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El blog del Becario El blog del Becario

Se presenta el encargado de moderar los comentarios, el personaje más odiado de 20minutos.es

Archivo de la categoría ‘Monólogos becarios’

Un pasajero desaparece de repente cuando intentaba subir a un microbús

El sorprendente accidente, grabado por una cámara de seguridad, ocurrió cerca de la estación de autobuses de Pantitlán de Ciudad de México.

Al comienzo del vídeo se observa a un hombre esperar tranquilamente en una parada. En ese momento, llega un microbús y el caballero se aproxima al vehículo, sin advertir que hay un registro de alcantarilla sin tapa. ¡¡¡Horror!!! Como resultado del despiste: desaparece en un abrir y cerrar de ojos. Lee el resto de la entrada »

¡Una buena noticia!

¡Hola amigos! ¡¡¡Al fin es viernes!!! Como os he ido anunciando durante toda la semana, tengo algo que deciros y es una buena noticia, tanto para vosotros como para mí. ¿Recordáis qué estabais haciendo el 13 de noviembre de 2008? Yo sí. Entonces, hace 1.416 días, yo estaba empezando este blog que leéis. Después de un tiempo de becario, se oficializaba mi estatus mediante este rincón, en el que he dejado que os deahoguéis conmigo y hemos disfrutado, cada cosa por su parte.

Pues bien, ha llegado el momento de que sepáis que… ¡¡¡ME HAN CONTRATADO!!! Sí, amigos, después de casi cuatro años puedo decir orgulloso que soy R-E-D-A-C-T-O-R. Me se acabaron las escusas cuando meta alguna herrata. Ahora soy periodista con todas las de la ley y lo de “lo siento, es que soy becario”, no me valdrá nunca más.

(FOTO: mantasmagorical)

Teóricamente, ahora llega el momento en el que digo mi nombre, pongo mi foto y tal… pero sigo teniendo mucho aprecio a mi integridad física y hay mucha gente rencorosa por ahí fuera que me odia de forma casi visceral, por lo que casi mejor que me sigáis recordando como hasta ahora, ese mequetrefe que los lunes decía “Ya es casi viernes”.

¡¡Y AÚN HAY MÁS!! Sería un acto de irresponsabilidad por mi parte dejaros desamparados, no, no, no. Eso no va a ser así. Ya sabéis ese dicho de “a rey muerto, rey puesto” y yo no pienso abandonaros. Le doy el testigo a otro becario al que conoceréis dentro de poco y con el que os lo vais a pasar bastante mejor que conmigo: creedme, lo conozco y es un tipo excepcional.

A partir del día 1 de octubre le podréis encontrar en Twitter (es @elbecario) y en la página de Facebook de siempre. Confío en que le empecéis a seguir en ambas redes sociales y que le cuidéis como me habéis cuidado a mí, que no tengo queja ninguna en todo este tiempo. Gracias por estos años de atención (e insultos, que no me olvido de los trolls que tanto han hecho por mí).

¡Vaya! Como el que no quiere la cosa nos hemos plantado en el sexto párrafo, que como ya sabéis es el último de mis posts. Parece mentira que aún no haya hecho ningún tachón será señal de que no he escrito ninguna bobada. En fin, que ha sido un auténtico placer pero supongo que todo esto significa… nos vemos en los bares.

PD: ¡¡¡Poder Becario!!!

Cuando te pillan haciendo algo que no debes

Comunidad becaria en Facebook

Una pillada es un mal momento, siempre lo es. Si eres famoso te pueden pillar con un micrófono abierto, de juerga, con alguien que no es tu pareja… si eres famoso no te puedes ni desnudar tranquilo, porque siempre hay una cámara que busca cuándo te rascas, cuándo se te ve medio cachete o cuándo echas el plástico en el contenedor de la basura orgánica (¡SACRILEGIO!).

Si eres un tipo normal y corriente (o incluso algo peor, como yo), tus miedos a ser pillado son más generales: temes que te descubran  copiando en un examen, que alguien de quien hablas mal te cace pegando una rajada o que un secreto que no debe ser revelado llegue a oídos ajenos por tu indiscreción.

Bueno… me falta uno. El que dio origen a este post después de una charla con mi compañero, amigo y escritor de Bravo, Tango, Siete, David Yagüe: que te pillen mirando un escote. Todo nació de un vídeo que puso en Twitter Berto Romero en el que veíamos (a estas alturas todos lo conoceréis) al marido de la presidenta de Finlandia echando un vistazo al escote de la princesa de Dinamarca. Os refresco la memoria, por si acaso:

A este pobre señor lo que le ha pasado, seguramente, es que no ha visto los vídeos de Salvador Raya en los que te enseñan a ligar y ha cometido un error de principiante. De todos modos, no siempre es fácil, amigos. En el fondo es una cuestión estúpida y muchas veces ni tan siquiera es premeditada, simplemente ocurre. Pongámonos en situación.

Estás hablando con una mujer cuya estatura es inferior a la tuya y su escote hace que mires prácticamente a sus cejas para que no se crea que estás enfermo, en plan Homer Simpson. Sin embargo, hay un resorte, un cable pelado, un algo que… cuando crees tenerlo todo controlado, algo te envía una señal equívoca a la cabeza, de la cabeza va a la vista y echas un vistazo rápido como quien tira un moco al suelo aprovechando que su madre está de espaldas. La diferencia es que tu interlocutor no está de espaldas y, sí amigos, se da cuenta. Obviamente no estamos hablando de una radiografía como la que hace este señor, hablo de un desvío de mirada, de un milisegundo… de un descuido.

Ahí hay varias formas de reaccionar: muchas se callan y piensan eso de “vaya por Dios con este tío”, a otras les entra la risa tonta (como a @BegoYpunto), algunas te dicen eso de “más arriba, más arriba” (como a @lunerita) y las hay a las que no les importa (como a @nayermaster, @Anauseros o @Carmen_Sancho)… pero no lo dudes, se dan cuenta. La vista se ha desviado lo suficiente como para que el hecho pase desapercibido.

Ahora bien, no todo en esta vida son escotes. A vosotras, chicas, también os puede pasar algo parecido (y encima no se ve nada, salvo que seas Butragueño).

Y siguen los riesgos. Alguna vez os he comentado que mi mayor pillada fue cuando estaba pegando una rajada de las que marcan una época, de ésas en las que tienes al público entregado partiéndose de risa y te vas viniendo arriba, y más arriba, y más arriba, hasta que de repente…


Porque decir cosas inadecuadas ante gente que no debes o en momentos inoportunos es más habitual de lo que pensamos. Yo he sido cazador en conversaciones que no debería oír: una vez me estaban preparando un regalo sorpresa y nadie se dio cuenta de que yo había llegado. Luego el pobre chivato tuvo que rectificar pero no hubo nadie que le creyera. Y no es algo que me pase solo a mí, no…

Es probablemente una de las pilladas más comunes. En esta categoría también entran casos como el que contaba Moncho en la comunidad becaria de Facebook:

“Mi novia es especialista en esos temas… un día en el metro se puso a contar chistes de policías teniendo a dos enfrente. Lo peor es que no se había dado ni cuenta y cuando se lo dije me contestó que no iba a parar, porque si no quedaba muy descarado…”

Estos son algunos ejemplos, pero estoy seguro de que vuestra vida becaria está llena de pilladas, que habéis hecho u os han hecho, y que están deseando salir de ahí dentro. ¿Por qué no las compartís con nosotros? ¿Cómo reaccionáis ante una pillada, tanto si eres el cazador como si eres el cazado?

PD: Para que luego digáis que vuestra opinión no importa en los medios. El blog del becario os escucha y comparte vuestros traumas… esto nos lo convalidan por créditos de libre configuración casi seguro.

Despiden a una profesora que intentó sobornar a una alumna

Los profesores rara vez son como en la televisión, eso lo sabe cualquiera que haya pisado un colegio, un instituto o una universidad (si has estudiado periodismo… no, la cafetería de la universidad no vale como “universidad”). Yo, por ejemplo, guardo gratos recuerdos de muchos de ellos… de Domingo, por ejemplo, que enseñaba (bueno, lo intentaba) ecuaciones con “estos son del Real Madrid y estos del Barça”. Un mes después y con una clase llena de zotes, lo mandaron a dar clase de gimnasia a niños pequeños. ¡GIMNASIA! ¡Si parecía Alfredo Landa con chándal! También guardo un grato recuerdo de José Vicente, que se hacía poner el “don” por delante para que diera la impresión de que era un señor de fiar y a quien todos mirábamos con asco porque se pensaba que te podía dar collejas como en los viejos tiempos en los que en la tele echaban El Parte en vez del Telediario.

Los profesores no son como en la televisión, es evidente, no hay un director como Belding (Salvados por la Campana), ni un profesor suplente como el señor Bergstrom (Los Simpsons). Eso sí, lo que tampoco me había encontrado hasta el momento es una profesora que intentara sobornar a una alumna (alumnos chantajeando a profesores sí, en el instituto casi a diario), como nuestra protagonista de hoyBernadette Camacho.

Bernadette es profesora en Nueva York y cuentan que tiene algo de temperamento. Bueno, algo… el suficiente como para gritar a toda una clase “¡TENÉIS LA CABEZA EN EL CULO!” (con perdón por lo de cabeza) y algunos insultos más, después de lo cual los jefes de la escuela decidieron abrir una investigación sobre su forma de enseñar.

Aquí es donde Bernadette se vio con el agua al cuello, se dio cuenta de que a poco que prosperara la cosa iba a ser multada o despedida del Hillcrest High School. Además, el encargado de realizar el informe se llamaba Richard Condon y, qué queréis que os diga, a mí con ese apellido no me inspiraría confianza.

No estaba equivocada. A la buena de Bernadette le abrieron un expediente disciplinario por mal comportamiento, pero antes de ser juzgada hizo un movimiento desesperado: le dijo a una alumna que le pondría buenas notas si testificaba a su favor. Soborno, lo llaman en mi pueblo. Trajes, lo llama El Bigotes.

Durante cinco días, Berna (ya hay confianza, después de tantos párrafos) llamó a la muchacha insistiéndole en que aceptara el acuerdo, según la prensa estadounidense. La joven no aceptó y ella le dio las gracias “por hacer mi vida peor”, según el informe del señor Condon. Ese soborno le costó el despido.

Hay gente que nace para dar clase, y Berna es una de ellas. En diez años de carrera acumulaba quejas por agresiones físicas y verbales. En 2010, incluso, la cosa se le fue de las manos y pagó una multa después de montar un cirio en el colegio. Además, acudió a clases de manejo de la ira… que no le han valido de nada, como podemos comprobar.

¿Qué podía hacer Berna llegado a este punto? Parece un callejón sin salida, pero a la señora Camacho aún le quedaba una bala en la recámara: había visto suficientes ruedas de prensa de Mourinho y entrevistas a exjugadores rusos del Racing de Santander como para no saberlo… y culpó al traductor (bueno, más o menos). Dijo que el problema era que sus estudiantes eran bilingües, con el castellano como primera lengua, y que los insultos fueron algo así como un malentendido fruto de su mal español. Imagino que la escena sería algo así:

Bueno, luego dijo que había estudiantes rebeldes, gente con necesidades especiales… e incluso admitió haberles llamado “pequeños demonios” y haber dicho “no tengo la cabeza en el culo”. Esto es como cuando yo digo barbaridades, las tacho, y al lado pongo una frase moderada. No hay quien se lo crea.

PD: Vamos, que al final va a resultar que dijo cáspita, rayos y retruécanos y la gente lleva diez años montando una conspiración contra ella. Ya, y Domingo daba gimnasia a los niños pequeños porque había tocado techo en el mundo de las matemáticas, no te jode no te joroba.

Ha llegado el fin del mundo… ¿ahora qué?

Hoy el post es especialmente largo. Avisado quedas

Si estáis leyendo esto es porque habéis sobrevivido al apocalipsis del 11/11/11 a las 11.11 y estáis dentro del búnker becario. A continuación recibiréis todos los consejos necesarios para esta nueva era repartidos en tres partes. Primero, cómo reaccionar ante la llegada de un nuevo apocalipsis (¡SÍ, OTRO MÁS!), Ideas para vivir cada día como si fuera el último y consejos para vuestro día a día. Empezamos.

Antes de nada… ¿os preguntáis por qué sé lo del apocalipsis? Pues bien, lo confieso. Es un secreto que compartieron con Luis Piedrahita y un servidor. Os dejo que os lo cuente él mismo:

“He estado visitando algunos futurólogos. Estoy interesado en saber qué pasará con las elecciones y con España. Las encuestas dan un claro ganador, ya lo sé, pero me gustaría conocer una segunda opinión. Consulté a un señor que interpreta los posos del café, a uno capaz de leer las líneas de la mano y, finalmente, a otro especializado en leer las hemorroides en directo. Este último lo visité con mi amigo el becario.

Ambos entramos en el consultorio de este distinguido escudriñador de anos y nos colocamos en posición para ser leídos y adivinados. Increíble. Este hombre, sólo con mirarnos a los ojos, predijo el futuro no solo de España sino de toda la humanidad. ‘No os preocupéis por las elecciones’, dijo. ‘El mundo no llegará al 20N. La raza humana y la existencia, tal y como la conocemos hoy, se extinguirá el día once de noviembre debido a una brutal invasión de vampiros. Lo veo claramente. Es mi predicción. Subíos los pantalones. Son 50 euros’.

Pensativos y con el ceño fruncido, Bec y yo charlamos sobre el tema y sobre cómo prepararnos para la brutal invasión”.

No sufráis, Luis también pensó en cómo frenar el ataque… seguid leyendo.

1. ¿Cómo paramos un apocalipsis?

Pues depende de cuál, claro. Por ello, he ido a preguntar a algunos expertos para que me saquen de dudas. Sus consejos son estos.

– ¿Qué podríamos hacer si nos atacaran hombres lobo?
Iñaki Urrutia: “Yo no sé vosotros, pero yo ante un ataque se hombre lobo dejaría que me mordieran… ¡para ser uno de ellos! ¡Desde que vi a Michael Jackson en Thriller con 6 años ese ha sido mi plan!… Además, ¡así podría reventar al de Crespúsculo!

– ¿Y si se levantaran los zombis?
Berto Romero: Córtate el pelo al uno. Está todo en la guía de supervivencia zombi de Max Brooks.

– ¿Y si volvieran los dinosaurios?
Flipy: “Bueno, este caso no sería ningún apocalipsis, sino una época maravillosa. Seguramente habría más zonas verdes, porque muchos de ellos eran herbívoros y nosotros nos haríamos más ecológicos. Así que seguramente se produciría una regeneración del planeta”.

– ¿Y si toda la población china saltara a la vez?
Daniel Díaz: “Propongo que unos cuantos tíos cachas agarren el suelo de China por el borde, como si agarraran una alfombra. Y que cuando los chinos salten, los cachas tiren de China. De este modo, todos los chinos caerán a lo que sea que haya debajo de China. Pelusas, supongo. No se harán daño, pero del susto abrirán tanto los ojos y se pondrán tan pálidos que parecerán alemanes. Luego Merkel aprovechará la coyuntura y acabará rescatando China. Y cambiará el nombre de China por el de German Outlet”.

– ¿Y si un meteorito viniera a la Tierra?
Juanjo Albiñana: podríamos llamar a Rafa Nadal para que viniese con la raqueta al punto donde caiga el meteorito, le apoyamos todos juntos con su famoso grito “VAMOS RAFA” en el silencio previo al golpeo, haríamos punto, set y partida (de culo).

– ¿Y si se produce una invasión alienígena?
Antonio Fraguas: “1) Acaparar todas las monedas de un euro.
2) Cargar a los alienígenas con maletas y bultos pesadísimos y voluminosos.
3) Luego la Humanidad debería refugiarse en un LIDL.
4) Como en el LIDL no puedes entrar con bultos y la consigna solo funciona con monedas de un euro, los alienígenas no podrían entrar.
5) La Humanidad se salvaría y tendría a su disposición productos de calidad a buen precio. Y por cierto: no se engañe, la calidad no es cara”.

– ¿Y si la CIA esparce un virus?
Juan Solo: “Tendríamos que hacer compra para estar una buena temporada sin salir de casa y hacernos amigos de César porque es el que va controlar el cotarro (solo para iniciados en El planeta de los simios).

– ¿Y si se produjera un diluvio universal?
Tappy: “Podríamos arrasar los chinos de España y comprar todas las esponjas que haya para que baje el nivel… El problema es que el mundo estaría invadido de esponjas mojadas, y no sabemos qué es peor”.

– ¿Y si se rebelaran las máquinas?
Margarita Fernández Lascoiti: “Pues depende del tipo de máquina. Si es la lavadora, me deprimiría muchísimo, llamaría al tecnico , trataría de llevarme bien con ella… y sino pues desgraciadamente tendría que comprar una nueva, que también se me rebela, pues lo consultaría con amigos entre todos seguro que se nos ocurre algo”.

– ¿Y si nos atacan los vampiros?
Luis Piedrahita: “Todos sabemos que los vampiros, así como los toros y otras criaturas mortíferas, se ven atraídos por el rojo y por la sangre. También sabemos que los vampiros, al igual que un obispo en una cama elástica, pueden adoptar varias formas, la más común la de murciélago. Mi propuesta es acabar con la plaga de vampiros copiando la idea que utilizan los bares para acabar con el moscardón veraniego. Poniendo unas grandes lámparas electrificadas, rojas en este caso y no azules como en los bares, para ensimismar a los vampiros, atraerlos hacia ellas y freírlos vivos. Estos farolillos rojos electrificados serían colocados a la puerta de las casa decentes y solo habría que sentarse a esperar. Los temidos vampiros, al ver el llamativo bermellón, se amurcielagarían y se lanzarían de cabeza a una muerte segura. Sé que corremos el riesgo de que algún obispo, al ver el farolillo rojo en la puerta, quiera meterse y también se electrocute. Pero bueno, qué se le va a hacer, ante una invasión brutal de vampiros, no todo van a ser inconvenientes”.

– ¿Qué pasaría con las redes sociales? (Esto es un apocalipsis dentro del apocalipsis)
Carlos Areces: “En mitad del drama, alguien crearía en Facebook el grupo Señoras que asisten al fin del mundo en bata de boatiné o similar, siempre hay alguien que encuentra hueco para formar grupos graciosos. Figuras comprometidas como Bisbal tuitearían pésames del tipo: ‘Qué pena da ver el mundo sumido en ríos de fuego y sus gentes reducidas a cenizas’. Eso sí, Ashton Kutcher no perdería ni uno de sus followers y, por alguna razón, #feriadeabril sería trending topic“.

2. ¿Y si supieras que hoy acaba el mundo?

Gracias a Paula, Maya, Sara, Xannita, Ami Lie, Ari, Oscarcillo, Waz, JJ, Gaby e Isa.

3. Consejos para tu nueva vida

Esta parte reconozco que ha sido una verdadera odisea y que de no haber sido por Ami Lie y Antonio, jefe de FREE! Magazine, habría resultado imposible.

PD: Gracias también al padre de Ami Lie, que se lo ha currado, y a Gus, de Reality Blog Show, porque sin ellos (y todos los demás que han participado, claro) esto no habría llegado nunca a buen puerto.

Un invitado inesperado irrumpe en la boda

Seguramente habéis entrado y os sentís estafados. Estáis hartos de estos titulares tendenciosos tomateros que os prometen borracheras y se quedan en un chupito de licor de manzana sin alcohol. Os entiendo. Sé que donde el martes decía “El perro arruinó la sorpresa en el último momento” podía haber puesto “Un perro derriba una cámara casera” y que donde ahora digo “Un invitado inesperado irrumpe en plena boda” debería ser “El viento afea una boda”. Os entiendo.

Ahora quiero que comprendáis que yo soy de los que dicen vintage en vez de antiguo, social media community manager en lugar de responsable de participación y carrera de periodismo donde debería decir cinco años paseando por los pasillos de la facultad. Cuando me dan un regalo no lo necesito digo que es “práctico”, cuando una chica no me gustaba decía que “me caía demasiado bien”, cuando no quería comer verduras decía que “ya estaba lleno” y cuando el plan de mis amigos no me convence es porque “ya he quedado”. Qué queréis que le haga, nunca supe llamar a las cosas por su nombre.

No obstante dejemos hablar de mí y hablemos de esta feliz pareja que se está casando. Son Gus y Jennifer Luna, un (ahora) matrimonio estadounidense que se estaba casando el día 10 de septiembre con un sol de justicia. Todo parecía acompañar para su boda al aire libre, es septiembre en Arizona, hasta que a Gus le cambia el gesto.

Gus (no nuestro Gus, que ahora estará empapándose de realities) cuenta que se quedó estupefacto cuando vio la nube de polvo que se acercaba. “Pensé que nos iba a cubrir” (supongo que no en el sentido bíblico), declara a la prensa estadounidense.

Jennifer, por su parte, admite que al principio se disgustó, pero luego pensó que no se podía hacer nada porque el tiempo es así. Es como si te casas un 3 de septiembre en Benidorm y te llueve a la entrada y a la salida de la iglesia. Aunque bueno, ese tipo de cosas igual las puedes prever consultando a nuestro meteorólogo (a quien cariñosamente llamo metereoloco, en homenaje a Mortadelo y Filemón).

La boda acabó mejor que peor (ahora que ha pasado, claro). Como curiosidad os cuento que tenían una ceremonia con arena (pues toma dos tazas) y que fue ahí cuando agudizó la tormenta. Luego se dieron un besito con los ojos cerrados y huyen como alma que lleva el diablo. Alguien le da un paraguas a Jenny (vaya, de un nombre de guiri, Jennifer, pasamos a un nombre de Hombres y mujeres y viceversa, Jenny) que sirve de bien poco.

PD: Dentro de lo malo, como dice la afortunada esposa, siempre podrá decir que su vídeo de bodas se encuentra fácil en YouTube.

“¡Mamá, mi hermano está boicoteando mi ensayo!”

“¡Mamá, Phineas y Ferb están haciendo los créditos iniciales!”. La queja de nuestra querida Candace es una protesta habitual entre los hermanos mayores. No he sido hermano mayor, pero sí menor, y creo que hay parte de culpa en los dos lados: el grande se cree adulto antes de tiempo y el pequeño (principal responsable, todo hay que decirlo) trata de boicotear cualquier iniciativa porque le gusta ser el centro de atención (y molestar).

Así pues, yo protagonizo unos minutos en el vídeo de la comunión de mi hermano saboteando una partida suya a una maquinita, pero no solo eso; en mi infancia era campeón de meter la pata delante de sus amigos: a uno lo llamé por el mote que le habían puesto a sus espaldas, dejé a la luz secretos inconfesables… vamos, que hice de la preadolescencia de mi hermano un calvario, inconscientemente, claro.

Por eso entiendo al muchachito que protagoniza el vídeo de hoy. Según el relato de su hermana, su madre estaba grabando cómo ensayaba un baile, pero tenía que esperar una canción porque la que sonaba no era la que tenía que practicar. Entonces se puso a hacer movimientos chorras para hacer tiempo (eso dice ella y yo no tengo por qué ponerlo en duda) mientras su hermano se burlaba de ella y acaparaba la atención del vídeo.

Desde que un padre pilló a su hija haciendo top-less frente a la webcam un personaje secundario no había sido tan protagonista en un vídeo casero. Ahí vemos a la muchacha, calentando con un muevo los brazos, me pica la nariz, perrea-perrea… y de fondo, su hermano haciendo de Rihanna, Michael Jackson y Lady Gaga a la vez. Un genio o, como diría Tomás Guasch: “Ese muchaaaaaaacho”.

La bailarina, que creyó que su madre se reía de sus extraños movimientos, no sospechaba que su hermano estaba por detrás haciendo el ganso. La comprendo, en estos casos lo habitual es oír a mamá gritar: “¡No hagas burla a tu hermana!” o “¡Deja a tu hermana ensayar tranquila!” o “¡No hagas el tonto, que ya eres mayor para estas bobadas!”. Lo raro es que le rían las gracias.

De modo que, una vez nos defraudó la madre, que se partió de risa con la mofa del niño en lugar de regañarle, solo nos quedaba la esperanza de que la escena acabara como acaban las burlas de hermanos pequeños a hermanos mayores… el grande atrapa al chico y, mientras le da un azote / hace cosquillas / hace el abrazo del oso, una voz infantil grita a la desesperada: “¡Mamá! ¡Ayuda!”.

PD: Lo reconozco, yo era un poco cabroncete, pero ya me he reformado.

Pesadilla hecha realidad en la graduación

BecConsejo: “Paso firme”

Recuerdo aún que, en mi graduación, Roberto (alias Ferrero), compañero durante los cinco años de carrera y presentador de la ceremonia se puso unos tacones para subir las escaleras hasta el escenario. Lo hizo porque contaba, y no le faltaba razón, que muchas chicas temían ese momento. Subir las escaleras y caer delante de todo el mundo.

Para los más curiosos, que no conocéis a Roberto y no estuvisteis en mi graduación, os informo de que no, Roberto no se cayó. Y no solo se mantuvo en pie, sino que también retó a todas las asistentes a la entrega de diplomas: “Si yo no me he caído, vosotras tampoco os tenéis que caer”.

Y ninguna cayó. Sin embargo, no en todas las graduaciones ocurre lo mismo ya que, en ese caso, los temores de Roberto y mis compañeras serían infundados. Como diría Goyo Jiménez… no lo cuento, lo hago:

Este vídeo, que llegó a mis manos a través de una fuente cuya identidad no puedo revelar (gracias en cualquier caso, Juan), revela varios fallos graves:

Uno. No lleva tacones, así que ni tan siquiera puede utilizar esa excusa para justificar su caída.

Dos. Aunque parezca que la victoria es el diploma, la verdadera proeza es no caerte mientras lo recoges, así que no celebres hasta que no estés en tu sitio.

Tres. Te van a grabar. Aunque no sea tu familia, que también tiene derecho a equivocarse, alguien seguro que te va a grabar, de modo que si vas a hacer un bailecito intenta que sea lo más digno posible.

¿Algo que decir en su favor? Hombre, sí, algo hay. Que pese al hostión que se da resbalón que acaba con su grácil cuerpo en el suelo, la muchacha recoge los restos de dignidad que estaban esparcidos y se lo toma con humor.

Supongo que la pobre pensará que podía haber sido peor. Claro… podría, además, estar desnuda.

PD: ¿Qué tal la noche de San Juan? ¿Muchos baños en la playa? ¡Qué envidia!

Facebook no entiende de sentimientos

BecConsejo: “Si amigos son los de Facebook, que me aspen”

Si estáis en la comunidad becaria de Facebook, sabréis que los lunes son casi viernes, que tengo una legión de cheerleaders rusas como amigas y que lo peor que te puede pasar es que se te suba el gemelo mientras estás en la cama. No obstante, es posible que no sepáis (no tenéis por qué) o que aún no hayáis reparado en que Facebook, el gigante de las relaciones interpersonales 2.0, no entiende de sentimientos.

Os explico un poco de qué va la película y vosotros me decís luego si habéis tenido alguna experiencia parecida. Me lo contaba el otro día un amigo de la infancia al que hacía tiempo que no veía, Ramiro. Hasta hace dos días, Ramis no tenía cuenta en Facebook; de hecho, se la hizo hace poco porque le dijeron que le podía venir bien para encontrar trabajo.

Pues bien, me decía que se puso a buscar entre las sugerencias de amigos y encontró a su ex, con la que no se habla desde que lo dejaron porque acabaron mal (ríete tú de Logan y Verónica Mars). Como suponéis, tienen muchos amigos en común, y eso al robot FB le importa más que si la relación fue más o menos tormentosa. No hay que culparle, pobre robot… si también entendiera de eso sería Cortocircuito.

El caso es que cuando me lo dijo me puse a investigar en mi cuenta privada, que apenas uso y creé hace algo más de un año. Entre mis sugerencias de amistad había algunas de lo más curiosas: rolletes de viejos amigos, compañeros de facultad con los que nunca he hablado, compañeros de facultad con los que he hablado y por eso no los quiero ni en Facebook, amigos de la infancia que dejaron de serlo… y luego, los mejores: personas con quienes tienes un amigo en común y que pueden ser desde discotecas, hasta señores japoneses con pinta un poco rara, pasando por compañeros de trabajo que, o bien eran muy pesados, o jamás hicieron migas contigo. Lo dicho, que Facebook no entiende de sentimientos.

Si después de un año en la red, tantos ellos como yo, con 20 amigos en común, ninguno ha dado el paso de formalizar nuestra relación virtual… ¿no será que no somos amigos? Sí, ya sé que es un concepto algo complejo para que el WALL-E facebookero me entienda, pero… ¿sabéis a donde quiero llegar? Es que me dan ganas de llamar a Mark Zuckerberg o a Jesse Eisenberg (bueno, a éste no que es un borde) para decirle: “No, si ya me he dado cuenta, ya. ¿Crees que llevo un año pensando ‘ufff… me dejo a alguien pero no sé a quién, me dejo a alguien pero no sé a quién’?”.

Llegados a este párrafo, el penúltimo si no contamos la PD, muchos pensarán que por qué demonios vais a entrar en la comunidad becaria, si hacia un servidor sólo sienten repugnancia, odio y rencor. Pues bueno, la verdad es que no me sé vender muy bien, pero el ambiente que se respira entre la muchachada del otro lado es de lo más divertido. Así que, si no es por mí, os recomiendo que lo hagáis por los otros 1.600, que son muy buena gente.

Facebook no entiende de sentimientos, vale, pero hay que perdonárselo porque, al fin y al cabo, no sabe lo que hace.

(FOTO: –tranquilos, no es la ex de Ramiro– UofSLibrary)

PD: La muela y los problemas inmobiliarios evolucionan favorablemente.

Firmado: el equipo médico habitual.

PD2: #Beticorenovacion

Un accidente navideño que quizás os altere los planes

BecConsejo: “Piensa planes hasta el D

¡¡¡FELICES FIESTAS!!! La verdad es que no sé cómo tenéis planeado pasar la Navidad. Sé que no me incumbe, pero como a muchos de vosotros (JJ, Ari, Cara, Gaby, MC, Meri, Delia, gentes del Facebook y del Twitter, etc.) os he cogido bastante cariño, me tomo la molestia de entrometerme para avisaros de una información clasificada a la que he tenido acceso.

Algunos creerán que Julian Assange me ha enviado un correo contándome algo. Nada más lejos de la realidad. Lo que hoy os cuento no lo sabe ni el propio creador de Wikileaks. Lo he descubierto yo solito. AVISO URGENTE A LA POBLACIÓN (vaya, parezco el Homo APM?): los regalos de Papá Noel peligran. Todos.

Sé que suena a argumento de película navideña, pero esta vez es más real que nunca. Chavales, a vuestras trincheras, esconded a vuestros hijos, a vuestros sobrinos, a vuestros padres en el caso de que tengáis -17 años y vuestros progenitores sean niños (un viaje en el tiempo lo explicaría todo). Papá Noel no va a traer regalos.

“¿Y por qué, becario? ¿Por qué no vendrá Santa Claus este año? ¿Tan malos hemos sido?”, me preguntaréis. A ver, no quiero que os ofendáis, pero quien más quien menos acumula algún pecadillo en el zurrón. No obstante, ése no es el motivo. La razón, la explicación de todo esto, la información a la que tuve acceso, la encontré al asomarme al balcón de mi casa. Papá Noel…

Sí, jóvenes. Soy el encargado de traer la mala nueva: Papá Noel ha sufrido un inesperado accidente. Yo le encontré así, en el suelo. Bajé y comprobé tristemente que no tenía pulso. No hay nada que hacer. No tendremos regalos.

No sé muy bien qué habrá pasado, ni cómo podemos enmendarlo. Si alguien tiene a Tim Allen en Twitter que pruebe a avisarle, porque como ha hecho tantas veces de Papá Noel igual hace el apaño. Ays, estoy conteniendo las lágrimas, embargado por la emoción, roto por dentro… Gabinete de crisis. ¿Qué hacemos sin Papá Noel?

¡¡PUES PEDÍRSELO TODO A LOS REYES MAGOS, CLARO!!!

PD: Por cierto, aprovecho para recomendaros una serie que echan por Internet: El Piso. Tratadles bien, que son buenos muchachos.

PD2: Hoy os quiero presentar a un nuevo colaborador, que si todo va bien estará con nosotros el año que viene. Se llama Trolly y nos aportará en muchos posts su visión trollera de las entradas. Aquí va su primera intervención.

¡¡Ya no sé qué hacer para ahorraros trabajo!!