Qué pasó en el Mundial de… Qué pasó en el Mundial de…

"Sólo tres personas en la historia han conseguido hacer callar el Maracaná con un solo gesto: el papa, Frank Sinatra y yo". Alcides Ghiggia, Mundial de 1950

Archivo de mayo, 2014

Las mascotas mundialistas (I) 1966-1990: El león, los niños, productos de la huerta y ¡un palo!

Hay un clásico de todos los mundiales que nunca falla: las mascotas. Desde 1966, no ha habido cita mundialista en la que no haya existido un simpático personaje que representara la cara más amable del evento y, a la vez, se convirtiera en fuente inagotable de ingresos a través de la mercadotecnia. Hoy vamos a ver, en  una primera entrega, algunas curiosidades de estos simpáticos personajes.

willieokWorld Cup Willie. Inglaterra, 1966. La primera mascota de los Mundiales de fútbol se estrenó en Inglaterra. El personaje, cómo no, rezumaba britishness por los cuatro costados: era un león, animal tradicionalmente vinculado al fútbol inglés y a Inglaterra en general, desde la dinastía de los Plantagenet. Además, lucía una camiseta con la Union Jack o bandera del Reino Unido. Su creador fue Reg Hoye, un ilustrador que solía trabajar creando los dibujos de los famosos libros de Enid Blyton. La FA directamente se puso en contacto con él para que creara a la mascota del Mundial. Hoye creó cuatro modelos: un niño y tres tipos diferentes de león. Willie tuvo un éxito arrollador. Se crearon numerosos productos con su imagen: muñecos, toallas, tazas, camisetas, cosas que en aquel entonces no estaban tan de moda como ahora. Tuvo incluso una canción. A día de hoy sigue siendo muy reconocido en Reino Unido. Como curiosidad, añadir que la fecha de ‘nacimiento’ (que no de creación, obviamente) del personaje es el 11 de enero de 1931.

JuanitoJuanito. México, 1970.  La segunda mascota mundialista de la historia fue la primera que representaba un ser humano. Era un niño de 11 años, vestido con el uniforme de la selección mexicana y, cómo no, un sombrero. Con la elección de un niño, la Federación Mexicana quería representar la inocencia y, llevada al fútbol, el fair-play. Tuvo una ventaja sobre Willie, y es que al ser el Mundial de México el primero televisado en todo el mundo, fue mucho más reconocido. No obstante (y esto es una opinión personal), a efectos de diseño Willie es superior. El nombre, por cierto, no fue casual. En todo el mundo, sobre todo en el anglosajón, Juan es el nombre por antonomasia de los mexicanos. Su fecha de nacimiento, el 5 de mayo de 1959.

tiptapTip y Tap. Alemania, 1974. Seguimos con los niños. Para el Mundial de 1974, los alemanes eligieron no sólo una mascota, sino dos. Sus nombres, Tip y Tap, nacidos el 23 y el 24 de agosto (como yo) de 1965. Tip es moreno y Tap, más alto y rubio. Ambos llevan el uniforme de la selección alemana, pero Tip lleva las letras ‘WM’ en la camiseta (las siglas de Weltmeisterschaft, Copa del Mundo en alemán) y Tap un 74. Curiosidades: la cabeza de Tap tiene forma de salchicha, el alimento alemán por excelencia. Además, la elección de que fueran dos no fue casual. Se querían representar las dos Alemanias, por aquel entonces (y por quince años más), todavía separadas. Esta es la primera referencia política de las mascotas mundialistas. Sobre el nombre: hace referencia a un juego llamado Tip-Top, popular en Alemania, que llevaban a cabo los niños antes de jugar al fútbol. Dos ‘capitanes’ tenían como objetivo tocar con su pie el pie del contrario. El que primero lo consiguiera, elegía primero a sus compañeros de equipo. Por eso Tip tiene el pie por delante de Tap.

gauchitoGauchito. Argentina, 1978. Y seguimos con niños. Argentina presentó a un pequeño gaucho como mascota de la Copa del Mundo. La elección, por cierto, fue muy criticada, porque recordaba demasiado al mexicano Juanito, al menos en su concepto global. Salido del popular estudio gráfico bonaerense de Manuel García Ferré, donde nacieron numerosos y populares personajes de dibujos animados en Argentina, su autor fue el dibujante Néstor Córdoba. El personaje hace referencia al gaucho, al habitante de la Pampa, símbolo por antonomasia del país suramericano. Así, Gauchito lleva un sombrero típico de estos vaqueros, un pañuelo anudado al cuello y un ‘rebenque’, el látigo corto que usan los gauchos. Ataviado con el uniforme de la selección argentina, Gauchito tenía como fecha de nacimiento el 24 de diciembre de 1968. Originalmente, estaba previsto que el niño tuviera su propia serie de dibujos, pero no se llevó a cabo. Una curiosidad: el lector atento habrá observado que tanto las botas como la camiseta de Gauchito llevan los logotipos de la marca alemana Puma. Es un misterio cómo lograron encontrar su hueco en la mascota, habida cuenta de que FIFA ya entonces mantenía una estrecha relación con Adidas, principal rival de la marca del felino.

naranjitoNaranjito. España, 1982. Sí, amigos, llegamos a España y a la que, para nosotros, es la mascota mundialista por antonomasia. Con Naranjito se acabó la tendencia de los niños-mascota y por primera vez, un producto hortofrutícola se convertía en la cara simpática de una Copa del Mundo. Hay que decir que Naranjito, que ahora nos mola mucho a todos, fue muy criticada en su época. Pero ha envejecido bastante bien y desde hace unos años, ha sido beneficiada por un revival muy acorde con la nostalgia y el hipsterismo tan en boga. Su fecha de nacimiento ficticia era el 19 de agosto de 1970. Sus autores, dos creativos publicitarios sevillanos llamados María Dolores Salto y José María Martín Pacheco. Precisamente la visión de los naranjos de la zona de la Plaza Nueva de Sevilla fue la que le hizo a Martín Pacheco encenderse la bombilla. Además, el colorido del personaje era un canto a los cambios que se producían en el país, con pocos años de democracia. El estudio publicitario recibió un millón de las pesetas de entonces por el trabajo. A nivel de mercadotecania, Naranjito fue explotado ampliamente. Los más veteranos recordarán también la serie de dibujos animados protagonizada por esta naranja con uniforme de la selección española: Fútbol en acción. En ella, Naranjito compartía aventuras con su novia Clementina, su amigo Citronio y el robot Imarchis y luchaba contra Zruspa y los malvados Cocos. Los dibujos se crearon con la ayuda de un estudio japonés y contaron con Alfredo di Stéfano como asesor deportivo y Matías Prats sénior como narrador.

piqueokPique. México, 1986. Los Mundiales volvían a México y esta vez, los aztecas hicieron un trabajo centrado en alejarse de Juanito. Siguieron el ejemplo de España y crearon una mascota procedente de la huerta, también antropomorfa. El producto elegido fue nada menos que un pimiento o chile jalapeño (de ahí el nombre). Eso sí, Pique tenía unos rasgos muy muy mexicanos: enorme sombrero (cuya copa era en realidad la punta del propio jalapeño) y enorme mostacho. Además, como todos sus antecesores, iba vestido de futbolista, con unos enormes pies metidos dentro de unas también enormes botas. Se desconoce quién fue el autor, ya que el Comité Organizador encargó un concurso en 1983 y presentó a la mascota ganadora, pero no a su creador. Con una fecha de nacimiento del 14 de mayo de 1943, Pique supone el salto de los diseños antiguos a los más actuales. Como Naranjito, Pique tuvo una acogida desigual, sobre todo entre los propios mexicanos.

ciaoCiao. Italia, 1990. El cambio fue radical en el Mundial de Italia. Tan radical que esta vez no hubo ni niños, ni animales, ni productos hortofrutícolas. El resultado fue bastante polémico, ya que aún hoy se considera a Ciao como la peor de todas las mascotas futbolísticas. Y es que consiste en una figura formada por palos con los colores de la bandera italiana, coronados con un balón a modo de cabeza. Una mascota que, la verdad, no decía nada. De autor desconocido y con fecha de nacimiento ficticia en el 1 de enero de 1979, Ciao fue un accidente en el camino del diseño de mascotas mundialistas. Era muy difícil sentirse identificado con un objeto totalmente inanimado. El nombre no merece mucha explicación. Ciao es una palabra que, como todos sabéis, sirve para saludar y despedirse en tono informal en italiano.

Continuará…

Fotos: FIFA.

USA 94: el codazo de Tassotti a Luis Enrique

Sándor Puhl, desatendiendo las quejas de Luis Enrique enel Mundial de 1994 (EFE).

Sándor Puhl, desatendiendo las quejas de Luis Enrique en el Mundial de 1994 (EFE).

Desde el punto de vista de España, si por algo recordamos el Mundial de Estados Unidos de 1994 es por nuestra eliminación en cuartos de final, a cargo de Italia. Pero más en concreto, lo hacemos por la forma en que caímos. Culpable de aquella eliminación fue, en gran medida, el colegiado del encuentro: Sándor Puhl.

Puhl fue el colegiado que dirigió aquel Italia-España de los cuartos de final del Mundial de Estados Unidos en 1994, un partido que se disputó el 9 de julio de ese año en el estadio de Foxboro, en Massachusetts. Este árbitro no estimó ni penalti ni expulsión en el famoso codazo que el defensa italiano Mauro Tassotti propinó a Luis Enrique, cuando ya campeaba el 2-1 (que sería definitivo).

Si recordáis, Mauro Tassotti fue sancionado con ocho partidos, lo que significó que nunca más volvió a jugar con la azzurra. Pero lo increíble, lo incomprensible (aunque muy típico de FIFA) fue que Puhl fue premiado con la final. La FIFA estudió la actuación de Puhl en el partido y dictaminó que no vio el codazo, por lo que salió indemne. Años después, en la temporada 1997/1998 la UEFA lo metió en la nevera un año por no haber sancionado ni reflejado en el acta una agresión del holandés Bosvelt sobre el irlandés Irwin en un Feyenoord – Manchester United de Champions. Eso le privó de estar en el Mundial de Francia 98.

La presencia de Puhl en la final del Mundial 94 no estuvo exenta de polémica. El entonces presidente de FIFA, Joao Havelange, tuvo un fuerte enfrentamiento con Paolo Casarin, presidente del Comité Italiano de Árbitros y miembro del Comité de selección de la FIFA. La insistencia de Casarin puso a Puhl en la final y eso le costó el puesto.

Puhl colgó el silbato en 2000. Desde entonces hasta 2006 fue director del Comité de Árbitros de la Federación Húngara de Fútbol. También fue comentarista televisivo y en la actualidad es observador de la UEFA y monitor en la escuela de árbitros húngara.

Por su parte, de todos es sabido que Luis Enrique acaba de ser nombrado entrenador del FC Barcelona. Y Mauro Tassotti ha sido esta temporada segundo entrenador del AC Milan. Se ha rumoreado que podría unirse a su excompañero de equipo y selección, Carlo Ancelotti, en el banquillo del Real Madrid. Ambos exjugadores, por cierto, sellaron la paz públicamente cuando el asturiano entrenó a la Roma.

Os dejo con el vídeo… que no podía ser otro. Narrado por la televisión venezolana:

Hasta mañana.

Inglaterra 66: Pickles, el perro que rescató una Copa del Mundo que ahora nadie sabe dónde está

'Pickles', fotografiado tras su hazaña (WIKIPEDIA).

‘Pickles’, fotografiado tras su hazaña (WIKIPEDIA).

Como sabréis, el actual trofeo de la Copa del Mundo nació en 1974. Hasta ese momento, la copa que recibía el campeón era otra distinta a la actual. Era la copa Jules Rimet, llamada así en honor del artífice del Mundial. Dejó de entregarse cuando Brasil, en México 70, logró su tercer título. Estaba estipulado que aquella selección que fuera la primera en ganar tres trofeos se quedaría en propiedad el trofeo Jules Rimet. Casualmente, Brasil jugó la final de 1970 ante Italia, la otra selección que optaba a quedarse en propiedad la copa.

Originalmente llamada ‘Victoria’ (por estar la diosa griega Niké –victoria- representada en ella), recibió el nombre de Jules Rimet de manera oficial en 1946. Diseñada por Abel Lafleur y fabricada en plata bañada en oro con una base de lapislázuli, medía 35 centímetros y pesaba 3,8 kilogramos. La copa sufrió no pocos avatares. Por ejemplo, en 1938, durante la II Guerra Mundial, el trofeo fue resguardado… en una caja de zapatos. Fue allí donde la depositó Ottorino Barassi, presidente de la Federación Italiana, para evitar que los nazis se hicieran con ella.

Pero la historia que nos ocupa el día de hoy es posterior, en la penúltima cita de la copa Jules Rimet, es decir, en el Mundial de Inglaterra de 1966. Meses antes del comienzo del torneo, la Confederación Brasileña devolvió el trofeo a la FIFA y luego llegó a Londres para ser exhibido al público.

El domingo día 20 de marzo de ese año, el trofeo estaba expuesto en el Westminster Central Hall de Londres, una iglesia metodista y edificio de usos múltiples situado en el centro de la ciudad. La tarde de aquel día, la copa fue robada. La BBC informó entonces de que el valor del trofeo era de 30.000 libras esterlinas de la época.

El robo se produjo cuando se estaba celebrando un oficio religioso en el lugar de la exposición y pese a que había dos agentes vigilando. Scotland Yard se puso en marcha y al poco tiempo, tenían una descripción de un sospechoso, un hombre de unos treinta años, pelo negro engominado y una cicatriz en el rostro, que había sido visto en las inmediaciones del edificio.

Pickles, recibiendo un cheque como recompensa (YOUTUBE).

Pickles, recibiendo un cheque como recompensa (YOUTUBE).

Mientras la policía buscaba con afán el trofeo, la FA (Federación Inglesa) tomó la precaución de construir una réplica exacta del trofeo para cubrirse las espaldas si no aparecía. Pero apareció.

Siete días después, el 27 de marzo de 1966, David Corbett, un ciudadano londinense, se encontraba paseando a su perro Pickles, una mezcla de border collie con otras razas, por la zona de Beulah Hill, en el barrio de South Norwood, al sur de Londres. Durante su paseo, Pickles empezó a ladrar y a escarbar junto a un seto. Extrañado, Corbett se acercó al lugar donde su perro se mostraba nervioso y encontró, envuelto en papel de periódico, nada menos que la copa Jules Rimet.

“Al principio creí que era una bomba”, dijo Corbett después. “Había mucha actividad del IRA en aquella época. Empecé a desenvolver el objeto pero nada se movió. Entonces vi que ponía ‘Brasil’, ‘Alemania’, etcétera y fui corriendo a avisar a mi mujer. Me pareció pequeña”, explicaría Corbett.

David Corbett acudió a Scotland Yard y en las dependencias de la policía londinense estuvo declarando toda la noche. El problema para él es que se convirtió en el primer sospechoso: “Había 20 polis a cada lado de mí y empecé a preocuparme”.

Réplica de la copa Jules Rimet (WIKIPEDIA).

Réplica de la copa Jules Rimet (WIKIPEDIA).

Pero las acusaciones no se dirigieron a él, finalmente. Del robo se acusó a un exmilitar de 46 años llamado Edward Bletchley, que admitió actuar como intermediario y pedir un rescate al presidente de la FA, Joe Mears, por valor de 15.000 libras esterlinas. Bletchley pasó dos años en prisión, pero murió de enfisema poco después de salir de la cárcel.

Esta muerte también contribuye a una supuesta maldición asociada a la copa. El perro Pickles, que se convirtió en una celebridad y que, tras ganar Inglaterra el Mundial, recibió como premio comida para todo un año (su dueño un cheque de 6.000 libras) e incluso protagonizó una película, tuvo un destino bastante siniestro: apenas un año después de su hallazgo, y mientras perseguía a un gato, su correa se enganchó a un árbol caído y murió asfixiado.

Pero os decía en el titular que ahora nadie sabe dónde está la copa. Saltamos al 19 de diciembre de 1983. La copa Jules Rimet estaba expuesta en la sede de la Confederación Brasileña, en Río de Janeiro. El trofeo estaba en una urna con un cristal antibalas en tres de los cuatro lados. El cuarto estaba cubierto por un panel de madera, que fue abierto con una palanca, de modo que unos ladrones lo pudieron robar. Pese a que cuatro personas fueron detenidas, juzgadas y declaradas culpables, el trofeo nunca apareció. La Policía brasileña concluyó que el trofeo había sido fundido, por lo que jamás se podría recuperar. Poco después, la CBF construyó una réplica, que es la que tiene en su poder a día de hoy.

¡Ya está aquí el Mundial!

Aficionados brasileños en la grada (ARCHIVO).

Aficionados brasileños en la grada (ARCHIVO).

No se habla ya de otra cosa… En apenas 15 días, empieza en Brasil el vigésimo Mundial de fútbol, el mayor acontecimiento deportivo del planeta (con permiso de los Juegos Olímpicos).

Por este motivo nace esta bitácora, que durante los próximos días y a lo largo del mes que va a durar la Copa del Mundo, va a servir para echar una mirada atrás y descubrir o recordar las historias que han hecho grandes esta competición en los 19 Mundiales anteriores.

Algunas de ellas las conoceréis, otras ni os sonarán, pero en todas ellas está impregnado el espíritu de un evento que paraliza el mundo y que convierte a hombres normales y corrientes en inmortales.

Que ruede el balón…