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"It's the end of the world as we know it (and I feel fine)" Michael Stipe

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Un tablón de Pinterest llevado a la realidad

La marca de productos cosméticos Güd, que pertenece a Burt’s Bees, ha puesto en marcha una acción con Pinterest con motivo del lanzamiento de una línea de productos de pomelo y tomillo.

La idea es “hacer realidad” un tablón de esta red social, hacer realidad la “mañana perfecta” que un usuario -o más bien usuaria, ya que en Pinterest hay mayoría de féminas– haya plasmado en fotos o pines.

La idea surgió, según cuentan en la agencia Baldwin And, hace seis meses a partir de un tablón creado por una chica llamada Keri Pfeiffer, el cual decidieron convertir en real. Y, a partir de ahí, el concurso.

El plazo se cierra en mayo. Si no os hacéis a la idea de qué supondría ganar el concurso, aquí explican cómo podría quedar un tablón de Pinterest hecho realidad.

 

 

SMS, Whatsapp,Tumblr, gatitos y Wikipedia

Comparto con vosotros algunos datos y ejemplos que muestran cómo discurren nuestros hábitos sociales, en cuanto a tecnología y compartir contenidos se refiere.

En primer lugar, aunque este año hemos vuelto a ver los típicos/tópicos reportajes sobre ‘los mensajes cortos ya no se usan para felicitar el año nuevo’, el caso es que si comparamos las últimas cifras de tráfico disponibles con las de hace cinco años la caída ha sido espectacular: casi a la mitad.

Según la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones, durante el tercer trimestre de 2012 se enviaron en España 1.332 millones de SMS entre abonados, mientras que en el tercer trimestre de 2007 fueron 2.267 millones.

 

 

¿Y qué ocurre con los ingresos por este concepto? Mientras que en el tercer trimestre de 2007 ascendieron a 269 millones de euros, en el último trimestre de 2012 fueron de 122 millones.

El sustituto obligado de los SMS, el popular (y gratuito) servicio de mensajería instantánea móvil Whatsapp, está estos días frotándose las manos: según sus propios datos, alcanzó un récord el pasado día 31 de diciembre con 18.000 millones de mensajes procesados -entre envíos y recepciones- en todo el mundo y en un solo día.

 

Claro que, en este caso, no podemos comparar con datos anteriores porque la compañía no los ha facilitado, según recuerda Forbes. Las predicciones para 2013 sobre este servicio son variadas, muertes incluidas.

Los usuarios de iPhone tienen un sistema similar, solo para este modelo de teléfonos, llamado iMessage, a través del que se envían más de 1.000 millones de mensajes al día. Es decir, casi los SMS de un trimestre en España; la cifra también coincide con el número de usuarios activos mensuales de Facebook, según datos de octubre.

Volvamos un segundo a Nochevieja: aquí podéis ver un gráfico con los picos de tuits por segundo enviados esa noche dependiendo de la zona horaria (¿nos dirá Facebook cuántos mensajes privados se programaron para esa noche finalmente y a pesar de los problemas?).

 

Según Telefónica, el pasado 31 de diciembre, día de colapso, se produjo en su red móvil “un aumento del tráfico de datos de un 16,7%, con un 54,5% más de personas que iniciaban sesión online, respecto a 2011, en la hora punta de la noche (las 23 h)”.

Dice que respecto a 2011 disminuyeron el número de llamadas y de SMS: se enviaron 18,25 millones de mensajes y se recibieron de 31,03 millones, un 44% menos que hace un año. La bajada es general, en todas las operadoras.

Quien no deja de crecer, o eso parece, es Tumblr. La red social, a medio camino entre un microblog y un blog, con 85,8 millones de publicaciones diarias, supera ya en búsquedas en Google a la palabra “blog”, según el gráfico que veis más abajo, compartido por I love charts.

¿Qué le pasa a los blogs? Nada, para el profesor José Luis Orihuela, que cree que están viviendo “una segunda época dorada“. Otra cosa es que muten, se adapten y asuman un carácter multimedia, pero de morirse, nada.

Ver el gráfico

Por eso llegamos a las fotos. Pinterest acaba de comprar Punchfork, una red social de recetas de cocina e imágenes de comida. Tenía que ocurrir: el foodporn, así en general, es algo que mueve masas. Eso y los gatitos, elemento fundamental de Internet desde los tiempos de la gorra hacia atrás.

De ahí que estos animalitos tengan hasta su propio sitio, Catmoji, una locura de escaparate gatuno que se parece mucho, mucho a Pinterest y que se suma a otras redes para mascotas que ya podemos encontrar en la Red. Por cierto, ¿acabará Google comprando Pinterest este mismo año según contempla la BBC? Nunca se sabe.

Me queda un imprescindible y no perecedero por nombrar que tiene ya 25 años: el gif. Recientemente he descubierto Wikigifs, un tumblr que recoge todos los gifs animados de Wikipedia, con los correspondientes enlaces a las entradas. ¿Algún básico más en vuestras vidas?

* Gif ‘The cradle in motion‘, de DemonDeLuxe.

Propósitos (por si acaso) 2013: 1 día, 1 red

Me diréis que no se cumplen y que normalmente tienen más de idealistas que de realistas, pero no voy a hablaros de propósitos a largo plazo, sino de algo que podéis (debéis) hacer un día de estos, aprovechando las vacaciones (si es que las tenéis) o al menos un festivo suelto. Al igual que ordenamos los armarios o las librerías de casa, poner orden en las redes sociales viene bien de vez en cuando. Y me refiero a un Facebook, un blog, un Tumblr, un Menéame o un Linkedin, a las más comunes.

Imagen de Magnus D

Ahora que empieza un nuevo año, podemos hacer un repaso a toda nuestra existencia digital. Para los que no tengáis mucha -seguro que más de la que creéis-, a lo mejor en un día lo tenéis solventado. Para los demás, recomiendo empezar por aquello que usamos más. Y aquí permitidme que os cite el correo electrónico, que no es estrictamente una red social, pero que sin duda es lo que más se utiliza: vaciad bandejas, mandan correos pendientes y dejadlo todo a cero.

En cuanto a las redes, y dados los cambios que últimamente han hecho muchas de ellas, creo que algo inteligente es repasar las configuraciones de nuestros perfiles, la privacidad, quién puede ver lo que publicamos y quién no, etc. Una por una. Y, por supuesto, hacer limpia de ‘amigos’, seguidos y demás. Ya, suena un poco cruel, pero es que es muy sencillo engrosar una lista que en un momento dado puede llegar a monstruo. Aquí, la ‘táctica de los jueves’ que os comenté en su día es muy útil.

El consejo es eliminar todo aquello (o a todo aquel) que ha dejado de aportarnos algo. A continuación, algo que no solemos cambiar: la foto del avatar. Podemos buscar una más actualizada o que represente un poco mejor lo que queremos ahora. Yo intento poner la misma en todos mis perfiles (también el nick), aunque esto no lo cumplo a rajatabla con algunas cuentas privadas; sí lo hago con el nick, siempre es el mismo, al menos desde que tengo conciencia digital.

Actualizar ‘bios’ o curriculum puede ser el siguiente paso, si es que tenéis algo que actualizar. Hablo de Linkedin, pero también de los textos breves que ponéis en los perfiles de Facebook o Twitter, por ejemplo. Eso que os define en una palabra o dos, o bien, ese blog que tenéis (¡ponedlo!). También podéis, de forma adicional, tener un about.me o similar. Un lugar en el que, de un plumazo, la gente pueda ver lo que sois en Internet y las redes sociales; los que tenéis web propia podéis mostrarlo ahí.

Hablando de blogs. Si tenéis alguno medio abandonado, cerradlo o retomadlo. Lo mismo con Tumblrs y demás (es mi caso, yo voy a tener que ponerme las pilas bastante). Poned al día vuestros tablones de Pinterest, los álbumes de Flickr y Facebook, etc. Y repasad todas esas cuentas o registros que hicísteis en webs, medios de comunicación, redes sociales que al final no tuvieron éxito u otras que usáis poco. Sopesad si queréis seguir con ellas.

El conjunto debería ser asequible y manejable, aunque esto no suele cumplirse casi nunca.

Por último, siempre es práctico fijarse en los perfiles de amigos y conocidos para saber en qué redes sociales se mueven o cuáles acaban de descubrir. Fijáos en gente que tenga una presencia en Internet solvente, constante y actualizada y a lo mejor podéis sacar ideas para la vuestra. Probad redes nuevas (sin ansiedad, ¿eh?) y, sobre todo, alternativas: de fotografía, profesionales, anónimas, de colaboración y cultura libre, temáticas, sobre hobbies, de storytelling, de vídeo

No os volváis locos, podéis proceder así tanto para organizar como para explorar: un día, una red. Así no se os hará pesado.

* Imagen de Magnus D.

Pinterest, for your eyes only

La palabra “secreto” es siempre interesante, conlleve novedades o no. Pinterest lo sabe bien, y por eso la noticia de que ha puesto en marcha tablones “secretos” ha gustado mucho entre sus acérrimos. También ha caído bien, supongo, entre las marcas, grandes usuarias de esta red social. En Facebook uno puede -podía- crear un álbum de fotos for your eyes only, escogiendo a una persona o a un grupo para que tengan acceso a esas imágenes. Se hacía -se hace- con fotos de familia, de fiestas, etc.; todo, principalmente, de carácter privado. En Pinterest supongo que más bien se trata de aficiones no confesadas o de, como voy leyendo por ahí, ideas para regalos y preparación de celebraciones de todo tipo. Cómo no, bodas incluidas.

No es, por tanto, algo original, aunque sí pueden comentarse varias cosas. El hecho de que se apueste por contenido que solo unos pocos van a manejar es una regresión -y un acierto para la evolución de esta red- en tanto en cuanto Pinterest es una vitrina pura y dura. La palabra regresión, en este caso, es meramente descriptiva, pero no calificativa. Hay un movimiento sutil pero visible , o eso creo yo, que apuesta cada vez más por una menor exposición personal en Internet. Este movimiento, a mi juicio, parte de los propios usuarios, que tras haber participado en muchas redes haciendo visibles sus gustos, sus opiniones y sus propias caras, ahora busca retroceder un poco. Pero esto es solo una percepción.

En cambio, creo que las redes -y lo hemos visto hace poco con los perfiles web de Instagram– están apostando por todo lo contrario. Por eso creo que Pinterest se marca ahora un tanto con los usuarios y sus ganas de esconder ciertas cosas. Más sencillo todavía: ¿tienes el perfil cerrado en Instagram o usas los mensajes privados de Twitter como un chat? Pues eso, que la parte privada es casi imprescindible. Además, ahora cuando haces un repin de una imagen de otro usuario dentro de uno de tus tablones privados, la otra persona no se entera. Y todas las imágenes que metas en ese tablón privado nadie las puede ver. La parte más atractiva, en cualquier caso, sigue siendo que el tablón “secreto” puede ser colaborativo.

De ahí que sirva para compartir en grupo ideas, fotos, artículos… en definitiva, para el brainstorming. También le puede servir a una marca para invitar a usuarios escogidos a probar ciertas cosas, leerlas o verlas. O para hacer, mismamente, un storyboard. En principio, cada usuario tiene derecho a tener tres tablones “secretos” y a usarlos como quiera; si quiere otro, debe reciclar o eliminar uno de esos tres. Cualquier tablón de nueva creación puede ser “secreto” y después transformarse en público, pero nunca al revés. Por último, leo que un miembro invitado en un tablón “secreto” puede repinear una imagen del mismo en otro de carácter público, aunque eso no mostrará información del tablón privado ni enlazará a él.

¿Demasiado lío? No tanto. La conclusión fundamental, para mi, es que si quieres compartir algo secreto escojas bien a las personas con las que hacerlo. Y que, desde luego, el contenido que compartas no sea secreto en el sentido bíblico, no vaya a ser que te metas en un lío. Puedes entender estos tablones como algo práctico para trabajar en grupo, para guardar contenido para uso personal -un ‘leer después’ como cualquier otro o un recordatorio- o para hacer partícipes a tus amigos de algo que preparas. Quizá se convierta en el nuevo ‘te invito a mi fiesta’, nunca se sabe. Si queréis saber cómo crear un tablón “secreto” podéis leerlo aquí o aquí. Comparto, además, un sencillo esquema con algunas ideas de uso.

 

Source: choblab.com via Mehdi on Pinterest

Experimento: crear una bodega virtual

Hoy en la redacción, con dos compañeras, ha surgido Pinterest en la conversación. Una tiene cuenta creada, pero no acaba de entender para qué le sirve esta red social; la otra, lleva un tiempo oyendo hablar de ella y le suscita curiosidad. Aún no he logrado escribir el post prometido de prueba de uso, pero he pensado que lo mejor es apartarse de la teoría, de la que solemos abusar en los blogs, e ir a la práctica. Así que os voy a proponer algo.

Solo tengo cinco tablones en mi perfil de Pinterest. Ninguno con muchos pins. En ellos mezclo aficiones con alguna cosa relacionada con mi trabajo. Nada serio. En definitiva, y ya que soy una novata además de manejar una cuenta exclusivamente personal, lo que tengo son pequeñas colecciones empezadas pero, probablemente, no enriquecidas. Aún. Por eso he decidido explotar la vertiente colaborativa de esta prometedora red y ver qué ocurre.

Conocí una vez a una pareja que se casó y, en vez de regalos de boda -ya tenían casa y todo lo  demás-, pidió a sus invitados que les regalaran botellas buenas de vino para así poder crear una bodega. Me pareció una idea genial. Desde luego, para tener un muestrario de vinos en condiciones hacen falta tres cosas: espacio, dinero y conocimientos. Yo no tengo ninguna, pero creo que la última se puede adquirir y, sobre todo, compartir.

La recomendación es una virtud de las redes sociales. Hay infinidad de maneras de decirle a otra persona o a la gente en general si algo es bueno (y con argumentos). Los tips en Foursquare, por ejemplo, pueden llegar a ser determinantes a la hora de entrar o no en un restaurante. Además, seguro que alguna vez os han preguntado en Twitter o en Facebook por un lugar para tomar algo en una ciudad, por una tienda o por un producto concreto.

Conclusión: voy a hacer un experimento. ¿Para qué?: crear una bodega virtual. ¿Cómo?: con un tablón colaborativo en Pinterest. ¿Metodología?: primero, tenéis que tener cuenta en la red social. A partir de ahí, la idea es que cuando queráis, podáis u os surja la ocasión, añadáis una fotografía. ¿De qué? Una botella o la etiqueta de un vino (tinto, blanco o rosado) que os haya gustado mucho y que penséis que es una recomendación de calidad.

Copa de vino

Puede ser que el camarero de un establecimiento os haya aconsejado probarlo, que unos amigos os lo hayan servido en su casa o que sepáis que es un buen vino porque ya lo hayáis tomado antes. Admito todo tipo de situaciones. ¿Cuál es el objetivo? Tener un lugar de consulta al que acudir cuando se quiera hacer un regalo, cuando haya que recomendar un vino en el mundo real a otra persona o cuando uno se quiera dar un homenaje. Y sin gastar (a priori).

¿Qué puede escribirse como pie de foto? Quizá el nombre del vino, el año y, si se sabe, el precio. Además, se puede añadir cualquier cosa que se os ocurra: de qué lo conocéis, dónde lo habéis bebido, etc. ¿Cuál es el objetivo real? No sé, ¿una curación colaborativa?  ¿Y el uso práctico real? Una vez decidáis participar y yo os añada como colaboradores del tablón, este aparecerá en vuestro perfil. La bodega virtual, por tanto, también será vuestra.

¿Instrucciones? Si queréis formar parte de este experimento tengo que seguiros en Pinterest para poder añadiros al tablón. Decidme en los comentarios de este post, en Twitter, en Facebook o en Google + cuál es vuestro usuario. Cuando os añada, recibiréis un email de confirmación y podréis añadir contenido desde ese instante. En ese mismo mail habrá un enlace por si queréis daros de baja o rechazar la adhesión. ¿Dudas? Contadme qué os parece, anda.

Y recordad: no se trata de que esto avance en un solo día. Se trata de construir algo a lo largo del tiempo y con una calidad mínima para que nos sirva a todos. Por eso pido que las fotos sean vuestras y no las busquéis en Internet y que formen parte de vuestras experiencias personales. Yo ya he subido la primeraSi funciona: abriré otro tablón, quizá para una biblioteca virtual…

¿Para qué y cómo uso las redes?

Resulta que cada vez que aparece una nueva red social tenemos esa sensación de que hemos de estar en ella, por lo que pueda pasar.

(Por si acaso) creamos una cuenta y confiamos en que de algo nos valdrá o, por lo menos, nos aseguramos de que nadie va a apropiarse de nuestro usuario, ese que ya tenemos muy bien posicionado en los escaparates mainstream. Por el que nos conoce todo el mundo.

#yoconfieso que lo he hecho alguna vez, por ejemplo, con (Go)Miso -para compartir qué serie o película estás viendo en la televisión-, Eskup -la red social de El País– o Quora -no sé, ¿dónde queda entonces Yahoo answers?-, a las que después no he dedicado prácticamente nada de mi tiempo. También es cierto que me pica la curiosidad y opto por investigar de primera mano cuál puede ser la utilidad de la red en cuestión, cómo es su diseño, etc. (Por si acaso).

Me quedé sin profundizar en Yumit -¿se lo habrá comido Instagram?- o en los check-in de Foursquare; aunque creo que tendré que recuperar el tiempo y ponerme las pilas con la geolocalización si atiendo a los buenos consejos de Ana Ramírez (@petitsetmaman): ojo, que en los próximos diez años se lanzarán al espacio 230 nuevos satélites comerciales. Recomiendo que echéis un vistazo a esta presentación que hizo en el último CafeyTwitts.

Con todo esto me estoy refiriendo a redes sociales que todos conocemos, las mayoritarias.

Después hay muchas más, específicas, temáticas, de las que un día de estos os hablaré. Pero es que The Wall Street Journal ya nos ha explicado esta semana, citando datos de ComScore, que Facebook se lleva una media de 6,7 horas al mes por usuario de redes sociales. Además, Facebook acaba de anunciar novedades importantes. Igual que Twitter.

Mi uso de las redes sociales se limita a un número de ellas concreto, aunque ya le he echado el ojo a Path, que por cierto utiliza nuestro meteorólogo Emilio Rey (@digitalmeteo); le preguntaré. Aunque hay muchas más cosas que investigar por ahí.

En mi caso, no recuerdo si fue antes Facebook o Twitter, pero con ellas hago cosas muy diferentes. La primera sigue siendo bastante más personal y mantengo incluso el perfil cerrado, aunque tengo intención de cambiar esto. Creo que usamos muy poco esta red social para cuestiones profesionales, porque LinkedIn se ha adelantado por la izquierda y porque a mi, que soy periodista, Twitter me hace un buen favor con el tema de la inmediatez.

Me he propuesto subsanar el error y, poco a poco, nutrir mi perfil de Facebook con otras cosas orientadas a mi profesión, aunque sin desechar el entorno más cercano. Eso sí, puede que quite algunas fotos… De momento, es Twitter quien acapara mis minutos en las redes sociales: a través de ella he hecho más contactos e incluso amigos, por qué no decirlo. Y también es la red que ha dado visibilidad a mi trabajo. En este sentido, Google Plus comienza a recorrer también ese camino, pero de una forma mucho más lenta y difusa.

A veces publico mis tuits de forma automática en Facebook, pero intento que mis contenidos en cada una de las redes sociales sean distintos o, por lo menos, no publicarlos al mismo tiempo para no spamear. No obstante, cuando he escrito algún reportaje o un post que creo que me ha quedado bien, lo hago sin pudor y me pongo en modo autobombo. Qué remedio.

Foto de @MirenM

Instagram me gusta mucho. También tengo el perfil cerrado -aunque el otro día Berto (Romero) me recomendó que lo abriera- y la uso para fotografiar casi cualquier cosa que me parece atractiva y que no requiere una cámara más grande. Sé que puede pervertir la fotografía como concepto por el hecho de tener filtros, pero es un divertimento. A veces comparto mis fotos en Twitter y Facebook.

En Pinterest soy nueva. De momento estoy explorando y he prometido un post con mis progresos, aunque hay a quien le parece, con cariño, que abusa de los gatitos y la moda. También estoy en Flickr y YouTube, claro, aunque es verdad que no les saco el partido que merecen. En Tumblr hago mis pinitos y a Tuenti, como podréis suponer, llegué un poco tarde (y casi a MySpace).

Este es mi balance personal, pero me parece que cada vez va siendo más profesional. ¿Es este el verdadero valor de las redes sociales? ¿O creéis, por el contrario, que se están banalizando por momentos? Me gustaría recibir vuestros consejos y también opiniones. Y no, no tengo LinkedIn.

* El vídeo es de The Wall Street Journal. La imagen es una de mis fotos favoritas tomada con mi móvil para Instagram. Se titula Tintin way of life.

Pistas de fin de semana

Los fines de semana tenemos un poco más de tiempo para dedicar nuestra atención a las redes sociales y explorar. Así que os dejo unas cuantas pistas:

Flickr y Pinterest. La herramienta de Yahoo va a hacerse un lavado de cara con guiños evidentes a la red social Pinterest, que está ganando terreno en el mundo de las fotos casi a cualquiera. Pero al mismo tiempo, Flickr se ha blindado contra los famosos pins y ya facilita a sus usuarios la oportunidad, deshabilitando la opción correspondiente, de no dejar que nadie pueda trasladar sus imágenes con copyright a los tablones de Pinterest. Eso no evita, claro, que se pueda hacer de otra manera, como con la simple descarga de la foto.

Networking en el aire. De momento solo funciona para los trayectos entre Amsterdam y Nueva York y San Francisco y Sao Paulo, pero la compañía aérea KLM ofrecerá durante la próxima primavera -o eso pretende- la posibilidad de que sus pasajeros escojan a su compañero de asiento en los vuelos intercontinentales. ¿Cómo? Con Facebook y Linkedin. Si el usuario con reserva confirmada permite que se compartan datos de sus perfiles, puede elegir su sitio en el aeroplano en función del interés que le susciten los perfiles que otros pasajeros muestran. No se puede ‘rechazar’ a una persona que ha decidido sentarse a tu lado, pero sí puedes cambiarte de sitio y volver al anonimato. Si lo probáis, decidme.

Tarta de cumpleaños, imagen de libertygrace0 en Flickr

Cumpleaños feliz. Si sois como yo y se os olvidan siempre los cumpleaños de vuestros amigos o conocidos, Facebook suele ser una buena manera de refrescar la memoria. Pero claro, no siempre podemos entrar en el perfil. ¿Qué hacemos si, por ejemplo, tenemos un día terrible de trabajo y nos olvidamos de las redes sociales? Si usáis Google Calendar, podéis exportar todas las fechas de cumpleaños allí: aquí explican cómo hacerlo.

Historial de búsquedas. Sabemos cómo es nuestro comportamiento en Google, qué buscamos y cuándo, mediante el historial, al que podemos acceder si tenemos cuenta. En él se fijará Google para las famosas y cuestionadas búsquedas personalizadas con Google Plus, ofreciéndonos los resultados en función de lo que ya le hemos preguntado antes. Si alguien prefiere no poner su pasado -y sus siguientes movimientos- a disposición de la compañía, puede borrarlo antes del 1 de marzo, fecha en la que empezarán a aplicarse las nuevas condiciones de privacidad. También podemos navegar con Chrome y su versión de incógnito.

* Imagen de libertygrace0.

A veces veo redes

Imagen de ButchLebo

Le doy vueltas a dos palabras desde hace algún tiempo. Son crossover e imagen. ¿Por qué? Ambas indican, a mi juicio, dos tendencias o caminos que las redes sociales siguen para avanzar tanto en su utilidad como en su atractivo.

En cuanto a la primera, creo que la mayoría de la gente (normal) percibe estos lugares de encuentro e información virtual como ecosistemas independientes y ajenos a los demás. Facebook, Twitter, Google +, etc. son para el común de los mortales lugares entre los que elegir. O estás en uno o en otro; a lo sumo, te dejas ver en dos y de forma desigual. Son pocos los que cruzan la línea y, además de tener presencia en varios ambientes, intentan buscarles un lugar comun.

Tengo un amigo que cree que no es recomendable mezclar a los amigos de distintos grupos, por ejemplo, los del trabajo con del colegio, pero parece que en las redes sociales cada vez se tiende más a eso si hablamos de contenidos. Las personas son otro cantar. Ya podemos publicar, sin trucos, las fotos de Instagram en Facebook; el rey Google lanza sus polémicas búsquedas sociales y se deja querer por sus indexables pretendientes; ¿y qué decir de Spoti(social)fy?

Pero esto, como previsible evolución, me llama menos la atención que la segunda de mis palabras. Nos está pasando algo que ya nos ocurrió cuando la televisión apareció en nuestras vidas y crió a generaciones audiovisuales que ya nunca pensarán en texto. Las redes sociales tiran cada vez más de imágenes, se organizan en torno a ellas. Y les funciona, nos entra por los ojos. No solo Instagram, sino Pinterest. Y otras muchas con enorme potencial.

¿Para qué tener Reader (¿R.I.P.?) a secas cuando podemos incrustarlo en un vistoso Flipboard? ¿Qué tal un Pictarine? El consumo de Internet en el móvil tiene mucho que ver con esto, la rapidez con la que engullimos el contenido y los repasos, cortos y selectivos, entre lo que nos sirven las redes. De ahí a la “curación” no hay nada. Si pudiéramos tocar la pantalla de la tele para compartir -mientras escuchamos y vemos- ese vídeo o programa de interés…

Sirva este post para comenzar. Se admiten preguntas, respuestas y recomendaciones.

* Imagen de ButchLebo.