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El cielo sobre Tatooine

Un travelling por el cine más actual con flashbacks al clásico.

En un plano superior: ‘Breve encuentro’ (1945) – Simplemente, enamorarse

Breve encuentro (Screenshot) 1945

Difícil, muy difícil elegir una de las imágenes de Breve encuentro (Brief Encounter, 1945). Tenía varias pensadas y a punto para empezar a desarrollar y publicar. Pero, y como no podía ser menos tratándose de una de las cumbres del cine romántico, al final me he decantado por “el momento”. Me refiero al del nacimiento amoroso o, mejor dicho, el del reconocimiento del nacimiento amoroso. Ese preciso instante en el que uno se da cuenta de que… ¡oh! ¡está irremediablemente enamorado! Las pupilas dilatándose, un brillo especial en la mirada, una poderosa sensación de alborozo y excitación apoderándose de todo tu ser, el corazón latiendo a mil.

Es una película de emociones sinceras, pero contenidas en la pantalla, en la que una de las claves es su pareja protagonista, Laura (Celia Johnson) y Alec (Trevor Howard), personas normales y corrientes que facilitaban la identificación con el espectador. Una pareja de mediana edad que han ido coincidiendo en la estación del tren. Ella una ama de casa y él médico, ambos casados y con hijos. Adúlteros que no lograrán consumar su amor, viviendo los momentos más felices de su existencia, entre el éxtasis y los remordimientos.

Puesto que está narrada ante todo desde el punto de vista de su principal personaje femenino, el director, David Lean, la eligió a ella para éste, uno de los momentos clave. Mientras Alec (Trevor Howard) le habla de su profesión, de su idealismo, de la necesidad de la medicina preventiva y de palabras como “fibrosis”, “antracosis”, “silicosis” o “neumoconiosis”, a Laura todo le parece maravilloso, incluso estos términos que ni entiende ni desea entender. Con el rostro resplandeciente de ella y después de haberle exclamado “¡Pareces un muchacho!”, cómo si el hecho de enamorarse solo perteneciera a los más jóvenes, David Lean inicia un suave travelling hacia adelante, hacia Laura, mientras empieza a sonar la música, hasta excluir totalmente del encuadre al mismo Alec, dejando a Laura sola, junto con su íntimo y profundo “descubrimiento”.

Breve encuentro (pantallazo) reloj estaciónLa estación y el tren son el símbolo perfecto de esa cualidad pasajera, fugaz, de destinos unos previsibles, otros imprevistos, del amor y la vida. En ese mismo escenario ferroviario, otro gran plano destaca el tamaño de un reloj, el paso del tiempo, casi como aplastando a Laura, una frágil figura después de las escenas en las que ha estado deambulando, perdida, ensimismada, durante tres horas por Londres. El contrapunto cómico en la historia lo pone el cortejo del revisor (Stanley Holloway) a la camarera de la cantina (Joyce Carey).

David Lean recurrió a utilizar la voz en off, por entonces le daba cierta patina de prestigio a una película, como si fuera más cercana a la literatura; y el texto que adaptaba era de Noël Coward que, en esa época, solo mencionar su nombre en el Reino Unido era sinónimo de algo grande. El director de fotografía, el australiano Robert Krasker, fue el responsable también de las sombras, luces y claroscuros de El tercer hombre, una las mejores fotografías de toda la historia del cine; y ya en color, de los espléndidos trabajos de iluminación de La caída del imperio romano, El Cid o Senso, ésta junto con G.R. Aldo.

En cuanto al rodaje, los fogonazos de los corazones de los personajes protagonistas coincidieron con las últimas explosiones de la II Guerra Mundial, en un Londres, y alrededores, todavía en alerta por los ataques aéreos alemanes. Después de Breve encuentro, y terminada la contienda, Celia Johnson prefirió dejar en segundo plano su carrera como actriz de cine y teatro para dedicarse a sus hijos y vida familiar. Trevor Howard , actor de gran porte elegante, siguió incansable destacando sobre todo como secundario en títulos como la citada El tercer hombre, Hijos y amantes (1960), Rebelión a bordo (1962), La hija de Ryan (1970), Superman (1978) o la oscarizada Gandhi (1982).

 

Archivo en un plano superior m

 

1 comentario

  1. Dice ser Alberto

    Así es, en un plano muy superior.
    Una de las mejores películas que se pueden contemplar sobre la temática de amores imposibles, y las hay muy buenas. Muy buena elección de las imágenes y momentos a describir. Enhorabuena.

    Saludos

    03 abril 2016 | 19:48

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