BecConsejo: “No lo dejes para mañana, por si acaso”
¿Os acordáis de cuándo viajábamos todos los lunes a visitar algún lector del blog? Ahora solo nos quedan tres viajes. En éste visitaremos Nueva York. Visitantes, por azar o a conciencia, os presento Lucía, que quizás nunca me perdone el retraso con el que publico esta historia.
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1) Nombre Lucía 2) Edad 25 años. 3) En España vivía… En Alcalá de Henares, Madrid 4) Ahora vivo… En Nueva York. 5) Me mudé… Me mudé a Boston en agosto del 2008, y a Nueva York en otoño de 2009. 6) ¿Por qué me fui? A Boston fui con una beca para estudiar un curso de mi doctorado en una universidad privada, al final estuve trabajando allí dando clases, conocí a mi novio y me busqué cualquier excusa para regresar con él. En 2009 me vine con la beca de auxiliar de conversación a Nueva York, a Brooklyn. 7) La mejor comida de aquí es… Lo famoso es la CheeseCake, pero lo cierto es que hay millones de restaurantes de todo tipo. Si se quiere uno americano, las típicas cadenas como TGI Friday’s (están presentes por todas partes), el Hollywood de Michael Jordan también es famoso pero mucho más caro, y típico típico y recomendable es comer “street meat”, es decir, de un carrito de estos de por la calle.
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1) De España añoro… Mi gente, lo que más, mi familia, mis amigos, aunque con Internet, las distancias no existen. Echo de menos los horarios, sobre todo para salir por la noche, las horas de las comidas me dan igual, comes cuando todos, cuando te permite tu horario de trabajo… pero eso de cenar con los amigos a las 8 (como tarde tarde) y salir pitando para el bar a las 10 porque cierran a la 1 o las 2… me cuesta, y bastante. 2) En España no tenía y ahora sí… ¡¿Además de un marido?! Yo aprecio la variedad, tener opciones, todas las opciones del mundo. En Estados Unidos en general, las opciones son siempre muchas más, pero en NYC son todas las que uno pueda imaginar. Es una ciudad donde si no quieres, no paras de hacer cosas. Eso sí, se necesita mucho dinero, porque los famosos shows de Broadway, los musicales, conciertos, espectáculos, son todo bastante caros. No obstante, la opción existe y no es imposible. 3) De Nueva York no me gusta… El tiempo. Tanto en Boston como en Nueva York hace mucho frío, mucho mucho. En Boston comienza a nevar en noviembre y la última cae en abril, y en ningún momento se ha deshelado. Eso para mí fue duro, aunque en un principio parecía divertido, pero que estuviera permanentemente haciendo mal tiempo (no solo frio) se llegaba a hacer un poco intenso. 4) No puedes dejar de visitar… Es típico, pero hay dos cosas que aunque ya había estado muchas veces en Nueva York me siguen impresionando: Times Square y el Empire State Building, por la noche eso sí.
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Ahora probablemente Lucía está en Baltimore, pero hagamos un viaje temporal y transatlántico (¿cuántas veces tendremos ocasión de hacerlo?) para conocer la Gran Manzana. Bienvenidos a Nueva York. ¿Ampliamos un poquito su historia? Venga, os dejo con ella:
La comida
“No añoro la comida. En América se come bien. Es un dogma que no me canso se repetir, porque no sé de dónde viene la idea de que en los Estados Unidos sólo comemos perritos y hamburguesas. Es el país de la variedad, de las opciones, y, sobre todo, un país consumista, en el que la oferta y la demanda lo dominan todo.
Los restaurantes no son menos que las tiendas de moda. Las opciones son infinitas, infinitos estilos, infinitos lugares de procedencia, infinitos rangos de precio, infinitos restaurantes en cada calle… Y en el supermercado las opciones continúan y se disparan, las carnes son buenísimas, el pescado es muy popular (especialmente en la costa este), la variedad que hay de complementos para la comida es mucho mayor que en España, muchos más aderezos, salsas, condimentos, verduras preparadas… puede que no sean los mismos (en ningún otro país he conseguido un tomate frito como el nuestro de los tetra brik pequeñitos) pero son más y no necesariamente para ayudar a la obesidad. Así que no echo de menos nada de la comida española, aquí se puede hacer prácticamente lo que sea que echas de menos de casa”.
Los horarios
“Lo que sí añoro son los horarios. En España yo cenaría a las 10, tranquilamente a las 12 se sale y a la 1 llegas al bar o discoteca y hasta que el cuerpo aguante. Cuando allí ya llevamos unas cervezas y decimos que nos vamos a casa, miro el reloj y son las 12.30, la verdad que me da un pellizquito por dentro, echo de menos la cultura mediterránea donde socializamos más, apreciamos más la vida que se puede hacer por la noche. Ellos echan el cierre al día mucho antes, días de diario o fines de semana (aunque también madrugan más en los días de fiesta de lo que hacemos en España)”.
Multiopción
“En NYC si lees que una famosa se ha puesto pestañas postizas y quieres tenerlas tú también, no hay problemas, puedes estar 100% segura de que va a haber varios sitios en la ciudad donde están deseando hacerse la competencia en ponerte tus pestañas postizas. Es decir, en esta ciudad lo tienes todo, lo buscas en Internet y lo tienes a la puerta de tu casa.
Estados Unidos es un país muy grande y muy diverso, no se puede decir lo mismo de un sitio que de otro, pero lo que sí se puede extender a todo es que tienes opciones, tienes variedad. A mí me gustan mucho los yogures, por ejemplo, bueno, pues no solo hay muchas marcas y muchos tipos (más o menos grasa, con fibra, con vitaminas, con trozos, con cereales, para beber, con calcio…) sino que, además, cada marca tiene innumerables sabores; Yoplait que era una marca que estaba en todas partes hace años en España y hace ya tiempo que cuesta encontrarla, en USA tiene 27 sabores estándar, que se suelen complementar con los de esa temporada (los de verano, ediciones de Halloween, de Navidad o de la fruta de la temporada. Lo que más me gusta es que aunque a veces lleguen a ser demasiados o estrafalarios, siempre tienes opciones, siempre hay algo nuevo”.
Tiempo, transporte e impuestos
“El frío y la nieve son a veces es un problema. En parte por lo que eso supone a la hora de transportes, aeropuertos cerrados, carreteras atascadas… aunque es cierto que están sumamente preparados (¡¡lógico, les pasa todos los años!!).
No obstante, de Nueva York me gusta casi todo, me gusta que tiene buen transporte público, y que las zonas buenas y malas están bien delimitadas, no como en Baltimore.
No me gusta que los impuestos son caros, y aquí el precio que ves nunca tiene eso incluido, y hasta un paquete de chicles en el supermercado te sale más caro de lo que esperabas y en NY resulta ser bastante mas caro”.
Las visitas obligadas
“Como os decía, es típico, pero hay dos cosas que aunque ya había estado muchas veces en Nueva York me siguen impresionando: la primera es Times Square por la noche.
Cuando está oscuro, llegas a este cruce de avenidas y es diferente a ninguna otra cosa. Es mucho más que Londres, es más que Tokyo, y además te ves flasheado por las luces, las pantallas gigantes, los titulares, los anuncios… y piensas “esto es Times Square”. A mí por lo menos me hace sentir pequeña, el ritmo del lugar con la gente deprisa, las luces y los anuncios cambiando cada segundo, te transmite la energía de la que estás rodeado.
Y la segunda es el Empire State Building, por la noche eso sí. Subí hace años por el día y fue bonito, pero después subí por la noche y fue impresionante. Cada vez que subo se me encoge el estómago. Todo eso que se extiende alrededor lleno de lucecitas, los puentes, los rascacielos… todo eso es Nueva York, y a mí se me pone la piel de gallina”.
Bueno, le damos un besazo enorme a nuestra genial guía y nos preparamos para los dos últimos viajes. Descansad, familia, que lo tenéis merecido.
PD: Las fotos son de Lucía.
PD2: Bético, te guardamos el sitio por si te toca volver.

































































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