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La paciencia de este perro tiene una recompensa inesperada

Dicen los que saben mucho, no es mi caso, que “la paciencia es una virtud” o “la paciencia es la madre de la ciencia”. Para gustos, los colores.

El can protagonista de este post tomó buena nota de estas reflexiones y las llevó a rajatabla. Nada como un animal con instinto y parece que bien entrenado. Lee el resto de la entrada »

Una atracción helada que te va a dejar con la boca abierta

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A lo largo de mi corta carrera como periodista, más bien diría como juntaletras (porque el título para el que me queda muy poquito, es un simple papel firmado), me he topado con cientos de cosas curiosas, pero ninguna como esta especie de ‘atracción helada’.

Hace unas semanas salió la noticia del tobogán acuático casero más largo del mundo, y el año pasado, otra rampa infernal te podía llevar al otro barrio. Nada comparable a la ‘diversión inusitada’ que produce este tiovivo bajo cero. Lee el resto de la entrada »

El pescador (casi) pescado

Permitidme un pequeño giro al dicho popular. Como la caza y la pesca son primas hermanas, creo que no es un cambio traumático (¡!). Pasando ya de divagaciones chorras, el caballero iluminado del mes no es el Papa Francisco, sino este pescador vietnamita. El tío, al que me he permitido la osadía de bautizar como Sin Pes-Kao (¡ja!), tiene arte para llenar tres veces el Museo del Prado

Harto de ver cómo los peces se le escapaban con la carnaza en la boca, se le ocurrió crear una caña de pescar eléctrica, con la que esperaba que sus víctimas quedaran electrocutadas al tocar el anzuelo. Pero Sin Pes-Kao no midió bien la ejecución de la idea. Tuvo la ocurrencia de lanzar la caña sin salirse del agua y, como consecuencia del descuido, recibió una tremenda descarga eléctrica. Escapó con vida del incidente porque tuvo la fortuna de que el familiar que grabó las imágenes que acompañan al post desconectó el generador con rapidez.

Eso sí, el susto y las severas quemaduras de las manos no se los quita ni con la intercesión de Su (flamante) Santidad. ¡Ay, alma de cántaro!

Una mujer encuentra una bicicleta que perdió hace 42 años

¿Cuál era vuestro objeto favorito en vuestra infancia? A mí me cuesta quedarme con uno solo, pero si tengo que elegir me quedo con una peonza que decoré yo mismo con rotuladores y chinchetas y que se me cayó por un agujero haciendo imposible que la recuperara. Supongo que seguirá allí… lo cierto es que hace unos 20 años que no me paso a comprobarlo.

Pues bien, el objeto más preciado de Lisa Brown era una bicicleta, que perdió hace 42 años cuando cayó de un puente al río Herring de Wellfleet, Massachusetts (Estados Unidos) que más que agua arrastraba fango. Con todo el arrojo y la temeridad de una niña de 11 años, Lisa se llenó de barro para intentar recuperar su bici, pero no hubo manera. La había tragado la tierra.

Era 1970, Dana ganaba Eurovisión con su All Kinds of Everything y el Brasil de Jairzinho, Tostão, Pelé y Rivellino se proclamaba campeón en el Mundial ante Italia (sí, esto lo he escrito a propósito para que pareciera un vídeo en blanco y negro). Mucho ha cambiado el río Herring desde entonces, desde aquella época en la que Lisa montaba en bici. Tanto, que el vehículo ha subido a la superficie, según la prensa estadounidense.

Por eso un día saltó la sorpresa cuando la esposa de Lisa, Deirdre Olinger (¿a través de qué proceso deciden unos padres llamar Deirdre a su hija?) vio un amasijo de hierros enredado entre la maleza que hay actualmente bajo el puente del río Herring. “Qué extraño…”, debió pensar Deirdre. “Juraría que esto no pertenece a la fauna autóctona”, pudo haber dicho si esto no fuera una recreación novelada de los hechos acaecidos.

Repentinamente, algo llamó su atención. ¡Era el famoso asiento banana del que tanto le había hablado su mujer! Corrió como alma que lleva el diablo a avisar a Lisa, que no daba crédito a lo que veían sus ojos. “Es como encontrar a un viejo amigo perdido hace mucho tiempo”, dice la propietaria de la bici, que suponemos ya no la reclamará.

¿Habéis visto cómo he convertido un hecho anecdótico e insulso, como que una señora estadounidense encuentre su primera bicicleta, en un relato trepidante en el que todos nos moríamos de ganas de leer el siguiente párrafo para saber como terminaba? No, yo tampoco lo he visto. Al menos me he permitido el lujo de escribir palabras como “autóctona”, “trepidante”, “amasijo” y “acaecidos”, que siempre quise ponerlas en un post pero nunca encontraba el momento.

Todo esto que os he contado es lo que pasa en el siguiente vídeo (que está en inglés)

PD: El otro día, mi compañero @juancmarti me dijo que no podría presentar nunca unos informativos, porque cada vez que hablara la prima de riesgo la gente se partiría de risa de mí. Otra puerta que se me cierra.

La conexión en directo salió peor de lo que ellos esperaban

BecConsejo: “Asegúrate de que sabes hacerlo antes de decir delante de todo el mundo eso de ‘tranquilos, yo sé hacerlo'”

Os lo he dicho alguna vez, pero os lo repito: el rollo reportero cercano tiene sus inconvenientes y los que mejor lo saben, desgraciadamente, son los de Giralda TV, una tele sevillana que saltó a la fama por “Sin ánimo de lucro, de Algeciras” y, sobre todo, por el hombre que tenía previsto irse a Matalascañas a… bueno, ya sabéis.

Pues bien, del reportero que aguantó el chaparrón de Matalascañas llega una nueva entrega, gracias a Antonio (el lector que me envió el vídeo), y que también termina pasada por agua (esta vez, de forma literal).

(Adelantad el vídeo hasta el minuto 1:00)

Sé que el muchacho (Manuel) no empieza a hundirse hasta unos segundos después del minuto 1:oo que os recomendaba, pero coincidiréis conmigo que esa frase “lo voy a girar ahora, porque ya tengo habilidad hasta para girarme…” es premonitoria.

El problema de este reporterismo vivencial en directo es que uno depende, demasiado, de factores externos. En este caso, tu reportaje depende de que sepas llevar la embarcación, sin ir más lejos. Pues bien, Manuel había empezado bien, con frases como “estoy peleándome un poquito con el remo” y “voy a buscarte, si puedo”, muy útiles si luego te hostias sufres un pequeño imprevisto.

Sin embargo, se va viniendo arriba y no sospecha que lo peor puede estar por venir. Todo lo contrario, dice ese “ya tengo habilidad hasta para girarme” y por poco no termina la frase. Empieza a entrar agua en el kayak y se va al agua como quien se tropieza por la calle y se cae a cámara lenta.

De todos modos, lo peor de todo no es llevarse el chapuzón, en absoluto. Lo peor es que el presentador, que está tan tranquilo (y seco) en el plató, tenga el cuajo de decir, mientras se parte de risa: “Quiero subrayar que lo que ha ocurrido es que la canoa se ha hundido por la popa como consecuencia de la torpeza de Manuel Rodríguez que iba de chulito“.

Vale, Manuel ha sobrevalorado sus conocimientos. Vale, ha estropeado el directo. Vale, el micro posiblemente ha quedado inservible. De acuerdo con todo eso, pero… si no fuese por Manuel… ¿quién conocería Giralda TV fuera de Sevilla? Pensad que ya lleva dos exitazos (Matalascañas y esto), algo nada fácil de conseguir, en los tiempos que corren.

PD: Este chico termina en Telecinco… si no, al tiempo.

PD2: Gracias a Antonio, nuevamente, por mandarme el vídeo cuando sólo llevaba 5 reproducciones en YouTube.

PD3: ¿Recordáis el otro mítico chapuzón de un reportero?

Hoy hace un año

O tienes un iPhone, o te vas

Un milagro nunca visto

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