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El ojo de Gran Hermano

"Cual babosa se están arrastrando por la casa de habitación en habitación según les conviene" Javi Gran Hermano 8 (Año 2006)

Comienza una gala de Gran Hermano en la que alguien se irá a punto de batir récord de expulsión

Hola a todos.

De entre los nominados hay alguien que tiene un 80% de porcentaje de expulsión… ¿quién será?

Me la juego: Carlota.

¡Empezamos!

Esta semana Rubén y Maico se han revuelto contra Hugo. Ahora le consideran un jugador y le han traicionado que a su lado lo de César y Bruto fue un acto de amor.

De todo ésto lo que podemos deducir es que Rubén necesita a alguien que le diga lo que pensar. Antes era Hugo y ahora es Maico. Si Rubén se cruzara con José Luis Moreno se insinuaría para que le metiera una mano por el culo y le hiciera hablar.

Esta noche hay Black Friday. Estoy del puto viernes negro hasta los gemelos morenos de pelo rizado.

Los porcentajes: 62,9%; 34,9% y 2,2%. El más votado ha bajado muchísimo, desde el 80,5%.

Vamos con un vídeo de Carlota: Ella piensa que va a ganar Hugo y ella está deseando pirarse porque quiere coger la moto para hacer curvas. Joder, para hacer curvas lo mejor es una hormigonera, alquitrán y una apisonadora. Con una moto le va a quedar llena de baches.

Muy bien. Llaman a Carlota a la sala de expulsión y nos ponen un primer plano de Hugo para ver su reacción. Lo que pasa es que Hugo estaba metiéndose ambos índices en ambos agujeros de la nariz. Creo que estaba intentando suicidarse por la vía de la autoasfixia.

ÑamÑam está todo el día cantando y hablando y están de ella hasta los mismísimos aparatos reproductores. El día menos pensado sale ÑamÑam al patio y se los encuentra a todos colgados de la encina con los cordones de los zapatos.

Y es que ÑamÑam se pasa el día haciendo que Espinete parezca alguien depresivo y sumido en los problemas. Si alguna vez os habéis sentido triste es porque la alegría la estaba vampirizando ÑamÑam.

JJV se pone como de costumbre a defender a la china, pero lo hace con tanta vehemencia que se le cae la salivilla. Es una maravillosa metáfora: se le cae la baba con ÑamÑam. Lo mismo cuando salga de la casa la adopta.

El caso es que ÑamÑam dijo esta semana que había visto los rostros de sus familiares en las nubes y que la estaban sonriendo. Creo que ÑamÑam pasa demasiado tiempo utilizando productos de limpieza. De hecho, creo que se está esnifando el limpiasuelos o algo.

A ÑamÑam la apuntas a un club de amigos del LSD y la echan por decir cosas raras.

Vamos con Maico. Está más crecidito que el Gigante Verde con sobredosis de calcio. Como se ha salvado varias veces ahora se piensa que es más querido que un bebé rubio jugando con un cachorro.

Esta semana ha habido broncón entre Miriam y Hugo. La gallega se puso cabreada y caliente que podría haber horneado una tarta de Santiago sólo con mirarla. Hugo por su parte discutía con su tono habitual, o sea, como si fuera un psiquiatra condescendiente hablando con un paciente.

Hugo acepta las críticas mal. Pero no mal de “vaya, eso me ha molestado”, no, mal de “como se te ocurra decirme que estoy despeinado acabas tú y tu familia en el fondo del mar con unos zapatos de cemento”.

A mí Miriam me gusta, fíjate. Es una tía con carácter y que no se amilana ante los maromitos macho alfa.

Me flipa la escena de Gabaldón mirando concentrado su zapatilla mientras hace reflexiones sobre Miriam. Ahora, tenía la zapatilla pinta de oler como para que usar una calavera como Hamlet sea una opción lógica.

Vamos a la sala de expulsión. ÑamÑam canturrea, Maico está dormido y Carlota… Carlota pone cara de mala leche, que es lo que siempre hace.

Rubén se ha pasado la semana comiéndose la cabeza. Y con el pelazo que lleva, eso sólo puede acabar como acabó: echando bolas de pelo por la boca. Rubén no es que se coma la cabeza, es que la cocina con reducción de Pedro Ximénez y se la sirve con guarnición.

“Soy de los más maduros en la casa”, “A mí no me la meten doblada”, “Aunque parezca tonto, soy listo”, son declaraciones Rubén, que piensa que es la reencarnación de Einstein. Pero Einstein en plan marginal, claro, porque es un macarra. Un Einstein que saliera en Callejeros.

Y en ese estado de “me creo muy listo” y “me estoy rallando” apareció Maico, que huele las dudas como un tiburón huele la sangre. Y Maico se puso una noche a comerle la cabeza a Rubén hasta que el jovenzuelo acabó convencido de que Hugo es Satanás.

Ahora Rubén piensa que Hugo es un falso, un jugador, que le ha engañado, que envenenó a los dinosaurios y que secuestró a Dora la Exploradora.

Rubén se siente engañado como si le hubieran dado gato por liebre. Es más, se siente engañado como si le hubieran dado una liebre de cartón y sólo se hubiera dado cuenta después de guisarla.

Es de pura vergüencita ver cómo Maico manipula a Rubén. Le dice cosas bonitas y le regala la oreja. Pero bien regalada.  Van Gogh no se cortó la oreja, se la arrancó Maico para poder regalársela a Rubén. Y Rubén cae y se deja querer y luego repite las tesis de Maico como si estuviera aprendiéndose las tablas de multiplicar.

Y Maico, que tiene de hippie y buen rollero lo que yo de melenas, juega a dos bandas y se va a hablar con Hugo también. Si Maico hubiera estado en los sesenta, el Flower Power habría acabado en una reyerta a navajazos.

A Maico ya sólo le falta comprarse un tractor para poder sembrar mejor la discordia.

Y claro, Hugo no es que tenga la mosca detrás de la oreja, tiene un avestruz dando patadas. Lo que pasa es que no sabe por qué Maico y Rubén han pasado de quererle a tratarle como si fuera un leproso bailando break dance y lanzando pedazos.

“Te estás envenenando más al oír las cosas que te dice Maico. Es un metemierda”, le dijo Miriam a Rubén, en una de las cosas más sabias que nadie ha dicho nunca en esa casa. Pero Rubén pasó. Si Maico hiciera caca y le dijera a Rubén que es helado de chocolate, Rubén se lo comería y pediría otra ración.

Vamos con ÑamÑam. A veces se pasa con su papel de persona buena buenísima. La Madre Teresa de Calcuta atendía a los pobres y a la Madre Teresa de Calcuta la atendía ÑamÑam. La china es tan buena que haría vomitar a Papá Noel de un empacho de buenismo.

“Cada vez me gusta más ÑamÑam”, dice JJV, al que sólo le falta tatuarse la cara de la china en el pecho con la leyenda “AMOR DE ÑAMÑAM”

Y el caso es que ÑamÑam declaró que ha entrado en la casa “para hacerse famosa”.

CAMBIO DE POST.

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