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Ciencia, tecnología, dibujos animados ¿Acaso se puede pedir más?

Archivo de diciembre, 2007

El 2008 que nos viene

Llegado el fin de año, es hora de mojarse y dejar por escrito lo que el futuro deparará. Así que vuelve el Gabinete de Adivinación y Blogomancia, con sus divertidas previsiones que el futuro se encargará de desmentir. O de confirmar. ¿Tú, qué opinas?

Las elecciones en España y la irrupción del canon digital como elemento de contienda electoral van a colocar la reforma de la propiedad intelectual en la agenda política de una vez por todas. Se acabaron las unanimidades en las votaciones sobre este tema: empezaremos a ver verdaderas propuestas de reinvención del sistema de pago a autores, ejecutantes y productores de productos culturales como música, literatura o imágenes. Pero el proceso será largo y conflictivo, dado que las industrias implicadas son muy poderosas y hay importantes intereses creados. Para colmo la reforma tendrá que plantearse de modo multinacional, casi mundial: y eso llevará tiempo.

La privacidad empezará a ser un problema personal y político. La proliferación de cámaras y controles diversos (radares y otros en carreteras, tacógrafos digitales, análisis de uso de Internet) empezará a generar preocupación e incluso campañas de autodefensa (capuchas, proxies, Tor, bombillas infrarrojas, etc.). Esperemos que no se llegue a lo que empieza a ocurrir en Francia, donde están destruyendo radares. Las amenazas a la privacidad se hacen además cada vez más íntimas, con la aparición de métodos cada vez mas invasivos de control de comportamiento (análisis de orina o cabello para drogas, de nivel de monóxido de carbono en sangre para el tabaco) que generan incomodidad y genuinas dudas sobre dónde están los límites del control. Si la espiral de acción/reacción continúa acabarán por aparecer leyes prohibiendo tecnologías de defensa de la privacidad, lo cual daría lugar a nuevas amenazas a la libertad. La dinámica es perversa.

La transparencia gubernamental y empresarial aparecerá en el radar colectivo como una aspiración legítima y democrática, como ya ocurre en otros países, donde en especial la ciencia y la cultura se están abriendo cada vez más. Como es de justicia.

Continuará aumentando la sobredosis de información que nos agobia; los medios tendrán que empezar a cambiar para adaptar sus productos a ella. Los numerosos nuevos proyectos de medios de comunicación, el hecho de que sólo la publicidad en Internet crecerá en este año (mientras el resto se estancará o descenderá), el continuado crecimiento del acceso y del peso de la Red, y las grandes oportunidades que genera esta situación provocarán una enconada lucha por la primacía mediática en la red en español. También empezará a cambiar el equilibrio de poder interno en las redacciones, entre el digital y el tradicional. Los medios tienen ya (muchos) más lectores en Internet que en papel, y esta realidad empezará a notarse. El crecimiento de la publicidad presionará para que se unifiquen y racionalicen los sistemas de medida de tráfico. Nuevas formas de publicidad, no asociadas a medios de comunicación, crecerán y se desarrollarán. El panorama se hará mucho más rico, y complejo.

El comercio electrónico seguirá creciendo en volumen e importancia. En España, empezará a notarse su influencia en la actividad comercial normal cuando cada vez más compras se hagan en la Red en lugar de en los comercios físicos.

Es posible que Google entre por fin en el mercado de las telecomunicaciones, como se lleva rumoreando desde hace años debido a su compra masiva de cable ‘oscuro’ y su intención de presentarse a la subasta de frecuencias de móvil en los EE UU. O tal vez simplemente estén interesados en las redes de cable para su megaordenador mundial (el ‘googleputer‘) y en racionalizar el algo caótico mercado estadounidense de los móviles pensando en futuras (o no tan futuras) aplicaciones geográficas. En cualquier caso, Google pierde con rapidez su aura de benévolo despiste para empezar a transformarse en un peligroso gigante capaz de hacer mucho daño aun sin malicia, simplemente por su desmesurado tamaño.

Y por fin, 2008 verá el final de la larga, accidentada y (en su último tramo) excesivamente triste vida del navegador conocido como Netscape. Un dolor para los nostálgicos que la mayoría no percibirá. Su hijo adoptivo, Firefox, goza de excelente salud, y mantendrá vivo por mucho tiempo su espíritu (que no su código).

En conjunto 2008 puede ser un gran año, si nadie nos lo estropea. Suerte, y que este año desde el mismo comienzo te sea propicio.

Predicciones 2007: el examen

Hace un año ya que el Gabinete de Adivinación y Blogomancia de este blog se tiró a la piscina con una tanda de predicciones para el año entrante, plaga de la temporada. Y como somos firmes partidarios de la transparencia informativa, dedicamos este post a comprobar si los ‘feeds’ RSS sacrificados para otear en sus entrañas dieron su vida por una buena causa. O, lo que es lo mismo, si acertamos alguna, o como siempre. Lo mejor es revisar las predicciones una a una, lo cual además servirá como cómodo resumen del año. Así que abróchense los cinturones, que vamos a comprobar la pericia adivinatoria de Retiario.

En España el desarrollo de Internet estará dominado por dos cuestiones clave y una accesoria. Lo más importante va a ser el continuado crecimiento del uso de la Red, tanto en número de navegantes como en horas por usuario. Dado que este crecimiento está impulsado ahora principalmente por las conexiones de banda ancha, no puede descartarse que se produzca una ‘explosión coreana’: un súbito y drástico crecimiento del acceso a Internet y de su importancia social y económica como el sucedido en Corea del Sur. En cualquier caso el peso real de la Red en la sociedad aumentará, y la conexión pasará (este año o como tarde en 2008) a convertirse de conveniencia en necesidad.

Internet ha seguido creciendo en España, hasta alcanzar a 4 de cada 10 adultos (un 27% del total navegan todos los días).

Esto a su vez provocará un notable aumento de las inversiones. El trasvase de inversión publicitaria de los medios convencionales a la Red, común en otros mercados aunque todavía incipiente en España, empezará a notarse en las cuentas de resultados de los grupos de medios de comunicación. La audiencia de los medios tradicionales ya está en descenso [.doc], y por fin la industria publicitaria caerá en la cuenta. Esto supondrá que algunos medios online empezarán a tener ingresos sustanciosos.

Los ingresos a su vez acelerarán la ampliación de los proyectos existentes, y abrirán oportunidades para nuevas ideas. Siendo más concretos podemos esperar una feroz competencia por el preciado título de ‘página web de información más leída’, así como el lanzamiento de uno o varios clones de MySpace, de la mano de (o diseñados para ser comprados por) grandes grupos editoriales. Es probable también la aparición de algún proyecto con la etiqueta de ‘periodismo ciudadano’, quizá inspirado en el hiperconocido OhMyNews.

Durante 2007 se han lanzado 4 nuevos proyectos, al menos uno de los cuales reivindica su carácter de ‘periodismo ciudadano’. El propio Retiario se ha incorporado a un proyecto editorial. Las previsiones para el próximo año son de que continúe el aumento de la inversión publicitaria en la Red, en todo el mundo.

Como cuestión accesoria esta mayor atención por parte del público, los medios y el dinero atraerá a los políticos; 2007 será el año en el que la Red empezará a formar parte real de la política cotidiana. Ignorar Internet dejará de ser un descuido para convertirse en un pecado mortal para un político. Cabe que personalidades o partidos políticos concretos puedan dar sorpresas en las próximas elecciones autonómicas y municipales usando la Red para dar a conocer sus mensajes; desde luego en las generales de 2008 Internet será un factor.

Cuestiones como los abusos sobre los usuarios de acceso, el canon sobre los sistemas de almacenamiento de información o el endurecimiento de la legislación contra la ‘piratería’ ocuparán un lugar más preeminente en la agenda política. Los instintos naturalmente controladores del Estado seguirán intentando poner puertas al campo con leyes de intención limitadora, que en la práctica serán irrelevantes. Aunque progresivamente el precio político de este tipo de medidas irá creciendo: convertir a millones de personas en criminales por decreto, o dotar a la administración de capacidades censoras no va a hacer popular a nadie.

El canon se ha convertido en una cuestión clave de la política nacional con la súbita y espectacular reversión de su postura por parte del opositor Partido Popular. El precio político de las medidas anti-internet crece. Los políticos cada vez dedican más atención a su presencia en la Red.

En el conjunto de la Red veremos cómo Google afianza su dominio del nuevo mercado publicitario, y simultáneamente empieza a dejar de ser la ‘niña bonita’ de Internet. Salvo que la empresa sea capaz de sacar nuevos productos ilusionantes, corre el riesgo de que se consolide una imagen pública estilo Microsoft: un gigante más preocupado de los beneficios y el dominio del mercado que de sus productos o clientes. Por otra parte si esto ocurriera otras empresas podrían aprovechar el hueco y dinamizar el mercado.

Las últimas modas (Web 2.0, Second Life) perderán fuelle en tanto que etiquetas de márketing, aunque en su esencia (comunidades de publicación, entornos virtuales) seguirán creciendo en público e importancia. Los blogs se consolidarán como una parte del panorama mediático; caótica, impredecible e irregular, pero constante. No cabe decir lo mismo de los proyectos profesionales del llamado ‘periodismo ciudadano’, que tendrán notables dificultades para definirse como productos y para estabilizarse como empresas.

El peso de Google, sus ingresos y su cotización bursátil siguen creciendo. También las dudas sobre su compromiso con su famoso lema: ‘Don’t be Evil’ (no seas malvado). Las etiquetas como ‘Ewb 2.0’ cada vez se utilizan menos, y el fenómeno Second Life ha abandonado las portadas.

En cuanto al nuevo sistema operativo de Microsoft, Vista, tendrá poco impacto en el día a día de la Red. Los draconianos controles anticopia que incluye (incluyendo la desconfiguración de periféricos si se intenta copiar un contenido protegido) provocarán rechazo por parte del público, que exigirá su desconexión… o tendrá un poderoso incentivo para cambiar de sistema operativo. En efecto, si Microsoft se empeña en hacer cumplir las drásticas exigencias de la industria de los contenidos puede perder el principal motor de su negocio. Sobre todo teniendo en cuenta que ya es una amenaza para Microsoft la potencia en el mercado del Código Abierto/Software libre. Así, cabe predecir un recrudecimiento de la guerra legal entre Microsoft y el mundo Linux, como último recurso para detener su crecimiento en la informática empresarial.

La adopción de Vista, el nuevo sistema operativo de Microsoft, y del nuevo paquete ofimático Office 2007 ha sido mucho más lenta de lo previsto. Parece ser que el limitado rendimiento del software y los constantes problemas con el sistema de validación DRM, que terminaron obligando a suavizar su funcionamiento, han frenado la adopción en el mundo empresarial. Muchos fabricantes de ordenadores están ofreciendo a sus clientes comerciales la opción de servir sus máquinas con XP. La guerra legal de SCO contra Linux ha terminado, con la completa derrota de la firma estadounidense y su bancarrota.

Respecto a amenazas y molestias en la Red, el notable incremento reciente del ‘spam’, que había quedado contenido en los últimos años, provocará con toda probabilidad una nueva ronda de mejoras en las técnicas de control. La guerra entre el ‘spam’ y los sistemas ‘antispam’ no acabará hasta que enviar correo basura deje de ser rentable. Para lo cual hay que encarecer el envío y reducir (todavía más) su efectividad a base de educación.

El ‘spam’ supone a finales de 2007 al menos el 80-85% del total del correo electrónico mundial (estimación probablemente a la baja). Las leyes que criminalizan su práctica y los sistemas de protección no parecen estar funcionando muy bien, aunque el impacto sobre el usuario final se ha reducido quizá un tanto. Sigue siendo un problema mayor.

La batalla más importante del futuro tiene ya a sus contendientes situados: se trata de conquistar el salón comedor y la televisión. Y están todos: Microsoft, con su XBox360; Apple, con los derivados del iPod; Nintendo y su Wii, y Sony y su PlayStation3, y por supuesto las telefónicas y TVs por cable y sus descodificadores pretenden apoderarse del vital espacio bajo la pantalla televisiva: el hueco desde donde el entretenimiento en todas sus formas (música, imagen, juegos, etc.) alcanzará a toda la familia. 2007 será el Año Uno de esta gran guerra, pero no el final.

Wii se ha despegado como la gran sorpresa, arrasando en 2007 a las otras dos, aunque la pujanza de algunos juegos (la saga de Halo, Bioshock, Gears of War, el nuevo Mass Effect) han jugado a favor de la XBox360 mientras la rebaja de precios ha permitido a la PS3 alguna recuperación. La batalla por el salón continúa, mientras la Nintendo DS se afianza junto a la Wii en nuevos mercados (personas mayores, edutainment).

Entre las mayores sorpresas está el iPhone, ‘cacharro’ del año, que ha conseguido en poco tiempo ventas millonarias en EE UU. Eso sí: sigue sin haber una gran librería en español en la Red.

En conjunto, no está demasiado mal. ¿O no? Deja tu opinión sobre predicciones, 2007 y el futuro en los comentarios.

Corregida una errata el 27/12/2007; gracias, Radioukac.

Creative Commons: Cinco años ya

Si Lucifer, en su infinita maldad, hubiese construido deliberadamente una máquina diseñada para destrozar a cada paso las leyes de protección de la propiedad intelectual, no habría sido capaz de crear nada mejor que Internet. La Red intercambia información entre ordenadores haciendo copias; cada vez que pinchamos un enlace o enviamos un correo estamos haciendo centenares, miles de copias de la información transmitida. Sin copias no hay red de redes. Por su parte la actual legislación de propiedad intelectual se basa en declarar ilegal cualquier copia de una obra protegida (y todas las obras, de entrada, lo están). En efecto: la anglosajona legislación basada en el ‘copyright’ y la ‘humanista’ del continente, basada en el Derecho de Autor, tienen las mismas raíces: cualquier copia está prohibida en ausencia de un permiso explícito. La esencia misma de la Propiedad Intelectual consiste en ilegalizar la copia.

Esto coloca ambos conceptos en curso directo de colisión, porque los dos a la vez no pueden sobrevivir: o Internet o la Propiedad Intelectual entendida como prohibición de copiar deben desaparecer. Dado que los beneficios económicos y sociales de Internet son demasiados como para eliminarla a estas alturas, habrá que inventar una nueva manera de compensar la creación que no pase por prohibir de entrada toda copia.

Creative Commons es el primer intento en este sentido. Su filosofía consiste en hackear las leyes actuales de propiedad intelectual para usarlas de otra forma sin tener que modificarlas, un proceso largo y complejo (o sea, político). Las licencias Creative Commons sencillamente permiten a los autores conceder permiso de copia a cualquiera que cumpla ciertas condiciones. Y conceder este permiso de modo legal, irrevocable y estándar, para facilitar al máximo el uso de sus obras en los contextos que ellos mismos definan.

El uso de una licencia Creative Commons no significa que la obra se pueda piratear; las protecciones normales de la ley actual se levantan selectivamente, de tal modo que algunas permanecen activas a gusto del autor. Esto permite experimentar con nuevos tipos de contenidos y explorar modelos de negocio que no se basan sólo en la prohibición absoluta de copiar. Nuevos modos de creación, como la cultura ‘mashup’, dependen de que exista un modo efectivo de conceder permisos de copia [pdf] a gran escala.

Sucede que además este tipo de creación está particularmente bien adaptado a las realidades de Internet. En un entorno de sobreabundancia de información la remezcla, la localización y la cita pueden convertirse en productos culturales de enorme valor, siempre que las leyes permitan su desarrollo. Los artistas están explorando ya las múltiples posibilidades que se abren ante ellos.

Las leyes que nos han servido durante un par de siglos tendrán que cambiarse. La lógica misma de la actual Propiedad Intelectual está averiada, y deberá adaptarse a las nuevas realidades. Porque la propiedad intelectual es diferente a la propiedad material, y tratarlas por igual es un peligro, y una falacia. Pero mientras tanto el ‘copyleft’ y soluciones intermedias como Creative Commons nos servirán para avanzar. Por eso hay que felicitarse de que este proyecto cumpla un lustro ya. Y por eso hay que desearle una larga y fructífera vida, mientras desarrollamos un nuevo concepto de la protección a la autoría que haga obsoletas ideas como las Creative Commons. Porque el día que esto ocurra, todos habremos ganado.

Ay del periodismo

Google ha puesto en marcha un sistema para crear artículos sobre temas diversos. Es una demostración más del estado terminal en el que se encuentran las disciplinas creativas, pero sobre todo el periodismo; ese gremio que debiera ser el principal productor de contenidos de todo tipo en la Red. Porque lo que Google demuestra con su nueva creación es que no existen en la Red suficientes noticias, textos, historias como para que ellos las localicen; que no pueden hacer bien su trabajo porque los medios y periodistas no estamos haciendo bien el nuestro. Piénselo: el negocio de Google es encontrar la adecuada información, y aprovechar esa localización para poner anuncios. Pero como no tiene qué buscar, lo fabrica. Es como si las Páginas Amarillas montasen fontanerías para rellenar sus guías. O como si los fabricantes de mapas se vieran forzados a crear países para poder construir sus geografías. El talento original de Google es la búsqueda, la organización de información; y no su creación, un negocio mucho más complicado. Que consideren necesario entrar en producir contenidos indica su desesperación ante el fracaso, entre otros pero sobre todo, del periodismo. Esa profesión de camino al cementerio, si no espabila.

Quitar el canon no es suficiente

Timeo danaos et dona ferentes (temo a los griegos aunque traigan regalos), decía en una obra de Virgilio el sacerdote troyano Laoconte para intentar que sus conciudadanos dejaran fuera de las murallas al gigantesco caballo que habría de ser su perdición. El latinajo viene a cuento ante la sorprendente noticia de que el Partido Popular, tras peculiar discusión intestina al respecto y llevado de la necesidad imperiosa de meter el dedo en el ojo al gobierno, puede decidirse a contribuir a acabar con el llamado canon digital. Lo cual debería ser una buena noticia sin paliativos, de no ser porque puede no ser suficiente. Es más; podría meternos a todos en un lío todavía peor que el actual.

Nadie duda de que el canon digital español, tal y como está planteado, es una aberración. Su aplicación penaliza la extensión de la sociedad de la información en un país ya atrasado en su adopción, y anima además un tipo de compensación sesgada, injusta y contraproducente a los autores de obras culturales, reforzando a los intermediarios en detrimento de los verdaderos creadores. Pero muchas de las cosas que se están diciendo sobre el canon son sencillamente erróneas. Y la simple eliminación del canon no basta, porque esta compensación es la encarnación de una estructura de la propiedad intelectual equivocada y corrupta. Eliminar el canon no es suficiente: hace falta rehacer toda la estructura, o la cura puede ser peor que la enfermedad.

Si el canon se elimina, los intermediarios culturales solicitarán sin duda que se elimine su causa. Que no es la piratería, sino el Derecho de Copia Privada: un error común pero letal que el letrado Rajoy y sus asesores no deberían cometer tan a la ligera. La legislación española reconoce al comprador de una grabación o libro el derecho de copiarla para su propio uso; es esta copia la que el canon compensa. Si el canon desaparece, el Derecho de Copia Privada podría desaparecer también. Esto eliminaría cualquier restricción al uso de ‘candados tecnológicos’ en las grabaciones, razón por la cual hace tiempo lo solicitaron algunos intermediarios culturales (apoyados entonces, por cierto, por el PP). Quitar el canon sin una amplia reformulación del sistema de protección a la Propiedad Intelectual es pura demagogia, que puede causar más mal que bien. Cuando los dioses quieren castigarnos, decía el personaje de Memorias de África, atienden nuestras plegarias. Teniendo en cuenta de las manos que viene este regalo, igual esta vez es mejor dejar el caballo fuera.

Internet en España: mucho por crecer

Las cifras del Estudio General de Medios del tercer trimestre de 2007 [pdf] muestran un ligero crecimiento del acceso a Internet en España. Según la encuesta ‘sólo’ diez millones doscientos mil españoles navegan todos los días (un 26,9% de la población mayor de 14 años), mientras que quince millones ochocientos mil lo hacen al menos una vez al mes (el 41,6% de los adultos). El crecimiento con respecto al trimestre anterior es bajo (1,8 y 0,4%, respectivamente), aunque el crecimiento anual es más que saludable (15,3 y 9,7%). Algunos analistas consideran que estas cifras demuestran que Internet está empezando a tocar techo; que el crecimiento ha empezado a detenerse, y que pronto se alcanzará el máximo de penetración. En otras palabras: hay quien piensa que ha empezado el principio del fin del crecimiento. Ese análisis está equivocado.

Y no sólo porque el desequilibrio entre los sexos en el acceso a la Red haya tendido a desaparecer en los países similares; faltan un millón y medio de mujeres en la Internet española, que por sí solas elevarían la cifra a diecisiete millones trescientos mil internautas (un 45,5% de la población). Esos países del entorno no se han estabilizado hasta alcanzar penetraciones muy superiores, entre el 70% y el 90% de los adultos; o bien resulta que finalmente Spain is (very) different o el techo está todavía muy lejos. La cifra española está por debajo incluso de la media de Europa más allá de la Unión Europea (45,1%), no digamos de países como Países Bajos (88.4%) o Noruega (87.5%). Hasta nuestro vecino Portugal tiene una penetración del 73.8%, superior incluso a la de los EE UU (70.4 %). El análisis regional muestra asimismo que las tres regiones más ricas de España, Baleares (48,2%), Cataluña (47,5%) y Madrid (50,6%) mantienen su tradicional ventaja, que el resto de las autonomías ha acabado siempre por alcanzar. Ralentizaciones equivalentes en el ritmo de crecimiento se han producido en el pasado, sin que la cifra haya dejado de aumentar. Y otro dato interesante: sigue creciendo el uso que hacen los internautas de la Red, y no sólo su número; el dato de quienes acceden todos los días crece más que el total de quienes utilizan la Red. Todo esto significa que a la Red le queda mucho espacio todavía hasta alcanzar ese mítico y temido techo en España. Esto no se ha terminado; apenas acaba de comenzar.

Aprender a pescar

Ciertamente, la vida era mucho más sencilla antes, cuando estaba claro quién sabía y quién no; qué fuente de información era fiable y cuál sospechosa. Antaño los maestros eran los que sabían, y los alumnos los que no; las fuentes generalmente bien informadas lo estaban, y los medios de comunicación comprobaban la veracidad de lo que iban a publicar. Con excepciones, producto del error o de la manipulación abierta, las pocas fuentes de información de la vida pública tenían autoridad, mientras que el resto de las voces (el cotilleo, las conversaciones de barra de bar, los carteles fotocopiados en la calle) no eran fiables. En lo que respecta a información los periodistas, políticos, profesores etc. nos daban el pescado, ya preparado. Después de Internet nada es lo mismo. Ahora todos tenemos voz, de modo que el cotilleo sin sustancia y la falsificación aparecen en el mismo escaparate que la verdad contrastada. La vieja educación de autoridades y recopilación de hechos ya no vale: ahora cada persona tiene que aprender a pensar por sí misma, y a evaluar y comprobar lo que recibe. Tenemos que aprender todos a pescar por nuestra cuenta, porque los viejos sistemas basados en el prestigio ya no sirven. Ahora la verdad hay que conquistarla, porque lo cierto es que no te puedes fiar de nadie.

La educación equivocada

Algunos centros educativos han decidido defender a sus pupilos de los peligros de la Wikipedia prohibiendo su uso. Preocupados, afirman, por la falta de rigor y criterio de la enciclopedia democrática, y probablemente aterrados por su éxito, ciertos colegios y universidades prohíben a sus alumnos su uso por su propio bien. Y con ello les hacen un flaco favor, porque les están enseñando el pasado y no el futuro. Prohibiendo Wikipedia los colegios defienden un modelo educativo camino de la desaparición: la transmisión unidireccional de conocimiento procedente de una fuente con respaldo oficial. Precisamente Wikipedia anima el modelo alternativo que está empezando a desarrollarse: aquel en el que las fuentes son infinitas pero tienen fiabilidad desconocida, y las habilidades más necesarias son la capacidad de buscar información y verificarla. En el futuro desconocer cómo comprobar la información que se recibe será como ser analfabeto hoy: una carencia educativa lamentable que dejará en grave desventaja a quien la padezca. Aprender desde ya a utilizar fuentes como la Wikipedia adecuadamente, con las correctas técnicas de validación y comprobación, es imprescindible. Flaco favor le hacen a sus alumnos quienes quieren protegerles del mundo real; les estarán dando la educación equivocada.

El Infierno antes que Darwin

Según una reciente encuesta llevada a cabo en los EE UU allí hay más gente que cree en la existencia física y literal del Demonio, y del Infierno, que en la Teoría de la Evolución por Selección Natural. O lo que es lo mismo: en el país más poderoso del planeta hay una gran fracción de población que está convencida de la existencia de una caverna llena de lagos de ácido sulfúrico hirviente y poblada por seres de color rojo, dotados de cuernos y dedicados a torturar a los malvados con grandes bieldos por toda la eternidad. Y lo creen sin más pruebas que las palabras de un libro escrito hace siglos recogiendo mitos de hace milenios, y la tradición basada en ese libro. Ninguna prueba física, ni intelectual; ninguna evidencia palpable, ninguna lógica. Simplemente fe.

Quienes están convencidos de que Satán y el Infierno existen superan en número a los que creen en un mecanismo para el funcionamiento de los seres vivos que es una propiedad intrínseca de cualquier sistema de reproductores imperfectos que sobreviven en un entorno con recursos limitados. Y que no sólo permite entender de manera lógica la naturaleza, sino que acumula en su favor pruebas de todo tipo y evidencias sin cuento. Como resultado de una sostenida campaña de acción política dirigida a controlar el sistema educativo, la Teoría de la Evolución por Selección Natural está considerada allí como una ideología sospechosa con connotaciones políticas radicales que debe ser considerada enemiga de la fe y por tanto debe ser perseguida por los creyentes. Y eso incluye a sus defensores, que deben ser castigados personal y profesionalmente.

Muchas personas encuentran la fe, la creencia sin prueba alguna en la existencia de un ser superior creador del universo al que le importamos cada uno de nosotros, como profundamente reconfortante. A lo largo de la historia millones han derivado de estas creencias consuelo, fortaleza y grandes dosis de valor en la lucha contra la injusticia. Pero la fe organizada también ha sido utilizada durante milenios para crear y justificar injusticias. La esencia de la fe, la irracionalidad, hace que las creencias individuales sean susceptibles de manipulación y abuso; la asociación de poderes espirituales con los poderes políticos ha hecho no poco mal en no pocas ocasiones. En particular la fe organizada considera intrusa cualquier explicación del universo que no incluya sus postulados fundamentales, en especial la existencia de un creador. A lo largo de los años las iglesias han considerado un ataque directo cada avance del entendimiento y la razón humanas en la comprensión del cosmos. La Teoría de la Evolución por Selección Natural, una ley natural equivalente a la Ley de la Gravitación Universal, debe ser calumniada por razones morales, y equiparada a caricaturas carentes de peso intelectual alguno. La fe, sin embargo, debe mantenerse en su más estricta literalidad, aunque sea en temas marginales (como la existencia física del demonio o el infierno) o se roce el absurdo. Que esto ocurra hoy en el país que hoy es más importante a la hora de decidir el destino del mundo, entre los ciudadanos que deciden la orientación política de este país, desafía el entendimiento.