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Entradas etiquetadas como ‘letra’

El proceso para estudiar en la Escuela Oficial de Idiomas resulta kafkiano

Por Pilar Ruiz Ruiz

Prefiero padecer un herpes o un dolor de muelas, antes que tener que litigar con la Administración. En Derecho, cuando la letra de una norma no está clara, hay que remitirse al ‘espíritu de la ley’, es decir, a la intención primigenia con la que esa norma fue dictada. Pero, ¿qué sucede cuando la letra de una norma está clara pero su aplicación difiere de lo establecido en ella? La lógica dice que debería reinar el sentido común y rectificar para evitar injusticias y perjuicios. Pero no, no, al menos, cuando se trata de una norma dictada por la Administración. El destino nos libre de vernos en situación semejante, aunque, la realidad nos enseña que es muy difícil no verse alguna o muchas veces plantando cara al dilema de enfrentarnos al gigante Goliat que es la Administración o dejarnos pisotear por ella. Decidamos lo que decidamos seremos nosotros los que saldremos perdiendo.

Gracias en diferentes idiomas

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Tenga o no tenga razón, la Administración se aferra al aplastante poder de los hechos consumados, al desproporcionado poder del Juan Palomo (el marrón yo te lo guiso y tú te lo comes) que hace la norma, la juzga y la aplica como le conviene. Si no estás de acuerdo, reclama, que te va a dar lo mismo. Si sigues sin estar de acuerdo, denuncia ante la Justicia que, suponiendo que te lleguen a dar la razón, eso no va a suceder antes de dos o tres años, cuando el problema que planteabas no tendrá ya solución, ni vigencia, ni sentido, y cuando no habrá reparación posible al perjuicio que te han causado.

Esto es lo que me está pasando en la Escuela Oficial de Idiomas, donde a un colectivo de alumnos se nos está impidiendo el acceso a un proceso de admisión. Ignoro quién redactó la renombrada norma. No me interesa saber quién es ni cuál es su nivel jerárquico; social, cultural o académico, ni su filiación política, si es que la tiene. Lo que sé es que si lo que quería decir con su norma es lo que se está aplicando, no es eso lo que dejó por escrito en su ORDEN de 4 de marzo. Tal vez debería volver a la escuela a aprender a redactar de forma que lo que quiere decir y lo que realmente dice sea la misma cosa, sobre todo para estar a la altura de la responsabilidad del puesto que ostenta y del sueldo público que cobra.

 

Un himno sin letra

Por José Luis García Guglieri

En el colegio público donde estudian mis hijos se celebra todos los años la víspera del día de la Constitución con un acto en el que desfilan orgullosos los pequeños de educación infantil con su banderita de España pintada por ellos mismos. Formados en filas, escuchan unas palabras del director y algunos textos que leen los mayores, impacientes con sus banderitas en la mano mientras esperan el momento cumbre del acto que se produce cuando se escucha el himno nacional, y lo disfrutan ondeando su banderita de papel mirando a sus padres, hasta casi romperla.

En el mes de febrero, se repite el acto con el mismo orden del día, pero con banderitas de color verde y blanco, y con música diferente. Ese momento cumbre en el que los pequeños vuelven a ondear sus banderitas de papel, hasta casi romperlas, resulta aun más emocionante porque cantan todos juntos la letra del himno de su Comunidad que empieza así: “La bandera blanca y verde….”. Todos miran su banderita a la que identifican en la letra que están cantando.

Ambos actos consiguen el objetivo de crear ese vínculo sentimental de pertenencia a un país y a una comunidad, y les ayuda a formar su propia identidad. Es impresionante la capacidad que tienen los pequeños para aprender y memorizar canciones cuando aun no han aprendido a leer. Y como les gusta tararear y repetir esa canción cada vez que algún signo externo les vuelve a recordar aquel acto del colegio. Una bandera, un programa en la televisión, una valla publicitaria.

Y es entonces cuando te formulan la pregunta. Una de esas preguntas para la que los padres no tenemos respuesta inmediata. Una respuesta simple para una pregunta simple, formulada por una niña de cinco añitos: “¿Papá, por qué no tiene letra el himno de España?”. La única expresión que nos viene a los labios en ese momento es la interjección “uf”, que según el DRAE denota cansancio, fastidio, o sofocación.

Cansancio de pensar en todas las explicaciones que se supone que tendré que dar a mis hijos, para que entiendan el hecho absolutamente incomprensible de que viven en el único país del mundo en el que se coarta ese orgullo que sintieron de pequeños en el colegio cuando ondeaban su banderita de papel. Fastidio por la frustración que deben sentir cuando van creciendo y se sienten engañados porque les hicimos creer en algo, para después desbaratar ese sentimiento con historias y argumentos totalmente absurdos.

Acto de izado de la bandera presidido por los presidentes del Congreso, Jesús Posada, y del Senado, Pío García Escudero, en la Plaza de Colón de Madrid con motivo de la celebración del 35 aniversario de la Constitución. (EFE / ARCHIVO)

Acto de izado de la bandera en la Plaza de Colón de Madrid con motivo de la celebración del 35 aniversario de la Constitución. (EFE / ARCHIVO)

Pero los niños insisten, y el día menos pensado vuelven a hacer la misma pregunta, recordándonos que aún no se la hemos contestado, y esto nos lleva a la sofocación, el ahogo y la rabia de no tener la respuesta adecuada: “Hija, resulta que hay muchas letras del himno de España, pero los españoles no nos hemos puesto de acuerdo para elegir una de ellas”. Ya se pueden imaginar la retahíla de preguntas que suceden a esta respuesta.

Desconozco si existe algún estudio comparativo sobre la génesis de las letras de los himnos de otros países y regiones. Por lo poco que he alcanzado a saber puedo decir que la mayoría tiene su origen en una canción popular que se convierte en símbolo de unidad en un momento crítico de la historia en el que el pueblo lucha por la defensa de su identidad, amenazada por algún enemigo externo o interno. En cambio, el denominador común de todas las letras del himno de España es que fueron encargos de alguna institución del Estado, con el consiguiente rechazo por los unos o los otros.

Pues ante la insistencia infantil que no cejaba en su empeño de entender lo incomprensible, no tuve otra ocurrencia que plantear a mis hijos crear nosotros mismos una letra para nuestro himno. Tras la sorpresa y zozobra inicial, fuimos poniendo día a día, palabra tras palabra, aprovechando la pizarra que cuelga en el pasillo; hasta conseguir al menos una primera estrofa que incluso memorizaron y tarareaban por la calle para sorpresa de los viandantes.

Y así nació la propuesta de crear un himno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, en un domingo, primero de junio. Luego vinieron la abdicación y posterior proclamación, el desastre futbolístico de Brasil, y las vacaciones de verano. Pero ahora nos encontramos en un momento crítico en el que múltiples plataformas cívicas, partidos de nuevo cuño, y personalidades de toda índole están afanosamente preparando distintos actos para el 11 de septiembre, que se repetirán el 12 de octubre, con el objetivo de recuperar ese sentimiento nacional: a marchas forzadas y en el último momento por la premura de las fechas, como por otra parte es típico de nuestra forma de ser.

Este momento crítico al que algunos llaman la segunda transición, no ha encontrado aún un sentimiento común, como sí lo tuvo la transición democrática. Hay quien piensa que poner letra al himno es algo banal y secundario. Otros pensamos que puede tener una trascendencia muy poderosa, como un símbolo de unidad de un pueblo que defiende su identidad, empeñado en hacerla perdurar en el tiempo.

Cuando terminen los actos del 11 de septiembre y el 12 de octubre, cuando terminen los discursos, las fotos, los abrazos y apretones de manos, los programas especiales de televisión, las tertulias radiofónicas, y los cientos de artículos de prensa, ¿qué nos quedará para poder transmitir a nuestros hijos el testigo de una sociedad, que ha dejado de lado ese complejo inducido de sentirse español?

Hagamos una letra del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, que aprendan nuestros hijos en el colegio y demos paso a una nueva generación orgullosa de su sentimiento por España.

 

 

Las dos caras de la dación en pago

Por Moisés Gómez Díaz

Tras la comparecencia de la representante de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca en el Congreso de los Diputados se ha reavivado el debate acerca de la conveniencia de la introducción de la dación en pago en nuestro ordenamiento jurídico. Si bien se hace referencia frecuentemente a que este mecanismo existe en otros países desarrollados, lo cierto es que las leyes de sobreendeudamiento –que es el instrumento jurídico que regula la dación en pago- sólo la permite bajo condiciones muy restrictivas.

ILPSi bien la intención es loable, en el debate público no se hace referencia a las consecuencias negativas que la dación en pago tendría para los nuevos compradores de vivienda: los bancos darían mucho menos crédito y a mayor precio, dado que el riesgo aumentaría. Esto tendría consecuencias buenas, como una importante bajada de los precios de los pisos; pero mucha gente no podría acceder a una vivienda en propiedad –algo que en España es para gran parte de la población algo muy importante-. En países como los Estados Unidos y Canadá es muy difícil acceder al crédito hipotecario sin avales públicos precisamente por la existencia de la dación en pago.

Es por ello que es importante presentar los factores a favor –bajada de precios y la inexistencia de una deuda de por vida- y los factores en contra –imposibilidad de una parte importante de la población con trabajo de acceder a un crédito hipotecario- al plantear de forma pública este tema.

Euríbor + 3, + 4, + 5, +… la banca gana

Por Verónica

Tengo 28 años. Trabajo y soy indefinida; mi pareja, funcionario de carrera. Entre los dos tenemos unos ingresos netos decentes. Tras 3 años de alquiler y viendo la caída de los precios de la vivienda nos lanzamos a lDineroa búsqueda. Por fin hay opciones para nosotros. Damos con 1, 2, 3… 10 viviendas perfectas para nosotros y asequibles a nuestro bolsillo. Perfecto. Hora de buscar banco para hipotecar. Consultamos en uno: Euríbor +5; otro, Euríbor +4; otro, Euríbor +6. Recorremos más de 15 bancos distintos. Ninguno de los que aún dan hipoteca baja de Euribor +3 (muchos nos confirman que no las dan o sólo las dan para su propia bolsa de pisos). Eso significa que si por un préstamo de 200.000 euros y suponiendo que contrates Euribor +3 ahora pagarías 900 euros/mes, cuando el Euríbor recupere su valor normal (4%) pagarás 1600 euros. Fin de la búsqueda. En este país no hay opciones. Es imposible comprarse una vivienda digna. Como siempre, la banca gana y nadie le para los pies. Por primera vez en mi vida siento asco de en qué habéis convertido los políticos este país.

Ahora veremos cuántos catalanes acuden a los conciertos de Joaquín Sabina

Por Anna de Mas Pérez

Todos nos hemos sorprendido al enterarnos de que “Mejor unidos” será la banda sonora del partido catalán Ciutadans en la campaña electoral que está por venir. El éxito en Cataluña de Joaquín Sabina, cantante y orgulloso autor de la letra para el himno español, está menguando por momentos. No se han tardado a ver ingeniosos comentarios en las redes sociales como #mejorhundidos, “el número uno de la lista de los más Vendidos”, entre muchos otros más.

En mi opinión, creo que un cantautor de tal calibre no debería posicionarse en la política con un partido no muy querido en Cataluña – y menos mostrar ideas “españolistas” en un contexto catalán donde el tema de la autodeterminación está más caliente que nunca-, tierra donde el cantante recibe normalmente una gran acogida. Lamentablemente la política etiqueta e influye también en la música, pudiendo cambiar la mentalidad de los fans. La suerte de Sabina está echada, ahora veremos cuantos catalanes acuden a sus conciertos.