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Un himno sin letra

Por José Luis García Guglieri

En el colegio público donde estudian mis hijos se celebra todos los años la víspera del día de la Constitución con un acto en el que desfilan orgullosos los pequeños de educación infantil con su banderita de España pintada por ellos mismos. Formados en filas, escuchan unas palabras del director y algunos textos que leen los mayores, impacientes con sus banderitas en la mano mientras esperan el momento cumbre del acto que se produce cuando se escucha el himno nacional, y lo disfrutan ondeando su banderita de papel mirando a sus padres, hasta casi romperla.

En el mes de febrero, se repite el acto con el mismo orden del día, pero con banderitas de color verde y blanco, y con música diferente. Ese momento cumbre en el que los pequeños vuelven a ondear sus banderitas de papel, hasta casi romperlas, resulta aun más emocionante porque cantan todos juntos la letra del himno de su Comunidad que empieza así: “La bandera blanca y verde….”. Todos miran su banderita a la que identifican en la letra que están cantando.

Ambos actos consiguen el objetivo de crear ese vínculo sentimental de pertenencia a un país y a una comunidad, y les ayuda a formar su propia identidad. Es impresionante la capacidad que tienen los pequeños para aprender y memorizar canciones cuando aun no han aprendido a leer. Y como les gusta tararear y repetir esa canción cada vez que algún signo externo les vuelve a recordar aquel acto del colegio. Una bandera, un programa en la televisión, una valla publicitaria.

Y es entonces cuando te formulan la pregunta. Una de esas preguntas para la que los padres no tenemos respuesta inmediata. Una respuesta simple para una pregunta simple, formulada por una niña de cinco añitos: “¿Papá, por qué no tiene letra el himno de España?”. La única expresión que nos viene a los labios en ese momento es la interjección “uf”, que según el DRAE denota cansancio, fastidio, o sofocación.

Cansancio de pensar en todas las explicaciones que se supone que tendré que dar a mis hijos, para que entiendan el hecho absolutamente incomprensible de que viven en el único país del mundo en el que se coarta ese orgullo que sintieron de pequeños en el colegio cuando ondeaban su banderita de papel. Fastidio por la frustración que deben sentir cuando van creciendo y se sienten engañados porque les hicimos creer en algo, para después desbaratar ese sentimiento con historias y argumentos totalmente absurdos.

Acto de izado de la bandera presidido por los presidentes del Congreso, Jesús Posada, y del Senado, Pío García Escudero, en la Plaza de Colón de Madrid con motivo de la celebración del 35 aniversario de la Constitución. (EFE / ARCHIVO)

Acto de izado de la bandera en la Plaza de Colón de Madrid con motivo de la celebración del 35 aniversario de la Constitución. (EFE / ARCHIVO)

Pero los niños insisten, y el día menos pensado vuelven a hacer la misma pregunta, recordándonos que aún no se la hemos contestado, y esto nos lleva a la sofocación, el ahogo y la rabia de no tener la respuesta adecuada: “Hija, resulta que hay muchas letras del himno de España, pero los españoles no nos hemos puesto de acuerdo para elegir una de ellas”. Ya se pueden imaginar la retahíla de preguntas que suceden a esta respuesta.

Desconozco si existe algún estudio comparativo sobre la génesis de las letras de los himnos de otros países y regiones. Por lo poco que he alcanzado a saber puedo decir que la mayoría tiene su origen en una canción popular que se convierte en símbolo de unidad en un momento crítico de la historia en el que el pueblo lucha por la defensa de su identidad, amenazada por algún enemigo externo o interno. En cambio, el denominador común de todas las letras del himno de España es que fueron encargos de alguna institución del Estado, con el consiguiente rechazo por los unos o los otros.

Pues ante la insistencia infantil que no cejaba en su empeño de entender lo incomprensible, no tuve otra ocurrencia que plantear a mis hijos crear nosotros mismos una letra para nuestro himno. Tras la sorpresa y zozobra inicial, fuimos poniendo día a día, palabra tras palabra, aprovechando la pizarra que cuelga en el pasillo; hasta conseguir al menos una primera estrofa que incluso memorizaron y tarareaban por la calle para sorpresa de los viandantes.

Y así nació la propuesta de crear un himno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, en un domingo, primero de junio. Luego vinieron la abdicación y posterior proclamación, el desastre futbolístico de Brasil, y las vacaciones de verano. Pero ahora nos encontramos en un momento crítico en el que múltiples plataformas cívicas, partidos de nuevo cuño, y personalidades de toda índole están afanosamente preparando distintos actos para el 11 de septiembre, que se repetirán el 12 de octubre, con el objetivo de recuperar ese sentimiento nacional: a marchas forzadas y en el último momento por la premura de las fechas, como por otra parte es típico de nuestra forma de ser.

Este momento crítico al que algunos llaman la segunda transición, no ha encontrado aún un sentimiento común, como sí lo tuvo la transición democrática. Hay quien piensa que poner letra al himno es algo banal y secundario. Otros pensamos que puede tener una trascendencia muy poderosa, como un símbolo de unidad de un pueblo que defiende su identidad, empeñado en hacerla perdurar en el tiempo.

Cuando terminen los actos del 11 de septiembre y el 12 de octubre, cuando terminen los discursos, las fotos, los abrazos y apretones de manos, los programas especiales de televisión, las tertulias radiofónicas, y los cientos de artículos de prensa, ¿qué nos quedará para poder transmitir a nuestros hijos el testigo de una sociedad, que ha dejado de lado ese complejo inducido de sentirse español?

Hagamos una letra del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, que aprendan nuestros hijos en el colegio y demos paso a una nueva generación orgullosa de su sentimiento por España.

 

 

51 comentarios

  1. Dice ser Hadry

    ¿Quien dijo que no tenenos himno?

    http://www.youtube.com/watch?v=22jMHXp2HJ8

    Serenos y alegres
    valientes y osados
    cantemos soldados
    el himno a la lid.
    De nuestros acentos
    el orbe se admire
    y en nosotros mire
    los hijos del Cid.

    Soldados la patria
    nos llama a la lid,
    juremos por ella
    vencer o morir.

    El mundo vio nunca
    más noble osadia,
    ni vió nunca un día
    más grande el valor,
    que aquel que, inflamados,
    nos vimos del fuego
    excitar a Riego
    de Patria el amor.

    Soldados la patria
    nos llama a la lid,
    juremos por ella
    vencer o morir.

    La trompa guerrera
    sus ecos da al viento,
    horror al sediento,
    ya ruge el cañon
    a Marte, sañudo,
    la audacia provoca
    y el ingenio invoca
    de nuestra nación.

    Soldados la patria
    nos llama a la lid,
    juremos por ella
    vencer o morir.

    12 septiembre 2014 | 12:41

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