bellos saltos de agua con los que ensimismarse e instalaciones de spa para relajarme y siempre a mi disposición. No hay hambre ni guerras en el mundo, y las distintas etnias e ideologías conviven respetándose pacíficamente. E Internet está libre de insultos. Pero no. Sin conflicto no hay historia.

Mad Max (1979)

( ©Warner Bros )

La visión del futuro que arrasaba hace 40 años, y también ahora, era mucho más imperfecto. Mad Max presentaba un panorama posapocalíptico y violento, una distopía inspirada en los tiempos de las barbaries de Atila dominado por la ley de la sin ley y bandas de salvajes moteros a las que les mola pasar el tiempo surcando polvorientas carreteras en busca de los bienes más preciados, combustible y agua (bueno, estas ideas se desarrollarían más en las secuelas), y aterrorizando, torturando, violando a hombres y mujeres y matando a todo aquel que tuviera la mala fortuna de cruzarse cerca de sus ruedas.

Un panorama angustiante y deprimente en el que los Salones de la Justicia, el cuartel general de la policía, están en un edificio mísero y desvencijado. Los pocos agentes que aún asumen su sentido del deber, demacrados o mutilados por las circunstancias, saben que, desestimada la posibilidad de reconducir a los criminales hacia el buen camino, solo pueden imponer orden a lo bestia, recurriendo a métodos más expeditivos y sin necesidad de que interfiera abogado defensor alguno.

Mad Max era además fetichista a tope. Fetichista del motor con sus trepidantes persecuciones, y fetichista con su estética steampunk y personajes en cueros (chupas, botas y prendas de vestir).

Entre todo esto debía moverse uno de esos agentes, Max Rockatansky, en un porvenir cada vez más negro (una hecatombe nuclear estaba por llegar) y cada vez más poseído por la rabia y la desesperación. Lógico en alguien que verá como su mejor amigo agoniza en un hospital con el cuerpo completamente quemado, o como su esposa e hijo de dos años también son el blanco de unos desalmados liderados por un individuo que se hace apodar “el Cortauñas”.

Max, resolutivo y a bordo de su Interceptor V8 (un Ford Falcon XB GT coupé), trucado para que alcance el doble de velocidad, está a un paso de convertirse en “Max el loco”.

Mel Gibson interpretando a Max, y George Miller en labores creativas de dirección (con algunas ideas inspiradas en A Boy and his Dog de 1975), vivieron en esta modesta producción australiana de presupuesto ínfimo su salto directo a la fama internacional. Cada uno de los pocos dólares (australianos) invertidos se aprovechó en pantalla y en taquilla rindió como nunca hubieran imaginado. Popularizó un subgénero posapocalíptico, pero sobre todo dio lugar a una leyenda, cinematográfica.

Por cierto, Mad Max hubiera preferido los perros.

Más allá de la trilogía

Mad Max: Furia en la carretera

( ©Warner Bros )

Hubo una secuela aún mejor, Mad Max: el guerrero de la carretera (1981), y otra más suave, Más allá de la cúpula del trueno (1985) con Tina Turner.

Y cuando nadie la esperaba ni lo había pedido, una cuarta película y el nirvana con Mad Max: Furia en la carretera en 2015, con Tom Hardy supliendo a Gibson y una imperial Charlize Theron. Elogios de la crítica, seis premios Óscar y considerada por más de uno como la mejor película de acción del siglo. Si se resuelve la disputa legal entre George Miller y los estudios Warner Bros, por un abono millonario extra derivado de los beneficios de Furia en la carretera, tal vez tengamos una quinta entrega.

Mad Max: salvajes de la autopista se estrenó en Australia el 12 de abril de 1979, en España el 5 de febrero de 1980 y fue clasificada “S” por su alto contenido de violencia.

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1 comentario

  1. Dice ser Alejandro

    Magnífica película que además ha envejecido bastante bien, y con dignas sucesoras, algo poco habitual. Unas cuantas curiosidades :

    https://rodajesdepeliculas.blogspot.com/2015/03/el-rodaje-de-mad-max-detras-de-las.html

    12 abril 2019 | 23:16

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