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Entradas etiquetadas como ‘genero’

Violencia machista: homicidas que antes amaron con intensidad a mujeres a las que acaban asesinando

Por Agustín Arroyo Carro

Violencia machista.

Precinto policial en la puerta de la vivivenda de una mujer asesinada por violencia machista. (EFE)

¿Qué ocurre en la mente de muchos hombres que pasan de amar intensamente a odiar con la misma intensidad a sus mujeres o exparejas? La frontera entre el amor y el odio o la repulsión más acerba es muy delgada, y es fácil transitarla en muy poco tiempo. Algunos hombres no soportan la frustración de asumir la ruptura con las mujeres que habían creído, falsamente, de su propiedad.

Nadie es propiedad de nadie, porque los seres humanos no somos mercancías ni entes cosificables sometidos al tráfico mercantil o al trueque. Las mujeres cometen tantos errores como los hombres en las relaciones amorosas, pero esto no justifica en absoluto la agresiva y enloquecida criminalidad de la que son objeto cada día a lo largo del año. Ya son 53 las víctimas mortales en España de homicidas que antes amaron con intensidad a esas mujeres a las que acaban asesinando. ¿Y cuántas más son agredidas psicológicamente, semana tras semana, con insultos, desprecios, vejaciones, ninguneos, humillaciones varias y acosos, soportando este calvario en silencio y con una tristeza resignada porque no se atreven a poner fin a una relación que las envilece y amarga?

“El infierno son los otros”, decía Sartre, y en este caso, esas miles de mujeres están viviendo esa condena en vida que no merecen soportar ni un segundo más. La sociedad española debe reaccionar ya ante esta lacra social que parece no tener fin.

No más violencia de género

Por Eva Rodríguez

Tiroteo en Llíria.

Policía acudiendo ante la alerta por el asesinato de las dos mujeres que fallecieron en Llíria (Valencia). (EFE)

Ver el telediario a la hora de la cena se ha convertido en un deporte de riesgo. Con cada bocado que ingiero, introduzco en mi cuerpo una dosis de violencia y odio que no hace más que minar mi fe en la humanidad. Esta vez el fin de semana ha traído nuevas víctimas a la lista de muertes por violencia de género, cuatro más en total. Escucho que los asesinatos han sido cometidos en diferentes localidades del territorio español. Parece que se tratara de una epidemia que está lejana y que no me afectará. Los medios, la sociedad, los psicólogos y, en definitiva, todo el mundo con dos dedos de frente recalcan que el machismo es el nuevo mal que nos rodea y señalan al hombre como brazo ejecutor de esta maldad.

En este momento del discurso es cuando caigo en la cuenta de que la culpa no es enteramente del hombre sanguinario, misógino y desequilibrado que se dedica a cercenar la vida de las mujeres que lo rodean. Dos amigas mías sufrieron maltratos por parte de sus parejas pero esa situación no fue repentina, ellas aguantaron muchos pequeños “gestos” porque los consideraban muestras de amor de sus parejas.

Las “soluciones” propuestas se centran en educar al hombre para respetar a la mujer pero nadie habla de educar a la mujer para respetarse a sí misma y no tolerar faltas de respeto. El «quien bien te quiere, te hará llorar» ha llegado muy lejos y en nuestras manos está pararlo.

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Por Marta Baró

Maifestación contra la violencia de género.

Manifestantes con pancartas reivindicativas en la primera marcha estatal contra la violencia machista. (SERGIO FRANCO)

En menos de 24 horas, dos asesinatos por violencia de género en España, uno en Córdoba, otro en Valencia. ¿Hasta cuando estos asesinatos estarán rodeados de silencio judicial? ¿Cuántas mujeres más tendrán que morir para que sus sufrimientos sean escuchados y tenidos en cuenta por la Justicia? ¿Qué se quiere demostrar con manifestaciones multitudinarias si estas no sirven para atajar sus muertes, su dolor, su día a día? Tal vez en vez de debatir entre asignaturas de ética o religión, debería proponerse la de “Convivencia”, impartida desde la tolerancia 0 hacia el maltrato y con la igualdad de sexos como telón de fondo.

Mientras esto no suceda, las mujeres continuaremos siendo víctimas cada vez que intentemos ser nosotras mismas.

¿Qué pasaría con las leyes si las víctimas fuesen hombres y las asesinas mujeres? ¿Continuarían estancadas en el mismo punto?

Por unas clases de educación sexual efectiva

Por Fernando de Pablo Gómez

Ahora que por fin exigimos cuentas y resultados a nuestros políticos y autoridades, creo que va siendo hora de evaluar las campañas de educación afectivo-sexual que desde tantas instancias públicas y privadas nos cuestan a los contribuyentes, año tras año, millones de euros.

Un alumno en el instituto Príncipe Felipe (Fuencarral). (JORGE PARÍS)

Un alumno en el instituto Príncipe Felipe (Fuencarral). (JORGE PARÍS)

Lamentablemente, las exponenciales cifras de enfermedades de transmisión sexual, embarazos adolescentes y abortos juveniles parecen exigir una reconsideración urgente de los prismas desde los que imparten este tipo de talleres.

Podría decirse que la educación afectivo sexual impartida desde la “ideología de género”, dominante en determinadas esferas políticas, es el equivalente a autorizar a nuestros jóvenes a conducir su moto a toda velocidad, sobrios o no, por urbano o despoblado y con cualesquiera condiciones meteorológicas, siempre y cuando no se quiten el casco, claro.

Seguir con talleres en colegios e institutos que se limitan a instruir sobre la colocación de preservativos y a la enumeración de actividades erotico-festivas en boga, sin hablar de amor, afecto, madurez, desarrollo personal, complementariedad… es, a día de hoy, el equivalente a seguir vendiendo preferentes en los bancos.

Espero que el político o la autoridad que siga apoyando esta clase de actuaciones responda, algún día, de su comportamiento. Legal, sí, pero nada ético que se dice tanto ahora.

 

Desamparo para las víctimas del machismo

Por Geni Bolaños

Con tantas cosas como este Gobierno tiene que hacer en materia de derechos sociales, la ministra de Sanidad, Ana Mato, se descuelga con un cambio de criterio para elaborar las estadísticas sobre las mujeres que sufren violencia machista. Se excluirán todas aquellas cuyas lesiones no requieran un ingreso hospitalario de al menos 24 horas. Y ¿el daño psíquico o el miedo a oír que se abre la puerta de la calle? Cómo se mide el temor a una represalia violenta por cualquier cosa que se haga, que no se haga, que se diga o que se calle. Ana Mato

Es el miedo en esencia pura. Tantos años luchando para que las mujeres vencieran su miedo a denunciar, para que confiaran en las instituciones, para que aceptaran la mano tendida que se les tendía (y tiende) para que lucharan por tener una vida libre sin seguir al lado de su potencial asesino. Todo puede saltar por los aires. La ministra Mato quiere maquillar un comportamiento cobarde, cruel, permanente y muy peligroso para esconder otra nueva medida oculta que resulta de las políticas de austeridad. Se trata de recortes económicos, así de sencillo.

La sociedad se encuentra indefensa, únicamente conoce la ruindad de las medidas adoptadas por el Gobierno cuando se encuentra, como individuo indefenso, ante una situación concreta. Es entonces cuando nos enteramos de que no tenemos los mismos derechos, que las cuantías son inferiores, que el repago se ha ampliado o que, sin más, nos han dejado expuestas a la violencia, a la falta de asistencia médica o de protección social. Nuestro Estado se está haciendo cada vez más pequeño, menos protector. Se agiganta su imagen depredadora. Se ha convertido en una boca de pedir. Lo malo, malísimo es que da de comer a los de siempre. Indignación con mayúscula.