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El cielo sobre Tatooine

Un travelling por el cine más actual con flashbacks al clásico.

El poder de una interpretación (‘Lady Macbeth, 2016)

Propuestas de cine

Lady Macbeth 2016

( ©Karma Films )

Katherine (Florence Pugh) se resigna y se rebela, miente y también sabe ser clara y directa, se retuerce en su interior y se apacigua, se aburre y se apasiona. Vive bajo el yugo del patriarcado. Ha sido vendida, junto con unos pequeños pastos, a un viejo lord (Christopher Fairbank) enriquecido por las minas para que la entregue como esposa de su hijo (Paul Hilton).

La de Katherine es una boda sin amor y sin sexo. Ante la sorpresa de ella, la única forma de excitar a su marido y llegar a algo parecido a una consumación del matrimonio es la de ponerse desnuda de espaldas contra la pared mientras él, sentado en la butaca, va a los suyo hasta culminar sus apetitos. El suegro es un déspota, solo espera de ella que le dé prole y le obstaculiza salir al exterior. Afuera, además de acechar demasiadas tentaciones, es “perjudicial” para su salud. Lo mejor, según le recomienda el lord, es quedarse todo el día en casa, leyendo y sentada en su chaise long a la espera de que el marido se decida a pasar a una acción más práctica con la que lograr descendencia. Su vida parece condenada a una simetría aburridísima.

Lady Macbeth 2016

( ©Karma Films )

Shakespeare ubicó a la esposa de Macbeth, el rey escocés, a la sombra del trono. Era la voz y el alma que daba aliento a la ambición del monarca para ostentar el poder, el poder que corrompe o tanto llena. Era alcanzar el orgasmo y poco importaba si el camino se sembraba de sangre u otros fluidos corporales.

Por su parte, el escritor ruso Nikolái Leskov publicó en 1865 Lady Macbeth de Mtsensk, inspirado por esa dama surgida de la pluma de Shakespeare, pero trasladándolo a su tierra y coetáneos. Era un símbolo de la opresión y el rol sumiso al que eran relegadas las mujeres. Al mismo tiempo era el retrato de un personaje marcado por la ambición, la codicia y un instinto de supervivencia psicótico. La novela la ha adaptado el director británico William Oldroyd, hasta el momento atareado en los escenarios teatrales, logrando un debut más que notable con un presupuesto minúsculo. Una pieza de cámara, pensada para pocos escenarios (prácticamente solo una casa de campo) y escasos personajes. Toma el relato de Leskov y lo lleva al territorio que mejor conoce, el de su país, pero sin desmarcarse de la época. Un contexto victoriano que sirve igualmente para constatar la universalidad de su concepto y protagonistas.

La Lady Macbeth que es Katherine también bebe de las fuentes de las arrebatadas pasiones prohibidas de Cumbres borrascosas y Lady Chatterley. Una mujer de maneras y miradas sobrias, sin aspavientos, aunque capaz de soltarse hasta la convulsión en la cama, en brazos de uno de sus mozos de cuadra, rudo, fuerte y atractivo (Cosmo Jarvis). Hastiada de ser tratada como un mueble, trazará el camino para instaurar su voluntad en la mansión e impulsar a un nuevo rey, su amante, con pocas agallas para ostentar semejante rol. Todo ante la mirada de una criada negra (Naomi Ackie) que, literalmente, se volverá muda ante los trágicos acontecimientos que se irán sucediendo.

La actriz Florence Pugh, con 19 años cuando rodó la película, había hecho sobre todo televisión. Una actriz bella pero no especialmente deslumbrante en su físico. Con Lady Macbeth ha sido todo un descubrimiento y una de las mejores interpretaciones y personajes femeninos del año. Ahora los proyectos no le faltan.

 

Estreno en cines: 28 de abril de 2017

Estreno en Blu-ray y DVD: 19 de septiembre

 

1 comentario

  1. He aquí una buena idea del futuro artículo de hecho Leemos un poco todo ya veces su opuesto sobre el tema!

    28 septiembre 2017 | 10:45

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