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Entradas etiquetadas como ‘alegaciones’

Ilegalidad en las sanciones del Ayuntamiento de Zaragoza

Por Marco Antonio Joven Romero

El pasado mes de julio circulaba por la ribera del Ebro a la altura de la Pasarela del Voluntariado con mi perro suelto a las dos de la tarde. Una patrulla de la policía local me dio el alto y procedió a formular boletín para sanción. Mi sorpresa llega cuando el Ayuntamiento de Zaragoza resuelve el expediente sancionador aplicando la Ley 11/03 de Protección Animal de Aragón y no la ordenanza municipal existente.

Ribera del Ebro (toniyolga, Flickr)

Ribera del Ebro (toniyolga, Flickr)

Realicé entonces dos escritos de descargos y alegaciones argumentando que la aplicación de una ley autonómica para una falta que se recoge en una ordenanza municipal -y que hasta entonces siempre había sido sancionada según la misma-, viola el principio de legalidad recogido en los artículos 127.1 y 127.2 de la Ley 30/1992 y el título IX de la Ley 7/1985.

Tras enviar el caso al Justicia de Aragón, el Ayuntamiento de Zaragoza aplicó la ordenanza municipal, pero no la de 1994 sino la entrada en vigor en enero de 2014 (sanción mayor). Al aplicarse una normativa de 2014 sobre un hecho de julio de 2013 se viola el principio de irretroactividad recogido en el artículo 9.3. de la Constitución, algo aún peor que lo anterior.

Nuestras instituciones no solo dictan las normas ”del juego” sin atender la voluntad de los ciudadanos, además se saltan esas reglas cuando quieren. Aquí, el Ayuntamiento de Zaragoza hace gala de un desprecio absoluto por los principios más básicos de la democracia representativa con el objetivo de recaudar más.

Multas: El Ayuntamiento de Madrid se financia gracias a sus propios errores

Por Manuel Hernández Serra

Una multa ilegal puede suponer estar un año sin recibir tu dinero. Parece mentira pero no. Un día de carnaval, domingo y festivo, aparcas para asistir a una fiesta. Como sabes que el Ayuntamiento está al acecho con las multas, compruebas hasta tres veces si el vehículo está correctamente estacionado. Ves una señal: “Prohibido aparcar laborables de 8:00 a 20:00”. Y tú, que sacaste buena nota en el carnet, repasas in situ las limitaciones y llegas a la conclusión de que siendo no laborable (es domingo) y siendo además festivo, tu coche está correctamente aparcado y encima en la carrera de San jerónimo, al lado del Congreso, lo que debería darte aun más seguridad.

Pero lo que nunca imaginaste es que en carnaval no todos los disfraces lo son. Hay algunos lobos que salen por la noche en busca de carnaza y que hoy sea la festividad del disfraz es mera casualidad, sobre todo para este tipo de animales nocturnos que acechan cada noche a los madrileños. Sorprendente es que cuando llegues a por tu coche no esté, pero más aún es que cuando llames a la policía te informen de que está en el depósito a 5 kilómetros, que tu coche se lo ha llevado la grúa y que si quieres tienes que ir andando. Aunque tengas un esguince en el pie.

Cuando llegas al depósito de Colón pides explicaciones y, evidentemente, exiges que te lo devuelvan inmediatamente. El personal arguye que eso no lo pueden hacer y que la única forma de sacar el coche es pagando 155 euros y luego ya te vas tu a reclamar lo que quieras. Vamos, que te “roban” el coche y luego te vuelven a robar los mismos tipejos. Como no eres como ellos, pagas, pensando ya en la reclamación que vas a poner. Eso sí, ya te han estropeado toda la noche.Multa

Al día siguiente elaboras un escrito ante el Ayuntamiento donde alegando falta de veracidad en la acusación de que el coche estaba mal aparcado y aportando fotografías que lo atestiguan; esperas convencer de que un agente de movilidad ha hecho caso omiso de la señal  y ha cometido el error de ponerte una multa. Pero no contento con ello también ha llamado a la grúa. Es decir, primero disparo y luego pregunto…

Tras la negativa en la primera respuesta, vuelves a mandar alegaciones y te responden con una sutil amenaza sugiriendo que si continúas con la denuncia tendrás que pagar 60 euros ganes o pierdas el recurso. Aquí es cuando te sientes como en el casino, jugando una partido de poker donde ya no importa lo que pierdas, lo que importa es lo que vas a perder a partir de ahora si te arriesgas. Pero como las injusticias están hechas para combatirlas, decido seguir adelante aun pudiendo perder 215 euros en total, más mi tiempo, que es lo más caro de todo.

De repente, te llega la resolución de la multa por aparcamiento que también recurriste y te informan de que efectivamente se debe a un error y que se procede al sobreseimiento. Este organismo, al menos no es tan prepotente y admite que el guardia se ha debido de equivocar. Sin embargo, con el otro recurso de la grúa sigues adelante alegando también que te han dado la razón al eliminar la multa impuesta por aparcamiento.

Tras muchos meses de espera llega finalmente la resolución de la misma donde “los lobos” te dan la razón y admiten que esa noche fueron de cacería. Pero claro, para que sea políticamente correcto le echan las culpas al agente de movilidad. Entonces te alegras porque se ha hecho justicia, y sin embargo es ahora cuando empieza el calvario. ¿Que el Ayuntamiento te va a devolver un pago? Vamos, aunque sea verdad, con lo mal que están de dinero, esto no será instantáneo.

Pues bien, llamas, y llamas y llamas y te dicen que están de mudanza y luego que no les consta ningún expediente, y posteriormente que no es su competencia, que llames a este número y al otro y al de más allá. Luego que ha habido un error interno que no te pueden contar y que en unos meses estará listo. Y así pasa el tiempo… Es decir, una enmarañada red de burocracia ineficaz para que te devuelvan el dinero que te han quitado injustamente.

Vamos, que el Ayuntamiento de Madrid me ha robado el coche, me han sustraido 155 euros y además yo he estado financiándoles durante un año con mi dinero. Un sistema genial, perfecto, pensado hasta el más mínimo detalle. No sé si animar a todos aquellos que tengan una multa ilegalmente emitida a que la reclamen o directamente a que no la paguen porque casi te sale más barato terminar pagándola dentro de un año, como hace el Ayuntamiento, aunque sea a la fuerza.