Entradas etiquetadas como ‘Frank Capra’

Optimismo en tiempos revueltos (‘Sucedió una noche’, 1934)

El clásico de la semana

“El optimismo es radical. Es la elección difícil, la elección valiente”. Así empieza el artículo de Guillermo del Toro publicado en la recopilación de ensayos de la revista Time bajo el título de The Art of Optimism e impulsados por la cineasta Ava DuVernay.

Entre las frases para convencernos y conducirnos al lado más optimista de las cosas que va desgranando el escrito del director mexicano encontramos otras como “El optimismo es nuestro instinto para inhalar mientras nos sofocamos”. Durante los años de la Gran Depresión, a partir de la Crisis de 1929, Frank Capra debía pensar del mismo modo. Las dificultades y las miserias sociales, económicas y morales bien podían verse desde otra perspectiva, más alentadora.

Sucedió una noche (1934)

( ®Sony )

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Algunos hombres buenos de Spielberg (‘El puente de los espías’)

El puente de los espías

( ©Hispano Foxfilm )

A James Britt Donovan, un abogado cuarentón con ciertas habilidades para los casos de aseguradoras, exservidor en la armada marina de los Estados Unidos y entregado padre de familia, un buen día dos veteranos mandamases del colegio de abogados de Brooklyn le reciben con agasajos y sonrisas en el despacho privado para endosarle un caso, uno que nadie quiere. La defensa del que podía ser el peor de los criminales en esa Norteamérica de 1957 inmersa en plena Guerra Fría, viviendo bajo el temor del comunismo y la amenaza atómica, nada menos que convertirse en el “letrado” defensor del delincuente más “monstruoso” que pudiera existir sobre la faz de la tierra (norteamericana), más que los gángsters, asesinos en serie o políticos corruptos. Se trataba de un espía ruso, un pintor llamado Rudolf Abel.

Rudolf era sin duda culpable a los ojos de las autoridades y la opinión pública desde el mismo momento en que fue detenido, pero el sistema y la imagen del país baluarte de las libertades y la democracia necesitaba demostrar que todo individuo tiene derecho a una defensa. Donovan, con el currículum añadido de haber estado en los Juicios de Nuremberg, no pudo rechazar la propuesta, aún sabiendo que en pocas horas ello le convertiría en el hombre más impopular de la nación. A partir de esos momentos, los rostros de vecinos y desconocidos se volverían muy poco amables hacia él, también algún policía le echaría bronca e incluso algunos conciudadanos se atreverían, con nocturnidad y alevosía, a llegar más lejos disparando contra su casa. En el país de las libertades, a Donovan no lo lincharían por los pelos, aunque irónicamente estuviera cumpliendo con su deber como patriota, haciendo mejores y más grandes los ideales de su nación.

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