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Puede que en el vino no esté la verdad, si es que sólo existe una,pero lo que es seguro es que está el placer y juntos vamos a encontrarlo

Dos catalanes ganan el concurso de cata por parejas

Un curioso, interesante y creo que novedoso acto se ha celebrado este domingo día 9 en Vila Viniteca, una de las mejores tiendas de vino de Europa.

Se trata de un concurso de cata por parejas. Que yo sepa es la primera vez que el concurso no es individual, sino que cada equipo está formado por 2 personas.

¿Es así más fácil acertar? Nunca he competido, pero algunas veces he jugado con Maribé a acertar los vinos y los resultados han sido muy dispares.

Una vez en Copenhague en un magnífico restaurante, el propietario, a quien le había gustado nuestra selección de vinos, nos sacó envuelta en el típico papel de plata una botella. Nos la regalaba si aceptábamos intentar adivinar qué vino era, no tanto la marca como la zona.

Aceptamos. Tras olerlo y probarlo, Maribé dijo que era un Cabernet Franc. Lo dimos por bueno y seguimos, era de zona fría y eso hacía que nos inclinásemos por el Loira. No coincidíamos tanto en la añada, para mi era más viejo y para Maribé no tanto. En esta ocasión fue ella quien me hizo caso. Era viejo pero de buena añada, pues había envejecido muy bien. Pues eso, un Cabernet Franc del Loira de 1990. Acertamos y nos bebimos encantados la botella gratis.

Se lo comentamos a nuestros amigos y nos pusieron pruebas varias veces más. Nunca volvimos a tener un acierto tan pleno como aquel día.

La suerte es decisiva. Cuando das el primer paso, la variedad, la zona, se te abren muchos caminos y tienes que escoger. Pero si el primer paso está mal, todos los caminos te llevan al fallo.

Víctor Franco, también finalista junto con Jesús Barquín lo explicaba

En el primer vino blanco nada más olerlo dije es un Dagueneau, pero empezamos a hablar entre nosotros y al final nos fuimos a Rueda

Era un Silex Dagueneau pero no se fiaron de la primera impresión.

También influye la presión. Delia García, que trabaja conmigo en Alma, fue, junto con Rafa Pena de Dominio de Atauta, una de las 10 finalistas y me decía

para nosotros fue más fácil cuando estaban las 84 parejas compitiendo. Después los nervios me aumentaron y con tanta presión llegaron los fallos.

En la fase final tuvieron que adivinar 7 vinos. Un Chablis de Raveneau, un Monte Bello de Ridge, un cava de Recaredo, un Viña El Pisón 2004, un Châteauneuf-du-Pape del Domaine de Marcoux, un australiano de Penfolds, el famoso Grange, y un Amontillado de Barbadillo.

Un concurso realmente difícil y con vinos de alto nivel.

Los ganadores fueron Rafáel Sabadi del restaurante El Roser 2 de L’Escala y David Martínez de El Velero de Sitges.

Se llevaron 12.000 euros y, sobre todo, un momento de felicidad con el que todos hemos soñado alguna vez.

4 comentarios

  1. Dice ser DON SIMON

    ESTE BLOG ES UN ROLLO ,LO UNICO QUE HACES ES PELOTEAR A UN TAL RAUL ,QUE DEBE SER TU QUERIDO Y ALÑ DE LOS BOLIS PARKER

    30 Noviembre -0001 | 0:00

  2. Dice ser Sarmiento

    Que interesante y que complicado.En este concurso, ¿había que adivinar la zona y añada o tenias que precisar la marca?

    12 Marzo 2008 | 16:29

  3. Dice ser PacoBerciano

    Sarmiento, yo no participé en el concurso y los ganadores fueron los que más se acercaron a la zona, añada y vino.

    12 Marzo 2008 | 17:35

  4. Dice ser Víctor Franco

    Estimado Paco, enhorabuena por el estreno mediático, sin duda una bitácora que habrá que seguir muy asiduamente.He de agradecerte la mención que haces de nosotros con respecto al concurso, una cita que todo buen enochalado (meto en el mismo saco a amateurs y a profesionales) no debería perderse, genialmente organizado por el equipo de Quim Vila. Un gustazo y una oportunidad de probar grandes vinos y ver si a ciegas realmente lo son.Respecto al formato parejas, por mi corta experiencia agradecí sobremanera los conocimientos que Jesús aportaba en la cata. En el caso del Sílex, precisamente él vio inicialmente en nariz un vino elaborado con Sauvignon Blanc, y me salió del alma comentar lo de Dagueneau, pero su boca y la evolución en copa del vino del siempre polémico Didier hizo decantarnos por un vino más ligero y más cercano por latitud. Las intuiciones iniciales suelen ser buenas compañeras, pero el vino tiene de poner de su parte. :-)Por el ambiente respirado y por las sensaciones que se iban compartiendo, el formato de la prueba fue un rotundo éxito, y creo que tanto participantes, como organizadores, como jurado, cómo público se lo pasaron genial. Yo sin duda me llevé una experiencia maravillosa.Por cierto, que otro tanto me sucedió el martes, en casa de Carles Esteve, acto del que en breve espero sacar un post de lo vivido. Enhorabuena por la parte que te toca y espero que te vayas recuperando poco a poco.Un abrazo.

    13 Marzo 2008 | 10:33

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