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El cielo sobre Tatooine

Un travelling por el cine más actual con flashbacks al clásico.

80 años de ‘La fiera de mi niña’, cuando la comedia era pura dinamita

En blanco y negro

Pongamos que uno debe elegir, ¿prefieres que tu obra sea un rotundo éxito comercial, que dé suculentos beneficios inmediatos, aunque poco después quede olvidada o, por el contrario, que sea un fracaso pero con el tiempo se califique como una obra maestra, venerada y de referencia por colegas y expertos?

Los autores de La fiera de mi niña (Bringing Up Baby, 1938) lo tenían claro. En ese escenario de Hollywood de a finales de los años 30, buscaban sobre todo la atención del público. Sin embargo, fue un quebradero de cabeza. Un bluff sin paliativos. No es que los espectadores le dieran la espalda, es que ni tan siquiera estaban allí para verla. Disgustados por la mala recepción en taquilla, los estudios RKO apartaron a su director, Howard Hawks (uno de los más grandes de la historia del cine) del siguiente proyecto, la película de aventuras Gunga Din (“Aprendí la lección. Nunca más haré una película en la que todos sus personajes estén chiflados” llegaría a decir después, más o menos, Hawks). Para Katharine Hepburn, nada acostumbrada a hacer comedia, coincidió en un momento en el que fue calificada de “veneno para la taquilla; y Cary Grant, bueno, salió algo mejor parado.

La fiera de mi niña (Bringing Up Baby, 1938)

( ©The Criterion Collection )

El caso es que, sin quererlo, se habían adelantado unos cuantos años en la creación de la comedia, digamos, moderna. Un modelo en cuanto a ritmo y velocidad de gags, frases y réplicas que debería esperar hasta sus pases televisivos durante la década de los 50 para empezar a ser apreciada. Desde entonces, La fiera de mi niña está considerada como una de las obras maestras indiscutibles de la comedia y numerosos cineastas, guionistas e intérpretes se han inspirado en ella.

Es uno de los mejores ejemplos, quizá el mejor, de la Screwball Comedia y el slapstick, subgénero en el que Hawks aún llegaría a firmar unas cuantas extraordinarias muestras más, desde Luna nueva de 1940 a Su juego favorito de 1964, pasando por Me siento rejuvenecer en 1952 (la primera y la tercera también protagonizadas por Cary Grant). Una alocada y enérgica visión de “la guerra de los sexos” (muy  distinta a la visión que se tendría sobre ello hoy en día) en el que el personaje femenino tomaba una posición tan fuerte, o más, que la de su contrincante (amado) masculino.

Katharine Hepburn interpretaba a Susan, caprichosa heredera que se obsesionará con David, un rígido, metódico y tímido Paleontólogo (Cary Grant), obcecado en la reconstrucción de un esqueleto de brontosaurio y que en pocas horas contraerá matrimonio con su hasta entonces, secretaria, aún más estirada que él. Pero antes, la misión que le cambiará la vida en su intento de convencer a la no menos excéntrica tía de Susan para que done un millón de dólares para su museo.

La fiera de mi niña (Bringing Up Baby, 1938)

( ©The Criterion Collection )

La fiera de mi niña (Bringing Up Baby, 1938)

( ©The Criterion Collection )

En definitiva, los polos opuestos de atraen y todo el ordenado, y anodino, universo de David será sacudido y devastado por el huracán Susan (la escena final es totalmente explicita al respecto), en una escalada de humillaciones que le llevará a acabar vestido con un albornoz de mujer e incluso entre rejas. Su guion avanza de manera un tanto disparatada e inverosímil, pero la sucesión de escenas cómicas no decae, inmune al desaliento y sin agotar la inspiración.

Arropando a la pareja protagonista, dos grandes secundarios, May Robson y Charles Ruggles; más un leopardo (que obligó a idear varios trucajes y efectos ópticos), un felino en el fondo muchísimo más inofensivo que la misma Susan; un perro faldero demasiado entregado a su instinto de enterrar objetos, huesos y “clavículas intercostales”; o una canción de estribillo pegadizo (“Todo te lo puedo dar menos el amor, Baby”). Este 16 de febrero La fiera de mi niña cumple 80 años de su primicia mundial en San Francisco. Una inmejorable excusa para acordarse de ella.

 

4 comentarios

  1. Dice ser David

    Hay que reconocer a los grandes. Esta película sería un desastre en su estreno, pero marcó un antes y un después en el cine.
    Hay pocas películas especiales, y ésta es una de ellas.

    16 febrero 2018 | 08:04

  2. Dice ser Sociólogo Astral

    El tiempo cambia la percepción de si una película fue buena o mala.

    16 febrero 2018 | 13:34

  3. Dice ser Lola

    Cuando vi esta película la primera vez, después de haber leído y escuchado tanto sobre ella, me gustó muchísimo, sin embargo la última vez que la vi, hace pocos meses, ya no la encontré tan genial, supongo que también influye el ánimo que tienes en el momento de verla.

    16 febrero 2018 | 15:57

  4. Dice ser estrenos hd

    gracias buen aporte amigos del blog

    09 marzo 2018 | 15:10

Los comentarios están cerrados.