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Trasdós Trasdós

No nos disgusta la definición del término trasdós: la "superficie exterior convexa de un arco o bóveda". En este blog perseguimos estar en alerta y con el objetivo siempre dispuesto para capturar los reflejos, destellos, brillos y fulgores que el arte proyecta.

‘El malvado Mickey ataca Japón’, una historieta animada de 1934

En una alegre isla japonesa, un grupo de animales humanoides y una niña se mueven al son de los violines. Como instrumento de percusión, una extraña tortuga-pato estira el cuello: cada vez que asoma la cabeza, un gato la golpea para añadir percusión a la música. La fiesta termina cuando sobre ellos planea un murciélago que suena como un avión y sobre el que viaja un roedor diabólico: Mickey Mouse.

El malvado Mickey ataca Japón (1934) es una historia de dibujos animados realizada en Japón con fines propagandísticos. La acción se sitúa sin embargo en 1936, como anunciando una amenaza inminente y sólo dos años de margen para reaccionar. Aunque salta a la vista que la coreografía y los movimientos combados de brazos y piernas son una herencia de las primeras historietas de Disney, el contradictorio cartoon nipón es una advertencia sobre los potenciales peligros imperialistas estadounidenses, que también llegan en forma de ratón animado.

'El malvado Mickey Ataca Japón' (1934)

‘El malvado Mickey Ataca Japón’ (1934)

Milton Knight —artista, ilustrador, pintor y guionista— escribe sobre la historieta en la página web especializada Cartoon Research. La desenmascara como un método para convertir la guerra en “apta para niños” y subraya cómo “la desgracia del enemigo viene en forma de burla de patio de colegio”.

El contexto histórico es desolador. Japón había invadido Manchuria (en el noreste de China) en 1931, el avance de una invasión mayor: la segunda guerra chino-japonesa, que comenzó en 1937 y se desarrolló en paralelo a la II Guerra Mundial. Es famosa la saña con que actuó el ejército japonés sobre la población civil, se calcula que mataron en China a 23 millones de civiles, saquearon, violaron y torturaron a su paso a una escala superior que la Alemania nazi.

Los dibujos animados son un preludio infantil de las ansias expansionistas del país, además de un ejemplo de orgullo nacionalista. A Mickey y su escuadrón de murciélagos se les une un ejército de cocodrilos y serpientes que atacan sin piedad a los habitantes de la isla. Es entonces hora de dar unos golpecitos sobre un gran libro de “antiguas historias de Japón” para que salga al rescate una tropa de personajes folclóricos.

Héroes nipones que lucharán contra Mickey Mouse

Héroes nipones contra Mickey Mouse

Un guerrero luchará catana en mano mientras el ratón estadounidense sujeta lo que parece un garrote o un bate de béisbol. El samurai encabeza un grupo de seres mitológicos, literarios o históricos que lo ayudará, entre ellos se reconoce a Momotaro —un personaje tradicional nacido de un melocotón y que de mayor resulta ser un héroe— o a Benkei, un monje guerrero del siglo XII mitificado y considerado un semidiós.

La derrota definitiva llega cuando uno de los personajes de la brigada nipona abra una caja que hará envejecer a Mickey hasta convertirlo en un ratón centenario. El dueño de la caja es Urashima Taro, un pescador que, según la leyenda, pasa tres días en el fondo del mar invitado por el diós Dragón y cuando vuelve se entera de que en tierra han pasado 300 años.

Helena Celdrán

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