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El tren de la dependencia

Por Eduardo Martínez Da Silva

Cercanías en la estación de Santa Eugenia, Madrid (Gtres).

Cercanías en la estación de Santa Eugenia, Madrid (Gtres).

Cada día necesito coger el tren de la línea C-5 de cercanías de Madrid para ir al trabajo, y rara es la ocasión en que no veo situaciones en las que alguien necesita de la ayuda de otras personas para subir y bajar del tren. Es el caso de madres o padres que van con sus hijos en los carritos, gente que arrastra pesadas maletas, personas que van con muletas, silla de ruedas o que por cualquier circunstancia tienen movilidad reducida. Todas se ven obligadas a subir dos grandes escalones, obstáculo que casi siempre acaban salvando gracias a la ayuda de los más cercanos.

Estoy seguro de que la gente no se lo piensa dos veces, prestamos ayuda; es un buen gesto de civismo, pero estamos en pleno siglo XXI, en la era de las tecnologías y, aún así cualquiera que se vea en esta situación, dependerá exclusivamente de la ayuda incierta de los demás.

¿Cuando se van a habilitar todos los trenes con rampa a nivel de andén para mejorar la accesibilidad? Resulta irónico, que algunos políticos saquen pecho diciendo que tenemos un transporte público de calidad, cuando además de no llegar a todos se ha vuelto más caro en los últimos tiempos.

 

1 comentario

  1. Dice ser Paco Perea Bilbao

    ¡MÁS TRABAJO PÚBLICO PARA LOS ‘DEPENDIENTES’!
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    …Pues sí, amigo Eduardo, debemos prestar ayuda, ser solidarios y realizar buenos gestos cívicos con los dependientes. Pero no podemos quedarnos ahí. Pidamos para ellos más dinero estatal, asistencia sanitaria y su completa integración social en España. No les hagamos a esos sinvergüenzas del PP la tarea fácil de reivindicar sólo una simple rampa para el tren (que también). Pidámosles más. ¿Quién no tiene entre sus familiares algún atrofiado o joven con síndrome de down con ganas de trabajar? Todos o casi todos. Pues exijamos que los puestos de auxiliar administrativo y personal laboral de la Administración Pública sean exclusivos de quienes tengan minusvalías del 40%. ¿Qué le parece?
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    …Para empezar, hablemos claro. Durante los 4 años de legislatura del Gobierno ‘Rajoy’, se han recortado 2.865 millones de euros en Dependencia. Mucho dinero teniendo en cuenta que, en España, hay cerca de 1’2 millones de dependientes reconocidos y 1 de cada 3 sin recibir ningún tipo de ayuda. Además, hay una lista de espera de casi 400.000 personas, de las cuales el 27% son grandes dependientes (ciudadanos que no pueden realizar solos sus necesidades más básicas). Imagínese el drama. Y por supuesto, en este tema, todas las comunidades suspenden.
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    …Este drama se solucionaría sencillamente reponiendo el dinero recortado a la Dependencia y reservando las plazas (no un porcentaje, como se hace actualmente, sino todas las plazas) de empleo público, personal administrativo y personal laboral, a las personas jóvenes con grado medio de minusvalía. ¿Qué mejor manera de integrarlas que trabajando? ¿Y qué mejor manera de ayudarlas que cediéndoles esas plazas el resto de españoles? Nadie debería de oponerse.
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    …¿Usted se imagina la cantidad de beneficios saludables que le supondría a este sector tener un trabajo fijo? Aumentaría su calidad de vida, sería autosuficiente, ampliaría sus talentos y habilidades, amplificaría sus relaciones sociales, se desarrollaría profesionalmente, se sentiría realizado, aprendería cosas nuevas a diario, estaría integrado en la sociedad, podría viajar y se convertiría de repente en un buen partido para las mujeres. Para todo tipo de mujeres. Quiero decir, incluso para aquellas mujeres jóvenes, guapas y sin ningún tipo de minusvalía. (Ya sabe usted que el dinero es lo primero que enamora a las féminas).
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    …Tenga en cuenta que, este sector ‘dependiente’, gracias a la cesión solidaria del resto de españoles, pasaría a disfrutar de trabajo público y sus ventajas: 1) Empleo vitalicio. 2) 2 pagas extra al año. 3) Buen sueldo revisado periódicamente (sueldo, trienios, quinquenios, retribuciones complementarias), 4) Horario delicioso (35 horas semanales; tardes libres). 5) No existen los despidos. 6) Vacaciones pagadas. 7) 6 días anuales de asuntos propios. 8) Absentismo laboral, fines de semana libres, desayunos prolongados. 9) Faltas fácilmente justificables. 10) Derechos laborales muy muy garantizados (jubilación, cotización en la Seguridad Social, igualdad salarial para hombres y mujeres, flexibilidad en el vestir, etc.)
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    …Y con estas condiciones laborales el ‘dependiente’ (físico, mental, sensorial o mixto. De Grado I, II o III) sería irresistible para todo tipo de mujeres. El ejemplo lo tiene ahí mismo. Fíjese, por ejemplo, en el gran Stephen William Hawking, el científico ya jubilado, que, gracias a su buena paga mensual, ha podido casarse 2 veces y tener 3 hijos. Y esto no desde luego por su atractivo físico, sino por el económico. Es conocido mundialmente y gana bien a final de mes. Algo así ocurriría con nuestros dependientes.
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    …Además a todos nos interesa que los dependientes ganen dinero, tengan nómina fija. Según el último informe publicado por el Observatorio de la Asociación Estatal de Directores y Gerentes de Servicios Sociales, la Dependencia tiene una gran capacidad de generar empleo. En 2015 se calcula que había 182.000 empleo directos vinculados al sector. Pues bien, ese número podría aumentar. Los jóvenes, liberados ya de estudiar Oposiciones, podrían ahora ganarse la vida creando su propia empresa o bien cuidando a los dependientes. Y así cerraríamos el círculo. Todos trabajando. Los minusválidos siendo funcionarios; los sanos atendiendo a los impedidos. ¿Qué le parece, amigo Eduado? Brillante idea ¿no?

    26 abril 2016 | 11:38

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